¡Hola!
Gracias por sus reviews a Yuna-Tidus-Love y a chreisthewolf07.
Yuna: yo le inventé eso de que pasaron por el Cortex Vortex porque me parece que así Polar y Pura dejaran de ser animales corrientes aunque sin llegar al nivel de la evolución que tienen Crash y Co.
Debo confesar que siempre me trabo en los títulos, así que disculpen si no es muy atrapante.
¡Gracias por leer!
CAPÍTULO 3
LA PRIMERA BÚSQUEDA
Crash Bandicoot sintió algo de temor por si no volvía a ver de nuevo a su hermanita pero, con todas las cosas que le pasaron y que no lograron derrotarlo, le generó confianza para poder superar esto también. En un instante, la figura de la chica rubia se desvaneció y, en su lugar, apareció una llanura de pastos secos, con flores violetas de vez en cuando. Él junto con Aku Aku y Polar se encontraron en medio de un sendero bastante amplio y, a lo lejos, podía verse que tenían un largo camino por delante.
—Siento la presencia de las piedras de energía —dijo la máscara mágica de repente, interrumpiendo a los chicos quienes observaban el paisaje—. Vamos hacia allá, donde se encuentra el castillo.
El anaranjado y el blancuzco asintieron y los tres comenzaron a seguir el camino señalado por el ser flotante. Caminaron poco a poco, con desconfianza, y con los ojos bien abiertos; atentos ante cualquier sonido o movimiento sospechoso. Nada peligroso había por ahora, solamente algunas gallinas que huían ante la presencia de los buscadores. A lo lejos, se veía una cabra, que merodeaba el camino, como si estuviera de vigilancia.
Un gran interrogante surgió en las mentes de ellos: por un lado, era una cabra como cualquiera, sin agregados mutantes, pero por otro, esta tenía una manta con una gran letra N bordada. Los tres sabían bien qué significaba esa insignia y, por ello, le tenían desconfianza. Más aun cuando el animal empezó a acercarse, bajando la cabeza, en señal que se preparaba para dar unos topes.
—Está enojada. Mejor alejémonos de ella —aconsejó el hechicero, pero eso no hacía falta decirlo según los chicos.
El caprino comenzó a atacar, concentrándose en el bandicut. Él logró eludirla con un salto preciso y, tan fuerte fue el atropello, que la bestia quedó a gran distancia del trío. Ellos, sin dudar, aprovecharon el momento para alejarse del aparente peligro y retomar el camino. El clima estaba húmedo, parecía que llovió hace poco. Eso ellos suponían ya que más adelante se encontraron con un gran charco de agua que ocupaba el ancho del sendero.
La única opción para cruzar era mojarse un poco. Los chicos se quejaron sobre el hecho de que Aku Aku no se ensuciaría así que, para equilibrar las cosas, ellos le salpicaron. Por supuesto, la máscara se enfadó ya que fue atacado con gran cantidad de agua puesto que el mismo llegaba a las rodillas de sus compañeros. Crash y Polar seguían con su juego y el nativo le hizo recordar a ellos su misión.
Finalmente, los jóvenes acordaron a que ya era suficiente pero, más bien se detuvieron porque algo le llamaba la atención. El ruido a chapoteos seguía en el ambiente a pesar de que el marsupial y el oso dejaron de salpicar al ser de madera. Ellos buscaron a qué se debía y lo que encontraron fue algo inusual. Nunca habían visto a un sapo de tales dimensiones: era del mismo tamaño que el osezno. Algo así no debía ser bueno.
—Intentaré hablar con ese sapo —decidió la máscara y se alejó de sus compañeros.
Aún en el agua, Crash y Polar esperaban a que regrese su guardián. Él volvió por donde vino con seriedad en su rostro. Le preguntaron con preocupación qué sucedía y la máscara tardó en responder; estaba muy pensativo.
—Es extraño, pero me parece que ese no es ningún sapo.
"¿Eh?", pensaron al mismo tiempo los chicos.
