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CAPITULO 03
Decir que esa mañana fue la mejor mañana que tuvo en años, fue decir poco, cuando despertó, su rostro estaba enterrado en la almohada, y el de su padre a su vez estaba en la curvatura de su cuello, su aliento calentando su mejilla y sus labios apoyados sutilmente sobre su oreja, el solo sentimiento le hizo estremecerse entre los brazos de su progenitor, quien no hizo de ademan de moverse cuando Jared se acurruco mas en sus brazos.
Era mas allá de la sensación de estar en casa, que por supuesto estaba presente. Sentía que podía acurrucarse de nuevo y dormir un par de horas más, el calor y el olor era embriagante, como todo en su padre. Se sentía seguro y feliz. Mejor de lo que había estado en años desde su partida, cuando había tenido que dormir sin sus besos antes de irse a la cama, o sin sus abrazos y sonrisas pequeñas por la mañana. Extrañaba a este hombre como nunca extrañaría a nadie sin duda.
Deseaba quedarse así por más tiempo, quizás convencer a su padre de dormir juntos todos los días, y despertar así... con su padre tras él y su erección enterrándose en su redondo trasero, y moviéndose cada vez que su padre respiraba fuerte.
Un pequeño suspiro, casi inaudible salió de su boca. Su cuerpo temblaba ligeramente y de pronto sentía como su propia erección mañanera cobraba fuerza entre sus piernas que temblaban conforme sentía como se enterraba un poco más el miembro de su padre entre su trasero, que el busca cerrar más... con obvias razones
La nariz de Jensen se rozo con su cuello, causando que un gemidito se escapara de sus labios cuando este se movió, sus manos apretando su fina cintura con delicadeza aun en su sueño profundo, y su entrepierna clavándose más donde Jared quería.
Ni siquiera le preocupaba en algo el que su padre se despertara, siempre podía mentir o gimotearle y Jensen olvidaría el tema; pero mientras, se concentraba en aprovechar al máximo la situación de placer que lo invadía.
Sus pezones se habían endurecido y los sentía sumamente sensibles al mas mínimo contacto, aunque quizás era todo su cuerpo que parecía haber entrado en alguna especie de éxtasis extraño, mas ahora que se inclinaba hacia adelante para que la polla de su padre se colocara un poco más cerca de su entrada que ardía de necesidad.
Nunca le había sucedido esto, ni siquiera en su primera masturbación. Era un deseo irracional que solo su padre había logrado provocar en el, hasta el punto que se estaba frotando contra el sin miedo alguno, casi se bajaba los bóxers con tal y tener más contacto, y estaba casi allí... casi. Cuando de pronto un cambio en la respiración contraria pareció haberlo devuelto a la realidad, su padre no estaba despierto, pero era claro que dentro de unos segundos, si.
Se congelo debajo de él, haciéndose el dormido cuando sintió como su padre le presionaba contra su pecho antes de soltarse y girarse en la cama, tan dormido que ni cuenta había dado de lo que había estado pasando.
Su aturdida mente empezó a trabajar a pasos de gigante, incluso para él... no podía quedarse en cama, no con el problema más que evidente que tenía entre sus piernas, además no confiaba en su autocontrol en aquellos momentos, así que haciendo acopio de fuerzas se levanto, con un claro objetivo en su cabeza, la ducha.
Su padre no noto como se levantaba y huía de su cálido toque, por supuesto que aunque coloco la ducha en su punto mas frio, la única forma de bajar su calentura fue dándose un alivio con su mano, apoyado contra la pared de la ducha y con su puño izquierdo evitando que cualquier gemido escapara de él mientras bombeaba su erección entre sus dedos.
Lo que era difícil, su mente llena del recuerdo de esas pecas que llenaban la espalda de su progenitor, del calor de su miembro entre sus glúteos, de la firmeza de su agarre... era imposible, sentía que en vez de que el problema disminuyera solo aumentaba, amenazando su cordura.
Se corrió rápido sobre su pecho, el agua llevándose los residuos de su placer, y antes de que siquiera pudiera recuperarse, su padre estaba tocando la puerta del baño, cuando aun su mano se movía por toda su polla.
