Bien siento haber tardado tanto pero mi tiempo lo tenía invertido en otro proyecto que no es la escritura, además estaba sin internet pero ya me pondre al dia... besitos a todos

Capítulo 3. Un golpe de realidad

Como siempre los personajes son de mi gran idola Rumiko Takahashi


Miroku deseaba saber que tenía aquella ramera de especial que le atraía tanto a Onigumo, por lo que decidió ir al bar acompañado de su buen amigo Inuyasha, paso por el a su apartamento quien vivía a cinco cuadras del suyo

- ¿bien dónde iremos Miroku? – pregunta Inuyasha

- al "Star", el bar donde trabaja esa maldita – dice sonriente

- ah, la chica de los correos - respondió distraídamente

- ¿qué correos Inuyasha?

- los correos de "día de traer a tu hijo al trabajo"

- ¿se referían a la mujerzuela de Onigumo? – pregunta

- Miroku cuando lo veas lo sabrás, es difícil explicar una broma – decía Inuyasha con las manos en su nuca

- bien entonces prestaré más atención al próximo

- ¿bueno ese lugar tiene chicas lindas? – Pregunta Inuyasha

- Inuyasha eres casado – respondía su amigo

- tranquilo es broma

- bien, no deseo que tu esposa me asesine – respondía Miroku

El automóvil de Miroku se estaciono en la entrada del club nocturno y ambos hombres entraron en él, admiraron la decoración y la distribución del lugar, Inuyasha buscaba a quien supuestamente era la amante de Onigumo pero no la encontró, luego se acerca a una de las mesas junto a Miroku, al cabo de unos minutos este último se impacienta ya que ninguna mesera se ha acercado a atenderles por lo que decide ir a la barra por un par de tragos, mientras en la barra esta Sango hablando con un hombre joven.

- dame dos Wiskis secos por favor – dice mirando el show

- claro señor…. Tenga sus dos wiskis – dice intentando mantener la calma

- veo que te pusieron en tu lugar – dice en un tono arrogante y molesto

- no es el lugar ni el momento para armar un alboroto, solo me dedico a trabajar

- que lastima porque tengo algo pendiente contigo

- ¿me está amenazando?

- no, te lo estoy aclarando – dice tomándole de su brazo y llevándola a un rincón

- hey... Me lastimas

- que lastima quieres que te traten con cariño, ramera – decía molesto

- ya volvimos a esa palabra, ¿Qué deseas?

- un trato del que no podrás negarte – decía apretando su brazo

- ¿San estas bien? – preguntaba cauteloso Totosai

- tranquilo…. dígame que desea señor – decía Sango

- claro, que lo deseo…. cuanto cobras por una noche junto a ti

- un millón, por sacarme del bar además yo te cobro uno y medio por la noche

- ¿Qué?... qué crees que eres…. no vales tanto

- entonces no pagues nada, no tendrás nada gratis, al menos no de mi – dice molesta y dolida

- bien te pagare, ¿a qué hora sales de aquí?

- a la cinco de la madrugada, pero si pagas el millón a Bankotsu puedo irme contigo ahora

- entonces iré a pagar el precio – decía alejándose

- aquí te espero – decía Sango volviendo a la barra

Sango hablaba con Totosai y los demás, mientras Miroku se acercaba a Bankotsu para pagar por llevarse a Sango fuera del bar, Bankotsu no deseaba dar su consentimiento para que Sango saliera el había puesto ese precio tan alto por la chica de la barra simplemente para que nadie pudiera pagar y sacarla del bar, pero ese sujeto lo quería hacer y de malas formas mando a llamar a Sango, la chica llego a los pocos minutos a la oficina de Bankotsu para poder ser parte del trato

- San, este hombre desea tu compañía – decía Bankotsu

- ¿va a pagar la tarifa impuesta por ti? – pregunta Sango

- la pagare pero este sujeto no desea que te lleve conmigo

- ya le dije que dos millones – decía Bankotsu

- Ban, podemos hablar en privado – decía saliendo de la oficina

- dime San

- si le cobras más de lo impuesto las chicas querrán que paguen más por ella y de ser así nadie tomará los servicios de ninguna – decía con los brazos cruzados

- está bien Sango… por favor cuídate – decía acariciando su cabello

La pareja vuelve a entrar en la oficina y ambos aceptaron el trato de Miroku, Sango salió a cambiarse de ropa, mientras Miroku salió a hablar con su amigo

- Inuyasha te devolverás solo a casa

- acaso saldrás con la barwoman, que bien escuche que esa es difícil, no hace servicios

- ya vez todas y cada una de estas mujerzuelas tiene su precio

Sango vestía jeans oscuros una camiseta gris, zapatos de tacón y una chaqueta de cuero al encontrarse con Miroku decide hablarle con un tono desafiante

- ¿dónde me llevaras? – pregunta la joven

- donde jamás has ido – responde altanero

- jajajaja eso es difícil – responde ella

- ¿entonces te conoces cada rincón de esta ciudad?

