Al principio Simon no le agradaba para nada a Alec, el chico era molesto y muy hablador. Bromeaba continuamente y se tomaba las cosas con poca seriedad, Alec podría apostar su arco a que Simon habría hecho malos chistes cuando fue secuestrado por los vampiros. Era un defecto andante por lo menos ante los ojos del cazador.

Pero poco a poco Alec fue consiente de las muchas virtudes que el antiguo mundano tenía, Raziel es testigo que le costó mucho descubrirlas, era un buen amigo, alguien que jamás daría la espalda a los suyos, era fiel a sus ideales y no dudaba en expresar lo que pensaba (aunque a veces debería pensar dos veces antes de hablar). Pero lo que más admiraba el nefilim de Simon era su valor, aún antes de convertirse en vampiro el chico se había enfrentado al mundo de las sombras, había tenido miedo, sí, pero jamás retrocedió ante ningún peligro.

Simon se había ganado su respeto y admiración, incluso llegando al grado de considerarle un amigo.

Claro que Alec nunca admitiría nada de eso frente a nadie, mucho menos el vampiro.

— Antes pensaba que te faltaba un tornillo, ahora estoy seguro de que en realidad estás demente.

Alec tenía sus brazos cruzados a la altura del pecho y miraba a Simon con el ceño ligeramente fruncido, el vampiro tenía la cabeza enterrada en sus brazos apoyados en la mesita de centro del Santuario. Simon Alec propuso trasladarse ahí para poder hablar más cómodamente, para Simon la comodidad había dejado de ser una sensación conocida.

—Raphael Santiago es un subterráneo peculiar… — Alec paro de hablar cuando Simon soltó un gemido de sufrimiento, el Lightwood pareció darse cuenta de lo desdichado que se veía el chico

— No estoy diciendo que sea un la peor persona de la que te pudiste enamorar pero obviamente hay mejores opciones.

Otro quejido se oyó, sonaba como si estuvieran golpeando a un cachorrito.

— ¿Quién habló de amor? — murmuró Simon aún ocultó en sus brazos.

—Si no es amor ¿por qué luces tan miserable? — debatió el cazador.

Simon permaneció en silencio.

—Tomaré eso como un "Estoy enamorado de Raphael pero no lo admitiré por que ambos somos hombres y eso está mal" — Simon continuaba completamente callado —Está es la parte donde dices uno de tu chistes con referencias mundanas que nadie entiende pero a ti te resulta muy graciosos.

— No estoy de humor — la voz del vampiro se escuchaba amortiguada y seca.

Simon parecía estar hundido en un pozo de depresión y no daba señales de intentar salir de él. Alec sabía que tenía que hacerle reaccionar.

— Con lo terco y cabezota que eres imaginé que me soltarías mil razones por las cuales salir con Raphael es buena idea— Alec observaba a Simon a la espera de una reacción — Supongo que la reputación de Santiago pudo más y te vas a rendir sin siquiera haberlo intentado. Después de todo, lo que sientes por él no era algo tan importante.

Simon alzó la cabeza, miro con tanta intensidad al nefilim que Alec supo que había logrado su cometido.

— En primer lugar no me importa en lo más mínimo el que ambos seamos hombres, segundo no sé a qué reputación te refieres, Raphael es un líder excelente y tal vez no sea la persona más amable pero es alguien confiable y todo mundo le respeta y estima. — la voz de Simon fue elevando su tono, el chico hablaba ferozmente — Y por último no te atrevas a menospreciar lo que siento por Raphael, porque puedo asegurarte de que es algo de mucha importancia. Es un sentimiento indescriptible que me emociona y aterra a parte iguales y jamás había sentido.

— ¿Y por qué no lo intentas? — preguntó el Lightwood — Pídele una cita a Raphael.

— No sé si yo le gustó— la voz de Simon había perdido repentinamente toda su fuerza.

— Bueno sentado ahí no lo averiguaras.