- Babe, ¿Terminaste?
Nunca se había quedado tan congelado como quedo cuando escucho la voz de su padre, pero la tentación era mucho y movió su mano un poco más, disfrutando de los últimos espasmos de placer, la voz de su padre, aumentado su placer... hasta que proceso la pregunta.
- ¿Terminar qué? – chillo asustado desde adentro.
Idiota. Era un idiota, si su padre no sospechaba con eso, sin duda lo haría.
- ¿Con que tenias que terminar? - pregunto Jensen desde afuera, con un tono extraño en su voz, Jared no sabía que decir, y el tiempo que tardo en responder le dio las ultimas pistas a su padre. - Oh... oh... no te preocupes, tomate tú tiempo.
- No, es decir no hago eso. - su voz salió bastante aguda por lo que simplemente comenzó a reír segundos después de oírse a si mismo - Dame unos segundos, papá - informo entre risas, mientras dejaba que el agua se llevara las pruebas de su pequeña diversión.
- Ok, ok, sin presiones. - respondió Jensen desde afuera, sonriendo con las ocurrencias de su hijo, a veces se preguntaba si de verdad había sacado algo de él, si eran tan distintos.
Metido en sus pensamientos estaba el mayor de los Ackles, cuando Jared salió del baño, secándose el cabello, observando como su padre ordenaba la cama con minuciosa precisión, tanto que casi lo asusto al ver como media la distancia de una esquina con la otra.
- ¿Qué haces? -preguntó exaltando al mayor, las gotas de agua caían de su pelo que mojado como estaba apuntaba en todas direcciones, pero también algunas gotas bajaban por su pecho recorriendo su torso desnudo, pues lo único que vestía era una toalla alrededor de la cintura.
- Acomodando la cama... ¿Terminaste esta vez sí? - preguntó con una sonrisita que derritió a Jared, pero lo que termino de causarle una embolia fue la forma en la que su padre le vio de arriba abajo con una ceja alzada.
- ¿Q...ue, Que? - pregunto con toda la inocencia que pudo reunir en su tono, volteándose a verse a sí mismo de forma que su cuerpo se balanceaba de un lado a otro - ¿Me falto restregarme la esponja en alguna parte?
- No, solo estoy sorprendido de cuanto has crecido... recuerdo como si fuera ayer como tendías a rogarme que te cargara, como si necesitaras decirme dos veces algo cuando me gusta darte todo. - su mirada reflejaba nostalgia, perdida en las sabanas antes de que con un suspiro comenzara a moverse hacia el baño.
- Papá... - llamo Jared de pronto, casi en un grito. - Te quiero. - murmuro cuando tuvo su atención, de pronto en un tono más quedito con el que había llamado su atención.
- Yo también te quiero, Jared. - Jensen detuvo su avance hacia el baño y camino hacia Jared, acariciando su mejilla. - ahora vístete, tenemos un montón de trabajo para hoy, eso incluye conseguirte una cama para tu habitación, debe ser molesto dormir conmigo.
- Hey, eso no es cierto. - negó divertido, su sonrisa era por su puesto por la mano que el otro hombre tenía en su mejilla. - Es casi como dormir con un peluche. - Y como siempre, ahí estaba una mirada bastante incrédula, pero divertida de su padre por sus ocurrencias. - Es decir que no te mueves ni un centímetro. - explico rodando los ojos.
- ¿No lo hago? - Jensen frunció el entrecejo, dejando ver su extrañeza ante eso. - tu madre decía que lo hacía mucho, y que tendía a hacer cosas y decir cosas cuando dormía, debía estar realmente cansado anoche. Pero no te preocupes, no sucederá de nuevo. - Jared resintió que Jensen se alejara, era como si su corazón se apagara cada vez que su padre no estaba invadiendo su espacio personal.
- Oh... mamá seguro era la que abusaba de las copas antes de dormir, ya sabes lo que el alcohol puede hacer volar a alguien. - rio con su propia ocurrencia antes de notar esa mirada en su padre, entre diversión y reprimenda por su comentario. - No me regañes, es cierto. - se defendió el mismo buscando con la vista la caja que debería tener uno de sus pantalones.
