Saint seiya y todos sus personajes le pertenecen al

Sensei Masami Kurumada.

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"¿Por qué los Dioses poseen un poder infinito y vida eterna?

Es porque los Dioses,

Existen para servir a los humanos, no los humanos a los Dioses…"

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Buscando el perdón

…Capitulo anterior

- no me interesa saber su lado de la historia, yo solo he venido porque ella me lo pidió pero escúchenme bien si vuelven a intentar traicionarla, herirla, o hacerla sufrir como aquel día yo misma vendré y aniquilare a todos los humanos, me han entendido?

Y sin esperar respuesta salió del recinto y a unos pasos desapareció dejando en la sala miedo y confusión, pero en más de uno la esperanza de volverla a ver

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Capítulo 2: prevención de guerra

levemente paso sus dedos por sus sedosos cabellos, ella se giró y le sonrió al verlo, en el frondoso césped recién podado, quiso abrasarla y tenerla solo para él, era única en todos los sentidos y perfecta en cada uno; casi era doloroso darse cuenta en ninguna vida podría aspirar a tenerla, solo en sueños le pertenecía, solo en sueños se atrevía a tocarla con cariño, allí en el tibio césped a la luz de ocaso se atrevió a pasar su mano por sus cabellos lilas y aspirar su aroma indescriptible para un humano, insaciable para él. La deidad levanto su tersa mano admirando como al ocaso su piel tomaba una tonalidad anaranjada y brillosa, lo miro con dulzura y toco su mejilla moviendo sus labios mas no escuchaba sus palabras. Solo quiso olvidar el hecho de que ella era su diosa y el su caballero.

la tomo entre sus brazos, apretando su delicado cuerpo contra el suyo, olvidando el tiempo y los hechos; sintió una gran alegría al sentir como ella le acariciaba la espalda con sus suaves manos, quiso rogarle que se quedaran así siempre, tan solo quería acercarse a su oído y susurrarle cuanto significaba para él, mas ella rompió el contacto y dejo su pecho dejando en su lugar un doloroso frio, el viento de otoño revolvió sus cabellos lilas ocultando su delicado rostro de sus ojos más sus labios se movían diciendo palabras silenciosas que él no podía escuchar.

- seiya...

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el viento susurro ante el repentino movimiento, con agilidad derrumbo a sus contendientes dejándolos postrados en el piso del coliseo, el victorioso caballero de Pegaso extendió su mano para ayudar a levantar a los aspirantes a los que entrenaba, habían pasado ya cuatro meses desde su regreso de Japón y reintegro al santuario, para seiya habia sido sencillo, no tenía nada a lo que estuviera apegado, su hermana tenía una vida en Japón sin él y miho seguramente encontraría a otro hombre mejor y que si le pusiera la atención que merecía. Mas para sus hermanos habia sido muy diferente, a ikki principalmente le costó mucho trabajo mantenerse quieto en el santuario y no viajando como solía hacer, a shun por su parte habia tenido que dejar la facultad de medicina suspendida, hyoga no tenía mucho que perder estando en el santuario más los recuerdos de su pasado lo atormentaban más seguido desde su estancia en el recinto, para shiryu las primeras semanas fueron de agonía tuvo que suplicarle a shion para que dejara entrar a sunrei con el pequeño ryuho al santuario y aun así fue el maestro dohko el que intervino para que shion le diera el permiso, eso si sunrei tenía prohibido salir de la aldea para caballeros donde dispusieron una pequeña casa para los bronces que era ocupada en su mayoría por shiryu y su familia. Seiya se habia dedicado a entrenar a los aspirantes deseosos de probar su poder, durante el día entrenaba sin cesar hasta prácticamente dejar su mente en blanco para dormir y aun así por mas que su mente se resistiese a ello vagaba por los recuerdos de su pasado junto a ella.