—Mejor será evitarlo. No tengo idea de qué será capaz. Crucen lo más rápido posible.
El evolucionado y el oso color nieve asintieron seriamente y emprendieron la carrera a toda marcha. El supuesto anfibio se aproximaba a ellos a saltos aunque más se dirigía hacia el mutante. El sapo saltó con intenciones de atrapar y tirarse encima del mutante; casi lo logra. Los tres pudieron alejarse de su atacante y del enorme charco de agua que dificultaba el caminar. También pudieron observar que el gran sapo no los seguía.
"Eso estuvo cerca, Crash", pensó el cachorro de oso mientras observaba a su amigo jadear después de la carrera. Aku Aku se encargó de traducir el mensaje.
El trío siguió adelante y escucharon algunos ruidos: familiares, como el sonido del agua que corre por el río, y no tanto, como el de arrastrar algo por las rocas. Caminando aún más, lograron darse cuenta de que sí había un río y, para atravesarlo, había un puente hecho con piedras. Aquello que era arrastrado se trataba de una espada, que un hombre llevaba y este se dirigía hacia ellos. Algo les decía que eso no era bueno.
Había algo extraño en ese hombre: vestía ropas que no conocían y por ello pensaron a que sería antiguo. Lo que no cuadraba era que tenía unos lentes de aumento, similares a los de los… Asistentes de laboratorio. Sí, sin duda era uno de esos androides de Cortex, vestido de una forma extraña, pero era uno de ellos. Una gran letra N volvió a aparecer en la ropa de ese androide, despejando así todas las dudas que tenían. El bandicut recordó que uno de estos lo electrocutó, así que debía tener cuidado con este.
Cuando este esclavo del N Team se aproximó lo suficiente, sin mediar palabra, levantó la pesada espada con intenciones de cortar en dos al anaranjado. Gracias a los reflejos que tenía, Crash dio un salto hacia atrás, quedándose fuera del alcance del metal filoso. De nuevo intentó atacar el androide y los tres lograron esquivar cada movimiento. En un momento oportuno, el marsupial mandó a volar a su enemigo con un giro tornado.
El robot se estrelló contra las rocas, lo que permitió que explotara en mil pedazos. Ahora que ellos se había deshecho de su enemigo, el equipo continuó con su viaje, atravesando el puente de piedra. De nuevo en el sendero de tierra, las piedras continuaban en su camino pero a los costados del mismo, formando una especie de pequeña muralla. Además, no sólo había eso en los costados: más adelante ellos pudieron divisar algunas tiendas de vivos colores. Eso quería decir que ya estaban cerca del pueblo.
Ellos no sabían cómo iban a reaccionar las personas al verlos; eso les causaba algo de temor. Debían pensar en otra cosa, en algo más agradable. Los chicos se concentraron en las mariposas que había cerca de allí, sin descuidar su caminata. No sólo había esos insectos coloridos revoloteando por ahí, sino también algunos pájaros del color del cielo. Polar los perseguía, tal como si fuera un perrito.
Crash también se sumó a la persecución por diversión, desatendiendo por un momento a la misión. Alguien debía ponerse en el papel de tutor responsable y eso recaía en Aku Aku.
—Vamos, chicos. Debemos seguir adelante. Ya dejen eso —pidió la máscara con amabilidad aunque disfrutaba verlos jugar a sus aliados.
Lo bueno era que Crash y Polar seguían hacia adelante pero sin mirar bien el camino. Sus juegos se vieron interrumpidos cuando notaron que se aproximaron más de sus enemigos recientes. Fue así que se volvieron a enfrentar a más cabras, más sapos y más asistentes de laboratorio. Afortunadamente, los desafíos fueron superados, sin embargo, las horas pasaban y los tres comenzaron a sentir cansancio.
—De acuerdo. Descansemos por un rato en este lugar —anunció el guardián.