- Pero no lo digas, tu madre es una buena mujer... con sus problemas, pero es tu madre, y debes respetarla. - le respondió, entrando al baño. - y deberías llamarla y disculparte, probablemente aun este molesta.
- Porque debo disculparme por algo por lo que no tenía sentido que ella se enojara. - replico mareándose a sí mismo con su analogía.
- Porque es tu madre, y lo último que quiero es que tengas problemas con ella. - respondió cerrando la puerta tras él y suspirando, algunas veces Jared era difícil, un niño después de todo.
Lo primero que escucho en respuesta fue un bufido incrédulo de su único hijo, claramente en desacuerdo pero sabía que por respeto no diría nada, era curioso que aunque estuvo ausente gran parte de la niñez de su hijo, este le respetara más que a su madre.
- Lo hare, pero no ahora, luego.
Jensen salió del baño completamente duchado, y con eso se pusieron a la tarea del día, su padre no comenzaba su nuevo trabajo sino hasta tres días después, por los que tenía tiempo de adaptarse a su nueva vida en la ciudad.
El plan del día era desempacar cuanto pudieran; desayunaron lo que les dio la vecina, que hizo un comentario acerca de que eran la primera pareja homosexual que conocía y que estaba muy emocionada, Jensen no pudo sacarla de su error antes de que la mujer se fuera, dejándolo atónito en la puerta de la casa y a Jared sirviendo el pastel de carne y papás con una sonrisa de oreja a oreja.
Luego de eso se dedicaron a sacar los muebles más pesados, incluyendo todo el set de jardín que Jensen se había negado a traer pero que Christian le había colado en el camión de la mudanza.
-Pensé que no habías traído estos muebles. - murmuro Jared al pasar el camino entre la cocina y el jardín, robando otro trozo de pastel de carne y lamiendo sus dedos en el camino, - Oh dios, nuestra vecina cocina excelente. -agrego tirando a su padre el destornillador que traía en la otra mano.
- Si, graciosa ella. - respondió, maldiciendo cuando en vez de usar el destornillador con su correcto uso, comenzó a golpear el jodido mueble de metal que se había doblado con el peso del resto de las cajas.
- No entiendo. - estaba claramente conteniendo la risa. - porque te molesta tanto, papi, solo fue un comentario inocente.
- ¿Un comentario inocente? Esa mujer está loca. - respondió, pero estaba sonriendo, lo que le dio a Jared espacio para bromear con el de nuevo.
- No lo está... oh - abrió la boca graciosamente. - No me digas que tienes alguna especie de orgullo de macho heterosexual que fue herido, papá.
- Soy un macho. - respondió, su mirada dándole la razón a Jared, mas sus palabras haciéndole reír más alto. - cállate, tu no luces muy masculino con todo ese cabello en la cabeza.
- ¿Yo? - pregunto mientras sus ojos intentaban ver hacia arriba. - Es parte de mi encanto, que no has notado que es como suave como la seda...
- Pffft... Seguro. - Jensen rodo sus ojos, y finalmente logro arreglar la pata doblada de la puta banca, alzándose victorioso al tiempo que la colocaba donde Jared había organizado las otras sillas de jardín.
- Y yo que pensé que tu método de la prehistoria para arreglar la banca no serviría. - murmuro sorprendido, acercándose un poco más a la banca, buscando comprobar que mantendría ahí y no se vendría abajo.
- ¿No confías en mi? - pregunto secándose el sudor con el dorso de su mano. - soy un genio.
- Confió en ti más de lo que crees. - contesto serio.
Los ojos de Jensen se posaron en el, sus miradas enfrentándose bajo el fuerte sol Californiano, tuvo que luchar contra el impulso de apartar la mirada de los ojos verdes de su padre; era demasiado intenso y le provoco un escalofrió cuando una sonrisa pequeña asomo por esos gruesos labios.
- Veamos si queda un poco de pastel para comer, entonces podemos hacer lo que quieras para divertirte.
