BUENAS TARDES A TODAS!
VENGO VOLANDO PARA COLGAR UN PAR DE CAPÍTULOS MÁS... ME DESPIDO EN EL SIGUIENTE.
QUE LOS DISFRUTÉIS ;)
Por cierto... la serie a la que me refería en el primer capi era Beverly Hills 90210. Gracias Doc por recordármelo :P
CAPÍTULO 3:
Había una cola para entrar en la discoteca que daba la vuelta a la esquina; Mike pensó que quizá tendrían algún apartado oscuro con sofás como los típicos que salían en las películas. Al fin y al cabo esa noche sería la noche, lo tenía decidido, y más después del recibimiento que le había hecho Bella nada más verle, irremediablemente todas las estupideces que había estado pensando se le fueron de un plumazo.
— Menos mal que hemos llegado antes para ponernos en la cola – intervino la castaña mientras le cogía del brazo.
— Pues sí, espero no oír luego quejas de ningún tipo.
— ¿Por qué iban a quejarse?
— No sé, díselo a tu hermano, que últimamente está de un tiquismiquis…
— Nah, tranquilo. Mi hermano está con esa chica ahora y no presta atención a nada más.
— Si tú lo dices…
Bella se le quedó mirando, extrañada por el tono con el que se refería a su hermano. Vale que habían estado mal durante una temporada; pero ellos habían sido amigos toda la vida… de hecho Edward le insinuó hacer las paces con él esa misma noche. Pero veía un brillo raro en los ojos de Mike… como de resentimiento cada vez que se refería a Edward.
Prefirió obviar el tema al ver que el resto de la pandilla hacía aparición en la puerta de la discoteca.
Estuvieron esperando casi una hora para entrar en el garito y cuando por fin lo hicieron todos se dirigieron en bandada a un hueco al final del local. La pista de baile estaba abarrotada y el volumen de la música hacía que temblase hasta el suelo. Imposible ponerse a hablar así que cada uno se puso a lo suyo.
Jasper se dedicó a mandarle mensajes a Ángela diciéndola que se había perdido la salida del siglo, mientras Edward y Jacob se iban a la barra a pedir las bebidas junto con Mike.
Las chicas aprovecharon ese momento para marujear un poco… algo que estaba deseando Bella.
— ¡Ey Alice! ¿Vamos a la pista?!– gritó Bella cerca del oído de la muchacha.
— ¡Sí claro! – elevó el tono Alice para que se le escuchara un poco por encima del sonido de la música – ¡Pero ¿Me acompañáis antes al baño?!
— ¡Si claro, creo que está a la derecha! – gritó de nuevo Bella mientras la cogía de la mano y tiraba de ella. Una vez dentro vio cómo Alice se reía. — ¿Qué te pasa?
— Por dios, es que allí no hay quien hable; – sonrió – he supuesto que me querrías hacer alguna especie de interrogatorio o algo así, así que dispara.
Rose casi se atragantó con el chicle y Bella empezó a abrir la boca queriendo decir algo coherente que, no sabía por qué, no salía de sus labios.
— Te ha calado ¿eh Bellita? – codeó la rubia mientras se reía sin disimulo ninguno.
— ¡No me ha calado!... Bueno, a lo mejor un poco – confesó bajando la vista.
— Vamos… ¡somos mujeres! Es normal que quieras saber de mí. Venga pregunta lo que quieras, prometo ser sincera; de hecho no sé mentir… mi hermano dice que cuando miento me tiembla el labio inferior y se me pilla muy fácilmente.
— ¡A mí también! – Soltó Bella – Edward siempre se ríe de mí por eso.
— Entonces no habrá muchos secretos entre nosotras.
— Chicas…. Estáis resultando ser un poco empalagosas – atajó Rosalie con un claro signo de fastidio – sois demasiado parecidas… antes de que consigáis salpicarme de almíbar, dime Alice ¿cuántos años tiene tu hermano?... Emmet se llama ¿no? ¿Tiene novia? ¿Va a la universidad?...
Tanto Alice como Bella se la quedaron mirando fijamente intentando reprimir una carcajada, cosa que no pudieron aguantar durante mucho tiempo.
— ¡Qué! – soltó la rubia pelín mosqueada.
— Así que… te ha gustado mi hermano ¿eh?
— Hombre… Gustar, gustar… es interesante el chico… está cañón desde luego… pero gustar… Mejor cambiemos de tema. ¿A qué instituto vas?
— Eso ya me parece mejor. Te hemos visto por el barrio pero…
— Bueno, realmente empecé en el mismo colegio que vosotros, pero nos mudamos de casa y claro… nos cambiamos de colegio. Y el instituto no está muy lejos del vuestro; justo a una parada de autobús.
— ¿No es el que está más cerca de Beverly Hills? – preguntó Rose
— Si… digamos que está "en la frontera" – entrecomilló Alice – pero estoy deseando salir de allí son todos una panda de pijos sin personalidad ninguna.