Después de cuatro meses de la repentina aparición de la mano derecha de Athena, nada se sabía de la guerra que tenían los dioses contra los titanes, aunque Nike les advirtió que intentarían invadir el santuario y destruirlo, nada de eso habia pasado; mas seiya se encontraba siempre alerta lo que hacía pensar a sus hermanos que habia madurado y ahora se tomaba las cosas enserio.

Con el sol en su punto más alto, los aprendices se disculparon y fueron a la aldea a almorzar más seiya poca hambre tenia y camino sin rumbo por las praderas del santuario sin cruzar la barrera la cual era custodiada por soldados y uno que otro caballero de bronce o plata. Se recostó debajo de un árbol con los brazos alrededor de su cabeza y cerro sus ojos disfrutando de la paz tan acogedora más a la que no debía acostumbrase, medito sobre su hermana y en que estaría haciendo, si seguiría enfadada por no haber vuelto aun, también pensó en miho ella seguramente lo esperaría solo con el tiempo entendería que él no estaba disponible para tener una relación con ella o con nadie, estaba comprometido en cuerpo y alma con su diosa así ella lo repudiara. Comenzó a dejarse llevar por la inconciencia dejando que el sol se colara entre las ramas de los árboles y le bañara la cara con su calidez.

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camino por las hermosas flores que decoraban el recinto, no se maravilló de la hermosura del paisaje o del recinto, se adentró caminando entre los halagos e inclinaciones de respeto que le dirigían, mas no devolvió ninguna; abrió las gruesas puertas de madera lustrada de un empujón y miro la bella habitación vacía, corrió al baño y también lo encontró vacío, preocupada y a punto de gritar su nombre y mandarla a buscar, vio las puertas del balcón abiertas por donde se colaba la brisa tibia del atardecer. Suspiro y camino lentamente hasta el balcón donde la deidad descansaba en los escalones admirando el cielo. Tomo asiento a su lado y la observo con cuidado, mirando cada centímetro de su cuerpo en busca de heridas y se sorprendió en encontrarla en un estado perfecto. La deidad giro suavemente y la miro llena de tristeza.

- Lo sabes? – pregunto con la voz entrecortada.

- si – respondió, se acercó y toco suavemente su cabello, acariciándola – yo estoy contigo.

- gracias… significa mucho para mí.

- debemos prepararnos para una guerra en cualquier momento – le dijo con un tono de voz muy seria, deseaba protegerla sobre su propia vida, deseaba protegerla de todo, hasta de Zeus y si era necesario del olimpo entero; lo haría así le costara esta vida y la otra – no empezara hoy, pero Zeus no se quedara de brazos cruzados, debemos aprovechar que aún está ocupado y consternado con el asunto de los titanes.

- no quiero pelear contra mi padre, no quiero pelear más – tomo su rostro entre sus manos y estallo en sollozos – solo he hecho lo que me parecía correcto.

- has hecho lo correcto, Atenea tu entre los dioses eres la más pura y correcta – la alago y seco sus lágrimas – incluso renunciaste al placer carnal para complacer a tu padre y liberarte de lo que te podría dar felicidad, el amor.

- eso no es verdad, yo amo a la humanidad y te amo a ti.

- no me refiero a eso y lo sabes – la miro ceñuda – te has reusado al amor mortal con un humano que te amé, no como caballero a tu servicio, sino como un hombre ama a una mujer.

La deidad levanto la vista hacia los frondosos campos elíseos, su mirada esmeralda iluminada por las lágrimas demostraba profunda melancolía, acaricio sus largos cabellos lavandas en forma de consuelo y lo intento de nuevo.

- También te quito el cariño de una madre – detuvo sus caricias al ver la seriedad de su rostro y un sentimiento reflejado en sus ojos que jamás habia visto, odio.

Los ropajes de la diosa se ciñeron a su cuerpo al levantarse, camino dentro de su cuarto y tomo un pañuelo limpiando las indecorosas lágrimas que habían corrido por sus mejillas, su mano derecha camino hasta su lado y espero con paciencia.