- quien sabe, quizás cada rincón de esta ciudad me conoce a mí – dice con una pequeña sonrisa en su rostro

- basta de juegos, sé que a tu edad debes conocer la ciudad completa

- al igual que tú… supongo – dice seria

- ¿ya nos vamos o nos quedamos charlando aquí?

- nos vamos, relájate un poco – dice alborotándole el cabello

- no necesito de eso – dice molesto quitándole la mano

- jajajaja bien vámonos o amanecerá

Miroku sale y se acerca a su automóvil mientras que la chica lo seguía con cautela, el joven de ojos azules le abre la puerta de su automóvil como un caballero y la Sango sonrió al verle rodear el automóvil para subir. Miroku conduce a ratos la miraba de reojos aunque ella miraba al frente con evidente nerviosismo, Sango le parecía sexy, aunque jamás lo admitiría también le parecía hermosa, quizás no tenía las mejores impresiones pero ahora la contemplaba sin ese maquillaje y atuendo extraño que usaba, además la había observado trabajar en la barra a pesar de bailar sobre en ella y hacer competencias entre los clientes, jamás dejaba que alguno le tocara un pelo de su cabello, pero luego recordó que era la amante de Onigumo y quitó todos esos pensamientos de admiración hacia ella, no sabía que se tramaba esa mujer pero lo que fuese se lo pagaría muy caro.

- hemos llegado, seguramente no has estado aquí jamás

- no lo sé, sorpréndeme – dice la chica

- vamos dice

Entran en un gran y lujoso hotel la recepcionista mira de mala forma a Sango ya que no se encontraba vestida para estar en ese lugar, pero a la chica poco le importaba la opinión de alguna persona que era igual o peor que ella. Miroku reserva la mejor habitación del lugar y subió con la chica. Sango no se mostró impresionada, ella sabía perfectamente lo que ese engreído quería lograr y no le daría en el gusto.

La pareja comenzó a besarse cosa que no se hace en esa clase de oficios, pero Sango no pensaba en lo que había pasado o en lo engreído, clasista y desgraciado que era él como fuera a ella le gustaba y lo sabía, además de que por una vez quiso creer que podría vivir un cuento de hadas como algunas chicas del bar creían tener, soñar con que por una vez en la vida alguien pueda amarla de manera sincera. Miroku pensaba que quizás sería una buena noche para él había conseguido que lo besara y eso era raro en esa clase de mujeres, pronto de los besos pasaron a las caricias y demás….

Al cabo de un par de horas Sango se encontraba abrazada a quien dormía profundamente, pasaba su dedo por el torso desnudo de quien la había tratado con tanto cariño solo instantes atrás, deseaba no despertar de ese dulce y mágico sueño, desea que ese momento no terminara jamás, pero su vida no es un conjunto de días felices, su corazón estaba lleno de heridas abiertas y otras que parecían estar cicatrizando y este hombre le dejaría otra. Sango mirando la hora decidió que debía marcharse, beso por última vez esos dulces y tibios labios que la habían hecho estremecer

- ¿ya te vas? – pregunta abriendo sus ojos

- si tengo asuntos que atender – responde con una sonrisa

- bien – dice levantándose y buscando su chaqueta

Sango le contemplaba con sus ojos brillantes rogando que las cosas no terminaran de esa forma que por una vez en la vida se equivocara en su pensar, tapada solo con la sabana, pero no se había equivocado una vez más sus ojos se llenaban de lágrimas al verle llenar ese cheque, se sintió devastada y con el poco de dignidad que le quedaba tomo sus cosas, se envolvió en la sabana y camino al baño de la habitación para vestirse, se metió a la ducha y entre las gotas del agua dejo caer sus lágrimas, maldiciéndose por lo estúpida que había sido, como alguien como él la miraría distinto, jamás nadie la había visto como una persona, para Onigumo no era más que un juguete con el que se distraía de los problemas de su casa. Junto el valor necesario para salir del baño, apretaba los dientes para no volver a llorar

