Disclaimer: Los personajes (lamentablemente) no me pertenecen, son propiedad del Sensei Tadatoshi Fujimaki al que agradecemos su genialosidad por darnos semejantes chicos para nuestro entero entretenimiento.

Hola! Por fin! Nuevo capi! Cielos llevo días escribiendo de a pedazos y ahora por falta de tiempo TToTT mucho trabajo! Malditos seguimientos de clientes….alguien busca departamento en México D.F? XD, en fin… le soy honesta en este capi sus comentarios bajaron, tan mal lo hice? vamos solo regálenme dos palabritas asi se que se siguen pasando por aquí y lo agradezco enoooooooooooormemente! :D

Como siempre mil gracias por pasarse por aquí y más por comentar ;D

Gracias especiales a: Shiga san, mari-chan, Ankoku No Ojou-sama y a una pequeña "guest" que se queda en anonimato XD gracias linda!

Dedicado a Shiga San, mi mejor mala influencia jojojojo

****Doce semanas****

Capítulo 2: Primera semana (2)

Todos son sacados- prácticamente a patadas- por el padre de Midorima, acaba de llegar pero persiste en la idea de que el mejor día para emprender cualquier empresa es justo el que tienen en curso, examina a Kuroko con la completa intención de al terminar los análisis programar la cirugía.

Algunos han decidido marcharse, Aomine no se toma la molestia de despedirse tan solo sale seguido de una apresurada Momoi sabiendo que nadie espera que haga algo más, ya pasó la madrugada esperando y si no es para ver salir a Tetsu del hospital o porque se presente alguna complicación no piensa volver a pararse en el lugar en un buen tiempo.

Kise dirige una mirada sonriente al grupo, tiene sesión fotográfica y aunque sí le pese irse sabe debe cumplir con su responsabilidad, se disculpa y pidiendo le mantengan al tanto se retira.

Seguido del rubio Murasakibara bosteza, les mira con los brazos cargadas de dulces y haciendo un ligero ademán con la mano se despide andando lentamente a la salida en donde espera le siga su antiguo capitán, Akashi sabe lo que sucederá y no le preocupan las próximas horas, si Shintarou llamó a su padre puede decir que la pequeña sombra está en las mejores manos (aun cuando la apariencia y actitud del adulto no den mucha confianza), hecha un vistazo al pelirrojo de Seirin, serio, diciendo con tan solo su mirada bicolor lo que el otro necesita saber (amenazas en su mayoría), no recibe más que un hastiado asentimiento y seguro de que el otro obedecerá (mas por miedo quiere pensar) se da la vuelta en donde el grandulón peli morado le aguarda.

Un gracioso sonido estomacal resalta y Takao sonríe apenado jalando a Midorima camino a la cafetería, no quiere irse, eso de estar en todas partes y enterarse de todo es lo suyo pero el cuerpo manda y tiene hambre, no tardan en perderse por las escaleras.

Quedan solos los compañeros del mismo colegio, de pie en medio del pasillo, Hyuga con el ceño fruncido bosteza, ninguno ha dormido bien las últimas noches pero tampoco planea irse, los entrenamientos permanecen en pausa con el capitán y la entrenadora pendientes de su número once y aunque los restantes del equipo no estén ahí físicamente por distintos motivos, su preocupación y apoyo puede verse claramente en la tarjeta que Junpei guarda tan celosamente en su bolsillo, la idea es de Koganei pero ninguno tarda en llenar el pedazo de papel de palabras de aliento, bromas y trazos mal trechos que pretenden ser dibujos alegres, el par de insultos camuflados de enojo en la esquina del presente no resaltan tras la tinta negra a rayones que sirve de corrector.

La puerta nuevamente se abre, tan rápidamente que ninguno tiene tiempo de alargar el cuello y ver por la rendija abierta que crea el movimiento antes de volver a quedar cerrada, el padre del lanzador los mira curioso alargando una sonrisa al ver el grupo reducido, sería una pena tener que correrlos a todos cuando han pasado tanto tiempo en el hospital pero reglas son reglas, no ve a su hijo pero le resta importancia, las miradas se posan sobre él y tras un largo suspiro y un ligero movimiento de dedos con el que acomoda el arco de sus anteojos suelta el diagnostico.

