3) Kakifly:
Ayame, Akira y Sachi se levantaron por el extraño escándalo que se escuchaba en la salita del apartamento. Akira se sentía extrañamente asustada. Era cierto que estaba con Ayame y Sachi, pero lo del día anterior todavía la tenía con los pelos de punta. Fue corriendo a despertar a Yui para pedirle ayuda, pero la castaña no respondía. En cambio, le abrió Nodoka envuelta sólo con una sábana y se miraba muy irritada.
—¿Qué horas son éstas de andar levantando a la gente? —preguntó molesta.
Akira retrocedió, sin lentes, Nodoka se miraba mucho más bella, pero también más temible.
—Es sólo… ¿qué no ves eso? —le señaló la ruda pelinegra las dos sombras que chocaban entre sí una y otra vez en una batalla que no parecía tener fin. Además, cada vez que chocaban se escuchaba el típico sonido de las espadas al chocar unas con otras. Nodoka se colocó sus lentes para luego gruñir y darle un golpe en la nuca Akira. La chica se sobó la nuca bastante adolorida.
—¿Y eso qué fue? —preguntó molesta.
—Mmhh… —dijo Yui levantándose también frotándose los ojos. Nodoka llevaba una sábana, pero ella nada.
Akira se sonrojó de vergüenza y Nodoka de ira. Muy enojada, se quitó la sábana y envolvió a Yui con ella. Era muy celosa y no dejaba que nadie más que ella viera a Yui desnuda. Yui sólo rió divertida y luego se concentró en las sombras.
—Parece que Ricchan y Mio-chan tuvieron una discusión mañanera —dijo ella frotándose los ojos.
—¿No me digas que esas dos son Tainaka y Akiyama? —dijo Akira incrédula.
Yui asintió aún somnolienta. Gracias a Nodoka, ninguna de las dos había dormido gran cosa y era muy de madrugada.
Las sombras aterrizaron y efectivamente eran Mio y Ritsu armadas con una katana cada una y aún vestidas con la piyama, que estaba hecha jirones debido a la ferocidad de la batalla. Mio se desplomó derrotada y Ritsu sonrió triunfal.
—Bueno, eso lo decide. Iremos a ver la de terror y no la película animada.
Ritsu le dio la espalda a Mio y ella aprovechó a levantarse de un salto y darle un golpe final. Ritsu dio una patada hacia atrás y Mio cayó derrotada, ésta vez en serio.
—Por favor Mio, ya sabes que el clan Tainaka está entrenado especialmente para contrarrestar todos los trucos ninjas que existen.
—Tal vez pero la última vez fuiste tú la que me exigió piedad —dijo Mio malvada.
La castaña se rió divertida y besó a su novia, la que aceptó el beso, pero a regañadientes. Las demás observaban con una gotita en la cabeza. Nodoka se arregló el cabello y jaló a Yui de vuelta al dormitorio.
—No fastidien sin una razón real —gruñó molesta Nodoka antes de azotar la puerta con bastante fuerza.
—¿Qué demonios significa esto? —preguntó Ayame completamente confundida.
—Nada —respondió Mio. —Ya que ayer vieron a nuestros verdaderos yos, nos pareció que podíamos arreglar nuestras diferencias aquí en vez de ir al patio del edificio. El ir a buscar otro lugar donde pelear da flojera…
Ritsu se arregló el flequillo con su diadema y fue a cambiarse.
—Mmh… lamentamos haberlas despertado, es sólo que nos emocionamos demasiado con la pelea —dijo encogiéndose de hombros.
Al final todas suspiraron fastidiadas y regresaron a dormir. Únicamente Akira se rascó la cabeza más molesta que las demás. "Así que no fue una pesadilla".
Cuando sonó el despertador (tres horas más tarde del escándalo), Akira fue a despertar a Yui, pero no fue necesario, ya se había levantado para ir a despedir a Nodoka, que tenía que irse temprano o perdería su primera clase. Por suerte, su grifo era bastante rápido. Akira se limitó a apurar a Yui con su comida para luego irse juntas. Iban a medio camino y Yui notó cómo su amiga estaba algo pensativa.