- ten, te daré el doble después de todo no estas mal, ahora entiendo a ese sujeto… amante tuyo – dice entrando en el baño

Sango se queda parada sintiendo como las lágrimas volvían a abandonar sus ojos, era igual a todos, ella siempre había visto sufrir a otras chicas cuando se enamoraban de la persona equivocada y ella aunque no estaba enamorada se sentía fuertemente atraída por él, incluso más de lo que creía amar a Ren, salió de la habitación secándose las lágrimas con la manga de su chaqueta. Miroku salió del baño tras darse una ducha, la habitación estaba vacía a excepción del cheque que le había dado a la chica

- crees que te hace mejor persona no recibir el dinero – decía rompiendo el documento

Sango había tomado un taxi, se sentía la mujer más estúpida del mundo, todo eso era para humillarla y con qué fin ella no le conocía no le había hecho nada. Las horas pasaban pero ella no dejaba de llorar encerrada en su habitación la mujer con la que vivía le gritaba cosas que no comprendía, hasta que llego a invadir su espacio

- Qué pena por ti, las mujerzuelas como tu deberían morir

- ¿porque me odias tanto, no lo comprendo? – decía Sango

- no me agradas y paga el mes ahora mismo – decía llevándose una botella a la boca

- bien aquí está tu dinero – decía pagando de malas ganas

Tras la noche en cuestión Sango volvió como si nada pasara aunque evitaba a Bankotsu, después del incidente entre ambos decidió pasarlo por alto después de todo necesitaba el dinero para poder armar una nueva vida lejos de los hermanos Azua, lejos de ese sujeto que tanto…. ¿odiaba?, no, no era la palabra correcta, le tenía una cierta compasión se podía sentir el rey del universo pero en realidad era uno más de esas almas dolidas del bar.

La noche transcurría sin novedades, Sango se había bajado del escenario y volvía su lugar en la barra aunque estaba animada, más de lo habitual para algunos y libre para otras personas, la chica había decidido terminar sus estudios y optar por una carrera, deseaba ser chef, quería dejar su pasado atrás pero aún tenía temas pendientes con ese pasado que deseaba resolver a la brevedad. Se encontraba bailando con Jinenji en la barra mientras Mioga les cantaba cuando Miroku entro en el bar, les vio animados y no pudo evitar sonreír, parecían dos niños aunque uno ya superaba los treinta y ella aun no alcanzaba esa edad, se sentó en la barra y le dijo a Totosai que venía en son de paz.

Pasaron dos horas antes que la catástrofe se desatara y la vida de dos personas se uniera. Sango bailaba en la barra con un chico que Miroku no conocía cuando su rostro paso de la felicidad a una profunda tristeza, al voltear en la dirección pudo ver como su corazón se destruía, Kikyo su amada Kikyo estaba en ese bar con un hombre que no era su esposo y obviamente tampoco era Miroku, era el tipo de la empresa era ese tal Renkotsu, luego volteo a ver a Sango quien se tomaba de un sorbo un vaso de licor y a pesar de la poca luz pudo ver brillar un par de lágrimas que recorrían sus mejillas, la escena era dramática y Miroku comprendió

- su novio, el sujeto que la utilizo…. – se dijo para si

- ¿Totosai que hacen aquí? – decía mientras se bajaba de la barra

- no lo sé cariño…. - Se fuerte decía mientras limpiaba la barra – no dejes que te vea afectada

- no…. No… no…. ¿Cuándo volvió, debía terminar este año eso no está bien que ocurre?

- no lo sé querida – decía mientras ella no podía dejar de llorar

- ve atrás, lava tu cara y vuelve como una reina

- no, yo acabare con él – decía tomando el cuchillo y tratando de para por sobre la barra

- no…. Déjalo no vale tu tiempo ni tus lagrimas – decía quitándole las lágrimas de su rostro

- solo deseo morir… lejos de él – decía mientras corría al baño

Sango podía tolerar que la hubiera abandonado pero que se paseara por el bar descaradamente con su novia era la humillación más grande que podía recibir y sintió como su corazón terminaba por destrozarse

Miroku miraba la escena con la canción que la chica había cantado la segunda vez que él estuvo en ese lugar sonando de fondo, sintió lastima por ella era la primera vez que lo hacía siempre le había parecido una arribista y una ramera barata, pero después de la noche anterior se quedó pensando en ella

- creo que termino el show de esa mujerzuela, ¿estás seguro que no se droga?