- Algo... ¿Cómo un partido de baloncesto? - pregunto con duda. - Mientras veníamos hacia acá, creo que había una cancha o dos de camino.
- ¿Quieres perder, niño? - pregunto Jensen riéndose cuando entro a la casa, siendo recibido por un fuerte ladrido por parte de Sadie que había aparecido de la nada sobresaltándolo, casi se había olvidado de los perros, que habían pasado todo el día olisqueando la nueva casa.
- No, ¿Y tu anciano?
Por supuesto que eso era todo menos cierto, su padre estaba muy en forma para su edad... quizás demasiado, pero que al fin y al cabo no era tanta en comparación con la suya.
- ¿Llamándome anciano te hace sentir más seguro? - se burlo Jensen, girándose a su hijo que entraba en la casa. - aunque, considerando que me puedo romper la espalda a mitad del juego creo que deberías ser cuidadoso, dado que fui yo quien te enseño a jugar.
- Hey, no uses la ventaja de "yo te enseñe". - murmuro empujándolo levemente por un costado.- Hay momentos en la vida en que él alumno supera su maestro.
- Cállate, quiero que pruebes eso, pero sé que no lo lograras, soy así de bueno. - respondió, abriendo la nevera y sacando el helado de chocolate que había en el refrigerador, olvidándose del pastel de carne.
- Definitivamente la humildad no la herede de ti, papá. – anoto, corriendo a sacar un par de tazones y cucharas para comer el helado.
- Me amas así. - respondió, una sonrisa orgullosa en su rostro al tiempo que servía las porciones de helado con la misma precisión con la que hacia todo.
- Si, es cierto, así te quiero. - respondió algo apenado por sus palabras. - Pero no te creas mucho.
No más de una hora más tarde, Jared tomo la pelota de básquet que su padre le había lanzado al pecho, listos para moverse a la cancha que Jared había visto nada de lejos de la casa, donde los perros le acompañaron emocionados por explorar el lugar.
Era un vecindario silencioso y solitario, y la parte de la cancha de baloncesto a esa hora de la tarde estaba en igual condición que el resto del camino, los perros se recostaron en una esquina de esta a solearse, mientras su amo, Jensen, rebotaba el balón entre sus piernas.
- ¿Listo para perder, bebe?
- ¿Perder? ¿Yo? - pregunto mientras su enérgica risa escapaba de sus labios, haciendo eco en el desolado lugar. - Creo que estas mal, papi, tus movimientos... Ya los sé todos, esto será fácil.
- ¿Fácil? Quiero ver eso. - dijo a modo de reto, lanzándole la pelota de nuevo. - Empiezas, niño, te daré esa ventaja.
- Error. - repitió enérgicamente, dejando ir el balón bajo su mano, causando un pequeño rebote que paso a ser mas rápido conforme camino hacia adelante, dándose media vuelta cuando sintió su padre cerca, el balón siendo protegido por su enorme cuerpo.
- Oh, esos fuertes brazos no me mantendrán alejado, ¿sabes, bebe? - la voz de su padre le hizo temblar y realizar un movimiento precipitado a la derecha que terminar perdiendo el balón a manos de su padre, que para su edad seguía igual de rápido que hace años.
- Hey.- chillo con gracia, corriendo detrás del otro hombre observando cómo los músculos se marcaban en cada movimiento y eso... eso lo distrajo, cuando se quiso dar cuenta su padre ya había nuevamente desecho de su marca y encestado.
- ¿Así que decías que iba a ser fácil? - rio Jensen, rebotando el balón con una mano, inadvertido de la mirada de lujuria que su hijo le dedicaban, para otra persona era más que evidente como Jared le miraba, para él solo era admiración.
- Bueno... - se rio con un leve movimiento de negación con su cabeza - eso fue suerte, papá. - susurro acercándose, tan rápido que pudo robar el balón con facilidad.
Anoto un punto y luego dos, pero el cuerpo de su padre le costó tres puntos de tres seguidos, dejándole un poco mareado la euforia con la que su padre celebraba cada uno de estos, mas de una vez dándole palmadas en sus glúteos que dejaron la zona caliente hasta que pensaba en cuan loco se estaba volviendo.