—¿Pasó algo, Akira-chan?
Akira la miró muy seria.
—Dime, ¿quién de todas tus amigas es mejor maestra?
—Mmhh… —se quedó pensando Yui. —Ay, pues no sé. Ricchan es muy enérgica y no explica bien las cosas; te ataca sin más cuando cree que ya entendiste, además que sus movimientos son demasiado rápidos y es difícil seguirle el ritmo. Y bueno, Mugi-chan es muy violenta y te hace levantar enormes pesas y te golpea muchas veces para lo que ella dice es mejorar resistencia.
—¿Y funciona?
Para responderle a Akira, Yui agarró una piedra enorme y se la aplastó contra la cabeza. Akira iba a pedir ayuda, pero la piedra se hizo polvo y Yui le sonrió como siempre. Y de no ser por la mugre, en su cara no habría ni rastro del golpe.
—Pero Mugi-chan es mucho más fuerte. Una vez vi cómo la golpeaban con una llave inglesa justo en la cara y la cosa esa se dobló, pero ella nada. Es genial!
—¿Y qué hay de las pesas? —preguntó Akira con una gotita.
Por suerte, pasaban por donde había sido la pelea del día anterior y para responderle, Yui señaló la enorme grieta que había en el suelo. Akira asintió recordando cómo Yui golpeaba el suelo causando un pequeño temblor y esa enorme grieta.
—Y Mugi-chan es mucho más fuerte también. Ella puede abrir grandes zanjas, yo sólo puedo hacer grietas.
—¿Y Akiyama? —preguntó Akira.
—Mio-chan es buena maestra y tiene mucha paciencia, pero es aterradora. Mientras entrenas te cuenta con todos los detalles cómo dejó vivo a un enemigo por dos días sólo por diversión y cómo a la hora ya pedía piedad; aunque creo que en realidad no lo hizo. Ella prefiere hacer las cosas rápido.
Akira tragó saliva imaginándose la historia de Mio. Yui luego miró a su amiga.
—Y dime, Akira-chan, ¿por qué tanto interés en mis amigas?
—Porque ya decidí —respondió Akira seriamente. —No quiero depender sólo de Ayame y Sachi. Sé que puedo defenderme y soy genial en las peleas callejeras, pero necesito saber pelear; así que es hora que te cobre el favor de despertarte y andar detrás de ti todo el rato con las clases.
Yui la miró confundida.
—Pero no tengo mucho dinero. Tengo que trabajar mientras esté en la universidad.
—No me refiero a eso —sentenció Akira. —Tú vas a enseñarme a pelear. Sé que eres buena y si aprendo de ti, es como si estuviera aprendiendo de esas tres. Enséñame, o despiértate sola —agregó ella bastante seria.
Yui la miró confundida.
—Pero yo sólo se enseñar guitarra, digo; eso le enseñé a Azu-Nyan, ella ya sabía pelear.
—Y yo ya sé tocar guitarra. Enséñame a pelear —siguió exigiendo Akira.
Yui asintió.
—Está bien, no te entiendo muy bien pero haré todo lo que pueda para convertirte en una gran peleadora. Pero tengo que decirte que en mi familia tenemos un don mágico para aprender lo que sea a gran velocidad. Sin eso no sé si tú…
—No te preocupes por mí, haré mi mejor esfuerzo —dijo ella decidida.
Yui finalmente se encogió de hombros y ambas siguieron su camino a su edificio.
—Alto! —ordenaron los guardias de la universidad al tipo que tenían frente.
Era un sujeto rechoncho con cara de buena gente. Tenía el escaso cabello de color negro peinado hacia la derecha, gafas redondas, un bigote ralo y una barba aún más rala.
El hombre miró a los caballeros con una sonrisa irónica y desapareció ante sus ojos. Los caballeros sintieron un fuertísimo golpe en la nuca y cayeron inconcientes. El hombre se rió satisfecho y siguió su camino a la recepción.
—¿Puedo ayudarlo? —preguntó la recepcionista.