- crees que soy estúpido, sé qué haces aquí cada noche, ¿cuantas veces va por ti?, sabía que era cierto pero al mirar a esa mujer con Renkotsu lo comprobé ella es tu mujer o mejor dicho ella es tu amante y no me digas te prometió amor – decía molesto Totosai

- ¿entonces ese es el novio cabaretero? – preguntaba Miroku

- veo que no me equivocaba quizás puedo parecer un viejo común pero he trabajado en bares por cuarenta años y tengo un hermoso matrimonio de la misma cantidad y se reconocer una pena de amor y ustedes sufren de la misma forma.

- no me compares con esa ra… mujer – decía Miroku bebiendo su licor

Miroku lo pensó unos minutos acaso ambos podrían ayudarse mutuamente, suspiro y les dio otra mirada, esta vez se estaban besando lo que le dolió aún más a Miroku al parecer esa había sido una mala idea

- puedes darle esto a tu compañera – decía entregándole una tarjeta

- se lo daré per tu no hagas algo estúpido o lo pagaras caro – decía molesto Totosai

- ¿ustedes acostumbran a amenazar con los cuchillos? – decía Miroku

- que importa cuando se trata de mi niña

- como sea solo hágale llegar eso – decía retirándose del bar

Sango sale tras una larga estancia en una de las cabinas del baño de empleados, pese a estar encerrada llorando el resto no tenía pudor en hacer sus asuntos solos o en pareja, Sango jamás tuvo el valor para entrar acompañada a ese lugar el hecho de ser descubierta le hacía sentir avergonzada, era la amante y la ramera personal de un hombre adinerado pero eso era exclusivo jamás tendría el valor para ejercer el comercio sexual de manera abierta salvo la noche anterior pero él le gustaba y no le había recibido el dinero por lo que quizás no contaba. Camino por le pasillo de regreso a la barra pese a todo recordar la noche anterior la hacía sentía un poco más animada

- Sango te dejaron esto – decía dándole la tarjeta

- ¿Quién? – Preguntaba mirandola – es él – decía arrugando y tirándola en el basurero - ¿pero qué querrá? – dijo cogiéndola de inmediato

- qui…quizás… qui… quiera otra noche con mi dulzura – decía Myoga

- cariño tu estas casado – respondía sonriente

- es verdad cuídate si ese sujeto te hace daño no podremos ayudarte él es muy rico – decía Jinenji

- basta a los dos, Sango haz lo que estimes conveniente – decía Totosai

- lo pensaré chicos – decía sonriendo

Al llegar a casa toma su teléfono celular y decide llamar al hombre en cuestión, quizás Jinenji y Myoga tengan razón, pero no podía negar que le parecía muy guapo, fuerte y rudo

- eres masoquista – decía al teléfono

- ¿Cómo dijiste? – le responden al otro lado de la línea

- n…no… yo… ve…veras es el número equivocado – decía cortando la llamada con su cara roja

- rayos Sango sí que eres estúpida – se decía a sí misma y volvía a marcar

- diga – decían cansadamente del otro lado de la línea

- buenas noches con el señor Miroku – preguntaba nerviosa

- sí, veo que no era equivocado y si quizás soy masoquista jajaja - respondía animado

- no, no era a usted – decía aún más nerviosa

- (te he dicho que no concretes sitas en mi casa estúpida ramera) – le gritaba del otro lado de la puerta una mujer

- no te preocupes no lo estoy haciendo - respondió molesta la chica

- (eso espero que de lo contrario te irás a la calle como la basura que eres)

- ok, como digas – decía - "maldita alcohola" – dijo casi susurrando

- sabes que escuche la discusión competa – decía extrañado Miroku

- oh, lo lamento no fue mi intención, le llamaba porque usted me dejo su tarjeta -decía con pequeñas lagrimas en sus ojos

- juntémonos mañana lo que te quiero proponer no lo puedo hacer por teléfono, dame la hora y el lugar, yo estaré ahí

- el parque central al medio día – decía Sango algo cansada

- muy bien nos vemos al medio día – decía Miroku


Bueno les vuelvo a pedir mis mas sinceras disculpas por el retraso y como ya comente comenzaré a ponerme al dia... ha tambien les quiero dejar un pequeño datito si les gusta hunter x hunter les dejo un foro activo para que lo visiten se llama Corazon Hunter

forum/Corazon-Hunter/184851

bien mis agradecimientos a la siempre llinda Yumipon y a todos los que pasan por aquí les dejo muchos besitos y abrazos para todos

Azalyn-chan