Hubo un momento, en el que peleando por el balón, llego a sentir todo el cuerpo de su padre sobre él, pese a que era más alto, Jensen lo abarcaba todo, y eso solo aumentaba la desesperación que cierta parte de su anatomía sentía por alivio.
La sangre estaba acumulándose a cada segundo, su cuerpo respondía ante la cercanía y aun peor, ante la vista de su padre empapádo en sudor, sudor que hacía que la ropa se le pegara de una manera que podía ver con lujo y detalles cada musculo, como nunca antes lo había visto.
Termino por anotar un último punto que le salió del alma y le hizo vencedor, apenas por dos puntos contra su padre, dejando a este agotado y con una sonrisa en su rostro, iluminada por la luz de la farola que acababa de encenderse.
- Ufff... eso fue bueno. - dijo Jensen, sentándose al lado de Sadie y Harley.
- Lo sé, - contesto como si el halago fuera para el. - Lo fue, yo... Me alegro de haber venido, papi, contigo es decir.
Jensen alzo su vista hacia su hijo que estaba a juzgar por su apariencia, en peores condiciones que él, casi a punto de llorar y con todo su cabello húmedo de sudor.
- Wow, vaquero. ¿Qué decías que no habías heredado mi humildad?
Eso causo una pequeña risa en el menor, que alejo momentáneamente las lagrimas.
- Quizás herede un poquito.
- Ya veo. - respondió Jensen, poniéndose de pie y siendo seguido de inmediato por ambos perros cuando se acerco a Jared dándole una palmada en la espalda antes de abrazarle. - está bien, vayamos a casa.
- A casa. - respondió emocionado, envolviendo al mayor en un fuerte abrazo, uno que implicaba sus cuerpos totalmente cercanos.
Debía sentirse algo asqueado, pero en lugar de eso la tentación era demasiada, y no dudo un minuto en dejar un beso en el cuello de su padre, uno que solo duro unos segundos pero basto para dejar sus labios pringados del brilloso sudor del hombre mayor antes de que este se separara y le diera una mirada intensa.
El viaje a casa fue lento, con pasos cortos que les llevaron hasta la puerta de la nueva casa donde los perros desesperados por agua reclamaron su atención inmediata.
- No me miren así, yo estoy más cansado, ustedes solo nos vieron jugar. - bromeo el menor, mientras se arrodillaba a la altura de los canes que se acercaron a lamer su rostro, haciéndole reír.
También a su padre que de forma inconsciente se encargo de estos antes de que su hijo pudiera terminar de jugar con ellos, era algo que le salía del alma, como si nunca quisiera que Jared hiciera algo que no le gustaba. Con todo el movimiento que hizo, termino por agotarse y anunciar que se iría a dormir temprano luego de darse una ducha.
- Luego te duchas tú, ya el olor es insoportable, - dijo a modo de broma, moviéndose a la habitación.
- ¿Insinúas que apesto? - susurro con un puchero, mientras buscaba oler debajo de sus axilas. - quizás si apesto. - agrego de inmediato con una mueca.
- Si, lo haces, pero te aseguro que eso no viene de mi parte de la familia. - afirmo sin darse la vuelta y observar como su hijo lo seguía con una mueca traviesa.
En otras circunstancias, Jared no lo hubiera intentado, pero su padre tenía esa mueca boba en su rostro que sabia expresaba cuan cansado estaba y cuan a punto de derrumbarse en la primera cómoda que encontrara.
Así que lo siguió, retirando la ropa de su cuerpo con cada paso.
El cansancio en el cuerpo del hombre frente a él es bastante, lo sabe, principalmente porque no escucha como sus pasos se acercan cada vez más, o el sonido de la ropa cayendo detrás de él, incluso el sonido del botón de sus vaqueros al salirse de su lugar. La adrenalina le recorre, una sonrisa traviesa se forma casi de la mano que sus hoyuelos, y quizás sus ojos brillan de lujuria cuando puede ver a su padre comenzar a quitarse también la ropa, sin idea de que es observado.