...KnB...

Se siente molesto, no por estar ahí en esa incomoda cama (sabe que es su culpa), tampoco por la repentina visita de sus compañeros y amigos (lo esperaba desde el momento en que el silbato sonó marcando el desastroso final del partido), la actitud tomada por su equipo…menos, incluso lo agradece, esperaba más, pero eso, ese maldito factor obvio que no tomó en cuenta, les está ocasionando problemas y es lo que menos quería.

Días atrás lo decidió, podría decir que tomó semanas analizándolo, dándolo por hecho pero lo cierto es que se negó a caer en ello desde que la idea de utilizar su "último recurso" cruzó por su cabeza, una noche antes del partido tras cruzar lanzamientos con Kagami en la cancha del parque toda duda desapareció.

Era un previo común, suelen hacer esos pequeños tiros cada noche anterior de cada partido, para desesterarse y cruzar algunas palabras de aliento camufladas como cavilaciones de su vida diaria, el pelirrojo tira con desgano fallando en más de una ocasión, no se ve seguro, han pasado toda la temporada entrenado, preparándose para ese último partido y la noche antes el tigre decae, Kuroko lo nota pero no dice nada, no sabe si puede ofenderlo con un simple comentario o contradictoriamente retarlo y obligarlo subconscientemente a cometer una estupidez por lo que se adelanta y toma la iniciativa.

Quiere ganar, quiere cumplir su promesa y llevar a su nuevo equipo a la cima, quiere verlos festejar y reír, quiere verlo sonreír, desea tanto ver aquella mueca que desapareció en Aomine, aquella que le vio hacer por primera vez cuando se enfrentó a Kise en su primer uno a uno, ahora parece egoísta, quiere vivir algo que perdió hace tiempo pero le parece objetivo, jamás ha hecho algo por él, jamás pidió nada y le parece enormemente injusto que ahora que lo hace el mundo parezca en su contra, es estúpido y lo sabe, es absurdo, incongruente y carece por completo de sentido sentirse feliz y desdichado al mismo tiempo por un solo acto pero no puede evitarlo.

Siente un peso extraño junto a él y parpadea desorientado consciente apenas de su distracción, la tarde cae afuera y puede ver el sol ocultarse por nubes grises a través de la ventana, Kagami está a su lado y su corazón palpita nerviosamente, no ha escuchado la puerta abrirse ni sus pasos aproximándose, sonríe internamente, seguro es lo que el pelirrojo siente cada que él se aparece sin aviso.

El impacto en el cristal de algunas gotas de agua gana nuevamente su atención, no tiene ánimos para hablar, su espalda apoyada en el colchón reclinado hacía adelante, su rodilla recargada en el enorme almohadón bajo su pierna, las agujas insertadas en su muñeca, el cansancio que la misma medicación y la idea de la cirugía en unas horas no dan tregua, no, no tiene ánimos para nada.

Espera que el mayor diga algo, lo que sea, espera le reproche, lo insulte, lo golpee, espera lo que sea pero nada sucede, lo ve sentado al borde del colchó con ambas manos juntas, brazos apoyados en sus piernas y su espalda flexionada hacia el frente con la cabeza gacha, una pose cansada y derrotada y se siente peor, un pinchazo de culpa atraviesa su pecho, ¿tan malo es cumplir un capricho?

-Kagami-kun…

El otro no responde, les ha pedido al resto se marchen y lo dejen hacerse cargo, lleva horas esperando y otras pocas de mal sueño, un parpadeo antes de entrar y un cabeceo en la cafetería, no más; no quiere hablar, no sabe lo que siente y eso lo enfurece, como cuando se enfrentó a Himuro semanas atrás, quería odiarlo y al mismo tiempo abrazarlo y decirle cuanto lo había extrañado, son hermanos aunque la sangre diga lo contrario.

En ese momento las cosas se arreglaron con algunas palabras y la repentina llegada de Alex pero ¿Qué hacer ahora?, no puede golpearlo, tiene las ganas pero ver su sombra pálida y desaliñada en esa cama lo desaniman; no quiere hablarle, le parece una ofensa contra su persona escuchar su suave voz tan despreocupada, él es así y lo sabe, como si quisiera quitar los gritos a la voz de Kise o la pereza a la de Murasakibara, Kuroko es pasivo, relajado, tranquilo y en estos momento eso lo jode más que nada en el mundo, no quiere oírlo.