- ve al santuario, Nike – ordeno, apretando con fuerza el pañuelo en su mano – lleva a dos de tus discípulas, las más hábiles y monta una barrera en la tierra – se giró y la observo con decisión – lleva esto contigo, para que ningún dios se dé cuenta de la barrera – invoco al símbolo de la tierra en su mano, el báculo símbolo de Niké, su mano derecha y se lo entrego – deja a tus discípulas en la tierra protegiendo la barrera y vuelve, me ocupare de que no noten tu ausencia.

- debo advertirles – pregunto, al ver que la diosa se encaminaba con paso decidido a la salida.

- diles todo lo necesario – se detuvo en el umbral y la miro con ternura – diles que estén preparados y que cuento con ellos.

Dadas las órdenes de Athena, se encamino a sus recintos en busca de sus más habilidosas discípulas, veía la guerra cerca y nada de lo que Athena hiciese podría detenerla y por más que se esforzara Zeus atacaría su punto débil, la tierra. Juro en el pasado protegerla con su vida más en toda su existencia habia sido Athena quien la habia protegido, con decisión y fortaleza se aventuró a tal vez la revolución más grande que un dios pudiera hacer contra el olimpo, el mandato de Zeus estaba por acabar, como acabo el mandato de Cronos por el poder y la codicia de sus hijos.

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- caballero del Pegaso, Pegaso, ¡Pegaso! – llamo un soldado muy afanado, despertando a al caballero que se levantó asustado y lo miro ceñudo – lamento molestarlo – se excusó el soldado con una reverencia – pero su ilustrísima a convocado a una reunión urgente, nos han ordenado buscarlo urgentemente, debe dirigirse a la cámara del patriarca.

- paso algo con la barrera, un enemigo? – pregunto poniéndose de pie y examinando la barrera, que se veía intacta.

- no, no ha pasado nada – le dijo el soldado encaminándose a la casa de Aries en plena penumbra – nosotros no sabemos nada, su ilustrísima solo convoco a los caballeros dorados, de plata y a ustedes los caballeros divinos.

Preocupado acelero sus pasos hasta llegar a las escaleras de la primera casa, el soldado lo acompaño o escolto hasta las escaleras donde una docena de soldados lo esperaba.

- Al fin lo encontraron – respiro con evidente enfado en comandante de la cuadrilla – no han dejado de preguntarlo.

Ignorando las miradas de reproche subió de dos en dos los escalones pasando rápidamente por las casas doradas, en vacío en su pecho se incrementó al sentir ese cosmos tan familiar pero de ilusión, sabía que no era ella, Athena no volvería, era su mano derecha que venía con noticias?, con órdenes. Ante la perspectiva empezó a correr preocupado y confuso viendo las luces de la cámara del patriarca desde el jardín de piscis. Entro en la gran sala encontrándose con dos filas de caballeros bien formados y a dos mujeres con una belleza exquisita ante el, acompañadas de la deidad con el cosmos tan familiar pero a la vez tan desconocido, el patriarca al lado de la mano derecha de Athena lucia preocupado y ansioso, lo miro con reproche y el rápidamente se incorporó a las filas.

- Ya están todos - anuncio el patriarca a la deidad, que lo miro seria.

- caballeros que le sirven a Athena, no vengo con buenas noticias – les dijo caminando entre ellos, Seiya miro a Marín a su lado, ella lucia al igual que todos, preocupada y muy seria – se desencadenara una guerra muy pronto y Athena los necesita alertas ante cualquier ataque a la tierra.

- a la tierra? – Pregunto confuso Dohko desde su lugar – creí que los titanes atacarían el santuario, no la tierra.

- los titanes están encerrados en el tártaro – aclaro la deidad sujetando un mechón de su pelo entre sus dedos – los titanes por ahora no nos deben preocupar, Zeus es el que nos debe preocupar.

- Zeus? – pregunto seiya confuso, recibiendo una mirada de la deidad.

- si Pegaso, el dios del olimpo y rey de los dioses – lo nombro, se dirigió al trono y tomo asiento – deben saber que Zeus muy pronto intentara tomar la cabeza de Athena.

