NOTA: Los personajes y criaturas no son propiedad mía, son pertenecientes de Satoshi Tajiri.
Un Mal Entendido.
7 am, nubes, una gran cantidad de nubes cubrían al reino de Lumiouse. Lluvia, grandes cantidades de gotas de agua que caen a gran velocidad azotando al reino. Tristeza, es lo que sin duda gobierna a Lumiouse. El rey quien se sentía decepcionado de sí mismo no durmió en toda la noche sin dejar de pensar en todos los habitantes que estaban llorando por sus seres queridos así es como llegamos a las afueras del reino donde se encontraban todos los habitantes reunidos para despedir a aquellas personas que los abandonaron. Un entierro era como se describía perfectamente esta situación para poder admirar a todas esas personas derramando un llanto siniestro por la partida de sus padres, hermanos u amigos. Clemont quien abrazaba a su hermanita Bonnie llorando de tristeza y desesperación ya que él ahora era el padre de su hermanita y tenía que cuidar y criar de ella, lo que más le dolía era que se llegaran a burlar de su hermana porque su hermano trabaje siendo solo el bufón del rey.
Gary, quien solo perdió a su abuelo Samuel Oak, no podía derramar llanto ni tampoco palabras porque aquel señor que desde que sus padres lo abandonaron cuido de él como si de un padre se tratase, sin palabras ni expresiones, aquel muchacho peli-rojo quedo mudo.
Brock, un joven que siempre daba amor, ahora no paraba de dar lagrimas porque no perdió solo a uno, sino a nueve hermanitos menores que él, a todas y cada una de las tumbas les rogaba un perdón, un perdón acerca del no haberlos llevado con él al baile del rey.
-Ash amor mío, tu sufres al igual que ellos no es así-dijo Serena quien tenía un vestido color negro no muy angosto, junto a su novio quien solo llevaba unas prendas color negro.
-Como no hacerlo tratándose de los amigos que una vez te apoyaron cuando más lo necesitabas-respondió Ash al borde del llanto al igual que Pikachu quien se encontraba a lado de Eevee.
-Querido no lloréis por favor, mi padre no dejara las cosas así y seguro la venganza nos hemos de cobrar-dijo Serena intentando animar a su novio.
-De que sirve la venganza si no puedes traer de vuelta a esas personas que ya no están-respondió Ash sin poder aguantar un segundo más y el llanto se apodero de él.
-Creo tienes la razón, amor dime ¿Quieres comer?-pregunto Serena volviendo a Ash con ella.
-Un poco-respondió Ash cabizbajo.
-Entonces vamos al castillo, seguro mi madre ya ha de estar desayunando-dijo Serena llevándose a Ash con ella y subiéndolo a un carruaje.
Mientras los novios iban en camino al palacio, el rey estaba sentado en su trono pensando en cómo contra atacar por lo que le hicieron a su reino, fue interrumpido por unos pasos que provenían de la oscuridad detrás suyo, noto que este no tenía armadura alguna y solo dijo con una voz muy grave y aterradora.
-Si crees que eso fue lo peor, no has visto nada.
-¿Quién eres y quien te envió?-pregunto Lysson poniéndose de pie y mirándolo de frente frunciendo el ceño.
-Creo que sabes de parte de quien vengo solo no te diré quién soy, solo te voy a decir que una de las personas que más amas te os será arrebatada hoy mismo-respondió el extraño sujeto quien tenía una capa con capucha.
-Maldito sean ustedes, no se cansan de venir y joderme-reclamo el rey tomando al encapuchado del pecho y alzarlo en el aire.
-Jamás nos aburriremos hasta que el reino sea nuestro, el reino Laverre es un reino muy poderoso que junto a la condesa Diantha podemos hacer lo que sea y nuestro objetivo ahora mismo es el reino Lumiouse-respondió con una gran sonrisa malévola ya dejándose ver la cara.
-¡Malditos hijos de puta!-exclamo Lysson perdiendo el sentido y atravesando su fiel espada en el corazón del encapuchado.
-¡Mi rey que fue lo que paso!-grito un guardia quien entro una vez escucho el grito del rey.
-No importa que sucedió, quiero que mis tres hijas y mi esposa se queden en el castillo, no quiero que salgan al menos por el resto del mes-ordenó el rey cuando de repente pensó-también quiero que tengan al herrero aquí mismo entendido-agrego el rey temiendo a que Ash quien ahora es el novio de su hija fuera asesinado.
