3._ Soren
-¿Y qué vamos a hacer con el dinero?- preguntó la pelirroja, mientras desayunaba junto a su compañero.
Soren suspiró, mientras pensaba.
-Hay que conseguir trabajo- contestó casi mecánicamente.
Ambos asintieron, pero permanecieron un buen rato más en silencio. Se dieron cuenta al mismo tiempo que ninguno de los dos tenía idea de cómo trabajar en rubros que no involucraran armas o guerras.
-Hay que pensar en algo- dijo Titania, más para sí que para él.
Soren se puso de pie.
-¿Se te ocurrió algo?
-No- aseguró- pero no llegaremos a nada si permanecemos sentados aquí. Vamos a caminar por el pueblo, debe haber algo por lo que paguen bien.
Titania se paró para acompañarlo.
-No necesitamos que paguen bien, solo que paguen.
Soren la miró, contrariado de que eso no lo hubiera pensado él. Claro, no podían darse el lujo de buscar trabajos bien remunerados, si eso estrechaba sus posibilidades de conseguir uno. Cualquiera bastaría, cualquiera que ocupara el tiempo de aquella mujer para no hacerla pensar en los mercenarios.
Así que salieron a caminar. Vieron muchas cosas en el pueblo; la gran mayoría de los aldeanos eran granjeros, había unos cuantos pastores, incluso un alcalde, pero lo que más le llamó la atención a Titania fue un grupo de hombres barbudos que volvió del bosque con un montón de leña. Todos ellos tenían brazos fuertes, hachas de leñador y camisas a cuadros.
-¿Quieres ser una leñadora?- se extrañó Soren.
No necesitó mayor respuesta que su mirada de emoción. Claro, leñadora ¿Por qué no?
-Te advierto que no tendrás mucho trabajo en verano- observó.
La sonrisa de Titania se borró de un momento a otro. Si el trabajo no podía mantenerlos a flote, entonces no había caso que lo intentara. Soren supo que eso fue lo que pensó, por lo que resopló con fingido hastío y desvió la mirada para que ella no notara que en verdad se sentía alegre.
-Pues justo estaba pensando en ser mercader. Podría traer semillas de la ciudad, y tú podrías plantarlas y ocuparte de una granja en el verano. Así no tendríamos problemas financieros.
-¿Estás dispuesto a hacer eso… por mí?
-¡No lo digas de esa manera!-pensó, sonrojado- Tengo una mente privilegiada, no me molesta usarla para robarle su dinero a un par de imbéciles al día.
Titania sonrió, y volvió a abrazarlo. Como esta vez estaban en la calle, Soren se exaltó mucho más, tanto que logró deslizarse y separarse un paso de ella.
-¡Que no se te suba a la cabeza! Tendrás dos trabajos, y los dos serán difíciles y sin gloria. Nadie te agradecerá por acabar con esos peligrosos árboles o por cosechar esos malvados tomates.
Titania se echó a reír.
-Tomates será
-/-/-/-/-/-
Sin esperar, Titania se unió a los hombres leñadores. Todos conocían bien a la legendaria sub comandante de los mercenarios de Greil, por lo que nadie tuvo ningún problema en que se les uniera. Soren, por su parte, tomó prestada su yegua para dirigirse a la capital, y ahí comenzar a comprar y vender lo que fuera. Estudió las rutas comerciales de un sinfín de productos y materias primas, y eligió estratégicamente las personas y los lugares de los cuales comprar y en dónde vender.
Al principio sufrieron días de poca ganancia, e incluso ambos partieron al trabajo con apenas un mendrugo de pan en sus estómagos más de una vez, pero luego de un par de meses sus ingresos comenzaron a crecer, y a crecer hasta que el dinero dejó de ser un problema.
Así pasó más o menos un año.
-/-/-/-/-/-
Cierto día, luego de cosechar sus tomates, Titania decidió que Soren nunca conseguiría una novia si no se cortaba el pelo, por lo que lo tomó, lo sentó en el patio y con unas tijeras comenzó a cortárselo. A él nunca le había importado mucho su apariencia, a menos que pudiera usarla en su beneficio, por lo que no se negó en ningún momento.