El hombre volvió a sonreír y despareció una vez más sólo para aparecer justo frente a la recepcionista y presionarle la frente con sus dedos índice y medio. La recepcionista cayó inconciente. Y una vez arreglado el asunto, el hombre se puso a revisar la computadora.
—Bien, ya te tengo, Princesa Yui de Hirasawa…
Mio y Ritsu caminaban hacia el edificio de Mio tomadas de las manos. Como Ritsu aún no tenía clases, la acompañaba hasta la entrada. Era divertido en verdad. Cuando estaban solas, Mio mostraba su verdadero yo: fría y sádica; pero cuando estaban en público como ahora, se mostraba tierna y asustadiza y Ritsu fingía ser su caballero andante. Estaban a medio camino cuando Ritsu se quedó congelada.
—¿Qué? —exigió saber Mio.
—Hay un ninja en el campus. Y no hablo de ti ni de Yui, es alguien más. Su presencia es muy fuerte, ¿qué no la sientes?
Mio cerró los ojos y aspiró profundamente. De pronto los abrió con una sonrisa malvada y llena de emoción.
—Está aquí —dijo.
—¿Quién? —preguntó Ritsu temiendo lo peor.
—Kakifly-sensei…
La puerta del salón de clases de Akira y Yui se abrió violentamente. El profesor se volvió a ver qué diablos, pero no tuvo tiempo. La sombra que entró lo dejó fuera de combate antes que pudiera reaccionar. Las alumnas comenzaron a evacuar, pero la sombra lanzó estrellas shuriken hacia las entradas obligándolas a retroceder y gritar de terror. El hombre se hizo visible, era un tipo bajito, rechoncho con gafas redondas y escaso cabello.
—Lamento molestarlas tan temprano señoritas, pero tengo una misión —el tipo hizo una reverencia. —Mi nombre es Kakifly y vengo por las princesas de Wada y de Hirasawa. ¿Serían tan amables de entregárnoslas?
—Si quiere a nuestras compañeras tendrá que pasar sobre nuestros cadáveres —dijo una chica levantándose y mirando desafiante a Kakifly.
Kakifly sólo se rió.
—Como gustes.
Arrojó más shurikens, ésta vez eran letales. Una segunda sombra apareció y bloqueó todos los ataques del ninja. Kakifly sonrió y le lanzó una patada a la segunda sombra. La sombra lo bloqueó y le tiró un golpe directo a la cara.
El ninja salió despedido varios metros y chocó contra la pared, en donde dejó una grieta considerable. Sus anteojos estaban hechos polvo, pero sacó unos nuevos del bolsillo y se los puso.
—Es genial, imagino que tú eres Hirasawa.
—Hirasawa Yui —dijo Yui haciéndose visible también.
Kakifly desapareció para todos, pero no para Yui. La castaña se adelantó ferozmente y lo agarró de un tobillo, para luego lanzarlo contra los asientos. Kakifly se frenó a tiempo con sus pies y dio una pirueta hacia atrás para no perder el equilibrio. Las demás alumnas estaban asustadas, pero no podían de dejar de ver la pelea. Yui se puso en posición de combate y arrojó una bolita de humo llenando toda la clase. Kakifly rió y dio una patada hacia delante, que atinó justo en la mandíbula de Yui y la pobre castaña salió despedida hacia arriba. Kakifly volvió a arremeter y le dio un golpe directo al estómago. Ésta vez fue Yui la que terminó estampada contra la pared.
—Admito que estás en tu propia liga. Sólo sé de una persona capaz de atraparme mientras me desaparezco y esa fue mi mejor alumna. Pero no me subestimes Hirasawa.
Yui miró a Kakifly y pateó hacia el suelo con todas sus fuerzas. La tabla donde estaba parado Kakifly se levantó mandándolo hacia arriba. Yui aprovechó y saltó para darle un nuevo golpe. Kakifly le dio un golpe a la cara, pero aulló del dolor, era como darle a una pared de cemento. Yui aprovechó y pensó en hacer un ataque hacia atrás, pero Kakifly no estaba para bromas y activó unas navajas especiales que escondía dentro de las suelas de sus zapatos. Con las filosas navajas asomándose por debajo de los pies del ninja, él comenzó a dar vueltas y Yui tuvo que retroceder para no ser lastimada. Ambos aterrizaron uno frente al otro, sabiendo ahora de lo que el enemigo era capaz.
