3.- Nadie puede ser como Freddy Mercury

Cuando marcó la hora de llegada, Castiel Novak no pudo aguantar una exclamación de alegría.

- ¡En tu cara, maldita dictadora!- le dijo a la máquina.

Hoy había llegado temprano, 7:15 exactas, porque hoy iba a ser su día, porque había dormido de las mil maravillas y también alcanzó lugar en el camión, hoy era Castiel Novak corregido, aumentado y sin ojeras, y agárrate mundo porque ya llegó el doctor Novak.

Lucifer estaba esperando con algunos de los compañeros en la estancia médica, era un lugar amplio con sillas y escritorios, lo ideal para ponerse a trabajar, Cas ocupó una silla sin decir ni pío, no quería provocar la ira del doctor del infierno tan temprano.

El lugar fue llenándose y Nicholas comenzó a hablar a las 7:30 exactitas, les asignaría tres pacientes por persona, podían consultar libremente los expedientes de sus pacientes, tenían que revisarlo todo, hacer un diagnóstico de ser necesario, cambiar indicaciones si lo juzgaban pertinente, incluso podían mandar órdenes de laboratorio.

- Si la cagan los mataré- gruñó Lucifer – así que pónganse a trabajar, tienen hasta mediodía-

Y el doctor Nicholas se fue.

Ok, ahora estaba nervioso, muy nervioso, pero trató de pensar positivo, lo haría bien, fue a buscar los expedientes y comenzó a revisarlos, cosa bastante difícil con sus compañeros hablando tan alto, Cas levantó la vista para encontrar que muchos de los otros médicos estaban platicando como si estuvieran en un café, contándose chistes y riéndose de tonterías, como si la vida de tres personas no estuviera en sus manos.

Era difícil hacer enojar a Cas, pero esos tipos lo habían conseguido en menos de quince minutos, salió de la estancia con los expedientes bajo el brazo, necesitaba un lugar tranquilo para trabajar.

- Castiel, ¿cómo va todo?- le saludó Anna, sonriéndole - ¿mucho trabajo?-

- Algo así- respondió Cas, correspondiendo la sonrisa – espero que hoy si esté completo el personal-

- Por suerte sí- explicó Anna.

Ellen y Jo se acercaban por el pasillo, sonrieron al ver a Castiel, detrás de ellas venían dos hombres que Cas no reconoció, aunque por el uniforme seguro trabajaban en el hospital.

- Hola, Castiel, me da gusto verte- le saludó Ellen – el doctor Novak nos ayudó ayer cuando se quedaron tan cómodos en su casa, deberían agradecerle-

Castiel comprendió que se dirigía a los dos hombres que venían con ellas.

- Ya, ya, Ellen, no te enojes tanto- dijo uno, sonriendo – gracias por ayudar a las enfermeras, doctor…-

- Castiel, sólo dime Castiel-

- Ok, Castiel, yo me llamo Ash-

El tal Ash era un hombre alto y flacucho, la camisa del uniforme le quedaba tan grande que parecía bailar cuando se movía, tenía un corte de cabello bastante retro pero Cas decidió que le pegaba.

- Acá Gabriel, gracias por ayudar a las bellezas de medicina interna II- dijo el otro hombre – Castiel debe ser algún ángel del señor-

Había algo en Gabriel que invitaba a reír, no porque sus rasgos fueran graciosos ni mucho menos, pero tenía una expresión de niño travieso que Cas encontró agradable.

- No fue nada- contestó Castiel, algo avergonzado.

- ¿Qué te encargó Luci…es decir, el doctor Nicholas?- preguntó Jo, ligeramente sonrojada.

- Ni te fijes, todos los residentes le decimos así- rió Cas – tengo que revisar algunos expedientes, pero ahí adentro parece que hay fiesta, nadie se calla-

- El pan de cada día, querido- agregó Ellen.

- ¿Les molestaría si me quedo en la estación de enfermería?- preguntó Cas.

Las caras de los enfermeros fueron épicas, ¿había hecho algo mal?, Castiel estaba a punto de pedir disculpas cuando Ellen habló.

- Por mí no hay problema- dijo la mujer – sólo consigue una silla para ti-

- Perfecto- dijo Cas.

Entró de nuevo a la estancia médica, tomó una de las sillas y se la llevó sin decir nada más, el personal de enfermería seguía atónito.