— No creo q…

—No iras a echarte para atrás, no después de ese discurso — el más alto enarco una ceja desafiantemente.

— ¿Y cómo sugieres que averigüe si le gusto a Raphael? — cuestionó.

— Sedúcelo— dijo como si fuera lo más obvio mientras se encogía de hombros.

Simon estaba perplejo ante las palabras de Alec. Ni en esta ni en la otra vida se podría imaginar seduciendo a alguien, mucho menos a Raphael.

— ¿Me perdí de algo, desde cuando el bromista eres tú?

— Hablo en serio, Lewis. Si te gusta Raphael y quieres intentar una relación con el sedúcelo, coquetéale un poco, hazle saber que te interesa. Si te rechaza es que no le gustas pero si te sigue el juego, bueno, ¿no tengo que explicarlo?

Simon meditó un momento en lo dicho por el Lightwood, no le parecía una buena idea pero no quería darle la razón a Alec y retirarse si haberlo intentado. El chico soltó un sonoro suspiro, no podía creer lo que estaba a punto de decir.

— Lo haré, voy a seducir a Raphael.

Alec sonrió satisfecho, para no tener mucha experiencia en temas románticos parecía que podría ayudar a Simon.

— Bien pero necesitaremos asesoramiento, llamaré a Izzy.


Magnus tenía años de experiencia en el ámbito de controlar peligros, las invocaciones demoníacas eran su pan de cada día, tenía décadas saliendo en su totalidad ileso de desafortunados encuentros con ex novios y novias psicópatas, en una ocasión sobrevivió a un ataque de monos salvajes en Perú, enormes y feroces monos. Tratar de controlar el enojó de Raphael estaba fuera de sus habilidades para enfrentar el peligro de Magnus y con el fin de preservar su fabulosa existencia el brujo optó por distraer al vampiro.

— ¿Qué es lo que te gusta de Simon?

Raphael enfocó su mirada en Magnus, se veía molesto pero la pregunta le tomó por sorpresa así que dejo su enojó de lado y pensó en una respuesta lo más honesta posible. Ambos estaban sentados en los sofás en el living del departamento del brujo, no quedaban rastros de la desafortunada invocación anterior.

— Nada, es molesto como un mosquito y ruidoso como… — el vampiro se detuvo al ver la mirada escéptica que Magnus le mostraba — Ese es el problema, no sé porque me gusta solo sé que el sentimiento está ahí y me está volviendo loco.

— Raphael, mi muy irritable amigo, los sentimientos no son siempre blanco y negro, no puedes tratar de explicar o definir un sentimiento sólo lo aceptas y te entregas a sus brazos. Tal vez seamos inmortales pero no olvides que tenemos corazón, y latiendo o no, nos conecta con las personas a nuestro alrededor. Puedes esforzarte en reprimir lo que sientes pero no lo harás desaparecer, no está mal sentir lo antinatural es no hacerlo. — El brujo hablaba decididamente —La inmortalidad nos aleja de lo que reamente importa y debes esforzarte en evitarlo, ama si es lo que siente, sufre si la situación lo requiere pero siente, Rafe. Nunca dejes de sentir porque si lo haces te vas a arrepentir toda la vida y vivir eternamente arrepentido es un sufrimiento mayor que cualquier otro.

Raphael mostró la más pequeña de las sonrisas en su rostro.

— ¿Cuándo te volviste tan sabio, brujo?

Magnus tuvo el detalle de lucir ofendido, lo cierto es que le hacían feliz el que Raphael encontrará de valor sus palabras.

— Siempre lo he sido, pero nunca te tomas la molestia de escucharme.

La sonrisa de Raphael creció más hasta volverse una mueca juguetona.

— Eso es porque no eres nada confiable y siempre tienes pésimas ideas, antes tomaría un consejo de una roca que de ti— Magnus abrió la boca para responderle, Raphael se lo impidió — Pero realmente apreció tus palabras, a veces puedes ser de utilidad, Bane.