-Pero no quiero tener novia- aseguró.
-¿De qué hablas?- alegó Titania, mientras removía su cola negra por completo- Soren, eres joven. Mira lo que me pasó a mí, me enamoré de alguien mucho mayor y ya pasé mi tiempo. Tienes que vivir el tuyo, ser joven y todo eso.
-No, una novia no me aportaría nada, solo me haría perder tiempo y energía.
Titania suspiró. No le extrañaba que el chico viera a las mujeres así. Sin embargo, ella había visto en primera fila cuánto amor podía entregar, a su manera.
-¿Por qué no… intentas? Te aseguro que andar de la mano con una chica que te guste será agradable.
-Primero me tiene que gustar- supuso él- y eso lo veo imposible. Si bien he encontrado mujeres con cualidades admirables, nunca las he visto como posibles candidatas de apareamiento.
-Ay, Soren, no necesitas usar términos tan elevados- le recalcó ella, mientras le quitaba otro mechón- Entonces simplemente no lo has pensado. Ya te llegará el día en que te enamorarás de alguna.
Lo dudaba completamente, pero evitó decírselo para no discutir por algo que no valía la pena.
-¿Y qué me dices de mí?
Soren abrió mucho los ojos, sorprendido.
-¿Qué?
-¿Me encuentras bonita?
Sus músculos se tensaron, y de no estar ella usando una tijera cerca de su cuello, se habría alejado tres pasos corriendo.
-¡¿De qué hablas?!
-¡Ja, parece que toqué un punto nervioso!- exclamó ella con cierta alegría- No me digas que estás enamorado de mí ¡Jajajajaja!
-¡No, no lo estoy! ¡Y por favor no hagas bromas como esa!
-Ah, bien. Lo siento. Supongo que no debí haber pregun…
-Pero…- la interrumpió Soren, pues no había terminado- me preocupo por ti. Interprétalo como quieras.
A sus palabras le siguió un incómodo silencio. Soren se imaginó a una Titania aguantándose la risa detrás de él, pero de pronto oyó el sonido de las tijeras golpeando el suelo. Antes de darse cuenta, había sido rodeado nuevamente por sus brazos.
Su primer impulso fue sacudirse, pero al instante se detuvo. Lo apretaba con fuerza, con la fuerza de alguien que lo necesitaba ahí para recibir su abrazo, por lo que no luchó más.
-Yo también te quiero, Soren- afirmó ella.
Tonta Titania. Claro que él ya lo sabía, no había necesidad de decírselo. Si lo había cuidado desde que era niño, le había soportado su mal humor y sus mañas. No había forma en que ella no lo quisiera, ni que él no la quisiera de vuelta.
-/-/-/-/-/-
Para cuando Titania terminó, Soren se veía como un hombre nuevo. Su pelo estaba del mismo largo que el de Ike, excepto por unas cuantas mechas que ella había decidido dejar para que hicieran juego con su cara siniestra.
Luego le dio ropa que uno de los hijos de un vecino le había dado, ropas más ajustadas, más fáciles para moverse. Soren al principio protestó, pues estaba acostumbrado a su holgada túnica de mago, pero como hacía tiempo que ya no usaba magia, cedió, y se puso aquella ropa más cómoda y ajustada. Finalmente, y para su sorpresa, recibió una cinta de parte de ella.
Soren abrió mucho los ojos, pues era una cinta semejante a la que usaba Ike. Era roja y oscura, y hacía juego con sus ojos. Tras recibirla en sus manos, Soren levantó la mirada hacia Titaina, confundido.
-Noté que no te gusta esa marca de nacimiento que tienes en la frente, y creo que te verías bien si la usaras, así podemos matar dos pájaros de un tiro ¿No te parece?
Soren suspiró. "Marca de nacimiento". Sonrió de lado al comprender que Titania, aun sin saber la razón, entendía que no le agradaba su marca. Le agradeció en su mente que no le preguntara, y seguidamente se amarró la cinta a la cabeza. Ella lo miró de pies a cabeza, y asintió con aprobación.
-Vaya, Soren, eres irreconocible.