-Está bien señor, solo déjeme decirle que el herrero Ketchum ya dejó el palacio, según venía a comer pero decidió irse a su casa-respondió el guardia haciendo enfurecer al rey.
-¡Pues vayan a traerlo!-grito con todas sus fuerzas Lysson haciendo que el guardia empezara a temer.
Corriendo con pavor fue junto a seis guardias más para traer a Ash cuando Aria noto como todos esos guardias estaban corriendo sin que ella supiera por qué y sin darle importancia fue junto a Serena quien estaba en su habitación. Abrió la puerta y pudo apreciar a una joven con ojos de enamorada acostada en su cama mientras estaba siendo acompañada por su pequeño Eevee.
-Hola hermanita, que es lo que haces-dijo Aria viendo con rareza a su hermana quien jamás la había visto de esa manera.
-Oh, buen día hermana, veras es que... Bueno no te ocultare nada pero Ash es muy gentil y jamás podre tener ojos para nadie más-respondió la peli-miel mientras se levantaba.
-Ya veo, y te has de sentir mejor sabiendo que nuestro padre haya aceptado vuestra relación-comento Aria posicionándose justo a su izquierda.
-Cierto, jamás imagine que mi padre me dejara estar con el herrero... Pero me sigo preguntando por qué dijeron acerca de una amistad-comento Serena dejando en duda a su hermana.
-¿Una amistad?
-Ajan, veras anoche dijeron acerca de que me protegería Ash igual que aquella vez y entonces dijo la palabra "viejo amigo"-al oír esas palabras Aria recordó algo.
-Hermana, no es que debas creerme pero una vez escuche decir a vuestro padre que un entrenador de gran fuerza lo había salvado de un ataque del reino Laverre, desde entonces el rey va con el herrero-comento Aria sorprendiendo a Serena cuando se escuchó una voz.
-Eso no información en la que deban meterse-dijo lo que parecía ser su madre.
-¡Mamá! Que es lo que hacéis creí que vos estaba en sus aposentos-exclamo Serena impresionada de ver a su madre parada en la puerta.
-El trabajo de una reina no es solo estar sentada en su cuarto para complacer a su esposo el rey-dijo la reina acercándose a sus hijas.
-Eso si lo sabemos pero es que a estas horas de la mañana creímos que estarías en tu alcoba-dijo Aria.
-Pero no fue así... Serena sabes me gusta que puedas estaros con la persona que amas, pero aún sigo creyendo que el haberte quedado con el príncipe Alan, habría sido una salvación para el reino-dijo Grace parándose frente a Serena.
-Lo sé, pero mamá dime ¿Tu sabes que paso entre Ash y mi padre?-pregunto Serena mirando fijamente a su madre.
-Aunque vuestro padre me habéis dicho que no os revelara nada, debo deciros que el herrero Ash y el rey, ya eran amigos desde antes del ataque hacia el reino-respondió Grace impresionando a sus dos hijas.
-Como de que eran amigos madre, ¿Qué sucedió?-preguntó Aria impactada.
-No os puedo decirles eso, solo comentare que el rey aún sigue siendo gran amigo del herrero y que el realmente quería adoptarlo o de mínimo darle la mano en matrimonio de Aria, y así dejar a alguien digno como rey de Lumiouse, cosa que ya no sucederá porque se enamoró de ti-dijo la reina dejando aún más dudas en sus hijas.
-El rey de Lumiouse Ash, y quería mi padre que lo desposara... Bueno eso último no hubiera sido una mala opción-comento Aria mordiéndose el labio y provocando a Serena.
-Oye él es mi novio-dijo Serena quien solo le dio una palmada en su espalda y haciendo que su madre sacara una risa.
-No por nada pero me sorprende de verdad que el herrero te correspondiera a tu afecto-dijo la reina dejando en duda a Serena.
-¿Porque lo dices?-pregunto Serena tomando asiento en su sofá.
-Veras, en donde él vive es amado por todas las mujeres pero a nadie les correspondió, y si quieres saber por qué ni yo lo sé, solo lo saben tu padre y el-respondió la reina mientras jugaba con el cabello de su hija peli-miel posicionada detrás suyo.
-Algun día se lo preguntare.
-Por cierto supe que venias acompañada de Ash, ¿Que paso con él?