Tetsu suspira, y los ojos rojos se posan en él, cruzan mirada un segundo, ninguna palabra, el menor está incómodo y se retuerce intentando volver a quedar recostado, Kagami se pone de pie y le ayuda, lo siente temblar ligeramente, ha olvidado por completo lo que se viene y toma su mano un tanto arrepentido.

-Kagami-kun…- insiste, sabe que el mayor está molesto pero quiere oírlo, en unas horas estará sedado a merced de los cirujanos y aunque a ojos de muchos parezca tonto, tiene miedo

-Todo estará bien…

Esas tres simples palabras lo tranquilizan y una imperceptible sonrisa adorna sus labios, siente el apretón en su mano crecer y es todo lo que necesita, ya tendrán tiempo para discutir y enfrentarse pero ese momento no es ahora.

...KnB...

La mujer con delantal deja la taza humeante frente a él, le sonríe pero tan solo se limita a hacer un ligero asentimiento en agradecimiento, está molesto, como si aquella segunda persona en su interior se burlara de él diciéndole lo débil que es por mostrar un poco de empatía ante la situación, es Kuroko, tan solo Kuroko.

Suspira abatido ante el pensamiento, ese "solo" y el tono de desdén no son necesarios, sobran.

Atsushi agita su enorme mano frente a sus ojos sacándolo del pequeño mundo en el que se encuentra inmerso, le ve ladear la cabeza en un gesto de pregunta con las manos puestas en el gran trozo de pastel con crema de frambuesa, no es alguien con quien pueda dialogar ese tipo de temas tan profundos que ni el mismo logra muchas veces descifrar así que niega y con un intento de sonrisa (prepotente claro) toma el envase de porcelana y lo acerca a sus labios.

-Akachin no debes guardarte las cosas- el comentario alerta sorprendido al pelirrojo- si quieres hablar de algo solo dilo

La sorpresa adorna sus facciones sin poder evitarlo y repentinamente recuerda que con el grandulón es distinto, quizás no sea tan perspicaz o perceptivo como la mayoría pero lo conoce bien, después de todo fue con el que esa personalidad oculta en su interior decidió salir hace tiempo.*

-No es nada Atsushi- comenta tratando de restar importancia pero el otro insiste

-No es malo Akachin- el menor le mira- preocuparte por Kurokochin no es malo, todos lo estamos y aunque ya no es lo mismo es pequeñito y causa esa...esa sensación de querer apachurrarlo y cuidarlo- le ve levantar las manos y hacer un ademan por demás gracioso como si agarrara un pequeño cachorro entre sus dedos- no se explicarlo pero sé que no es malo.

Akashi no sabe definir si el que está frente a él es extremadamente inocente, ignorante o simplemente ve la vida de una manera tan despreocupada y libre que le hace sentir una profunda envidia, se decide por la última.

Desde que lo conoce y fue considerado como el más fuerte de la famosa Generación de los Milagros sabía que había algo especial en él, no como el resto, como con Aomine que a donde fuese que estuviese llamaba la atención hasta por la más simple jugada o como con Kise que lugar que pisaba tenía a un séquito de adolecentes chillonas animándolo, justo lo que le llama la atención es por lo que llega a tener roces con algunos (Kuroko principalmente aunque no dé a notar que lo sabe), ese desinterés por todo, esa pereza aparente que él entiende perfectamente, nunca lo han hablado pero lo sabe, su filosofía rota solo algunas veces por pequeños sucesos que lo sobrepasan por un corto tiempo (como algunas derrotas en la liga), simplemente el no preocuparse por nada tenga o no solución.

-Parece sencillo- murmura al aire como si no estuviese en medio de una conversación, siguiendo el hilo de sus pensamientos, descuidado.

-Lo es…

La vaga respuesta una vez más lo sorprende y decide, por esta vez, que Murasakibara gana, el entorno familiar en que vive siempre lo ha forzado a un rictus constante y aunque quizás su subconsciente le diga que está mal no cree inadecuado dejarse llevar de vez en cuando, debe volver a casa y aún no ha avisado –porque es obvio que no necesita permisos- la responsabilidad de su compañero hospitalizado que se acaba de cargar encima.

