Los personajes pertenecen a Masashi Kishimoto :) etc, etc.
PIJAMADAS
El sonido de un elegante timbre recorrió los pasillos y habitaciones de la residencia Hyuga, pasaban las 8:00 pm y frente a la puerta estirándose para presionar nuevamente el botón que se hallaba colocado lo más alto posible para diversión de alguna mente diabólica, se encontraban un par de muchachas, una blonda y una castaña. Impacientes esperaban a que alguien atendiera, dando golpecitos contra la madera del pórtico, ya habían timbrado solo les restaba continuar la espera. Se abrió ligeramente y entre las sombras un par de orbes brillantes color perla malva se asomaron a través del breve espacio.
-Ya, ya, Hinata déjanos pasar- Ino se abrió camino hacia el interior y a su paso tomo de la muñeca a Tenten para llevarla hacia adentro, ambas llevaban sacos de dormir, un par de mochilas y sabrá dios cuantas cosas en bolsas plásticas. Llegaron hasta la cocina como si fuera su casa con Hinata detrás de ambas a las cuales les dio alcance en breve.
-Sí, sí, adelante, pasen chicas, ya saben que están en su casa- dijo con ironía sacando una papa de frita de un empaque recién abierto.-Ñam.- la devoró.
-Muy graciosa Hina-chan- resopló Ino. - Si fuiste tú quien casi suplicó nuestra presencia en este hogar, pues sin nosotras… estás pérdida…- Entrelazó sus manos y cerró sus ojos con expresión solemne e hizo una pausa.
Las tres se miraron entre si y estallaron en risas –Que tonta eres Ino- dijo Tenten.
Hinata escudriñaba entre las bolsas lo que parecían ser provisiones para todo un regimiento, helado, papas fritas, palomitas de maíz y sus siempre favoritos… rollos de canela. Se llevó las manos al rostro y sus mejillas enrojecieron tan solo de recordar el sabor. De verdad que era una chica simple, pequeños placeres eran el tipo de cosas que la hacían feliz.
El trio comenzó a sacar el contenido de bolsas para colocarlos en la isleta de la cocina, aquella sería una larga noche, necesitarían calorías que las mantuvieran despiertas, había demasiado de que hablar, siempre disfrutaban visitar a su amiga, pero esta ocasión era de aquellas especiales circunstancias en que Hinata necesitaba soporte, no era la primera vez, seguramente no sería la última, implícitamente siempre contarían con ese apoyo entre sí.
Estudiaban diferentes carreras, era su último año de universidad y probablemente sus caminos tomarían direcciones opuestas, pero se las ingeniarían para estar presentes en los momentos decisivos de sus vidas, y preservarían ese lazo tan intacto como fuera posible.
-¿Y… que cenaremos?- preguntó Tenten.
-¿estás bromeando?- Dos pares de ojos la miraron con incredulidad. – ¡¿Pero si tenemos toda esta comida?!
-Naah…- destapó un bote de helado. –Estos son solo bocadillos- Alzó una cuchara y la enterró lo más que pudo, consiguió formar algo parecido a una bola de nieve y comenzó a comerla en actitud pueril.
-Pidamos una pizza- Sugirió Ino.
De vez en cuando les sorprendía el apetito voraz de Tenten, pero no era del todo descabellado, poseía una complexión bastante atlética y eso era por que cursaba la Lic. En cultura física y deporte, se entrenaba casi toda la semana en diferentes disciplinas, se alimentaba sanamente así que podía darse ciertos lujos de vez en cuando sobre todo cuando se trataba de sus mejores amigas, no obstante procuraba ser femenina y su rostro le confería una infantil belleza, a veces envidiaban su metabolismo y su estilo de vida que le permitía gozar de las más exquisitas y culposas delicias culinarias.
Una vez vestidas apropiadamente, con suaves y femeninas pijamas de estampados caricaturescos, exceptuando a Tenten que usaba un Jersy de un algún equipo de baloncesto que las otras dos desconocían, hablaron incontables horas sobre la situación de su amiga mientras se daban gusto con decenas de golosinas y comida chatarra, no era la primera vez que se reunían para aquel motivo, aunque sus amigas siempre deseaban que fuera la última de la misma índole, siempre estarían ahí para Hinata, pero deseaban verla feliz y era desesperante verla inmersa en esa relación estéril que no daba ningún fruto, si alguien hubiese llevado la cuenta eran más los tragos amargos que la felicidad que proporcionaba ese vínculo
-Y… ¿cómo te sientes?- pregunto Ino siendo la más interesada en ese caso.
-Ya no sé ni cómo sentirme, estoy triste se puede decir, Naruto me ha soltado el mismo discurso ya tantas veces, que por increíble que les parezca… me siento fatigada… estoy cansada de estar cansada, no importa cuando me esfuerce, él me hace sentir que jamás seré suficiente- , dudo al sincerarse con las chicas, le dolía pero al mismo tiempo sentía cierto alivio, no es que él la estuviera cambiando por nadie, solo necesitaba tiempo a solas según dijo en sus propias palabras. Sentada sobre su cama se aferró a su almohada.
-Hina... yo…- dudó Tenten. – He oído rumores sabes, es decir si yo estuviera en tu lugar, querría saber- tragó saliva, insegura de lo que iba a decir.
La rubia se adelantó y ante la evidente cobardia de su amiga le robo las palabras, -lo que Tenten quiere decir es que hemos escuchado que Naruto ha comenzado a salir con Haruno Sakura, ella hace su servicio social en la enfermería del campus y pues… Sai lo escucho sin querer mientras ella se lo comentaba a otra estudiante, y él me lo dijo a mí- concluyó Ino ante la mirada desquebrajada de Hinata.