-Dijo que tenía mucho trabajo y que seguro los entrenadores iban a querer bayas para sus pokémon y tal vez mi padre u algun otro trabajo le saliera de herrería.
-Ya veo, me habría encantado convivir con él.
-Es muy gentil y quería irse a trabajar sin haber desayunado, solo pedí al chef que le diera un poco de merienda y no irse con la barriga vacía.
-Hiciste bien hija-dijo la reina estrechando sus frentes en seña de afecto.
Entonces la puerta sonó cuando las tres vieron era un mensajero.
-Reina el rey solicita de su presencia en vuestros aposentos-dijo el mensajero para que ella solo asintiera y fuera con su marido a su habitación.
Una vez estando allí vio al rey sentado en su cama sin camisa y un poco agotado y lleno de sangre en sus manos por culpa de aquel encapuchado que asesino en su trono minutos antes.
-Mi reina que bueno que estáis aquí, corremos un gran peligro y no me refiero al reino-dijo Lysson preocupando a Grace y ella solo fue con él y sentándose de rodillas para poder escuchar mejor.
-Mi rey, que te sucedió y a que te refieres-pregunto la reina tocando sus pectorales bien formados.
-Laverre quiere asesinar a alguien cercano a nosotros y aunque todas nuestras hijas están aquí, pero no el herrero y temo porque le suceda algo y mi hija haga lo peor-comento el rey así mismo Grace se sorprendió bastante y vio fijamente a los ojos de su amado.
-No os preocupéis, él es un gran combatiente seguro estará bien-respondió la reina y así dándole un beso muy corto en los labios para relajarlo, de igual forma puso su frente con la de ella.
-Por eso te amo mi reina... Grace quisieras entrar conmigo a bañarte-pregunto el rey tomando de las caderas a su esposa.
-Eso no se pregunta-respondió Grace y así iniciando un nuevo beso mientras el rey la alzaba y la tomaba de sus posaderas.
El beso se ponía más candente, no había nada que los detuviera solo sus pulmones en cada cierto tiempo para separarse, una vez excitados el rey prosiguió con quitarle el vestido a su esposa, cabe destacar que era un vestido muy común nada extravagante. Una vez que le retiro su vestido procedieron a llenar la bañera, una bañera que si bien media casi lo de una habitación. Una vez llena, los dos enamorados se desvistieron por completo y retomaron su beso, esta vez era más candente cuando de momento se metieron a la bañera, una vez llenos de agua su excitación era más grande y empezaron a meter sus lenguas en la boca del otro. Una danza comenzó entre estas, el rey con sus manos empezó a masajear los senos de su esposa y después de un rato dejaron de besarse y el rey empezó a succionar los pezones de la reina. Succión tras succión la reina no paraba de gemir hasta que dejo sus senos y prefirió lamer su vagina. El rey dejando pasar su lengua por el clítoris de su esposa utilizaba sus dedos para causar más sensación sobre la otra hasta que esta no pudo aguantar más y llego al clímax. Sus jugos vaginales viajaron por el agua de la bañera y el rey con ganas de más, con su pene erecto que cabe destacar media alrededor de 30 centímetros, lo metió lentamente en la vagina de la reina y comenzó a envestirla.
-Mientras tanto con Serena y Aria-
-Sabes me encantaría ir a ver a Ash y acompañarlo en su trabajo-dijo Serena con sentimiento a su hermana.
-Seguro ha de ser divertido pero no creo que él te deje ir con el-respondió Aria sentándose justo al lado de ella.
-Es lo más seguro después de todo él es...-fue interrumpida por un soldado.
-Disculpe señorita Serena pero su hermana la princesa Korrina necesita de vuestra presencia urgentemente en el bosque de los 3 Froakies-dijo el caballero con urgencia.
-Seguro se metió en otro lio y me necesita, bueno nos vemos hermana, Eevee vamos-se despidió Serena y tomando a su pokémon en sus brazos.
-Por supuesto hermana, con cuidado y que dios te compaña-dijo la princesa cuando ella desapareció entre las sombras y aquel caballero soltó una risa malévola dejando a Aria con mucha preocupación.
Cuando Aria quiso gritarle a Serena un trapo húmedo cubrió su nariz y poco a poco perdiendo fuerzas y dejándola absolutamente dormida.
-Nadie puede evitar lo inevitable-dijo el que era nada más y nada menos que un caballero del reino Laverre.