Pero resistirse a eso, mas con las imágenes diversas que corren por su mente es casi un suicidio mental, así que no se resiste más, y termina arropando con sus brazos y su pecho y hasta sus piernas, todo ese cuerpo a medio desvestir, causando un chillido en Jensen.
- Sonaste como una nena. - pico Jared, directo al oído de su progenitor.
- No bromees. - le regaño Jensen, tratando de una forma muy patética de quitarse a Jared de encima. - déjame, apestoso.
- No. - negó graciosamente, restregando su nariz contra el hombro ajeno, el olor de su padre haciendo su cuerpo estremecer. - No apesto y por eso no me quiero bañar, bueno solo...
- ¿Solo? ¿De qué hablas? - Jensen alzo una ceja que Jared no pudo ver, estaba por soltar una risita debido a que su hijo le estaba causando cosquillas suavecitas. - Jay, ¿de qué hablas?
- Bañémonos juntos, papi. - susurro con su voz de no haber roto ni un plato - La bañera tu y yo, juntos. - explico para luego soltar una risita.
- ¿Qué? - Jensen rio esta vez sí libremente, y usando toda su fuerza de voluntad para no sucumbir ante esa voz aniñada, Jared era un manipulador de los buenos, estaba seguro que había aprendido eso de Danneel. - no eres un niño, Jay, estoy seguro de que con esos largos brazos puedes tallarte tu propia espalda.
- Puedo. - concedió con voz gruesa. - Pero no se trata de eso, es solo… - su propia voz sonaba algo indecisa, sin un argumento en valido a favor de lo que parecía ser un capricho nada mas - digo... si quieres.
- Eres un niño. - dijo su padre y luego hizo una de esa cosas por las que se permitía odiarle, le confundió.
Aturdido, tuvo que respirar lentamente mientras intentaba calmarse, porque Jensen se había dejado caer contra su cuerpo, recostando su cabeza en la curvatura de su cuello, desde donde podía observar como el pecho de este se movía de arriba abajo y como una sonrisa adornaba sus gruesos labios.
- Ok, nos bañaremos juntos, pero nada de desnudarnos, podemos ser hombres y padre e hijo, pero eso sería demasiado raro para mí.
Una risa pequeña salió de los delgados labios.
- Bueno, eso... puede que sea tarde para que digas eso, papá.
- ¿Por qué? - pregunto Jensen, moviendo su cabeza hasta que los ojos verdes pudieron enfocar al más que la barbilla de su hijo.
- Porque... yo... - el color verde de esos ojos era demasiado profundo para mantener el hilo de sus pensamientos - ya... yo... desnudo, estoy.
- ¿Tu...? Oh... Oh, ¡Jared! - Jensen se separo en su totalidad de él, haciendo una mueca que fue algo difícil de identificar para el asustado joven que pensaba que su padre le regañaría en serio por primera vez en su vida, pero Ackles solo permaneció en silencio el rato que tardo en organizar su ropa sucia en el cesto.
Era peor que cuando su madre gritaba, principalmente porque eso le indicaba aunque fuera que estaba enojada... pero ese silencio, no le daba ninguna pista del estado de humor de su padre. Sus ojos se aguaron un poco, porque en su mente su padre no tenia palabras para expresar lo sucio que se había sentido recontándose contra el estando desnudo... eso fue como un balde de agua fría para él...
¿Qué estaba haciendo al acercarse a su papá? ¿Y porque no le importaba? ¿Por qué lo anhelaba?
- Yo... estaré en mi habitación -anuncio volteándose.
Su voz sonó tan desgastada que hasta sintió pena por si mismo cuando cerraba la puerta tras de sí, desapareciendo de la mirada seria de Jensen cuyo corazón dolía por hacerle eso, había sentido más que cualquier otra cosa, una inmensa vergüenza al haber estado tan expuesto ante su propio hijo, pero era algo que le llevaría un tiempo adaptarse, a este Jared que buscaba el amor que no había podido darle todo esos años.
