PARTE I: LA NUEVA ERA
Capitulo 3: Vendando sus ojos.
La familia Malfoy, uno de los pilares de la comunidad mágica desde tiempos inmemorables y poseedores de grandes riquezas nunca pasó desapercibida para todo aquel que alguna vez buscó el poder, ya sea para solicitar su apoyo o para amenazar su posición, Voldemort no fue la excepción. Desde el primer momento en que el mago oscuro vio la oportunidad de ascender en el mundo mágico coloco a los Malfoy en la línea de fuego tanto como aliados como enemigos, y cuando el difunto Abraxas Malfoy denegó su petición de ayuda su siguiente objetivo fue su hijo, el joven Lucius Malfoy, un joven inteligente pero con un gran defecto la ambición, y las persuasivas palabras del Lord Oscuro fue convenciéndolo de unirse a él, su plan marchaba de maravilla hasta la misteriosa muerte de Abraxas, desde ese momento Lucius sospecho de la participación de su nuevo "amigo" en la muerte de su padre quien ya le había advertido que no se dejara engatusar por el joven pues este tenía un alma oscura. Lucius poco a poco fue alejándose de Voldemort desistiéndose en formar parte de su ejército hasta que fue forzada su participación bajo los efectos del hechizo imperius en la primera guerra, tras la primera derrota de Voldemort por Harry Potter, Lucius tomó esa oportunidad para separarse de por completo de esa horrible comunidad, con un gran peso de culpa sobre los hechos que cometió mientras estuvo bajo el hechizo. Pero poco se esperaba él que en la vuelta del mago tenebroso la vida de su hijo estuviera en riesgo "Mi hijo es mi mayor tesoro, jamás permitiría que le pasara nada" repetía el mago, "Él es la razón de todo lo que hice."
—Segmento de "Los Malfoy, una historia para recordar" según Bella Encome.
Día 20
Draco Malfoy ya no era lo que solía ser, se había dado por vencido, estaba seguro que sus cuerdas vocales no funcionarían de igual manera una vez que saliera de esa condenada habitación, si es que algún día lo hacía. Se resigno a una limitada existencia; dormir, ir al baño, comer. Su cabello había crecido un par de centímetros y se sentía incomodo por la suciedad en su cuerpo.
Día 30
Estaba harto, comía las cerezas en almíbar con una expresión de determinación, cuando finalmente las termino tomó el frasco y lo tiró contra la pared cubriendo sus ojos con el brazo izquierdo los trozos de vidrio rebotaron por la habitación, algunos trozos se adhirieron a su piel pero el dolor punzante no lo detuvo, retiro su brazo y con la mirada buscó el trozo más grande de vidrio y lo tomo en su mano sin importar los cortes que éste dejara, lo llevo a su cuello y dio un suspiro, estaba decidido, este sería el fin.
Harry estaba en el despacho de Lucius Malfoy, habían estado discutiendo por horas sobre los últimos empleados del Ministerio por contratar y como llenar las plazas de quienes habían sido despedidos. Las manos de Lucius temblaban cuando sostenía un objeto debido a las constantes dosis de veritaserum que ya empezaban a mostrar sus efectos secundarios, centro su mirada en Harry, todo era su culpa, si bien el pudo encontrarse en una posición peor no le agrada que su único entretenimiento era hacerle los favores al mestizo y el hecho de que jamás podría abandonar su casa sin ser sentenciado a una vida en Azkaban. Tampoco sabía nada de su hijo desde hace casi un mes pero intuía que podría estar haciendo con él, más aún no estaba del todo seguro necesitaba una prueba, al menos una pequeña.
Harry miraba confuso las fotos e informes desperdigados en el escritorio sin entender del todo mucho de lo que Lucius decía, había tanta maldad y corrupción dentro de las paredes del Ministerio que le causaba un estado permanente de aturdimiento durante esas sesiones, él había tenido razón, lo mejor era limpiar desde los cimientos, los negocios fraudulentos, la falta de empatía y la completa ausencia del sentido del deber se habían apropiado del gobierno mágico y el necesitaba acabar con eso.