-Con Ash-
-Vamos Sceptile tenemos que irnos-dijo el azabache saliendo de su casa y dirigiéndose al bosque.
Cuando Ash llego al bosque empezó a recolectar las bayas para los entrenadores, los caballeros del reino llegaron a su casa y pegaron a la puerta para que saliera. Sin ninguna respuesta vuelven a hacerlo pero más fuerte y no obtuvo nada mientras que los pokémon de Ash no querían abrir la puerta.
-Venimos por parte del rey, ¡Necesitamos al herrero Ash! ¡De inmediato!-dijo el caballero a la puerta sin tener resultados y dejando confundidos a los pokémon que estaban dentro.
-Carajo, seguro salió a trabajar, el rey nos va a joder-dijo uno de los caballeros al jefe de los mismos.
-Tienes razón, seguro está en el bosque de los tres Froakies, vamos tenemos que dirigirnos hacia allá-ordeno el jefe mientras que los de adentro se asustaron por su amo y salieron por la puerta de atrás e ir sobre la espalda de Charizard hasta donde estaba su amo.
Mientras que en el carruaje donde iba Serena, se había ya adentrado en el bosque, pasaron unos minutos y se asomó por la ventanilla apreciando como de momento unos encapuchados se empezaron a juntar con ellos junto a sus corceles. Entre todos sumaban una cantidad de 14, cada uno llevaba un pokémon diferente o en sus hombros u volando detrás suyo. Pudo apreciar como uno levaba con él un Scyther, otro un Dragonair y otro un Bagon.
Cuando el bosque se hizo más oscuro el carruaje se empezó a detener y Serena se asustó demasiado hasta que por fin paro, unos caballeros que tenían la armadura del reino abrieron la puerta y bajaron a Serena a la fuerza. Una vez abajo la princesa fue azotada en el piso justo al lado de un árbol.
-Misión cumplida jefe, la princesa está aquí, seguro la condesa Diantha nos recompensara por esto-comento una voz grave que provenía de uno de los traidores.
-¿Porque hacéis esto? Cuando mi padre se entere de lo que habéis hecho...-fue interrumpida por uno de los encapuchados.
-Pero si ya nadie regresara al palacio después de lo que haremos-lo dijo con una voz muy tenebrosa y acercándose a la princesa, se inca de rodillas y con su mano izquierda olfateo un poco de su cabellera-ahora entiendo porque el príncipe Alan te tenia tantas ganas, pero nosotros no nos quedaremos con ellas.
-Ah... Ah que te refieres con eso-dijo muy asustada la princesa.
-Tu solo deberías cooperar sino quieres sufrir-dijo el encapuchado sujetando el seno izquierdo de Serena.
-Suéltame por favor-suplico la princesa derramando lágrimas.
-Con Ash-
-Sceptile, acaso no escuchas algo-dijo el azabache a su verdoso amigo.
-Sceptile-contesto el pokémon.
Lentamente se acercaron a unos árboles en donde provenía el ruido que ellos escuchaban, lenta y sigilosamente cuando pudieron asomar sus caras por el tronco de un árbol e impactando a Ash del resultado.
-Esa es Serena, pero... No comprendo esos son caballeros del rey, no voy a dudar, atacare a todos según...-se detuvo por ver la expresión de uno de los encapuchados tocando el seno de Serena-hijo de perra.
Así mismo sacando su sable que en si lleva consigo para defenderse y ordenó a su pokémon un ataque-¡Sceptile usa bala semilla ahora!-grito el azabache mientras su amigo obedecía y lanzaba de su boca una gran cantidad de semillas atacando a todos alrededor de su novia.
-Qué carajo, todos ataquen-ordeno con gran furia el jefe de todos los encapuchados.
Sin dudarlo todos sacaron sus sables y fueron en contra del azabache y su compañero a lo que él solo se prepara para atacar. Sceptile por su parte atacó con gran ferocidad a los pokémon evitando ser lesionado, por otro lado un caballero lanzo un ataque con su brazo izquierdo junto a su sable cuando el herrero reacciono y con su puño derecho golpeo su ante brazo y en su mano izquierda del tenía el sable y lo atravesó por su corazón matándolo al instante y derramando toda su sangre en las manos del herrero. Sacando su sable de su pecho, dirigió un nuevo ataque al otro mientras él se defendió, los sables chocando el herrero manda una patada a su rodilla y aprovecha el tiempo para atravesar su sable por el rostro del caballero, un encapuchado diría un ataque a él cuándo utilizó su pie por detrás evitando dicho ataque y retiro su espada para atravesarla por el cuello de dicho enemigo.
