Disclaimer:
InuYasha ni sus personajes me pertenecen, son propiedad exclusiva de su creadora Rumiko Takahashi.
Un acuerdo inevitable 1.2
Inuyasha
Las observe a una distancia prudente, en completo silencio… ambas lloraban abrazadas, me sentí deprimido al verlas así, no me gusta ver llorar a Kagome, y mucho menos verla llorar junto a su madre, es como si dos puñales me atravesaran el pecho a la vez. Baje la mirada esperando que al no verlas, mitigara un poco el sentimiento de impotencia que sentía, pero fue inútil, como odiaba mis habilidades en momentos como este, mi nariz podía percibir claramente el aroma salado de sus lágrimas, y mis orejas, escuchaban claramente cada sollozo por más minúsculo que fuera. y hay estaba yo, mirando la tierra como si fuera la cosa más importante del mundo y negándome a levantar la mirada, como si algo terrible fuera a suceder si dejaba de ver el piso.
Me quede hay, solo escuchándolas hasta que las lágrimas dejaron de caer, y lentamente los sollozos también se detuvieron quedando solo suspiros.
Entonces ambas se dirigieron a la sala, las seguí despacio, a una distancia prudente, temiendo que si me acercaba mucho o decía algo, volverían a llorar, y no podía arriesgarme a que eso pasara.
Cuando entramos, Kagome subió rápidamente las escaleras, seguro tomaría un baño y luego bajaría.
Yo la esperaría que arreglara todo y luego nos marcharíamos, al menos eso creí.
-Inuyasha- Me llamo la mama de Kagome- Acompáñame a tomar el té, necesito hablar contigo- no pude evitar sentir que se me erizara toda la piel, la madre de Kagome podría ser una humana común y corriente, pero la respetaba mucho, y la obedecía como un cachorro obedece a su madre.
-Si- fue lo único que atine a decir mientras me sentaba en la mesa frente.
Ella entro en la cocina y rápidamente volvió con una bandeja, dos tazas y una tetera.
Sirvió el té con su acostumbrada calma y delicadeza. En eso no se parecía a Kagome que suele ser un poco torpe a veces. Tome mi taza de té y le di el primer sorbo, entonces la mire, su expresión calmada había desaparecido y en su lugar había una cara de firmeza, entonces comenzó a hablar.
-Mira Inuyasha, sé que eres muy fuerte y has jurado proteger a mi pequeña Kagome-
-Si yo…- empecé a decir pero rápidamente me interrumpió.
-Solo escúchame Inuyasha- entonces, solo asentí y ella prosiguió –No dudo ni por un momento de tu habilidad para protegerla y traerla a casa sana y salva, entiendo que ella tiene un deber que cumplir, y que aunque hayan vencido al enemigo mayor que según entiendo era Naraku, aún quedan otros enemigos que vencer, sin mencionar que la perla se volvió a dividir y deben recuperarla otra vez-
Ella hizo una pequeña pausa para tomar otro sorbo de té, y me miro esperando una respuesta. Yo solo asentí, dándole a entender que comprendía y que podía continuar.
-Lo que quiero decir es, al igual que con ustedes, Kagome también tiene sus responsabilidades aquí, no puede quedarse de esa manera con ustedes- mis ojos se abrieron como platos, ¿Acaso se pondría en contra de que Kagome se fuera con nosotros? ¡No lo permitiría!, iba a decir algo cuando una mirada de ella me hizo callar. Conocía esa mirada, la había visto en los ojos de Kagome tantas veces, que decidí que lo mejor era, seguir escuchando.
-No estoy en contra de que Kagome se vaya, al final sé que es lo correcto y es lo que ella quiere- escuchar eso me tranquilizo, pero sabía que no había terminado –Pero no de esa manera, 4 meses sin saber de mi pequeña, es demasiado tiempo para una madre-
Bajo la mirada, un nuevo par de lágrimas rodaron por su mejilla, iba a decirle algo cuando levanto su cabeza de pronto, con una mirada de firmeza.
-Inuyasha vas a hacer un acuerdo conmigo- dijo de pronto.
-¿Un acuerdo? ¿Qué clase de acuerdo?- fue lo único que atine a decir,
-Dos meses- soltó de pronto.