-¿Tanto cambié?- se extrañó él.
-Suficiente para que las jovencitas se fijen en ti… no que antes no te miraran, solo que…
-¡Argh!- bufó él, hastiado con el tema.
-Solo lo digo por tu bien- se defendió Titania, sin poder ocultar su sonrisa.
En ese momento el joven la miró, y se dio cuenta que, para bien o para mal, había vuelto a ser ella misma. Quizás incluso se encontraba más alegre que antes, como en los tiempos en que Greil aún vivía.
-/-/-/-/-/-
Más o menos por esas fechas apareció un hombre que Soren no había visto más que de pasada; el tabernero del pueblo llegó cierta noche con Titania del brazo, ambos ebrios a más no poder. A Soren no le extrañó, pues Titania era muy sociable, y casi cualquier compañía le era bienvenida. Lo que le extrañó fue verlo llegar a la casa cinco veces más de la misma forma, y luego que apareciera como invitado para almorzar.
Soren era un muchacho inteligente, no le tomó mucho tiempo darse cuenta de lo que estaba pasando, por lo que al verlos aparecer juntos comenzó a inventarse excusas para salir por la noche.
Pocas semanas después, Titania anunció que ella y Earl, el dueño de la taberna, habían comenzado una relación seria. Soren la felicitó sin mucho interés, aunque esa noticia lo afectó más de lo que ambos esperaban. Se dio cuenta que ya no le quedaba mucho.
El tiempo continuó pasando, y Earl se volvió casi un miembro más de la familia. A veces Titania pasaba días enteros en su taberna, ayudándole a limpiar o sacando a patadas a los clientes que se ponían a pelear. No tomó mucho tiempo para que comenzara a engordar, y no en las piernas o los brazos, sino exclusivamente en su trabajado abdomen.
Cuando se dieron cuenta que Titania estaba embarazada y no gorda, ella y Earl decidieron casarse. Era lo normal, después de todo. Así que tomaron una buena parte de la pequeña fortuna que habían amasado y la derrocharon toda en una gran fiesta para todo el pueblo.
Titania contactó a sus amigos; Oscar, Boyd, Rolf, Mist y Rhys aparecieron para la boda, incluso unos cuantos soldados de Crimea que no había visto desde que era una chiquilla. Soren se mantuvo oculto entre los árboles en todo momento, pues no había forma de que soportara el estrés social de toda la celebración, pero miró casi todo el tiempo, a sus viejos compañeros, y en especial a aquella que más se había acercado a ser su madre.
Justo antes de dar el "sí, quiero", Titania miró hacia el bosque cercano, y sus ojos se cruzaron con los de él.
Fue un momento incómodo, pero al mismo tiempo agradable. Por un segundo, les pareció que podían leer la mente del otro. Soren asintió, dando a entender que su trabajo había terminado, y ella cerró los ojos con resignación, aceptando que no podría mantenerlo a su lado, ya no podía pedirle que se quedara por ella. Sin embargo, no había terminado con él.
Así que tomó a Earl como esposo, cortaron la enorme torta de matrimonio entre ambos y bailó un rato con él, pero pronto se excusó, y para la sorpresa de todos, tomó su yegua y echó a cabalgar con la promesa de que volvería luego.
Titania cabalgó a toda prisa, y en cuanto se alejó lo suficiente del pueblo, comenzó a gritar su nombre.
-¡Soren!- vociferaba a los cuatro vientos, cinco, de ser necesario- ¡SOREEEEEEEEEN!
Y tras rodear un pequeño bosque, lo encontró, caminando tranquilamente por el camino, con una daga y un tomo verde en su cinturón, y un bastón a su espalda, como si marchase a una batalla.
Titania se le acercó y le bloqueó el paso con su yegua. Luego se apeó de un salto, tan acostumbrada que apenas le molestó el vestido. Soren la miró con sorpresa, pues no había calculado que la última vez que la viera no fuera la última vez que la viera.
-¿Titania?- dijo, confundido.
-¡Soren!- contestó ella, enfadada.
-Creí que estabas…
Pero no pudo decir más, puesto que ella lo abrazó con tanta fuerza que casi le enterró las clavículas en la nariz.