Magnus y Raphael se sonrieron mutuamente, su relación era complicada y tirante. La gran mayoría del tiempo no lograban congeniar pero en ocasiones (muy contadas) parecían poder llevarse bien e incluso opinar igual.

—Bien, sugiero que te le declares a Simon lo antes posible o alguien podría adelantársete, aunque no logro imaginar quien podría estar interesado en un vampiro friki medio nerd.

— No

— ¿No, qué? — Pregunto el brujo sin entender que era lo que quería decir el otro chico.

— No, lo hare

— ¿No? — El vampiro asintió — ¿A que te refieres con que no lo harás?

— A eso mismo. No le diré nada a Simon, no me le voy a declarar

— ¡Rafe!— soltó casi lloriqueando — No puedes quedarte callado. Aunque guardar tus sentimientos y callar durante toda la eternidad suena muy romántico al estilo vampiro, no puedes simplemente ignorar todo y tragarte lo que sientes

— Puedo y lo hare

Magnus no daba crédito a lo que escuchaba, Raphael era la persona más terca y tozuda que había conocido. En su opinión se esforzaba demasiado manteniendo la fachada de vampiro indigente carente de emociones.

— Tienes miedo

— ¿Disculpa?

— ¡Tú! — El brujo lo señalo acusadoramente con el dedo índice — El gran y estoico Raphael Santiago tienes miedo a ser rechazado por el polluelo novato, temes que te rompan el corazón.

Raphael aparto la mirada, su mejillas estaban ligeramente teñidas de rojo.

—No lo hare sin estar seguro de que tengo una posibilidad

—Eso es tonto, no puedes esperar a que el amor venga a por ti, tienes que ir tú en su búsqueda. No esperes tener posibilidades, crea las tuyas — Magnus miraba desafiante al vampiro —Has que Simon no pueda, ni quiera pensar en nadie más que no seas tú, cortéjalo, enamóralo. Has lo que sea pero has algo

— ¿Y si aun así no le gusto? — la voz del más joven sonaba casi triste, Magnus tuvo que resistir las ganas de abrazarle para consolarlo.

— Por lo menos lo abras intentado— Raphael frunció el entrecejo

— Pero no quero solo intentarlo lo quiero a él, quiero a Simon

— No me lo digas a mi— Magnus se levantó del sofá e hizo seña al subterráneo para que hiciera lo mismo—Díselo a él, ve al Dumort, gana el corazón del polluelo y no vuelvas aquí a menos que sea con una invitación de boda en las manos

— Eres un tonto— dijo Raphael mientras se levantaba pero su rostro mostraba una sonrisa radiante.


Simon ya había estado antes en la habitación de Isabelle, cuando recién le conoció y la consideraba su amor platónico. El lugar no había cambiado mucho desde entonces, había una cantidad exorbitante de maquillaje y brochas en el tocador. Ropa tirada por el piso los muebles y la cama, incluso había una zapatilla converse verdea entre dos cojines del pequeño sofá individual, Simon pensó que eso era extraño, Izzy era más de botas negras y tacones de aguja. No tuvo mucho tiempo para pensar en eso cuando Isabelle seguida por Alec ingresaron al cuarto.

—Debo admitir que me sorprendiste, hermano mayor. Cuando marcaste para pedir ayuda sobre chicos pensé que querías reavivar la relación con Magnus, no seducir a Simon

Alec se sonrojo escandalosamente y miro a su hermana como si estuviera loca.

—No necesito reavivar la relación con Magnus, de hecho mi relación va de maravilla. Y no planeo ligarme al vampiro, es el quien necesita ayuda.

— ¿Seguro? Porque podría prestarles mi látigo, tal vez a Magnus le vaya el sado.

— ¡Izzy! ¡NO! — la chica soltó una risita, Alec parecía a punto de sufrir un ataque. — Céntrate, quieres. Esto es sobre Simon

Isabelle volteo a ver al vampiro, evaluándolo detenidamente.