Tras intercambiar un par de datos más, Bella quedó más que encantada con su nueva amiga. Su hermano había escogido por una vez bien en su vida; era una chica sencilla, muy simpática y desprendía un halo especial. Tenía buen karma; era de las personas que te hacían estar cómodas a su lado. Salieron con los labios recién pintados moviendo las caderas directas a la pista de baile. Los chicos ya habían tomado posiciones, y excepto Jacob que aguantaba impertérrito de pie como un palo, los demás ya estaban moviendo ligeramente las piernas al son de la música.
Mike observaba cómo Bella se movía de una forma que tenía que estar prohibida; los efectos de la primera copa estaba haciendo estragos en las chicas y mientras que Rose se acercaba de nuevo a un avergonzado Jacob, Bella y Alice estaban dedicando un baile a sus chicos. Edward miraba a ambas con una sonrisa bobalicona, y no supo por qué pero este hecho cabreó a su supuesto mejor amigo. Se dirigió con paso decidido hacia Bella, la dio un beso de forma demasiado brusca y esperó a que Alice se diera por aludida.
Una vez solos, la miró a los ojos y se la llevó a la terraza con la escusa de tomar el aire.
Alice adivinó que sobraba y se fue hacia Edward para seguir bailando; realmente estaba siendo una noche muy agradable. Sentía que con su grupito habitual de amigas no encajaba demasiado bien y se encontraba tan a gusto con sus nuevos amigos. Se abrazó a Edward y le pasó tímidamente los brazos alrededor del cuello, mientras él la rodeaba por la cintura atrayéndola hacia sí mientras no cesaban de bailar.
La miró directamente a los ojos, esos ojos castaños que tanto la recordaban a los de su hermana y se le puso un nudo en la garganta. Alice era una chica especial, cierto que no era el típico perfil de chica que solía atraerle últimamente, pero se había cansado de salir con cabezas huecas.
Subió una mano hasta su mejilla y la acarició dulcemente. Ya se habían besado antes un par de veces, pero no pasaron de tímidos picos; realmente no la quería forzar, pero en ese momento… la boca de Alice le llamaba a gritos. Sintió cómo era ella la que acortaba distancias; muy suavemente posó sus labios en los de él y apretó su agarré alrededor de su nuca. Sintió como el calor se le agolpaba en las mejillas, pero no iba a echarse para atrás, era su primer beso y quería que fuera con él, así que probó a abrir la boca, lo suficiente como para que él pillara la indirecta y prosiguiera con el beso. Notó el cálido aliento de Edward chocar contra su garganta y casi perdió el equilibrio. Pero creyó renacer cuando fue su áspera lengua la que se introdujo en su cavidad provocando sensaciones que no había sentido en la vida. Fue un beso dulce e intenso al mismo tiempo, justo como ella siempre había soñado… no mejor.
Cuando sintieron que se acababa el aire de sus pulmones decidieron separarse. La respiración de Edward se había vuelto irregular, y ambos estaban acalorados; él por que quisiera haber dado un paso más allá y ella por que por fin se había besado con su amor platónico. Sonrieron tontamente hasta que escucharon los silbidos de Jacob y Jasper a un metro de ellos.
En cuanto terminó la siguiente canción Edward decidió salir a la terraza a tomar el aire. Cogió la mano de su chica y se dispuso a guiarla hasta allí, pero Alice se excusó para ir al baño. Abrió uno de los ventanales y salió al exterior inspirando al mismo tiempo una gran bocanada de aire. Dio dos pasos y se apoyó en la balaustrada de granito.
Realmente era una noche magnífica. Se detuvo a pensar en la chica con la que había acudido a la fiesta; realmente era preciosa, encantadora, y con una personalidad fuera de lo común. En el momento en que te acercabas a ella era imposible no sonreír. No sabía si era por su mirada, por su larga melena castaña o por la nariz que le hacia parecer un duendecillo. Pero le había encandilado desde la primera vez que la vio en la biblioteca.
Un ruido, como de un tortazo le distrajo de sus pensamientos; alguien parecía discutir al otro lado de la esquina. No quería prestar atención, hasta que empezó a oír los sollozos de ¿una chica?
Jamás en su vida había permitido que alguien golpeara a una chica. Quería demasiado a su madre y a su hermana como para pensar algo así. Los murmullos pasaron a suplicas y ahí tomó la decisión de dar tres pasos más y asomarse para ver qué narices estaba pasando.
Necesitó tiempo para procesar lo que estaba viendo con sus propios ojos. Mike estaba encima de Bella. Ella apretaba los puños golpeando al aire, intentaba darle una patada en la entrepierna pero el muy cerdo estaba demasiado cerca. Le comía la boca de una forma asquerosa mientras ella lloraba sin control.
No sabía lo que había cambiado en Mike esa noche pero estaba fuera de sí. Al besarla resultó demasiado violento y eso la asustó. Pronto sintió su aliento a alcohol sobre su rostro y notó cómo sus manos se perdían bajo la camiseta. Ella siempre había querido que su primera vez fuera especial, no en una terraza de una discoteca a la vista de cualquiera. Pero esto él no lo entendió; estaba harto de esperar el momento perfecto que parecía no se iba a dar nunca.
