Nuevo capitulo y este esta dedicado a Sagri y a Klazu.
La cancion que sale en el capitulo es Hana no Kusari de Saint Seiya lost canvas.
Si creen que hubiera sido mejor alguna otra, disponganlo en los comentario.
Tsuna miro al alrededor se, noto que estaba en otro lugar
-¿Dónde estoy?
-Estamos en Hong Kong, China, puedes llamarme Sagri—exclamo el nuevo encapuchado de color vino y detalles morados—quieres ver a tu hermana I-pin, veremos a tu hermana
Tsuna asiente mientras se dirige a la puerta más cercana, al llegar se encuentra en el patio de una escuela secundaria, el sonido de un quejido se encontraba presente, por lo que ambos seres invisibles se dirigieron a donde había una pequeña bola de estudiantes.
-Esto es para que aprendas a no meterte con los más débiles—exclamo una joven china con un par de trenzas en el cabello y el uniforme de aquella escuela—si te metes con él, te las veraz conmigo
-I-pin—fue el llamado de un hombre con una trenza quien miraba la escena con cansancio –déjalo I-pin
-No hasta que lo jure
-Lo… lo juro no volveré a molestar a los inútiles—exclama más el dolor se hace fuerte
-¡No les digas inútiles, no lo son!
-¡I-pin!
La joven suelta la mano del chico y se van con el hombre que es su maestro
-¿Qué te he dicho I-pin?
-Lo siento maestro Fon, pero no puedo permitir que estas injusticias se hagan en mi escuela.
Fon suspiro ante aquello, no fue buena idea que se quedara con Hibari aquellas vacaciones
Pero para Tsuna lo que había escuchado no era sorprendente como el hecho que aquellas acciones de su hermana fueran parte de su tributo a el
-I-pin se convirtió en una guardiana de los chicos que eran llamados como tú: buenos para nada-exclama Sagri- los protege y es admirada por eso, la llaman la guardiana de los desafortunados
El castaño no dijo nada y ambos siguieron a la pareja, misma que era visto con admiración. Caminan hasta una casa sencilla pero hermosa y en el dojo ambos se sentaron, donde la calma se hallaba.
Fon miro a su alumna, ella había sido una niña normal a pesar de ser una asesina, todo para complacer a su maestro, más dicha complacencia cambio cuando esta fue adoptada por la familia del décimo y aquel joven de cabellos castaño y ojos color almendra le habían dado una nueva vida, como una niña normal.
Había sido una feliz niña normal, hasta aquel fatídico día, cerró los ojos recordando la llamada de la niña.
La forma tan normal de lo que le había dicho lo sucedido, tan sin emociones le hizo temer…
Cuando llego la niña estaba en negación o eso pensó, la verdad es que estaba en shock, la niña había visto al joven castaño superar más pruebas de vida o muerte, mismas que había superado con éxito, ¿cómo era que nadie supiera que había pasado? ¿Cómo era que en su colegio, un santuario como había dicho Fon en alguna ocasión, le había quitado a su hermano? ¿Quién odiaba tanto a su hermano para hacerle eso?
Eran preguntas que no podía responderle, decidió sacarla de Japón, regresarla a china. Ahí estuvieron y decidió sacarla de la vida de un asesino.
Nunca había tenido problemas con la niña, pero en la primaria comenzaron a llamarlo, había visto a un niño mayor molestar a uno más chico, solo por ser torpe. Hablo con ella y tras promesas incumplidas, todos, incluyéndole a él, aprendieron la lección.
I-pin se hizo la defensora de los más débiles, quienes en compensación a aquella defensa mejoraban en algunos aspectos y algunos se aliaban con ella a proteger a los demás, claro sin llegar a ser bravucones.
Por qué no faltaba alguno que buscaba venganza se volviera lo que odiaba I-pin y recibía una lección por parte de la niña.
Fon sonrió a su pupila, mientras le servía un poco de té.
-Vamos a Namimori
-No
-I-pin
-No quiero ir, no aun—susurro mientras desviaba la vista y se levantaba para irse del lugar
-Algún día la llevare Tsunayoshi
-I-pin
--La sacaron de Japón después de tu funeral, nunca ha vuelto
Salieron del dojo para ir a ver a la niña, mas Tsuna no esperaba encontrar a aquella niña que quería como a una hermana, ella estaba sentada en frente un piano y permitiendo que algunas esferas llegaran a su acompañante.
Si ver a la niña tocando el piano era sorprendente inicio a cantar.