- tomara su vida, porque? – pregunto con escepticismo Shura de capricornio.

- el día de hoy, pudimos al fin cerrar el tártaro, por un tiempo claro. Antes de cerrarlo combatimos contra los titanes y a punto de sellarlos de nuevo cronos, relato para Zeus la profecía del oráculo.

- el oráculo?, no estaba desaparecida desde la era del mito – dijo kanon abriendo sus ojos sorprendido.

- como bien se sabe – explico exasperada ante la ignorancia de los presentes – se le llama la era del mito, por la batalla que tuvieron los dioses contra los titanes, en aquel entonces Zeus rescato a sus hermanos del estómago de Cronos, el oráculo que ya le habia profetizado a los primordiales que se destrucción serian por sus hijos los titanes, le profetizo a Cronos que correría con la misma suerte de su padre y el reinado de sangre seria hereditario, así como sus hijos lo destronarían, lo harían sus hijos de sus hijos y solo un poder diferente acabaría con el reinado de sangre, dejando así la era el poder en manos diferentes.

- ósea que un hijo de Zeus lo destronara – concluyo hyoga.

- no es tan sencillo – lo miro Niké y cruzo sus manos en su regazo – Zeus al igual que Cronos, tuvo muchos hijos. Zeus paso oculto de su padre por mucho tiempo, tiempo en el cual fue amante de la titanide Leto, tuvo a sus primeros hijos apolo y artemisa, al liberar a sus hermanos se casó con Hera quien ya tenía un hijo Hefestos, con ella tuvo a Ares dios de la guerra, cuando estaba por acabar la guerra se involucró con la titán metis, de esa unión nació Athena – les informo muy seria – después de la guerra se involucró con Deméter y tuvo a su queridísima Perséfone, a la que ustedes también conocen. Con su amante la diosa maya tuvo a su hijo Hermes. Estos son los descendientes de Zeus, claro sin contar a sus hijos con humanas o ninfas, o cualquier otra cosa que se moviera – rio por su comentario y agito sus cabellos – ellos son los que podrían derrocar a Zeus.

- porque Zeus, entre todos sus hijos tomaría a Athena como la diosa que lo destronaría – pregunto mu de Aries con escepticismo – además se dice que Athena es su hija favorita.

- porque entre sus hijos, Athena es la única que desafiaría a Zeus y eso bien lo sabe, el señor del olimpo – contesto Nike – Zeus sabe que las cosas están cambiando y pronto tendrá que nombrar un sucesor, era bien sabido que apolo como primer hijo barón será el encargado, Athena le temía a apolo, ya como saben intento en el pasado destruirla y a la tierra.

- Zeus no mataría a su hija favorita por poder – interfirió Aldebarán sonando bastante convencido – además porque la mataría si de todas formas tiene que nombrar un sucesor.

- porque lo afirmas, caballero de tauro; la historia nos ha mostrado que Zeus no tendrá piedad con nadie que usurpe lo suyo, nos has visto a los titanes? Encerró a su propio padre y amantes en el tártaro sin piedad, salvo a sus hermanos a que costo? – pregunto la deidad dejando a la vista el enorme odio que sentía hacia el rey del olimpo – no defiendo a los titanes, ellos querían un propósito diferente y tal vez ustedes estarían esclavizados bajo su reinado, pero los dioses no son diferentes que los titanes la historia lo demuestra o cuántos de ellos no han querido poseer, destruir o reinar la tierra?, además es muy diferente nombrar un sucesor y controlarlo en la oscuridad, que lo despojen del poder.

- esto es nuevo, ver un dios hablar mal de su clase – exclamo el fénix intrigado.

- no confundas fénix, yo le debo mi vida Athena y es la única entre los dioses que conozco, quien se ha interesado por los humanos y ha arriesgado su vida con tal de protegerlos; incluso decidió renacer cada 200 años en forma humana para vivir y comprender a la humanidad.