— Espero que no se trate de Jace, porque él es definitivamente hetero. Y ni aun con tu sexy encanto de vampiro creo que puedas cambiar eso.

— ¿Qué? No, por supuesto que no, ni en un millón de años— Simon agito sus brazos para enfatizar sus palabras —No me gusta Jace

— Hasta donde sé, tampoco te gustaban los hombres— hizo notar Izzy

—En el corazón no se manda, Izzy— dijo Alec, Isabelle se sonrojo apartando la mirada

Simon no lo había notado hasta ahora pero Isabelle se veía preciosa, más que de costumbre, debió haberse esforzado el doble en arreglarse esa noche, probablemente tenía una cita con alguien. Isabelle coqueteaba continuamente con todos, era su forma de ser, su personalidad juguetona y traviesa. Pero estaba actuando bastante discreta con esa nueva conquista, debía de justarle mucho el chico. Simon se alegró por ella, todos merecían ser felices.

— ¿Puedes ayudarme?

— Cariño soy buena con los chicos pero no hago milagros.


Raphael llego al hotel mucho antes del amanecer, muchos vampiro aun no volvían de sus andanzas nocturnas. Paso todo el trayecto pensando en la conversación con Magnus.

Ya antes había pensado en su inmortalidad y lo que esta conllevaba. Con el pasar de los años subterráneos se iban deshumanizando, poco a poco se apartaban del mundo y se perdían en su propia locura. Raphael era un vampiro joven, no tenía más de 50 años, pero desde hace tiempo la vida no se sentía igual, las emociones ya no le llamaban con la misma fuerza que cuando era humano, hasta que Simon apareció, ese tonto polluelo lo llevaba al límite de sus emociones.

Cuando Raphael era joven, un joven chico humano el mundo era más sencillo y las relaciones más fáciles. Odiaba admitirlo pero estaba bastante oxidado en cuanto a citas y romance. El vampiro nunca llego a experimentar el amor, pero por lo que los demás decían era bastante similar a lo que sentía por Simon, claro si el amor se sentía como un enjambre de abejas molestas en el estómago.

Simon no estaba por ningún lugar del hotel, Raphael no sabía si dar las gracias a Dios por no tener que hacerle frente tan pronto o maldecir al Diablo por no poder ver al novato. Las puertas del vestíbulo se abrieron y un grupo de vampiros fiesteros entro entre jaleos y gritos joviales, el líder del clan reconoció a una par de vampiros en especial con quienes Simon siempre estaba.

Raphael se acercó a Lily y Zeke, ambos vampiro reía escandalosamente. También se mostraban algo torpes en sus movimientos así que supuso que acababan de volver del Pandemonium y que se había pasado con los Bloody Mary.

— ¿Han visto a Simon?

— Salió— dijo sonriente la vampiresa. Zeke miraba sus manos como si fueran lo más interesante del mundo.

— ¿Salió? El nunca sale tan tarde

— ¿Desde cuándo conoces tan bien los hábitos de Simon?

Raphael estaba a punto de responder lo dicho por Lily cuando el vampiro más alto, Zeke pareció notar por primera vez a Raphael.

— Se fue corriendo hace un par de horas, dijo que iría al instituto a ver a su amiga, la bonita pelirroja bajita. Aun que si yo fuera el iría sobre la sexy chica de pelo negro la cazadora de sombras, creo que se llama Isabelle. Esa chica es ardiente. — dijo Zeke

Raphael dio media vuelta apretando los puños y soltando maldiciones en español. Se encamino a su habitación y pensó en lo mucho que odiaba a los Shadowhunters.


¡Hey, hola!

Espero les gustara el cap, estoy muy contenta con el recibimiento que ha tenido la historia, en especial estoy encantada con los comentarios. Ustedes si saben cómo dar ánimos.

Izzy hizo aparición y tenemos un poco de los puntos de vista de Alec y Magnus.

Espero tener el siguiente capítulo esta semana

¡Buen inicio de semana! Nos leemos pronto