-Lo sentimos Hina, no sabíamos cómo decirte, no queríamos herirte – Se disculpaban, y abrazaban a una perpleja Hinata que no caía en la cuenta de lo escuchado.
...
Al otro lado de la ciudad, echado en el sillón de su apartamento semivacío, un sereno Sasuke hundía en un pomo de helado de ciruela una cuchara, llevando a su boca periódicamente trocitos de aquel postre en compañía de su amigo rubio que se limitaba a observarlo con desgano.
-¿Enserio Teme... helado de ciruela? Meneo su rostro al continuar verlo comer.
-Nmmh… ¿qué puedo decirte? Le gustaba al abuelo Madara, y es uno de mis gustos culposos, no voy a negarlo… ni a disculparme.- lamia su cuchara manteniendo los ojos cerrados restando importancia al comentario de su amigo.
-Pfff…- se tumbó en el sofá contiguo.- Pues…esperaba no sé, una noche de hombres, con cerveza por lo menos- se frotó el rostro con las manos. – ¿Así como voy a contarte lo que sucedió con Sakura?- refunfuñó.
-¿Insinúas que soy menos hombre solo porque me gusta el helado de ciruela? –Lanzó una mirada como de hielo que le atravesó hasta los huesos y le provocó una escalofrió que recorrió su espina de principio a fin.
-No, no… es decir sabes a que me refiero, Teme.- Agitó sus manos en señal de disculpa.
-En realidad deberías contarme lo que sucedió con Hinata- lo miró seriamente – ¿Has pensado lo que va a decirte cuando se entere que la has mandado a volar con la excusa de "pasar un tiempo solo" cuando en realidad reanudarás tu relación Sakura?, eso la va a poner furiosa, la verdad no quisiera ser tú- terminó su helado y caminó con dirección al frigorífico, abrió y sacó de su interior un par de latas de cerveza, lanzó una para su camarada el cual la atrapo en el aire sin contra tiempos y destapo la otra para sí mismo.
- Y lo peor Dobe, que has sido lo suficientemente idiota como para volver con Sakura, sin previamente terminar con Hinata, y al mismo tiempo sin decirle a Sakura la verdad sobre el tipo de relación que mantuviste con Hinata- Tomó un largo trago de cerveza- Ahhh… de verdad que eres un tonto- esbozo una gran sonrisa, la situación de su amigo le provocaba un perverso placer.
-Lo sé, lo sé… nunca quise lastimar a Hinata- Dijo con expresión compungida. – Es solo que tú sabes lo que Sakura-chan ha significado para mí todos estos años- Destapó su bebida y tomó un sorbo. –Yo sé… sé que ella es el amor de mi vida, es la indicada, no puedo estar equivocado, ¿de qué otra forma explicarías que me sea tan difícil olvidarla?- suspiró.- –¿Qué debería hacer?-
-Ni idea.- dijo Sasuke con sequedad.
Hubo una pausa que pareció eterna, ambos se mantuvieron inmóviles por un par de minutos, hasta que Naruto reventó el silencio – ¿Es todo lo que vas a decirme?- Una micro atmosfera sombría y densa comenzó a manifestarse alrededor de él lentamente, hasta envolverlo completamente en unos segundos y de pronto la esclareció a manotazos levantándose abruptamente de su lugar- ¡Eres un pésimo consejero Teme!- exclamó.
-No es mi culpa que seas tan tonto- tomó un poco más del líquido de su lata y se echó de nuevo al sillón, echando su cabeza hacia atrás cerrando sus ojos en una actitud relajada- Si bueno, no hagas drama, anda vamos cuéntame tus miserias.-
Y así transcurrieron los minutos y las horas con un Naruto desbaratándose en explicaciones a su amigo buscando convencerse a sí mismo a través de la aprobación de Sasuke de que su decisión era la correcta. Nunca busco lastimar deliberadamente a Hinata, habían pasado muchas cosas juntos, desafortunadamente la naturaleza amable de la joven la convertían un refugio perfecto en momentos complicados de su vida, y por mucho que él intentó que ese aprecio y cariño que paulatinamente sintió por ella se convirtiera en algo más, eso nunca logró ser suficiente para él, siempre había una pequeña inconformidad en su interior un vacío sin llenar. Se sentía como un bastardo por no hablar abiertamente con ella, pero la mirada siempre dulce en sus ojos lo hacía retractarse retornando al lugar inicial de los problemas. Admitía ser un cobarde por que al verse sin ella y ante el rechazo de Sakura, no soportaba la soledad y la buscaba nuevamente, contribuyendo a alimentar sus falsas esperanzas e incapaz de ofrecerle un futuro real, otra vez zambulléndose en el circulo vicioso de terminar/volver, volver/terminar, evitando que ella tal vez se realizara a través de otra persona que correspondiera sus sentimientos completamente y fuera feliz. Algo mezquino dentro de él por otra parte no la imaginaba con otra persona, era un "ni contigo ni sin ti" que no era justo para nadie sobre todo para Hinata. La verdad era tal vez dolorosa, pero ese hábito suyo de no querer lastimar a nadie. La realidad lastimaba pero era mejor que perpetuar las mentiras, entre justificaciones e hipotéticos escenarios de lo que podría suceder de hoy en adelante, un paciente pero aburrido Sasuke mantuvo su papel de buen amigo y apoyo moral, sin olvidar las cervezas frías que ayudaron a aligerar la cantaleta, básicamente era un reciclado de lo mismo que decía cada vez que terminaban, aún así Sasuke escucho pacientemente haciendo un esfuerzo inhumano para disimular su aburrimiento, como único y recurrente comentario se limitó a llamarlo tonto una decena de veces, después de todo para eso son los amigos.
