Author's note: De nuevo, hay algunas dudas que responderé encantada.
Amazona de escorpión, tu msm no sale en el review, y como no eres de fanfiction no lo encuentro, así que te responderé aquí. Sí, van a aparecer nuevas chicas que se ganarán el amor de los caballeros de oro, pero los de bronce ya tienen parejas de la serie (Saori, Shunrei, Ellie, June y Esmeralda). Por si alguno luego tiene dudas, ya sé que Esmeralda está muerta. Pero ya verán lo que le he preparado a Ikki. Sobre los dos finales diferentes, es porque tengo otra historia (en inglés) que empieza exactamente igual (se llama Meeting at the Sanctuary), pero terminará de un modo distinto, de modo que pueden ser consideradas dos historias totalmente diferentes.
Cuídense todos y gracias por los reviews!
Disclaimer: Saint Seiya no me pertenece (lo raro sería que me perteneciese)
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En el Santuario…
Seiya y los demás llegaron a la casa de Aries, y se encontraron a Shion esperando.
-Han tardado demasiado –dijo Shion, demasiado tranquilo para el gusto de los caballeros de bronce-, y ¿dónde están los demás?
-¿Los demás? –preguntó Shun. -¿No están aquí? No había nadie esperándonos en el aeropuerto.
-¿Cómo que no? Están allí desde las cuatro, y son las siete y media.
-Creo que salimos tan rápido que no los vimos… -dijo Shiryu.
-Cuando lleguen aquí tendré un intercambio de palabras con ellos.
Dicho y hecho. Apenas Shion terminó de decir eso, aparecieron los caballeros de oro.
-Oh, no –dijo Aioros, al ver a Shion allí de pie, junto a los caballeros de bronce-… Creo que llegamos un poco tarde…
-Apuesto a que dice "¿Por qué han tardado tanto¡Debería darles vergüenza!" –dijo Kanon.
-¿Por qué han tardado tanto¡Debería darles vergüenza! –dijo Shion.
-¿Lo ven?
-¿Y ahora qué hemos hecho? –dijo Milo. -¡Hemos ido al aeropuerto y les hemos esperado! Si el vuelo no se hubiese retrasado tanto, no nos habríamos quedado dormidos y…
-¡SE QUEDARON DORMIDOS? –gritó Shion.
-¡Eran las cuatro y media de la mañana cuando llegamos! –se defendió Shura. Shion suspiró.
-No te pongas así, no fue nuestra culpa –dijo Dokho.
-De acuerdo –dijo Shion-, pero la próxima vez esperen un poco antes de salir corriendo.
Shion se fue al salón del Patriarca, para descansar un poco él también. No les siguió gritando porque sabía que había sido su culpa despertarlos tan pronto. "Pero no pueden saber por qué los he llamado… Aún no" pensó, dirigiéndose a sus aposentos. "Ojalá no se den cuenta hasta que llegue el momento".
Los caballeros de oro y de bronce entraron a la casa de Aries para continuar hasta las otras casas.
-¿Se han dado cuenta de que estaba demasiado tranquilo? –dijo Aioros. –Le conozco bien, y si nos ha estado esperando de pie tres horas, nos habría mandado a todos a limpiar las alcantarillas por haber tardado.
-¡Aioros! –dijo Mu, un poco enfadado de que no dejasen de meterse con Shion. Y cuando no lo hacían, se metían con Saori, y no sabía cuál de las dos cosas era peor.
-Admite que tiene mal genio y poca paciencia –dijo Kanon.
-Si no le tomasen tanto el pelo, no se enfadaría tanto. Además, siempre tiene sus motivos.
-Una cosa –dijo Afrodita, pensativo-… habría bastado con que uno o dos de nosotros fuesen al aeropuerto, pero insistió demasiado en que fuésemos todos a hacer de niñeras. ¿Por qué será?
-¡Hey! –dijeron a la vez Seiya, Shun, Hyoga y Shiryu, por lo de "hacer de niñeras".
-Afro tiene razón en una cosa –dijo tranquilamente Shaka-, Shion insistió demasiado. Creo que nos está ocultando algo.
-Yo no lo creo, yo estoy seguro –dijo Afrodita-. Habría que vigilarle bien a ver qué trama…
-Tú estás convencido de que todo el mundo oculta algo¿no? –dijo DeathMask.
-Cállate, Masky, que yo sé lo que hago.
-¡No me llames así!
-¿Y cómo quieres que te llame? DeathMask da repelús, y no sé tu verdadero nombre.
-¿Y tú crees que Afrodita no es un nombre de chica?
-A mí no me importa que me llamen Afro.
-Pues te llamaré "gay"¿te parece?
-Atrévete y me las apañaré para averiguar tu nombre. Para que te hayas puesto un mote, tiene que ser muy ridículo. ¿Y si te llamas Mario o Luigi?
-¡No me compares con videojuegos!
-Pero el nombre Mario es bastante común entre los italianos… -Afrodita se empezó a reír.
-¡Pero no es mi nombre!
-Paren ya –dijo Dokho-. Camus y Milo casi siempre discuten, y Saga y Kanon se pelean, pero ustedes dos a veces llegan a los ataques de verdad. ¿Por qué no se comportan como Shura y Aioros? Los dos se llevan muy bien.
-Milo y yo no siempre discutimos –dijo Camus-. Sólo cuando hace algo idiota.
-¿Insinúas que soy idiota, congelador andante? –dijo Milo.
-No empiecen ustedes también –dijo Hyoga, poniéndose entre los dos.
-No hace falta que intervengas. Ya te he derrotado una vez, y tú has derrotado a Camus, así que puedo contra… Ups… -dijo Milo, callándose. Pero era muy tarde. Hyoga ya había bajado la mirada, recordando a todos los seres queridos contra los que había tenido que luchar.
Camus le echó una mirada de te-mataré-cuando-termine-con-esto a Milo. –Llevaré a Hyoga a Acuario. Ustedes pueden seguir hablando un rato más –dijo Camus, mientras se iba con su aprendiz. Los demás intercambiaron miradas.
-Yo también me iré –dijo Shaka-. Se supone que tengo que meditar al despertarme, y ya lo he retrasado lo suficiente.
-Entonces supongo que yo me iré con Shaka –dijo Shun.
-Buena suerte –dijo Aldebarán-, la vas a necesitar si tienes que ser el aprendiz de Shaka.
-No será para tanto –dijo Shun sonriendo y siguiendo a Shaka, sin saber lo que le esperaba.
-Más bien, será mejor que todos vayan a sus casas –dijo Mu-. Kiki está a punto de despertarse, y ya saben cómo se pone.
Los demás le hicieron caso y fueron a sus respectivas casas para tener un buen merecido descanso, sin saber que alguien ya había llegado al Santuario…