*Nakushita iro wa
Tooi hi no kioku
Furui e no gu no hako
Sotto akereba
Osanai tomo ga
Itsumo ita yo ne
Kawaru koto nai
Ano egao
Futari de yume wo
egaita, kokoro
no kyanbasu mada
Iro asenai
Kimo no te to boku no
te wo kasaneta hino
nukumori
Hito wa naze
itoshisa to
Nikushimi wo awasemotte itsumo
Ikiru no darou
Yorokobi to
kanashimi wo
Karamasetsumuida
seishun no
towa no kizuna
hana no kusari yo
Sugisatta uta wa
tooi hi no kioku
Chirabatta hotonoha
hiroiatsume
Me mo kuramu you na to ki wo
sugoshita
Soba ni itsumo
Kima ga ita ne
Futari de oto wo
kasaneta, mune no
gosenfu wa towa
ni kienai
Futatsu no koe ga
hibikiaukokoro no
haamonii
Kami wa naze
Meguriai
wakareyuku sadame wo
hito ni ataeta no darou
Afurederu
kono namida
kawa to nari hana no hitsugi
nosenagarete yuku
To wa no merodii
Hito wa naze
itoshisa to
nikushimi wo awasemotte itsumo
ikiru no darou
Yorokobi to
Kanashimi wo
Karamasetsumuida seishun
No towa no kizuna
Hana no kusari yo
Kami
sae mo kirenai
Tamashii no
Hana no kusari
Me mo kuramu you na to ki wo
sugoshita
Soba ni itsumo
Kima ga ita ne
Futari de oto wo
kasaneta, mune no
gosenfu wa towa
ni kienai
Futatsu no koe ga
hibikiaukokoro no
haamonii
Kami wa naze
Meguriai
wakareyuku sadame wo
hito ni ataeta no darou
Afurederu
kono namida
kawa to nari hana no hitsugi
nosenagarete yuku
To wa no merodii
Hito wa naze
itoshisa to
nikushimi wo awasemotte itsumo
ikiru no darou
Yorokobi to
Kanashimi wo
Karamasetsumuida seishun
No towa no kizuna
Hana no kusari yo
Kami
sae mo kirenai
Tamashii no
Hana no kusari"
Al finalizar la joven solo sontinuo tocando, con algunas lágrimas en los ojos.
-Algún día iré a verte Tsuna
Fueron las palabras que dijo para irse a su habitación.
-¿A quién veremos ahora?
-Quiero ver a Yamamoto—mas no recibió respuesta—a Ryohei
-¿A quién veremos ahora?
-A… alguno de mis guardianes
-¿A quién deseas ver?
-¿Por qué no puedo ver a mis guardianes?—cuestiono Tsuna
-A un no es tiempo que los veas
-Quiero ver a Futta
-El chico ranking Futta veraz
La llama brillo y los dirigió a una parte donde se encontraba lloviendo, para Tsuna ya no fue sorpresa ver a otro encapuchado a su lado. Los colores eran un gris perla con detalles morados.
-Estamos en Nápoles y me puedes llamar Klazu
Tsuna asintió y noto que a pesar de la lluvia no se mojaban, así que camino con su nueva compañera, hasta una especie de evento, donde pudo ubicar a su hermano Fuuta y ahí pudo apreciar que solo el entrar al evento varias esferas se dirigieron a su compañera.
-Este evento es para honrarte a ti, es una beca llamada decimo cielo, a los chicos con problemas económicos, pero con excelentes promedios.
-¿Por qué a mi honor? No era bueno en calificaciones y él lo sabia
-Bueno, no eras bueno en la escuela, pero te esforzabas por salir, eso es lo que ve Futta en ellos la misma determinación que vio en ti
Tsuna no dijo nada solo vio como los chicos pasaban y abrazaban a Futta quien les sonreía.
Al terminar el evento, Futta se acercó a uno de sus subordinados.
-Es el último, me alegra que la lluvia comenzara ahora y no antes—exclamo el joven con una sonrisa
-A mí también me alegra joven Futta
El joven sonríe mientras mira el nombre de la beca, justo después del funeral regreso a Italia, donde retomo su vida, más muy en el fondo aun extrañaba a su hermano mayor Tsuna, desde ese entonces no volvió a la ciudad.
Sus padres había intentado que fuera para rendirle culto a aquel joven que le había cuidado en la infancia, mas este se negó y puso de pretexto la escuela y ahora la beca, por eso lo hacía en la fecha de su muerte.
Continuaron observando al joven convivir con los niños y las demás actividades para dicha beca.
Tsuna no pudo evitar observar un deje de tristeza en los ojos de su hermano mismo que no le gustaba.
Al final del día durante la cena el joven hizo un silencioso brindis, para después retirarse a su habitación y conectarse con el planeta ranking.
-Algún día tendré el valor de visitarte
Aquellas palabras eran una promesa que le llegaba a la chica.
-¿a quién deseas ver?
-A mis padres
-¿A quién deseas ver?
-A nono—exclamo después de un suspiro.
-A Timoteo Di Vongola, el noveno veraz…