Lucius se levantó, era consciente del estado de aturdimiento del joven héroe y pensó en hacer una jugada que le permitiría saber si lo que sospechaba era cierto. Se coloco detrás de Harry señalando unos documentos como excusa asomando su cabeza por encima de su hombro. Estaban cerca, muy cerca, la respiración de Lucius podía sentirse en la mejilla de Harry y éste se tenso, sin embargo para Lucius esta fue una buena señal.
—Como le decía, la mejor movida sería ejecutar a Trainor por traición, de dejarlo vivo y desempleado se resentiría y empezaría a crear un plan para hundirte y tiene muchos contactos que se lo facilitarían. — Con cada palabra se acercaba más al costado de Harry —¿Qué opinas?
—Yo estoy de acuerdo. —Dijo entre titubeos
El titubeo que tuvo Harry solo facilitaba las cosas para Lucius quien enfoco su mirada en él, tomó a Harry ligeramente del cabello, casi como una caricia, haciendo que le mirara con la otra mano retiro el cabello que tenía en la frente.
—Pensaba que la cicatriz había desaparecido, pero ya veo que sigue ahí —Dijo suavemente.
Se encontraban tan cerca el uno del otro que sus respiraciones se entrelazaban, por un momento ninguno de los dos hizo movimiento alguno dándole a Lucius un veredicto y por lo cual se separo de Harry con una sonrisa maliciosa en los labios cuando el rostro de éste se cubrió de un brillante sonrojo.
—Al parecer aún a mi edad sigo siento irresistible ¿No cree? — Dijo con sorna.
Harry frunció el ceño entendiendo la trampa de Malfoy apretó sus manos en puños al notar que ahora sería su objeto de burla. Aún así permaneció en silencio, seguía necesitando de la ayuda de Lucius y si no se comportaba ni con todo el poder del mundo podría hacerlo cooperar.
—Ahora entiendo para que necesita de mi hijo, Draco siempre atrajo la atención de hombres con sus preferencias por así decirlo, es por sus rasgos finos casi andrógenos.
—No sé a qué se refiere.
—Puedes convertir a mi hijo en tu prostituta, no me importa en lo más mínimo. Después de todo ese igual iba a ser su destino si ganaba nuestro bando, digamos que Voldemort y tu no sólo son iguales en el hecho de ser mestizos desesperados por poder y gloria también tiene los mismos gustos.
Antes de que Lucius pudiera terminar Harry lo tomó bruscamente del cuello de su túnica apenas conteniendo las ganas de golpearlo en la cara.
—No me vuelva a comparar con ese ser, por hoy hemos terminado.
—¿Y qué harás? ¿Me tomaras a la fuerza y me volverás parte de tu harem?
—No, te meteré en Azkaban hasta sólo queden tus huesos como prueba de que alguna vez exististe.
Y con eso Harry salió de la habitación y de la Mansión.
En la madriguera todos estaban reunidos en la mesa sólo quedaban vacíos los asientos de Harry y Hermione, la ultima hace apenas unos segundos había avisado de su ausencia. Todos ellos habían estado de acuerdo con la toma de poder de Harry, lo apoyaban incondicionalmente, pronto se haría oficialmente un miembro de la familia al contraer nupcias con Ginny era cuestión de tiempo para que el héroe se arrodillara para pedir su mano y ese día los Weasley brindarían en su honor y planearían la boda, todo sería perfecto, la única niña de la familia tenía un futuro asegurado y al tenerlo también lo tenían el resto de sus familiares.
Cuando Harry llegó todos los saludaron entre abrazos y besos, la cena transcurrió con tranquilidad, todos comieron hasta saciarse y las bromas entre ellos fueron ocurriendo en toda la noche. Todo parecía perfecto cuando Harry pidió la palabra.
—Quiero que alcen sus copas y hagan un brindis por Arthur Weasley, a quien he decidido nombrar jefe de la sección de relaciones entre muggles y magos del departamento COPAM —Los gritos de euforia y las felicitaciones no se hicieron de esperar, y el brindes que prosiguió parecía ser el final perfecto.