...KnB...

La cirugía a salido bien, el resultado se refleja en las sonrisas sinceras y los suspiros de alivio que se conjuntan una vez más en la sala de esperas, la noche ha caído y ninguno puede creer que después de semejante pausa todo haya ocurrido tan rápido, Kuroko descansa nuevamente en su habitación y Kagami sigue pegado junto a su cama.

Kise deja salir el aire reprimido en sus pulmones y se deja caer sonriente en una de la sillas de la estancia, sus piernas extendidas, el gesto aliviado y una mano revolviendo nervioso sus rubios cabellos, estaba preocupado, mortalmente preocupado, la única vez que ha visto mal a su amigo fue durante los entrenamientos de su antiguo equipo y en el primer juego de reencuentro que tuvo con él en el que salió herido por su culpa pero comparado con lo de ahora son solo nimiedades, teme demostrarlo pero no puede reprimirlo por más tiempo, un cuerpo perezoso se sienta a su lado y ve a Aomine bostezar despreocupado.

-¿Qué?...¿no vas a decir nada?- le pregunta momentáneamente molesto

-¿Nada de que o qué?

-Kuroko-chii acaba de salir de cirugía y viste las radiografías que nos enseñó el papá de Mido-chii, su rodilla parecía…-una mueca de desagrado aparece en su rostro-… parecía una naranja aplastada!

-Un trapo recién exprimido- comenta Koganei como si de un juego se tratase

-Una red hecha nudo- incluye Tappei

-Parecía lo que era- interrumpe Riko con el ceño fruncido ante lo infantil del acto- una masa de músculos desgarrados rodeando huesos astillados en una bolsa de líquidos y pus

Gruñidos de queja y asco inundan el lugar, algunos son arrasados de vuelta, como Daiki que no para de zapatear impaciente esperando el momento justo en el que Satsuki se descuide y pueda salir corriendo, no es que no esté preocupado pero odia los hospitales y dentro de todo sabe que Tetsu estará bien, a sus ojos siempre lo está; otros como Midorima y Takao no han dejado el lugar en horas y hasta parecen acostumbrados a la gente deambulando y el penetrante aroma a medicamento, igual el peli verde no muestra muchos deseos de irse, el resto asume que algo tiene que ver con el horóscopo del día.

Aida aclara falsamente su garganta con un sonido áspero y ruidoso que logra captar la atención del resto, Kagami acompaña a Kuroko por orden directa de ella misma, no deja de ser la entrenadora y si ella dice que es Kagami el que debe pasar el tiempo en vela a su lado así será , aunque gran parte de su decisión se deba a la enorme compatibilidad que sabe comparten ambos; el sonido obtiene la atención de todos, incluso una ojeada distraída de Akashi que con aparente indiferencia mira por el enorme ventanal que da al patio central del lugar.

Se viene lo difícil y hay que organizar, chasquea los dedos mirando a Shinji que asiente haciendo un ademan de saludo cual soldado (un tanto en burla, un tanto demostrando que su preocupación ha pasado un poco) y se aleja unos pasos para volver con una enorme pizarra blanca en las manos, lastima por los que no están y no podrán alegar por lo que les toque.

...KnB...

Siente que ha dormido días, su cuerpo pesa y apenas puede abrir los ojos de lo hinchados que siente los parpados, un nuevo golpe en la vajilla lo hace mirar hacia abajo en donde Kagami remueve la comida con la cuchara tratando de agarrar una gran porción para dirigirla a su boca, en un inicio le parece innecesario y por demás vergonzoso que el mayor trate de alimentarlo pero al tratar de hacerlo por sí mismo y ver que la anestesia sigue en su cuerpo entorpeciendo sus movimientos decide no resistirse mucho.

El plástico del cubierto toca sus labios y los abre dando paso al alimento, tiene sueño pero igual debe comer, tiene poco de haber despertado y se sorprende enormemente al descubrir que la cirugía fue el día anterior, ha pasado más de veinticuatro horas dormido alimentado tan solo por intravenosa, si cuenta días y horas, el juego por el que llegó ahí ocurrió hace tres días y según lo que le han explicado pasará por lo menos hasta el fin de semana en aquella habitación para observaciones antes de darlo de alta.

