Secuestrado
Disclaimer: Todos los personajes de InuYasha pertenecen única y exclusivamente a Rumiko Takahashi.
Capítulo tres
Nadie pudo moverla de ese lugar.
Llevaba ya pasada la media noche y ella seguía llorando junto a lo que quedaba de su marido. Les pidió a todos que no se lo llevaran hasta que hubiera amanecido, que nadie lo tocara, que la dejaran sola…
Su hija se había quedado con la familia de Sango y Miroku. Todos estaban destrozados.
Sí. InuYasha podría ser el ser más arrogante, molesto, grosero, altanero, orgulloso, prepotente, salvaje, y todos los malos adjetivos existentes, pero todos lo querían con su alma y corazón. Más aun ella, quien era su esposa y ahora, su viuda.
La escena podría parecer de lo más escalofriante, ya que ella seguía abrazándolo con fuerza, a pesar de que su cuerpo estaba completamente desbaratado.
—No puedes hacerme esto…—sollozó.
Oh, no podía. ¡No debía! Pero lo hizo.
—Tú tenías que vivir…
Acarició con cuidado los ébanos cabellos del inerte cuerpo y siguió llorando.
¿Por qué debía pasarle aquello?
Si hubiera sabido desde un principio que InuYasha moriría de una manera tan horrible, le hubiera prohibido salir de su cabaña, aunque se murieran de frío durante la noche. Incluso se hubiera quedado viviendo en su época sin poder volverlo a ver nunca si con eso pudiera conseguir que él siguiera allí, vivo.
¿Qué debía hacer ahora?
En cuanto amaneciera se llevarían el cuerpo para su cremación y, luego, enterrarían sus cenizas.
No podía siquiera pensar en que al día siguiente él estaría, literalmente, hecho cenizas y enterrado bajo tierra.
-¡Keh! Eres tonta, yo jamás la palmaria tan fácil. Ya deberías saberlo.-
— ¡Eres un grandísimo tonto! —gritó, sin poder evitarlo.
-¡Lo que cuenta es que estoy vivo, ¿no?! ¡Ya no llores!-
Las imágenes seguían asaltando su mente.
-No voy a volver a dejarte sola…-
—Lo habías prometido…
-Oye, me estás poniendo con los pelos de punta. ¡No! ¡Espera! ¡No se te ocurra llorar!-
Siempre había sido tan tonto y tan dulce al mismo tiempo…
-¡¿Qué no lo entiendes?!-
—InuYasha…
-Te necesito a mi lado, tonta.-
Recostó su frente en la sucia y ensangrentada cabellera masculina.
-Solo quiero que estés bien.-
-Keh, eres mi mujer. Mi deber es cuidar de ti.-
-Eres lo más valioso que tengo.-
-¡No me mires así!-
-Keh, yo no estoy celoso.-
-¡Ya deja de mandarme al suelo, maldición!-
-Yo no soy un débil humano.-
-Ni pienses que te dejaré sola.-
-¡Keh!-
-¡No me trates como si fuera tu mascota!-
-Cúbrete, no quiero que te resfríes.-
-¡Ya cállate!-
-No le pondrás eso a MI hija.-
-Me gusta tu aroma…-
-Keh… ¿Quién te ha dicho que te quiera?-
-¡N-No! ¡No era mi intención!-
-Ya no soporto estar con una niña tonta y berrinchuda como tú.-
-¡No estoy llorando! ¡Precisamente porque todos estamos a salvo!-
-¡Oye, esto está delicioso!-
-¿Por qué necesitas ir a esa tonta escuela?-
-Lo siento…-
-¡Si estoy aquí es por ti!-
-No puedo olvidar a Kikyô… Pero quiero que estés conmigo.-
-¡Tonta! ¡¿Qué estuviste haciendo?!-
-¡Imbécil! ¡No debes hacer cosas tan temerarias!-
-Oye, esta vez has estado magnífica.-
-¡Lo que estoy diciendo es que yo voy a protegerte!-
-Ni creas que vas a librarte de mí.-
-¡Oye, espera! ¡Dime como usar la espada!-
-Nunca me olvidaré de ti.-
-¿Te quedarás conmigo?-
-¿Te encuentras bien?-
-Keh. Yo no soy tan débil.-
—InuYasha…
-Kagome…-
—Yo…
-Te protegeré con mi vida.-
—Te amo…—sollozó.
-Estás a salvo.-
La luna titiló.
—Lo lamento, Kagome…
— ¿Eh?
¿Qué había sido eso? Era su voz… ¡Era la voz de InuYasha!
—Yo no te amo.
To be continued…
N/A: Gente, no entren en desesperación. No me odien, saben que los finales tristes no son mi fuerte XD
Ya les dije, InuYasha no muere. No les diré más porque echaré a perder la historia. Mantengan la calma.
K.