- Athena-sama es muy buena con todos – susurro la mujer con exquisita belleza al lado de Nike.

Todos los presentes la observaron, seiya le dedico una mirada por primera vez a las mujeres, parecían gemelas, ambas con el cabello castaño ondulado hasta la cintura, de piel blanca, ropajes griegos y muy hermosas. La única diferencia eran sus ojos, la mujer que acababa de hablar tenía los ojos miel y la otra café oscuro.

- Athena-sama no merece nada de lo que le pasa – susurro la otra mujer.

- nosotras más que nadie conocemos la grandeza de Athena – hablo con gran sabiduría la mujer.

- nosotros también conocemos la sabiduría y grandeza de nuestra diosa – aclaro shion con un tono de enfado – somos su orden, ella misma nos escogió.

- eso no afecto para que la traicionaran – exclamó la mujer de ojos miel.

- que sabe una ninfa de la humanidad – ofendió saga de géminis con evidente odio – no se dedican a cantar y hacer ramos de flores? Que saben de nuestras acciones o de nosotros.

- ¡ustedes osaron traicionar a Athena! – le grito con enfado, cerrando sus puños con ira – traicionarla por algo menor a ella; ese es el amor que le profesan? Dejarla por la primera cara bonita que se les presenta, trayendo consigo la salvación? Y le creyeron.

- no sabes nada de lo que paso, ni como paso! – le grito algo histérico y enfadado seiya – que sabes tú, de como esa maldita nos persuadió, de cómo dijo ser aliada de Athena y nos engaño, que sabes del dolor que a menudo siento en mi pecho desde su partida, sabes cómo borrar mis recuerdos y no verla llorando por nosotros. ¿Qué sabes tú?

El silencio invadió la sala, las ninfas avergonzadas bajaron sus cabezas apenadas, los caballeros simultáneamente tocaron sus pechos recibiendo con agrado y horror, ese dolor que los acompañaba desde su partida su partida.

- En fin – suspiro Nike moviendo su cabeza negativamente – debemos unirnos por Athena, ella nos necesita…

- por nos alearíamos con ustedes, quien nos garantiza que vienen de parte de Athena – cuestiono shion imponiendo su poderío – acaban de decir que nos dejamos traicionar por Perséfone, porque pasaría de nuevo?, jamás lo permitiría y ahora que lo pienso ustedes que nos juzgan sin saber los hechos no son aliados. Defenderemos a Athena nosotros mismos; ahora tengan la bondad de abandonar este recinto y no volver a menos con pruebas que viene de parte de Athena.

- ¡como osan!… - grito la hermosa ninfa de ojos miel más fue callada inmediatamente por Nike que sonrió desafiante a shion.

- tengo pruebas, caballeros – les anuncio la deidad, de la nada una luz dorada apareció centellando y cegando a la orden. Al abrir sus ojos seiya vio con esplendor como el báculo de Athena se encontraba en la sala sostenido por la deidad de la victoria, alarmado al igual que sus hermanos dieron un paso indeciso hacia a la diosa que en sus brazos tenia no solo el arma de Athena, sino el símbolo del reinado de Athena en la tierra, el báculo que aun brillaba tenuemente tenía un poco de cosmos de su portadora original, que los embriagaba e ilusionaba. Como un hechizo, todos comprendieron que Athena los necesitaban y que ellos sacrificarían su vida por ella, costara lo que costara como ella los habia salvado a ellos – creo que esto cambia las cosas.

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Hola,

Volví después de una eternidad lo sé.

He leído mucho para completar este capítulo hasta cogí algunas cosas de un juego muy conocido, me parece muy bueno. En fin en el próximo capítulo revelare como traicionaron a Athena y cómo fue que los engaño Perséfone.

Muchas gracias por sus comentarios, aquí está la conti , gracias por tomarse el tiempo y dejar sus comentarios ( son los que inspiran a seguir escribiendo).

Nos leemos pronto

Asuna blanca.