Yui sacó su espada de su pantalón (con encantamiento de bolsillos sin fondo) y corrió hacia Kakifly. Kakifly lanzó kunais envenenados, pero la habilidad con la espada de Yui evitó que se cortara.
—Me estoy divirtiendo, princesita. Me sorprende que una niñita mimada pueda medirse así contra mí, pero es hora de subir de nivel. Comprenderás que tengo un encargo que cumplir.
Yui miró al ninja lista para algo nuevo. Él sólo chasqueó los dedos y varios de sus alumnos aparecieron desde las sombras cada uno armado con dos espadas cortas llamadas sai.
—Encárguense de las demás —ordenó Kakifly.
Diez de los enemigos saltaron contra las aterrorizadas aristócratas. Yui saltó dándole a uno una patada voladora muy al estilo de Ritsu, pero en combinación con la fuerza de Mugi era lo suficientemente fuerte para que el hombre saliera volando hacia atrás llevándose al resto de sus compañeros y Yui volvió a saltar para interceptar a los demás, pero ésta vez Kakifly la agarró del tobillo y la estrelló contra el suelo. Akira corrió a ayudar a su amiga. Un hilillo de sangre salía de la comisura de la boca de la castaña, pero aún no era tiempo de rendirse. Yui se levantó de un salto y empuñó su espada lista para seguir luchando.
—¿Entonces eso escoges? —preguntó Kakifly desafiante.
—¿Qué estoy escogiendo? —preguntó Yui sin terminar de entender.
Otro grupo de ninjas sacó sus sai listos para repetir el ataque.
—No puedes salvar a tus compañeras y luchar contra mí al mismo tiempo. ¿Qué escoges, princesa?
Yui miró hacia atrás y vio la situación en la que estaba, pero no había que vacilar. Los otros diez ninjas saltaron contra sus compañeras y ésta vez Yui también saltó para ayudarlas. Kakifly rió y saltó tras Yui haciéndose invisible. No iba a perder.
Estaba a punto de alcanzar a Yui, pero una vez más sintió cómo lo agarraban del tobillo y lo estrellaban contra el suelo con muchísima fuerza. Se levantó de un salto listo para recibir a su oponente, pero no había nadie. Se volvió hacia atrás, tampoco había nadie.
Mientras, Yui había despachado a los ninjas sin ninguna dificultad y se volvió a ver qué pasaba con Kakifly. Una sombra lo pateó en la espalda, el hombre lanzó shurikens hacia su oponente, pero ninguna dio en el blanco; en cambio, recibió un golpe en la mandíbula con un bastón bo.
—Mio-chan! —gritó Yui con alegría.
—¿Mio? —preguntó el maestro ninja incrédulo. —No puede ser…
—Pero sí es, Kakifly-sensei —dijo Mio haciéndose visible justo delante de Yui. —Hacía mucho tiempo que esperaba por usted, sensei, cuánto tiempo deseando un último combate desde el día que me dijo que ya estaba preparada y era toda una maestra del ninjutsu.
El maestro ninja se limpió las gafas y sonrió con ironía.
—Siempre es un placer ver a mi mejor alumna. En ese caso, es el momento de subir al máximo nivel, ¿no te parece?
Mio rió irónica también.
—Yui, katana —ordenó autoritara.
Yui sacó una katana de su bolsillo y se la arrojó a Mio, que la atrapó y la arrojó a los pies de Kakifly. Kakifly la tomó y la apuntó hacia Mio. Mio se quitó su blusa mostrando su bien formado cuerpo cubierto sólo por unas vendas que sostenían y le daban forma a sus pechos. Ella sonrió emocionada y comenzó a quitarse las vendas. Debajo de las vendas había una larguísima cadena ajustada al cuerpo de Mio. Finalmente la pelinegra desenredó toda la cadena, la cual terminaba en una enorme hoz de un extremo y un contrapeso del otro. Las chicas se sonrojaron al ver los pechos al aire de Mio, pero Yui sólo tragó saliva sabiendo lo que venía. Ritsu entró al salón, después de noquear aun par de ninjas; y también dio un grito ahogado cuando vio a Mio.