- ¡La madre que nos parió!, ¡lo hizo!- exclamó Gabriel - ¿de qué estarás hecho, Castiel?-

- ¿Perdón?-

- Es que aquí todos los doctores nos tratan como sus sirvientas- aclaró Anna – bueno, la grandísima mayoría, hay pocos que son amables, ni qué decir de los residentes, se creen hechos a mano-

- Ah, vaya, qué mal- dijo Cas, soltando un suspiro – pues no crean, entre médicos también se dan puñaladas por la espalda, para ser sincero tengo pocos amigos en la carrera-

- Y vienes a hacer amigos con los de enfermería- comentó Ash, con una risa – eres muy peculiar, como ya dijo Anna, la mayoría de tus colegas nos tratan como mierditas secas-

- ¡Ashley!- gruñó Ellen – ya fue mucho platicar, muévanse que hay cosas que hacer, vamos-

- Sí, señora- bufó Ash – tú ponte cómodo, Castiel, no te molestaremos-

- Sí, siéntete como en tu casa- siguió Gabriel.

Castiel se puso a trabajar enseguida, revisó los expedientes casi con lupa, los médicos tenían una letra terrible, varias veces le pidió ayuda a Ellen para descifrar las indicaciones, por suerte había tenido la precaución de llevarse una libreta para tomar algunos apuntes.

Quería hacerlo bien, estaba tratando de recordar cada página de sus libros de medicina, la cabeza se le llenaba de conceptos, términos y nombres de medicamentos, sintió una punzada de dolor en la sien izquierda, mal momento para tener migraña.

"Ok, Castiel, tómalo con calma" se dijo a sí mismo, respirando hondo, tal vez si se distraía un poco podría relajarse y continuar, comenzó a hacer garabatos sin sentido en la libreta, de pronto se encontró escribiendo su nombre en caracteres élficos.

Después de haber tenido un orgasmo viendo ese poster del Señor de los anillos, Cas se había convertido en algo así como un fan; vio las películas, leyó los libros, y antes de que pudiera frenarse ya estaba aprendiendo a escribir con esos trazos de los elfos que le parecían tan bonitos.

Escribió su nombre, luego el de Ellen y el de Jo, también escribió Anna, Ash, Gabriel, Lucifer…y sobre todo escribió Dean, lo escribió muchas veces, porque no había podido sacar de su mente esa cara tan hermosa, se imaginaba acercándose a él, tocándole el hombro suavemente y hablándole al oído, "eres tan bello, Dean…" le diría con voz ronca, "tan bello que podría tomarte aquí mismo" seguiría diciéndole, luego su mano se atrevería a acariciarle el rostro, el pecho, la cintura, las caderas, bajaría hasta estar sobre su sexo, sintiéndolo endurecer en su mano, escuchando los jadeos de Dean cuando…

- ¿Castiel?-

- ¡Sí!-

Se levantó de un salto, golpeando a Jo que estaba detrás de él, haciendo que la enfermera tirara las sábanas que llevaba.

- Lo siento mucho- se apresuró a disculparse.

Entre él y Jo recogieron todo, estaba tan nervioso que chocó su frente contra la de la muchacha al levantarse.

- Ay, Jo, lo siento mucho en verdad- siguió disculpándose - ¿te duele?, déjame ver-

Hizo que Joanna se sentara para revisarla, había sido un golpe fuerte, Jo tenía enrojecido el lugar donde la había golpeado, le tocó suavemente con la yema de los dedos.

- Perdona- agregó Cas - ¿estarás bien?-

- Sí- dijo Jo, sonrojándose.

- ¿Tratando de ligarte a la pequeña Jo?- habló Ash, sorprendiéndolos a ambos – ya decía que no podías ser tan bueno como pareces-

- ¿Qué?, no, no estaba tratando de…no, para nada- balbució Cas.

