Este capítulo participa en la actividad de cohorte Bolas de la Muerte (una especie paintball mortal entre cohortes) del mes de Agosto que enfrenta a la primera cohorte con la cuarta ( la mía). Si queréis ver la anterior participación de nuestra corte es el cuarto capítulo de "Diarios del Campamento Greco-Romano" por DarkWolfDontEatSalad
Gracias a Pablo ahora Trav, uno de nuestros pretores e hijo de Neptuno estaba fuera de combate, así que tras recuperar munición en nuestra base cogí mi cañón de chapas modificado por Leo y una bolsa con bombas de humo, puede que no matasen pero cegaban proporcionando ventaja táctica, además, por mucho que me gusten las estrategias retorcidas y confusas no quiero matar. Dudo que una chapa a toda velocidad haga algo más que dejar KO a alguien. Trav nos cubriría el avance con su torreta mientras Javi y yo nos acercábamos al campo de batalla. Me escondí entre los árboles y fui acercándome lo más sigilosamente que pude hasta el territorio de la primera cohorte. No había nadie, eso era muy extraño, supuse que era una trampa así que cogí una piedra y la lancé. La piedra no llegó a tocar el suelo cuando un balazo la partió por la mitad de un corte limpio.
-Glups
Ahora si quien disparaba era un sensor o una persona. Así que me arriesgué. Tire una bomba de humo y salí corriendo. Las balas atravesaban el humo y yo corría todo lo que un hijo de Hermes era capaz. De milagro llegué detrás de una piedra sin que me viesen. Me habían dado de refilón en el hombro pero la herida simplemente sangraba un poco. Apunté, cargué y disparé. La torreta que habían puesto allí quedó agujereada por mis proyectiles. Entonces oí un ruido. Rápidamente me di la vuelta y lancé la bomba de humo. Ojala no me hubiesen visto. Salté fuera de la niebla y disparé la munición más potente de la que disponía. Una gran bola de fuego salió volando lanzándome hacia atrás por el retroceso. En cuanto recobré la visión me encontré con un agujero en el suelo y a Stay tirado en el suelo y el lugar donde había estado hace un instante lleno de agujeros de bala. Aparentemente me había oído y fue a dispararme cuando mi bomba me salvó por los pelos y la bola de fuego chocó en el suelo delante suya lanzándole por los aires y dejándole KO en el suelo. Lo había conseguido por pura suerte. Parece que Tyche me sonríe. Volví corriendo a la base, la caída me había dejado un fuerte dolor de espalda y la explosión aun retumbaba en mis oídos, en ese estado podrían dispararme por la espalda y no me enteraría hasta que me hubiese salido por el otro lado del cuerpo. Al llegar a la base me encontré a Pablo desmayado en el suelo y todo lleno de enredaderas. Parecía que le habían tendido una trampa. Llevé a Pablo al interior de la base, le curé y me preparé para recibir visitantes. Ya fueran aliados o enemigos. Cogí mi cañón y reactive las trampas. Estaba cabreado, nadie hace daño a mis amigos.