Cuando la gran familia se comenzó a dispersar sólo quedaron Ginny y Harry sumergidos en una casual conversación.
—¿Y qué se supone que haremos ahora? —Preguntó Ginny.
—Tener nuestro final feliz —Dijo Harry entrelazando sus mano con la de Ginny —Cumplir nuestros sueños, ser libres de hacer lo que queramos.
—Suena maravilloso.
Se hizo un silencio entre la pareja, Harry la miró a los ojos decidiéndose a decir lo que tenía en mente.
—Será fácil, comenzaremos en el momento que aceptes ir a Bulgaria.
—¿Bulgaria? Para que… — Fue interrumpida por Harry.
—Para que hagas las pruebas para entrar al equipo de las Harpies.
Ginny se llevó las manos a la boca sin creer lo que había escuchado, para luego saltar y gritar con euforia y finalmente abrazar a Harry, para ella él era el mejor novio que cualquiera podría desear, el más atento y respetuoso, y tan gentil con su familia, parecía sacado de un cuento de hadas. Ginny llenó la cara de Harry de besos para luego ser apartada sutilmente. Harry tomo un mechon su cabello y lo coloco detrás de su oreja dándole un pequeño beso en la frente, y acariciando su mejilla.
—Te voy a extrañar tanto Ginny, demasiado, pero es lo que mereces. El traslador sale mañana, ten cuidado. Vas a liquidar la competencia.
—Muchas gracias, Harry.
Se mantuvieron en esa posición por un rato mirándose el uno al otro pero pensando cosas muy diferentes.
Cuando Ginny llego al hotel que Harry había reservado se sentía radiante de felicidad, estaba cumpliendo su sueño, ese era el primer paso para convertirse en jugadora de Quidditch profesional cada práctica, cada fractura por fin darían sus frutos.
Cuando Ginny tomó el ascensor del hotel sin embargo sintió que esa felicidad menguaba, convirtiéndose en un mal presagio, pero lo ignoro que podría salir mal en un hotel mágico y protegido como ese, ya no había Voldemort o Mortífagos, sólo estaba paranoica. Cuando finalmente estaba frente a la puerta de su cuarto casi no abre la puerta, algo estaba mal, pero aún así decidió continuar. Al abrir la puerta una luz verde la cegó junto a un grito de una voz desconocida.
—¡Avada Kedavra!
Alguien se acerco al cuerpo inerte de Ginny y con una daga hizo un corte profundo en su pecho, con su guante de escamas de dragón rebusco en el pecho de la bruja hasta encontrar su corazón, con su daga corto las venas principales para finalmente sacarlo y colocarlo en un frasco.
—Supongo que esto servirá, no me pagan lo suficiente por esto. —Dijo el hombre.
Día 31
No pudo hacerlo, era demasiado cobarde, no tenía valor ni para acabar con su sufrimiento, no era nada, no tenía nada, así se sentía, no se retiro los vidrios esperanzado de que una infección creciera en sus heridas e hiciera el trabajo por él, había sangre por todos lados, de sus piernas, de su brazo y de la pequeña herida en el cuello que debió ser el punto final de su vida. Estaba más delgado, podía sentir cada uno de sus huesos, su piel estaba reseca, su cabello débil y sus uñas frágiles. No era ni la sombra de lo que solía ser.
Día 34
Estaba febril, su deseo se había hecho realidad, algunas de sus heridas habían tomado formas extrañas y de ellas emergían sustancias de terrible aspecto, su piel estaba pálida y no tenía energías, la poción pimentonica seguía ahí pero él no la tomaría voluntariamente, sólo debía esperar, sólo tuvo que darse por vencido.
Más tarde ese día, se escucharon gritos, golpes y cosas rompiéndose, Draco se incorporo ansioso con las pocas energías que logro reunir, no sabía si ese era el sonido de su salvación o de su final. Los sonidos se escuchaban cada vez más cerca y el corazón de Draco aumentó su velocidad. La puerta frente a él se abrió de golpe y frente a él estaba Harry Potter, tal fue la conmoción que Draco literalmente sin energías cayó en sus brazos perdiendo el conocimiento.