Los chicos sonrieron y se acomodaron a un lado del camino, junto a una pared de piedra y a un portón de gruesos barrotes. El oso y el bandicut se acostaron en el pasto y, para que sea un buen descanso, el médico brujo hizo aparecer un par de frutas wumpa. El anaranjado y el blancuzco las devoraron y, luego de un momento, ellos ya estaban listos para seguir. Los tres volvieron al sendero y cruzaron el portón metálico que, por suerte, les permitía el paso.
Los buscadores caminaron con lentitud pero también con desconfianza. Por un momento, no había ningún enemigo a la vista pero, en medio de otro puente, había una persona vestida de azul. Eso llamó la atención de los chicos buenos y, al observarlo mejor, vieron que se trataba de un anciano (por la larga barba blanca) pero este tenía unos lentes similares a los de los asistentes de laboratorio. Algo no iba bien con aquel sujeto.
El equipo no se aproximó tanto a esa persona; estaban a unos cuatro metros. Sin embargo, este anciano movió su bastón, casi tan largo como su estatura, y unas chispas salieron de la punta, formando una bola de energía. Aquella energía iba tras ellos.
—¡Corran! —gritó Aku Aku, alarmando a los chicos—. Traten de esquivar esas chispas.
Por la desesperación, los jóvenes animales tomaron distintos caminos, buscando un refugio. El borde de piedra del camino los ayudó ya que, cuando las chispas tocaron esa especie de muralla, aquel perseguidor se desvaneció. El bandicut y el oso polar se asomaron de a poco para ver si ese anciano seguía allí, así como sus ataques. Este enemigo, al saber que no podía hacer mucho si ellos no salían de sus escondites, detuvo con su ofensiva.
Crash y Polar estaban confundidos: primero, no sabían qué fue aquello y, por ende, no tenían ni idea de cómo contraatacar. Se mantuvieron pensando aunque era difícil ya que no tenían mucho tiempo; tranquilamente, su enemigo podía acercarse y sus chispas podrían alcanzarlos. Una gallina tenía intenciones de cruzar el puente; mala idea, porque los tres pudieron ver cómo esa energía la convirtió en un sapo. Esto los atemorizó; menos mal que la máscara les había avisado.
—Ese no es ningún anciano —comenzó diciendo Aku Aku seriamente—. Es uno de esos asistentes de laboratorio vestido y con los poderes de un mago. Ese bastón es como una varita mágica. No sé cómo lo hicieron, pero hay que hacer algún plan para vencerlo.
"Yo lo distraeré mientras que Crash lo golpea", decidió el de pelaje blanco.
—Buena idea, Polar —dijo el antiguo hechicero de la isla N. Sanity y luego comunicó al anaranjado el plan.
El osezno respiró con fuerza, preparándose para salir a correr a toda velocidad. Dio una señal con su mirada y partió de inmediato. Él logró esquivar cada una de las bolas de energía y el androide se concentró en el cuadrúpedo tratando de atacarlo. El hecho en que Polar corría alrededor suyo, hizo que el mago se mareara y esa fue la oportunidad que esperaba el marsupial. También a toda velocidad, Crash corrió y se preparó para un giro tornado.
Accidentalmente, el tornado se llevó consigo la túnica azul con estrellas del mago así como su barba, que resultaba que era falsa. El trío miró de forma extraña al asistente de laboratorio que quedó sólo en ropa interior pero aun sosteniendo el bastón mágico. Ellos se fijaron en eso último y, cuando el androide se preparaba para lanzar otro hechizo, el Bandicoot atacó de nuevo, destrozando así a su enemigo y a su varita mágica.
Ahora que no había nadie estorbando en el camino, Crash, Aku Aku y Polar siguieron caminando pero, a poca distancia, se encontraron con más de los enemigos que se enfrentaron anteriormente. El blanquecino se libró de todas las cabras, tomando carrera y embistiendo con gran fuerza. Los caprinos quedaron noqueados después de un golpe. En cuanto a los supuestos sapos, sólo fueron eludidos pero, en una ocasión, uno de ellos logró atrapar al bandicut.