-¡¿Cómo se te ocurre irte así?! ¡¿Quién te crees?! ¿Volke?
Precisamente el asesino apareció detrás de ella, de la nada. Al separarse de ella, Soren se fijó en él, sorprendido, pero entonces Volke comprendió que la situación no era ideal para aparecer, por lo que se desvaneció en un santiamén.
-Eh… yo…
-¿Y a dónde vas, si se puede saber?
Soren se quedó en silencio. Sabía que tenía que irse de la casa, alejarse de Titania, al menos un tiempo, para que ella y Earl vivieran tranquilos sus primeros años de paternidad como las diosas mandan, sin embargo, no había pensado a dónde iría a parar él.
-No lo sé- confesó.
Titania se echó a reír, casi a carcajadas, pero no lo suficiente.
-Ay, Soren. Puedes ser un genio para ciertos casos, pero en otros eres bien bruto- quiso pedirle que se quedara, pero sabía que él ya había tomado la decisión de irse, así que solo le quedaba ayudarlo- ¿Has pensado en unirte a la corte de la reina Elincia? Estoy segura que ella podría usar tu cerebro para acelerar la unión entre laguz y beorc.
Soren se rascó la cabeza. Era verdad, él mismo había pensado en varias técnicas sociales que podrían mejorar el proceso, o lo que veía que se hacía. También estaba Stefan y su ciudad en el desierto. Soren no había olvidado aquel ofrecimiento, pero… por alguna razón no le agradaba la idea. Ir a un lugar remoto, rogando por afecto de desconocidos. No, prefería vivir entre la sospecha y el miedo de los beorc.
Titania se dio cuenta que la idea que había propuesto no parecía emocionarlo mucho, por lo que pensó en otra cosa.
-¿Por qué no simplemente viajas?- sugirió.
-¿Ah?
-Sí, creo que te haría bien. Viaja un poco, conoce Tellius.
-Pero si hemos recorrido el continente entero ya dos veces.
-Ah, pero lo hiciste conmigo y con Ike. Podías refugiarte con nosotros cuando veías que algo no te gustaba. Créeme, viajar solo es menos cómodo, pero te da la oportunidad de conocer todo lo que quieras- entonces puso sus manos en las caderas y asintió, como si no importara ninguna otra opinión- Sí, creo que te haría bien. Recorre Tellius, investiga el mundo, y luego… luego regresa conmigo ¿Te parece?
Soren se dio cuenta de lo mucho que lo apreciaba. Hacía tiempo que había dejado de necesitarlo, ya no era por eso, ni por agradecimiento. Titania lo quería, confiaba en él, y sabía que él confiaba de la misma forma en ella. Sí. Ya no podía decir que había tenido un único amigo en su vida.
Y, para la sorpresa de la paladín, esta vez fue Soren quien la abrazó, con fuerza.
-Me parece bien- contestó con una voz quebrada- Volveré, y conoceré a lo que sea que salga de tu barriga, así que espérame.
-Por supuesto que sí- contestó ella, al borde de las lágrimas.
Y como un último amuleto, le deslizó la cinta que tenía en la frente para besar su marca roja. Soren no quería que lo viera llorar, por lo que se separó, y retomó su camino. Se alejó de ella mirando tanto hacia atrás que se tropezó con una roca y chocó contra dos árboles, pero aun así no dejó de mirar hasta que el bosque le bloqueó la vista.
Cuando se dio cuenta, Soren estaba solo de nuevo. Sin embargo, esta vez tenía un continente entero por recorrer.
-/-/-/-/-0-\-\-\-\-
Listo, terminé el fic.
…
Nah, mentira.
Recién comienza, pero tengan en cuenta que, seguramente, me tomaré bastante tiempo en subir capítulos. Esto porque estoy escribiendo un libro (y más encima debo unos cuantos capítulos extras de mi fic anterior).
El link del libro, por si les interesa:
www(p)fictionpress(p)com/s/3259905/1/Cuidado-con-las-cadenas
(reemplacen los "(p)" por puntos)
Dejen reviews, por favor.