- Lo primero que nos dicen antes de empezar las prácticas…- comenzó Anna, acercándose – es que jamás nos tomemos en serio los coqueteos de los doctores, deberías ver cómo tratan a las pasantes, parecen lobos hambrientos-

- ¡Ese no es mi caso!- se defendió Castiel – conmigo están seguras, no les tocaría ni un cabello, de verdad-

- Les dije que era gay- intervino Gabriel – me deben dinero-

- ¿Cómo?- Cas estaba más que confundido – no sé…-

- Cuando le contamos sobre ti, Gabriel dijo que seguro eras gay, Ash y yo le apostamos veinte dólares a que se equivocaba- le explicó Anna – y ahora le debemos dinero, porque no se equivoca, ¿verdad?-

- Soy gay, no es un secreto- admitió Castiel - ¿tiene algo de malo?-

- No, no, para nada- aclaró Gabriel – aquí no juzgamos a nadie por sus preferencias sexuales, por su manera de vestir tal vez sí-

- Me alegra oír eso- rió Cas - ¿qué calificación me dan, fashion police?-

- Estás en un 8.5 con posibilidades de subir a 9- le dijo Ellen – aunque Anna y Jo dicen que eres un 10 jurado-

- ¿De verdad?, me halagan-

- Es que eres guapísimo- explicó Joanna – por eso te ponemos 10, aunque Ash y Gabe son jueces de hierro, no se doblegan tan fácil por una cara bonita-

- Qué cosas dices- sonrió Cas, enrojeciendo – no creo que yo entre en la categoría de hombre guapo-

- No, cariño, no entras en la categoría de guapo- dijo Anna, riéndose – tú eres de los que se cuecen aparte y en su sabrosísimo jugo-

Cas sintió que se sonrojaba hasta las orejas.

- Me acaban de conocer y ya me perdieron el respeto, son tremendas- comentó Castiel.

- Tú tienes la culpa por estar precioso- le molestó Jo - ¿qué no te ves en el espejo?-

- Sí pero…- Cas sonrió – sólo me regresa la mirada un tipo de cabellos revueltos y labios pálidos, ahora si un día me levanto y veo a Leonardo DiCaprio en el reflejo…-

- Ay, criatura- rió Ellen – ese hombre es otra cosa, no te sientas menos por no tener esa linda cara-

- Con esos estándares de belleza debe ser difícil que encuentres pareja- concluyó Gabriel.

- Difícil no- bufó Castiel – imposible, estoy más solo que el puñetero uno-

- Los gays también lloran- se rió Ash.

- Y nosotros los hetero también, no te hagas- dijo Jo – no veo la hora en que me encuentre con un viejo forrado en billetes para que me saque de trabajar-

- ¡Joanna Beth!- exclamó Ellen.

- Ay, mamá- gruñó la rubia – también te sacaría de trabajar a ti, así que no te enojes-

- Pues yo si tengo novio- dijo Anna.

- El doctor Banner no cuenta, Anna- comentó Gabe.

- ¿Por qué le dices doctor Banner a mi novio?-

- ¿Qué nunca has visto The Avengers?- preguntó Ash.

- Ah, Gabe, ¿de verdad crees que Fergus se parece a Mark Ruffalo?-

- No, es que dicen que cuando tu querido Fergus se enoja se pone verde-

- Eres un idiota- se rió Anna, pegándole a Gabriel en el hombro.

- Deja de agredirme y págame- contestó Gabe – tú también, Ashley-

- Detesto que me digas Ashley- bufó el enfermero – y detesto perder apuestas contigo-

- Ya, culpa mía- dijo Cas, sonriendo de medio lado – quién me manda ser tan gay como Freddy Mercury-

- Nadie puede ser tan gay como Freddy Mercury- dijeron los enfermeros al unísono.

- A mí me gustaba imaginar que era tan cool como él-

- No te lo tomes personal- le explicó Ellen – a ese santísimo hombre lo hicieron y luego rompieron el molde-

- Tú lo has dicho, Ellen- reconoció Castiel.

- Podríamos abrir un club- dijo Jo, sonriendo – solteros crónicos a.c.-

- ¿Quién está soltero?-

Oh, ese era Dean, Dean y su boca perfecta y sus ojos preciosos y sus rasgos hermosos y su…su…

- Eres Castiel- dijo Dean, sorprendido – hola, ¿te acuerdas de mí?, soy…-

- Dean, lo recuerdo-

- ¿Se conocen?- preguntó Anna, en un tono que a Cas no le gustó.

- Nos encontramos por el pasillo ayer- le respondió Dean – no pensé que fueras residente de medicina interna, pero te queda, de verdad-

-Ah, gracias…- respondió Cas, sintiendo que se sonrojaba de nuevo.

- Ahora voy a ir a limpiar el cochinero que tienen en este lugar- dijo Dean, dirigiéndose a Ellen – y cuando termine quiero que estén listas para bajar a comer, ¿entendido?-

- Muévete, Winchester- le respondió Ellen, rodando los ojos.