-¿Qué? ¿Dos meses?- dije confundido.
-Si así es, Kagome pasara dos meses con ustedes, y cumplido ese tiempo tendrá que regresar aquí y pasar dos semanas conmigo- dijo firmemente.
-¡¿Qué?! ¿Dos meses? ¿Dos semanas? Pero…- iba a discutir, cuando volvió a hablar con firmeza.
-Sin peros Inuyasha- dijo como una orden- Kagome vendrá cada dos meses y se quedara dos semanas, y tu tendrás que traerla, cumpliendo ese tiempo, y no venir a buscarla hasta que llegue el tiempo de irse-
-¿No puedo venir a ver a Kagome?- Dije sorprendido.
-Si puedes venir a verla, pero no a buscarla, ella se quedara aquí dos semanas, soy su madre después de todo y también tengo derecho a estar con ella, ella necesita a su familia, y se merece un poco de descanso, dormir en su cama, asistir al colegio, pasar el rato con sus amugas, ¡Ni siquiera recuerdo cuando fue la última vez que Kagome salió con sus amigas!, dos meses a cambio de dos semanas Inuyasha, es mi última palabra- hizo una pausa y dijo- El acuerdo durara hasta que Kagome lo decida, cuando ella decida que quiere regresar, lo hará-
Sus palabras estaban llenas de firmeza, pero también de dolor, el dolor de una madre que siente que le quitan a su cachorro. Odiaba la idea de tener que viajar al pozo cada dos meses, y más aún odiaba la idea de que Kagome tuviera que quedarse dos semanas. Pero no tenía otro remedio más que aceptar las condiciones de la madre de Kagome. Sé que si le pidiera a Kagome que se quedara conmigo, ella sería capaz de dejarlo todo para estar a mi lado, incluso a su familia. Pero no podía hacerlo, no podría pedirle que dejara a su familia para seguirme, cuando se perfectamente que yo no sería capaz de dejarla a "Ella" para estar con Kagome.
Y pensándolo bien, por otro lado… quizás podría ser de alguna manera beneficiosa la idea de que Kagome se quedara con su familia un tiempo.
-Está bien, le cambio dos meses por dos semanas- le dije. Kagome no aceptaría algo como eso. Lo sabía.
-Vaya, pensé que darías mas pelea- dijo con un tono de molestia en sus palabras.
-¿Qué?- estaba confundido -¿Acaso no es eso lo que quiere?-
-Se lo que haces Inuyasha- Soltó de pronto.
- ¿Lo que… lo que hago?- estaba poniéndome nervioso -¿A qué se refiere?
-No te hagas el tonto conmigo- dijo visiblemente molesta –Se perfectamente que te escabulles por las noches para ver a esa mujer muerta-
No lo podía creer, no daba crédito a lo que mis oídos escuchaban, ¿Cómo podría saberlo?
-Yo no…- intente buscar las palabras para responder.
-No te molestes en intentar negarlo, no necesito estar quinientos años en el pasado para estar al tanto de mi hija-
No sabía que responder, entonces un miedo cruzo por mi cabeza
-¿Entonces, Kagome lo sabe?- pregunte con la respiración cortada.
-No, Kagome no sabe nada- me dijo, y yo no lo podía creer, había sido tan cuidadoso para que nadie lo descubriera, ¿En qué momento había cometido un error?, si Kagome no lo sabía, ¿Quién pudo descubrirlo?, y ¿Cómo diablos lo supo esta señora?
Un nuevo miedo atravesó mi peso, no quería preguntar porque no quería escuchar la respuesta.
-Se… ¿se lo dirá?- dije con un nudo en la garganta.
-¿Estás loco?- dijo alterada, -no sería capaz de ocasionarle un dolor tan grande a mi pequeña, ella se duerme cada noche pensando que estas hay-
-Yo- dije mirando al piso –yo lo siento-
-No te disculpes Inuyasha, y más si no piensas dejar de hacerlo- dijo regresando a su tono calmado de siempre, pero aun molesta –eso es parte del acuerdo-
-¿Eh?- pregunte
-Tendrás dos semanas para ver a esa mujer- dijo sin dudar –sin embargo, te pido que no la veas durante el tiempo que Kagome este con ustedes, trata de evitarle ese dolor-
-Si- fue lo único que pude decir.