Crash tenía a ese gran sapo encima de él y el atacante se estaba acercando peligrosamente a su rostro. El marsupial desconocía las intenciones que tenía el anfibio pero sabía bien que no sería algo bueno. Él quería sacárselo de encima pero su enemigo tenía una gran fuerza.
—Aléjate de él —exclamó la máscara de madera e intentó inútilmente atacarlo.
El evolucionado se molestaba con él, ¿no era que tenía poderes? Fácilmente podría hacerlo volar lejos, ¿por qué no lo hacía? Su amigo, el oso, sí reaccionó como quería y mordió con fuerza una de las patas traseras del sapo hasta arrancársela. Fue así que notaron que se trataba de un sapo robótico. Después del extraño suceso, Polar volvió a morder pero, esta vez, para arrastrarlo y alejarlo de su compañero. Misión cumplida: logró salvarlo.
Aquel robot intentaba atacar de nuevo pero, en esta ocasión, era fácil evitarlo ya que se movía lentamente debido a que se arrastraba al no tener en buenas condiciones sus patas traseras. Fue así que los buscadores siguieron adelante, sin embargo, había algo que interrumpiría su viaje. Estaba anocheciendo y, desde luego, ellos tenían que buscar un refugio para pasar la noche.
Así que no sólo buscaban gemas y cristales, sino también, un lugar para descansar por un momento. Los enemigos volvieron a mantener ocupados a los tres habitantes de la isla N. Sanity, pero estos fueron vencidos. Aunque, por el cansancio que se comenzaba a sentir en los chicos, cada vez costaba más poder superar a esos secuaces. Además del agotamiento, el ambiente tampoco estaba de su lado: en el cielo comenzaron a aparecer nubes de tormenta.
Ya casi en la plena oscuridad con repentinos relámpagos que iluminaban el terreno, los tres no sabían qué hacer: no encontraban un buen lugar para refugiarse. A esto se suma el hecho de que empezaba a hacer frío. Polar estaba más acostumbrado a las bajas temperaturas, con lo que no le fue un problema. No fue la misma situación para el bandicut, quien siguió caminando pero envolviéndose con sus brazos para mantener el calor. Pero, de repente escucharon algo…
—No tienen dónde quedarse, ¿verdad? Vengan, entren antes de que llueva.
Los tres buscaron de dónde provenía esa voz y se encontraron con una anciana, quien estaba en una tienda para vender artesanías. Eso fue sorpresivo para ambos lados: para el equipo fue un milagro que alguien quiera ayudarlos, y fue inesperado para ella que fuera la máscara mágica quien respondiera a sus preguntas. Fue así que ellos se mantuvieron a resguardo del mal tiempo y, de paso, consiguieron saber las novedades que ocurrían en el reino.
Como recompensa, Aku Aku hizo aparecer frutas wumpa por la amabilidad de la señora y, aun con la lluvia, los tres se marcharon a la mañana siguiente. Pasar por el sendero fue más complicado por su suelo tan blando. Había más cantidad de charcos de agua y los rayos pasaban muy cerca de ellos. Parecía que todo estaba en su contra pero ellos no debían descuidar su misión. Algo que llamaba la atención fue que una de las tiendas brillaba de una manera especial.
Crash, Aku Aku y Polar se acercaron con lentitud a dicho lugar y se encontraron con un hombre que tenía a la venta variados objetos. Precisamente, el comerciante tenía piezas hechas en metal y, lo que no se incluía a ese grupo, era que tenía una gema y un cristal. El hechicero fue quien negoció por las piedras y, a cambio de medicación que el hombre necesitaba, el equipo las consiguió.
También ayudó la promesa de que el reinado del terror de Cortex terminaría pronto y, ahora que tenían las piedras, era hora de tomar el comunicador y avisar a Coco que abra un portal para poder regresar. Ella lo llevó a cabo pero los tres debían caminar un poco más para encontrarse con el vórtice. Ahora, con el ánimo un poco mejor, el trío siguió avanzando, sin embargo, se detuvieron cuando vieron algo espantoso…