Tres faltantes caballeros atacaron al herrero al mismo tiempo cuando el herrero contrataco con una bomba de humo que saco de su bolsillo, sin ser detectado atravesó el sable por los estómagos de los tres provocando un desangramiento total. Sangre derramada y el humo esparcido, era hora de terminar, con rapidez y ferocidad peleo sin usar su espada dejando a los once faltantes inconscientes en el piso.
-Vaya un "Herrero" como tu es muy poco común de ver-dijo el jefe de los encapuchados.
-Lo sé pero personas como "tu" son muy comunes de ver, esos malditos pervertidos que solo quieren coger, me dan asco-respondió el azabache escupiendo frente a él.
-No debiste hacer eso-comento el otro arrojándose para atacarlo pero Ash se dejó caer al piso y cuando el ataque del otro iba a ser efectuado el herrero grito-¡Hoja aguda, ahora!-ordenó Ash a Sceptile mientras este efectuó su ataque y lanzando al individuo muy lejos hasta estrellarse en el tronco de un árbol.
Serena aliviada solo dejo caer su cabeza en el piso.
-Espero no te hayan hecho nada-dijo Ash volviendo a ella.
-No, solo me preocupe-respondió Serena-pero solo quisiera saber cómo hiciste eso.
-Bueno veras...-se detuvo al ver que todos los encapuchados se estaban parando-creo que esto no ha terminado-termino la frase bajando la cabeza y Sceptile preparándose para la batalla.
La escena era muy peculiar, todos perciban como si fueran a atacar a Serena cualquier persona los confundiría incluyendo a los siguientes; todos y cada uno de los encapuchados empezaron a caer por algo que les estaban lanzando hasta el final incluyeron a Ash y Sceptile.
-En el palacio-
Los reyes habían terminado su sesión de amor y salieron de la bañera, se vistieron y el rey fue a su trono, estuvo buen rato hasta que en un gran Pidgeott llego su caballero que había mandado por el herrero para darle nuevas noticias.
-Decidme que el herrero ya está con mi hija-dijo el rey a su caballero hasta que el solo bajo la cabeza e informo.
-Déjeme deciros que desafortunadamente el herrero, nos acabamos de enterar al verlo con nuestros propios ojos es un traidor-dijo el caballero borrando aquella sonrisa del rey.
-¿Cómo de que un traidor?-pregunto poniéndose de pie.
-Si, hace un rato vimos como el herrero estaba a punto de atacar a la princesa Serena junto a otros encapuchados como los de hace un rato, sabemos que ellos son del reino de la condesa Diantha puesto a que en su hombro se puede apreciar el escudo de dicho reino.
-Esto no es... Y como es que la princesa salió, ¡Te deje encargado que no saliera nadie de ellas del castillo!
-Lo sé, pero cuando me ordeno ir a por el herrero, se me olvido dejar el mensaje con los demás.
-Pero... Ash... Quiero que maten a los demás, pero al herrero lo quiero ante mí pero antes de eso quiero que manden traer al príncipe Alan, no importa si él llega hasta mañana, lo quiero ¡Aquí!-dijo el rey con furia.
-Está bien mi rey, sus palabras son órdenes, pero a la princesa que se le hará- comento el caballero mientras se inclinaba.
-A ella no la quiero ver cerca del herrero, también quiero a sus demás pokémon aquí.
-Eso no será problema cuando pudimos dormir a los traidores, ellos llegaron e hicimos el mismo método para traerlos-dijo el otro.
-Eso es todo puedes retirarte-ordeno el rey mientras el caballero solo asentía con la cabeza se retiró del cuarto del trono del rey.
Haciendo sus órdenes realidad fue a mandar a un Pidove a entregarle una carta al príncipe Alan, una vez terminada el pequeño pokémon fue hacia el reino Fluxus para entregar la carta, una vez ahí llego al palacio y la persona encargada de recibir el correo fue hacia la habitación del príncipe y entregarle su carta. Una vez leída la carta puso una sonrisa en su rostro.
-Vaya, no duro ni un día el error del Rey.