En ese momento Kagome bajo las escaleras, fue directamente con su hermano y su abuelo, y luego nos reunimos a cenar.
Al terminar la cena, el anciano y el niño se fueron a ver televisión, Kagome, su mama y yo nos quedamos en la mesa, comiendo un poco de pastel.
-Oye Inuyasha, sé que acordamos que solo vendríamos a avisarle a mi mama que estábamos bien, pero… ¿te importa si me quedo unos días?- me dijo como una niña pequeña que le pide a sus padres permiso para salir al parque.
No le respondí, aun trataba de asimilar mi conversación anterior con su madre.
-Te quedaras más que eso Kagome- Le dije lo más natural que pude, aunque tenía una tormenta interna.
-¿Eh?- me miro confundida -¿De qué hablas?-me pregunto, pero no le respondí, no sabía cómo hacerlo, ante tanta confusión solo pude emitir un sonido parecido a un gruñido y señale a su madre, ella sabría que decirle. -¿Mama?- Pregunto nerviosa.
-Kagome hija- dijo su madre, tratando de tranquilizarla –Inuyasha y yo hemos estado conversando un rato mientras te bañabas-
Se podía ver la expresión de confusión en su cara, pero se quedó en silencio solo escuchando.
-Inuyasha entiende que también tienes una vida aquí mi pequeña- dijo su madre - sabe que tienes una familia que te ama y te extraña mucho, que tienes responsabilidades en la escuela, y que tienes amigos los cuales no vez más que las pocas ocasiones que asistes a clases-
Kagome se estaban poniendo tensa y solo atinaba a asentir en señal de que entendía.
-Así que Inuyasha y yo hemos hecho un Pacto- dijo con toda calma.
-¿Un pacto? ¿Qué pacto?- pregunto esperando respuestas.
-Pues es algo que debí haber hecho hace mucho tiempo- dijo firmemente- a partir de ahora mi pequeña cada dos meses en el tiempo de Inuyasha, pasaras dos semanas enteras aquí con nosotros- dijo finalmente.
Me miro atónita por un momento como si estuviera esperando que fuera algún tipo de broma, pero solo asentí en señal que era cierto.
Los ojos se le llenaron de lágrimas, y no pudo evitar gritar de emoción, y agrazar con cariño a su madre.
En ese momento me quede pensando ¿cuánto tiempo tendría ella esperando algo como eso?
-¡Dos semanas!, ¿De verdad?- dijo como niña chiquita- ¡Hace mucho que no paso tanto tiempo en casa!
-¿Estas feliz cariño?-pregunto su madre.
-¡Claro que si mama!, no es que no me guste estar en el pasado, pero te extraño mucho, extraño la escala, y todo lo que hacía en este tiempo. Dijo con lágrimas de emoción.
Estaba tan contenta que se olvidó que yo la estaba observaba en silencio, no considero ni por un momento mi opinión, simplemente había saltado de la felicidad. Yo esperaba que al menos cuestionara el acuerdo, pero lo había aceptado como si fuera la mejor noticia que hubiera recibido en mucho tiempo.
-¿Estás de acuerdo con esto Inuyasha?- pregunto como si acabara de darse cuenta que aún estaba aquí.
-¡Bah! ¡Puedes hacer lo que quieras!- dije dejando de mirarla- quédate aquí, nos vemos en dos semanas, pero óyeme bien Kagome, ¡ni un minuto más!- Fue lo único que pude decir, estaba tan molesto. Ella quería quedarse. Tenía que irme, ya que me costaba bastante mantener la compostura delante de su familia.
Antes de desaparecer por completo por el pozo, mire hacia atrás, esperaba verla detrás de mí, sin embargo estaba aún en la casa abrazada a su madre… fue decepcionante. Pero sé que sería temporal. Pronto se cansaría de estar en casa.
0000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000
Quiero agradecerle a todos aquellos que han iniciado este viaje conmigo, y gracias en especial a los que se han tomado un momento para escribirme. Espero que les guste.
Jun Aoi: Ten un poquito de paciencia. Sabes que cuando Sessh llegue, rompe la liga y no podremos dejarlo de lado para nada.