Su mirada se desvía a su pierna vendada por la que algunos instrumentos metálicos sobresalen, la última vez que se observó tan solo lucía inflamada, tonos purpuras y rojizos adornando la piel y una extraña protuberancia en la rodilla, no puede negar lo desconcertado que estaba al ver la radiografía momentos antes de la operación, no entiende como su cuerpo realizó semejante giro destrozando su articulación en un movimiento de lo más simple, ahora algunos "clavos" atraviesan su piel causándole escalofríos, no duele (está seguro es por la medicación) pero la imagen no es nada agradable.

-¿Te duele?

La voz del pelirrojo lo despierta un poco, parece le ha leído la mente y niega más mecánicamente que consciente del hecho, luce mal y el médico le ha asegurado la gravedad de su estado pero no es algo en lo que quiera pensar.

-No duele…es…raro, se ve como un alfiletero- aclara siendo honesto con sus pensamientos, no le preocupan las cicatrices ni nada de eso pero, insiste, la vista no es agradable.

-Es más bien como esas modificaciones corporales- comenta la luz, distraído, con igualdad de honestidad- ya sabes, como esos sujetos que se cuelgan de ganchos en la espalda o los que se expanden una perforación en la oreja

La conversación cae en lo absurdo y el peli azul no puede evitar sonreír, por un momento la imagen de Kise con sus perforaciones cruza su mente, son sutiles pero de solo imaginarlo con un enorme aro expandiendo su lóbulo le causa gracia.

-¿Qué?- pregunta Kagami confundido ante la inocente reacción del menor-¿que dije?

-No es nada, tienes razón, parece eso…- el sueño comienza a desaparecer y las ganas de mantener una conversación con su compañero toman fuerza- Kagami-kun

El llamado no es necesario, la atención del más alto está completamente clavada en él pero aun así lo hace, mira la pizarra recargada junto a la puerta, fechas, horarios y nombres forman lo que sabe es una tabla de organización para su cuidado y un pinchazo de culpabilidad cruza su pecho, la prueba de lo que sucede la tiene en frente y no quiere que se vuelva cotidiano.

-No es necesario que permanezcas aquí- el otro está por rebatir pero se adelanta interrumpiéndolo- debes estar cansado y lo que menos quiero es causarte molestias…a ninguno de ustedes

-Si no querías hacerlo debiste pensarlo desde un inicio y no cometer semejante idiotez

Las palabras suenan crudas, fuertes, incluso con un ligero rastro de rencor y molestia, Kuroko lo siente y aunque duele no reprocha, sabe que merece eso y más y el pelirrojo ya le ha dado tregua los últimos días por la cirugía y todo pero ya está consciente y no hay nada que le impida el reclamo.

-Lo sie…

La puerta se abre de manera brusca y Takao entra sonriente jalando a un molesto y cansado Shintarou, la duda se dibuja en el rostro de los de adentro, a sus espaldas ven al mayor de la familia Midorima con sonrisa ancha y una enorme jeringa entre los dedos lista para "atacar", Kuroko palidece y algunos monitores pitan con más insistencia, comienza a creer que en verdad fue una mala idea.

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*esta partecita tiene un poco que ver con los últimos capis del manga pero no menciono para no hacer spoiler XD

Bien!, tarde mas de lo que me hubiera gustado y la verdad quiero actualizar algunos otros fics que tengo pendientes también pero el trabajo no me ha dejado u.u, se siguen aceptado ideas XD recuerden que aquí escribo sobre algunos borrones y sobre la marcha XD

La idea estará asi a partir del siguiente capi, Kuroko pasara de casa en casa asi que prácticamente cada capi será una semana de convivencia con el que le toque por lo que serán capis largos, disculpen por esto si son de quienes gustan capis cortos mas digeribles u.u, y con esto….¿quién se quedara primero con kuro? Puuuuuuuuuesssss aun no se XD

sin más espero les haya gustado y sigan dejándome sus valiosas opiniones, mil gracias!