Dean Winchester se alejó, no sin antes dedicarle una sonrisa a Cas que más que rojo, sentía que se estaba poniendo morado, porque era Dean y había estado fantaseando con él hacía menos de quince minutos, y además había recordado su nombre y dijo que le quedaba ser médico internista…

Tuvo que contener un suspiro, volvió a sus expedientes sintiéndose más relajado, las ideas parecieron más claras en su mente y pudo avanzar bastante, estaba haciendo unos apuntes cuando sintió que le tocaban el hombro.

- Deja eso un rato- le dijo Ellen - ¿comes con nosotros?-

- Si no es molestia…-

- Claro que no, criatura- siguió Ellen – Gabe y Ash se quedan a cargo, vamos-

Una de las ventajas de ser residente era que la comida de la cafetería era gratis, y Cas descubrió de repente que tenía hambre, mucha hambre, regresó a la mesa con un plato de hot cakes rebosantes de miel de maple, tocino crujiente, algo de fruta picada y un gran vaso de café.

- ¿Y eso para cuántas personas es?- le preguntó Anna, riendo.

Las enfermeras se habían servido ensalada de frutas con yogurt, un almuerzo bastante ligero y adecuado, pero Cas no tenía ganas de comer sano ese día.

- No dejes que te intimiden- le animó Dean.

El Winchester llevaba sándwiches de queso, pay de manzana y un batido de fresa, Castiel sonrió como bobo.

- ¿Mucho trabajo?- le preguntó a Dean, sintiéndose idiota, claro que tenía mucho trabajo.

- No me quejo- respondió Dean, mordiendo uno de sus sándwiches - ¿tú qué tal?, ¿te pega Lucifer?-

- Creo que no le agrado- sonrió Castiel –pero me dio casos interesantes y estoy contento-

- ¿Por qué elegiste medicina interna?- quiso saber Dean.

- Hm…me parece un campo muy interesante, siento que puedo ayudar a más personas aquí, ves de todo un poco, aprendes más cosas…-

- Entonces eres un cerebrito- dijo el Winchester, sonriendo – te faltan los lentes para acabar el look-

- Uso lentes para leer, hoy los olvidé, pásate mañana y me verás como el nerd que crees que soy-

- ¿Entonces no eres un ñoño?-

- Estúpido no soy- dijo Cas – pero no me considero un prodigio, estudio regularmente-

- Te gusta tu carrera- dijo Dean, sonriendo de medio lado – eres dedicado, en eso me recuerdas un poco a un tipo alto, torpe y bonachón que dice ser mi hermano pequeño-

- Si Sam se entera de que hablaste así de él…- le advirtió Ellen.

- No he dicho nada malo- rió Dean – entonces…ojos azules casi imposibles, labios rosas, cabello revuelto y dedicado a su trabajo, ¿de qué cuento saliste, Castiel?-

- ¿Qué pasa con mis ojos?-

- Son muy azules- dijo Dean – me recordaron un diálogo de la Princesa prometida, ¿has visto la película?-

- Y he leído el libro- cedió Castiel – no creo que sean mis ojos los que merezcan la descripción de mares embravecidos-

- ¿Ah, no?, ¿entonces cómo los describirías?-

- Mis ojos no sé, pero los mares embravecidos son los tuyos-

- Cuando los mares sean verdes…-

- Te están haciendo un cumplido, Dean, cállate la boca y asiente- gruñó Jo, torciendo el gesto.

- Oh, lo siento- dijo Dean – gracias, Castiel-

- De nada, Dean- respondió Cas, riéndose.

- Cuídate porque al doctor Novak le gustan los rubios- dijo Anna.

- ¡Anna Milton!- exclamó Ellen, frunciendo el ceño – tu comentario no venía al caso, la vida del doctor no es de dominio público-

- No pasa nada- intervino Castiel – ya les comenté que no es un secreto-

- Pero Anna no debió decir eso- insistió Ellen – fue muy grosero-

- Ay, no es para tanto- bufó Anna, levantándose – ya me voy, no quiero que me sigas regañando-

Anna se fue casi pateando el suelo, Ellen seguía con cara de pocos amigos y Jo no sabía ni dónde meterse.

- ¿Si te gustan los rubios?-

- ¡Dean!- le reprendió Ellen.

