Disclaimer: todo pertenece a Rick Riordan.
Esta historia participa en el amigo invisible del foro Hogwarts a través de los años como regalo para Kaoru Black.
()()()()()()()()
Hermanas:
Capítulo 3
Solo un segundo hace falta para cambiar la vida de Reyna e Hylla. En un instante su padre está vivo y al momento siguiente ya no lo está. Reyna es la causante de eso y al principio ninguna de las dos hermanas sabe cómo sentirse a ese respecto. En el pecho de Hylla pugnan el miedo, el orgullo y la culpa por no haber hecho algo para detener a su padre antes de que llegara a ese extremo. A Reyna solo la invaden los remordimientos por lo que ha hecho.
Los primeros días son horribles. Viven en la calle y cruzan de un lugar a otro sin residencia fija por miedo a que la policía las encuentre. Hasta que llegan al balneario.
Circe es una buena jefa y las trata mejor de lo que su padre lo ha hecho jamás. Ni Reyna ni Hylla son particularmente aficionadas a la moda pero el trabajo no es duro y el entorno de la isla les ofrece buenos lugares donde recrearse y descansar. Se podría decir que son felices. Por primera vez no tienen nada de qué preoucuparse y el miedo que desde hace años las acompaña, el miedo a su padre primero y a la justicia después, por fin ha desaparecido.
Hasta que un día una muchacha rubia y un chico de pelo negro vuelven a arrebatárselo todo y de repente las dos hermanas vuelven a encontrarse perdidas, solas y sin hogar.
Ese día ambas se prometen que encontrarán un lugar donde puedan quedarse para siempre, algo que les pertenezca solo a ellas y del que nadie pueda expulsarlas jamás.
El camino es duro pero años más tarde, reunidas en el bar que las ha visto crecer, Reyna e Hylla saben que lo han conseguido. Reyna es ahora la pretora de la duodécima legión y todas sus inseguridades y miedos han desaparecido. Hylla (La Doble Matadora) se alza como líder indiscutible de las amazonas. Ambas han conseguido labrarse un futuro contra todo pronóstico, luchando contra todo y sin dejar que nadie vuelva a ser capaz de derrumbarlas. Quizá no sea lo que ambas habían soñado cuando eran niñas (aunque Hylla sí que llegó a construir su refugio en la chimenea), pero ambas hermanas pueden sentirse orgullosas de sí mismas y de la otra.
