Muchas gracias a judith.ds por leer el inicio de esta historia, y por su review. Me alegra que te gustara. :)

Disclaimer: Ya sabeis que los personajes de H.P. no me pertenecen a mi, (de ser así, sería rica, como J.K. Rowling ¬¬ )

En fin, sin más preámbulos, el 2º capitulo. Porfis, dejad reviews.

CAP 2. La varita

Así fue como conocí a la que desde entonces sería mi mejor amiga.

- Encantada, Rowena - contesté - Yo soy Helga Hufflepuff.

La chica me sonrió y me dijo:

- Es una pena que un talento como el tuyo se desperdicie de esa forma, ¿sabes?

Yo la miré extrañada. ¿A qué talento se refería?

- Pero si yo no tengo ningún talento - dije

- ¿ Eso crees? Pues déjame decirte que muchos magos, después de años de estudio, serían incapaces de hacer volar a alguien como tu hiciste volar a ese ladrón. Por cierto, ¿de qué está hecha tu varita?

- Es que, no tengo varita - respondí.

Rowena se quedó impresionada.

- ¿ Me estás diciendo que no usaste varita ? Entonces es que tienes mas poder del que pensaba …

Yo me sentía confundida. Rowena me explicó que hacer levitar a alguien y lanzarlo lejos es algo que requiere concentración, y por supuesto, una varita …

- Es una pena que no tengas a nadie que te enseñe a controlar tus poderes. - dijo, y se quedó un rato pensando - ¿ Por qué no te vienes a mi casa ? Mi padre podría ayudarte. A el no le importaría darte clases.

- ¿ Cómo ? No … Yo no tendría con que pagar esas clases …

- ¿ Pero de qué estás hablando ? - dijo sonriendo - No necesitas pagar nada. Mi padre lo hará encantado. A el no le gustaría que tu talento se desperdiciara…

Entonces me acordé de las últimas palabras que me dijo mi madre:

Ahora tienes que ser fuerte, y usar bien tu magia. ´

Al final decidí aceptar la propuesta de Rowena. Eso es lo que mi madre hubiera querido.

- Me alegro de que hallas aceptado - dijo Rowena - Vas a ver que mi padre es muy amable. El te enseñara todo lo que necesites saber.

Mientras caminábamos hacia su casa, me dijo que vivía sola con su padre, porque su madre había muerto al nacer ella. Tampoco tenía hermanos.

- Ays, se me olvidaba …- Rowena se paró de pronto y se llevó una mano a la frente - Antes que nada necesitas una varita.

- Una varita, ¿ pero donde puedo conseguirla ?

- Tienes que hacerla tu misma.

NOTA: en aquella época aún no existía la tienda de Ollivander

Del bolsillo de su capa, sacó una pequeña bolsita, y de ella sacó un montón de frasquitos que contenían cosas muy raras. Parecía imposible que tantos frascos cupieran en una bolsa tan pequeña.

Entonces, dividió los frasquitos en dos grupos: los del primer grupo contenían lo que parecía corteza de árboles, y tenían etiquetas que decían: roble ´ , sauce ´ , espino ´ , acebo ´ ; en los frascos del segundo grupo, las etiquetas decían: pelo de cola de unicornio ´ , nervio de corazón de dragón ´ y pluma de cola de fénix ´ .

- Ahora tienes que poner tu mano sobre los frascos del primer grupo - dijo Rowena - Así sabremos la madera que es más adecuada para tu varita.

Yo fui poniendo la mano sobre cada uno de los frascos, tal como ella me dijo, y al llegar al frasco que contenía espino, sentí algo raro, como un cosquilleo en mi mano … Y en los frascos del segundo grupo pasó lo mismo cuando mi mano se posó sobre el que tenía la etiqueta de pluma de cola de fénix ´ .

Entonces, nos dirigimos al bosque más cercano para buscar un árbol de espino, y cuando lo encontramos, Rowena me dijo que cogiera una rama. Ella, con su varita, le dio forma a esa rama, convirtiéndola en un palito de 28 centímetros, y me entregó la pluma de cola de fénix. Me dijo que envolviera el palito con ella. En cuanto lo hice, hubo un destello de luz, y la pluma se introdujo en la varita. Ahora, al tocar mi nueva varita, sentía una corriente de energía.

- Muy bien - dijo Rowena, con una sonrisa - Ya hemos terminado: ya tienes tu varita.

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Gracias por leer. Hasta el próximo capítulo.