- Sí, me gustan los rubios- contestó Cas – los rubios como Leonardo DiCaprio y Jude Law, de ese rubio algo oscurito, ¿entiendes?-

- Entiendo…- contestó Dean, mirándolo fijamente con un brillo distinto en los ojos – y a mí me gustan las morenas, Cas-

- Interesante- murmuró Castiel, regresándole la mirada a Dean.

- Bueno, yo ya me voy a trabajar- dijo el Winchester, levantándose de la silla – nos vemos-

Cas lo miró hasta que se salió de la cafetería, entonces fue como si un hechizo se rompiera, Castiel revisó su reloj, 12:15.

- ¡Dios-padre-misericordioso!- exclamó Cas, muy al estilo de su madre – Lucifer me va a arrancar las gónadas-

- Pues corre y salva las joyas de la familia- le dijo Joanna.

Ni falta hacía que se lo dijera, salió corriendo de la cafetería directo a las escaleras, subió de dos en dos, a pesar de que odiaba hacer eso y perdía el equilibrio con facilidad, al llegar al piso encontró al doctor Nicholas, recargado en la estación de enfermería y con cara de pocos amigos, en las manos tenía los expedientes de Cas.

- Doctor, discúlpeme…-

- ¿Se puede saber dónde se metió, Novak?- ladró Nicholas – no es posible, le asigné tres casos, tres vidas, ¿acaso piensa que es un juego?-

- No, para nada, doctor, revisé cada expediente y comencé un diagnóstico, pero…-

- Ok, quiero escucharlo-

- ¿Perdón?-

- Quiero escuchar lo que tiene, Novak-

Tomó aire y reunió todo su coraje, comenzó a explicarle al doctor las conclusiones a las que había llegado, recibiendo asentimientos y alguna pregunta que consiguió aclarar sin problemas.

- Bien- dijo Nicholas.

- ¿Qué?-

- Está bien, Novak, cambie las indicaciones que me comentó, haga las órdenes para los análisis que quería, todo está bien-

- ¿De verdad?-

- ¿No me escuchó?, hágalo antes de que me fastidie-

- Sí, doctor; gracias, doctor-

- Bien hecho, Novak-

El doctor Nicholas se fue sin decirle nada más, Cas no podía ni reaccionar, estaba tan contento que podría haberse puesto a brincar de felicidad.

- ¿Cómo te fue?- le preguntó Jo, que acababa de llegar junto a Ellen.

- Muy bien, excelente- respondió Cas, suspirando – dijo que tenía luz verde para hacer lo que considerara conveniente-

- Felicidades, criatura- le dijo Ellen – apunta indicaciones de una vez y ve preparando las órdenes de laboratorio, para tenerlo todo hoy-

Le tomó la palabra a Ellen y comenzó a hacer las indicaciones, Gabriel, Ash y Anna lo felicitaron por su logro, la verdad se sentía inflado de orgullo, conseguir que alguien tan difícil como el doctor Nicholas lo reconociera era razón de felicidad, aunque no debía confiarse y seguir trabajando duro.

Dejó listas las órdenes de laboratorio, de hecho tomó algunas muestras de sangre y él mismo las llevó al laboratorio, iba de regreso a medicina interna cuando se topó con Dean.

- Hey- saludó el Winchester - ¿cómo te fue con el doctor infernal?-

- Muy bien, de hecho- contestó Cas, sonriendo de oreja a oreja – fui a dejar unas muestras de laboratorio que YO mandé, estoy contento-

- Se te ve, tienes una sonrisa enorme, y muy bonita, por cierto-

Se sintió sonrojar, tal vez su experiencia en planos de ligue no era amplia, pero no era tonto, Dean y él estuvieron coqueteando en el comedor, ahora Dean le coqueteaba otra vez, ¿qué estaba pasando?

- Gracias…- respondió, sin dejar de sonreír – tengo que ir a terminar unos pendientes-

- Claro, nos veremos-

- ¿De verdad?-

- Trabajamos en el mismo hospital, puede que sea muy grande pero…parece que tú y yo nos las arreglamos para encontrarnos-

- Sí- tragó saliva – adiós-

- Adiós-

Dean Winchester definitivamente estaba tratando de ligárselo, en verdad estaba coqueteándole, y Dean Winchester estaba buenísimo.


Así nos echábamos el chal en el hospital bien sabroso xDDD, en fin.

Gracias por los comentarios y espero que les siga gustando la historia, voy por el cap 7 y según mi plan serán 18 caps, espero que no se aburran y así.

saludos :)