—Yui, no me digas que…
—Usará su técnica más poderosa —confirmó Yui.
—¿Qué es lo que va a pasar? —preguntó Akira.
—Que van a destruir el lugar, larguémonos! —dijo Ritsu tomando en hombros al profesor, todavía inconciente y saltó hacia la ventana. Por suerte estaban en un primer piso.
Las demás también evacuaron, guiadas por Yui. Ésta vez los ninjas no iban a interferir. La mayoría fueron compañeros de entrenamiento de Mio y sabían que esto no iba a terminar bien.
—Ya que estamos solos, Mio, ¿podrías explicarme por qué estás traicionando a tu maestro? —preguntó Kakifly arreglándose las gafas.
—No estoy traicionando a mi maestro, estoy ayudando a mi estudiante.
Kakifly asintió y se lanzó contra Mio. Ella giró el kusarigama y su cadena se enredó en los pies del ninja. Cayó, pero dio un ágil salto hacia atrás librándose de la cadena. Mio hizo un movimiento y el brazo con el que Kakifly sostenía su katana fue enredado por la cadena de Mio, la que violentamente lo jaló hacia ella y le dio un gran golpe con el peso de su arma echando a perder otro par de gafas. Pero el maestro ninja tenía otro truco bajo la manga. Comenzó a mover violentamente el brazo con la katana haciendo que la cadena de Mio se soltara y luego hizo otro movimiento violento, reduciendo el suelo y varias sillas a simples astillas. Mio saltó justo a tiempo para evitar el golpe mortal, pero luego lanzó la hoz hacia Kakifly. La hoz rebotó en la espada del maestro ninja haciendo saltar chispas.
Ambos saltaron hacia atrás desapareciendo por completo. La batalla apenas comenzaba.
Una alumna quiso acercarse a ver, pero todo lo que veía era cómo dos sombras chocaban cada medio segundo y causando un gran destrozo en el lugar. Todas menos Ritsu y Yui estaban muy asustados con el asunto; las dos castañas únicamente estaban preocupadas. Sólo habían visto que Mio usara su técnica más poderosa en campo abierto, donde no había nadie cerca, pero ésta vez el edificio se caería sin remedio, la batalla era demasiado intensa. Poco a poco el edificio comenzó a evacuarse y los caballeros que protegían la universidad llegaron. Ritsu los detuvo.
—Alto, esto no está para gente de un nivel tan bajo.
Los caballeros iban a reprocharle algo a la castaña, pero entonces vieron hacia el interior por la ventana. Las dos sombras chocaban causando una gran cantidad de chispas y volvían a desparecer por completo, sólo para que medio segundo después reaparecieran en un lugar completamente diferente al de antes.
—Ni siquiera pueden ver sus movimientos, ¿no? —preguntó Ritsu. —Mio y Kakifly no son peleadores normales, si se meten sólo terminarán siendo severamente lastimados.
Los caballeros asintieron asustados ante el espectáculo. Mientras, los ninjas quisieron aprovechar la situación y se lanzaron contra las alumnas; pero especialmente contra Akira. La pelinegra se protegió con sus brazos, aunque no era necesario. Yui atrapó a uno por el cuello de la camisa y lo lanzó contra tres de sus compañeros, que quedaron fuera de combate en el instante. Luego la castaña desapareció y agarró a otro por el tobillo. Comenzó a agitarlo y golpearlo contra el suelo. El hombre no tenía la menor probabilidad de escape. Lo soltó completamente vencido.