Empezó a verlo todo rojo. Corrió hacia su hermana como un miura, con toda la ira acumulándose en sus puños; Bella giró la cabeza para zafarse de ese beso infernal y vio como su hermano aparecía de la nada. Cogió con fuerza de la cazadora a Mike y le golpeó contra la pared cercana. Vio como Bella caía al suelo, pero en ese momento lo único que quería era dar una paliza al hijo de puta de Mike Newton. Ambos eran fuertes, llevaban tiempo haciendo deporte juntos, pero Mike sabía que tenía las de perder. Forcejearon y Ed tuvo la posibilidad de encajarle un buen gancho de derecha en toda la cara. Sentía la sangre hervir en sus venas; pero algo le hizo dejar a aquella escoria y centrarse en su hermana.
Alice había aparecido en la terraza y al no ver a simple vista a Edward estuvo a punto de volver a la sala, pero escuchó una especie de forcejeo y se asomó. Lo que vio casi hizo que se cayera de culo; Bella lloraba en el suelo y Edward estaba atizando de lo lindo al chico que le acababan de presentar. Se acercó a Bella preocupada, estaba temblando.
— Bella ¿Que ha pasado?
— Bella... ¡Bella!
Edward dejo de golpear a Mike al escuchar el nombre de Bella. Observó con un nudo en la garganta cómo su mirada estaba perdida.
— Bella reacciona— seguía Alice moviendo la mano delante de su rostro.
— Te denunciaré desgraciado. — Apretó la mandíbula y se centró en su hermana.— Bella... Bella contéstame por favor.— los ojos de Edward se anegaron en lágrimas.— ¡Como le pase algo te mato! ¿Me has oído? ¡Te mato!
— Ed... — susurro Bella sin parpadear siquiera — llévame a casa...
— Claro preciosa – la pasó un brazo por detrás del cuello y la levantó en brazos — vámonos... Alice, ¿te importa avisar a los demás? Esa sabandija se ha escapado...
— Claro Edward, tranquilo. Mañana te llamo.
— Y ten cuidado, por favor… le dije a tu hermano que te acompañaría pero…
— Vete Edward – sonrió intentando infundirle ánimo, pero lo que acababa de pasar era demasiado fuerte. Hasta ella parecía de gelatina.
Les separaban unas cinco manzanas de su casa, pero estaba dispuesto a cargar con su hermana a cuestas toda esa distancia. Por ella iría hasta el infierno si era preciso. Bella seguía llorando, acurrucada en el pecho de su hermano, sabiendo que allí estaría a salvo. Que cuando estaba con él nadie ni nada podía hacerle daño. Tenía que haberle hecho caso desde el principio; ya le advirtió cuando empezaron a salir que Mike era un salido, pero ella se creía más lista que nadie.
Una vez dejaron todo el mogollón de gente detrás, se dirigió hacia uno de los bancos de la acera y se sentó allí con ella en brazos. La quiso acomodar la ropa, pero ella no se movía en exceso.
— Bella, ¿quieres que vayamos al hospital? ¿Estás bien? — investigó las magulladuras a simple vista. – Por dios Bella... Te voy a llevar al hospital, tienes arañazos y moretones por todas partes...
— ¡No! – le dijo con pánico en los ojos.
— ¿Cómo que no? Necesitas que te vea un médico.
— No Ed, por favor – susurró mientras las lágrimas rodaban impertinentes por sus mejillas.
— Peque... Entra en razón. — intentó ser suave – ha sido una agresión en toda regla... Tienes que denunciar y que te vea un especialista...
— Por favor Ed... No se lo digas a nadie... Por favor por favor... – se derrumbó, las palabras se quedaron en apenas un murmullo con tono de súplica.
— No me hagas esto Be...
— Por favor no se lo digas a nadie, por favor por favor... — seguía con su retahíla.
— ¡Joder! ¡Mierda! — la abrazó con todas sus fuerzas — No es justo Be; joder.
La mecía en sus brazos intentando calmarla el llanto. Siempre, desde el jardín de infancia había estado con ella. La había cuidado, la había protegido; y esta vez sí que la habían hecho daño. No es como si se hubiera tropezado y todos se hubiesen empezado a reír de ella. No es que la llamaran boca de hierro cuando la pusieron la ortodoncia. Esto era mucho más fuerte, era mucho peor.
Cuando empezó a respirar con normalidad decidieron volver, pensando qué les dirían a sus padres acerca de los morados que se extendían por el brazo de ella. Caminaron lentamente, uno al lado del otro. En silencio, cada uno pensando a su manera lo que acababa de pasar. Bella intentó coger la mano de su hermano pero emitió en sonido lastimero. Inspeccionó la mano y observó que se le había puesto morada y muy hinchada...
— Quizá si que deberíamos ir al hospital. — susurró Bella.