Los otros ninjas retrocedieron y comenzaron a correr. Una chica rubia que pasaba por ahí los vio y pateó el suelo con todas sus fuerzas. Una zanja muy profunda apareció y gran parte de los ninja cayeron en ella. Uno escaló y llegó hasta la orilla. Mugi lo atrapó y le hizo una llave de cangrejo invertido. El ninja quiso usar una técnica para escabullirse, pero Mugi aumentó la fuerza de su llave y le quebró los huesos. Los ninjas no podían creerlo, esta fuerza no era normal. Vieron hacia atrás, Ritsu comenzó a correr hacia ellos; pronto alcanzó tal velocidad que no podían verla. Cayeron completamente inconcientes.
—Miren! —gritó una alumna.
Kakifly salió del edificio. Estaba muy lastimado. Cojeaba, sus gafas estaban completamente rotas y torcidas además que tenía varios cortes en todo su cuerpo y la katana que le prestaron estaba rota. Pero la que estaba peor era Mio, a la que Kakifly arrastraba. Estaba vencida. Yui, Mugi, Ritsu y Akira soltaron un grito ahogado, pero las castañas y la rubia se pusieron en posición de combate. Vengarían a su amiga. Kakifly dejó a Mio en el suelo. Miró a su alrededor viendo a sus estudiantes derrotados. Soltó una carcajada histérica.
—¿Qué es tan divertido? —preguntó Ritsu.
—Que ustedes no son peleadoras ordinarias. Es increíble, pero Mio ha igualado mi fuerza, sabía que lo haría pero imaginé que le faltaban unos cuantos años. Increíble, simplemente increíble. Ella será mucho más fuerte que yo.
Las chicas miraron a Mio y luego a Kakifly.
—Mio me enorgullece tanto, aprendió rápido y mejora cada vez más. Al final todo se decidió por la suerte, pero no se engañen. Estamos al mismo nivel. Es genial, el ver a una estudiante así es mi orgullo como maestro. Apenas si me quedan fuerzas para escabullirme.
—Alto! —gritó Ritsu, pero no hubo caso. Kakifly desapareció.
Iban a ir tras él, pero una sombra se les adelantó y atrapó al hombre por el cuello. Mio tenía una sonrisa sádica y triunfal en su rostro.
—Usted tiene toda la razón, sensei. Somos igual de fuertes los dos, por eso era todo cosa de estrategia.
El maestro ninja sólo sonrió.
—Bien —susurró y luego cayó inconciente.
Mio lo soltó y cayó de rodillas.
—Rayos —susurró la sonriente pelinegra. —Llegué a mi límite. Se siente tan bien… jajajajajaja…. —levantó la vista hacia Ritsu. —Vísteme —ordenó.
Ritsu se quitó su chaqueta y envolvió con ella a su novia.
—Arigatou, ya no puedo ni moverme… —dijo Mio cayendo en los brazos de su novia. Ritsu la miró divertida y Mio le devolvió una mirada pícara—Te lo recompensaré en la noche, después de haber descansado. Rayos, me encanta llegar a mi límite…
Mio se durmió con una sonrisa.
—¿Y ahora qué? —preguntó Akira.
—Comencemos por agradecerles —dijo uno de los caballeros a las chicas mientras hacía una reverencia. —Se supone que nosotros debemos proteger a las alumnas, pero ésta vez ustedes hicieron el trabajo por nosotras.
—No es nada —dijo Yui rascándose la cabeza.
—Eso, no se preocupen demasiado —dijo Ritsu. —A nosotras nos encanta pelear y fue todo un placer.
—¿Y qué haremos con él? —preguntó otro guardia señalando a Kakifly. —No hay cárcel que pueda con el famoso Kakifly.
—Lo dejaremos ir —dijo Ritsu pensativa. —Pero antes nos tendrá que dar algunas respuestas.
Los guardias asintieron con algo de miedo, al fin y al cabo no todos los días se atrapa al ninja más peligroso de todos los tiempos… Bueno; el segundo después de Mio.
Y bueno, espero les haya gustado. Está algo largo, pero me emocioné en Mio peleando contra su maestro. Espero entonces les haya gustado y a ver si me dejan algún review.
Chao; nos leemos!
