Hola chicas ¿cómo están? Bueno aquí está el tercer capítulo del fic, espero que les guste.
Antes de que lean tengo un mensaje por parte de la escritora del fic "Ese año" es decir Xebett, les manda a decir que ya está trabajando para poder actualizar pronto, ha tenido unos días muy complicados y no se ha podido sentar a escribir.
Saludos a las chicas del grupo de whatsapp, gracias Dark queen por animarme a escribirme, a fanclere por ser una gran representada, por cierto si soy la Mary Montoya que aparece en seduciendote fic de EvilGween.
Antes la renuncia pertinente que los personajes no me pertenecen a mí sino a los dos idiotas ya conocidos, la historia en su totalidad si es mía.
CAPITULO 3- LUNA DE MIEL.
La respiración de Regina era muy rápida, con sólo un segundo de diferencia entre la inhalación y la exhalación ya se podría decir que estaba hiperventilando. Su pecho bajaba y subía en un ritmo constante como de si baile se tratara.
Sus manos se aferraban con fuerza a la repisa del baño, era tanta la fuerza que estaba ejerciendo que temblaba y las uñas se tornaban blancas. Su cabeza estaba agachada con la mirada perdida en el piso, su cabello suelto que le sobrepasaba de los hombros.
Tenía puesto un conjunto de lencería negra que le había regalado su madre, que consistía en un sostén de encaje con bordado de flores y semitransparente en la región del pezón, la parte de abajo era también de encaje, su madre había ido demasiado lejos y en vez de la tanga que le pidió, prefiero elegir un hilo que solo le cubría la parte de adelante, dejando su trasero al descubierto, por último llevaba unos ligueros también negro en forma de mayas.
Cualquier hombre moriría por ver tan semejante belleza reunida en una sola mujer, se veía esplendía, derrochaba sensualidad en ese conjunto, pero la verdad es que Regina estaba muerta del miedo por lo que tenía que suceder cuando saliera del baño.
Desde que se bajaron del avión y se dirigieron al hotel "Grand Wailea - A Waldorf Astoria Resort", según David el mejor hotel de Hawái, solo podía pensar en lo que estaba por pasar esa noche y es que ella no era tonta ni ingenua, por lo tanto sabía cuáles eran sus obligaciones como esposa.
Pero ella había imaginado ciento de veces su primera vez y ninguna de ellas consistía en hacerlo por obligación para cumplir sus obligaciones de esposa y que su marido se sintiera satisfecho. Esa no era la primera vez llena de amor y pasión que ella había recreado en sus pensamientos, en el cual para ella iba hacer una entrega tridimensional que incluía espíritu, alma y cuerpo.
Ahora escuchaba desde el baño los pasos por la habitación de David, el sonido del hielo estrellándose contra el vidrio de la copa de whiskey que debía tener ahora mismo en su mano.
Pero era ahora o nunca, inhalado fuertemente, se sacudió las manos, troto en el mismo lugar como si estuviera calentando para entrar a un partido de futbol y rezó internamente para que al menos David fuera delicado y paciente con ella.
Abrió la puerta, dio un paso al frente con su pierna derecha y camino hacia la cama donde David estaba sentado al borde de esta. Cuando David la observo se quedó anonadado, sus ojos se abrieron notablemente, se pudo ver el trago que recorrió su garganta y como él ya estaba en bóxer también se observo la erección que se estaba armando.
El caminó hacia ella y cerró el espacio entre los dos, le dio un beso feroz, lleno de hambre y lujuria. En su mente sólo existían las ganas de poseerla, de hacerla suya. Sus manos grandes y ásperas le recorrieron los lados de su cuerpo hasta llegar a la cintura y de esta manera pegarla a él para que pudiera sentir lo excitado que estaba por ella.
Sin previo aviso le introdujo su lengua en la boca, dejándole saliva alrededor, sus manos subieron y le estrujaron los pechos a Regina, ella gimió de dolor con ausencia de placer, pero él tomó esto como señal que a ella le estaba gustando por lo tal le agarro con más fuerza los pechos para luego tomar su trasero fuertemente, alzarla y tumbarla en la cama.
David no estaba siendo nada delicado, en su mente estaba siendo el macho que necesitaba mostrarle a su esposa las maravillas de casarse. Pero Regina sentía de todo menos que lo que sucedía era una maravilla, ella notaba como su dignidad la estaba abandonando con cada caricia brusca proporcionada, con cada beso desordenado y sin poder evitarlo sus lagrimas empezaron a salir.
Fue como un manantial que no puede dejar de fluir por las montañas, como la fuerza de una cascada, como la ley gravitacional que no puedes evitar por ningún motivo en la tierra, así mismo sus lágrimas recorrían su rostro y entonces los sollozos salieron en alto.
El se detuvo abruptamente cuando pudo notar que ella estaba llorando, alzo la mirada y con las cejas fruncidas como en forma de uve, los ojos rojos entre ira y lujuria, y los dientes apretando con fuerza el labio inferior habló:
- Se puede saber ¿qué coño te sucede?, creí que lo estabas disfrutando, me vas a decir que eres tan inocente como para pensar ¿que nos íbamos a casar y que no iba a pasar nada?- Espeto David de manera furiosa, golpeando el colchón con fuerza con sus puños.
Regina en estos momentos ya era un mar de lágrimas, no podía emitir sonidos que no fuera sus sollozos en forma como de un hipo, agarró la sabana y se tapó completamente, mientras que seguía llorando y temblando de miedo por lo que él le podría hacer.
-No puede ser que de todas las mujeres de Storybrooke me haya casado con la más hermosa y al mismo tiempo la más frígida, sabes ¿cuántas mujeres desearían estar en tu lugar? Esto es increíble realmente increíble, ahora que se supone que vamos hacer toda una semana en este lugar, cuando tu lo único que sabes es llorar, tienes un cuerpo de lujo pero de qué sirve ser tan hermosa cuando no puedes hacer nada, eres una inservible.
Con esta última frase se bajo de la cama y empezó a buscar su ropa para cambiarse. Regina se logro tranquilizar un poco al saber que él no la forzaría a nada hoy, pero hasta cuando llegaría su paciencia, sabía que él era un hombre y que tenía sus necesidades, necesidades que ella como su esposa debía suplir, pero también sabia que ella nunca iba a estar lista para entregarse a él de la manera como esperaba.
-Me voy a buscar alguna mujer de verdad, que si sepa como complacer a un hombre, y que en vez de llorar grite mi nombre, no me esperes que no regresare hoy, y no sé si lo hare mañana o el día después.
Esas palabras en vez de molestarla a ella como cualquier esposa normal lo haría, la llenaron de paz. Al menos sabía que no tenía que hacer nada y que sus necesidades otra la iba a suplir, y muy poco le importaba esto. Con las lágrimas aún en su rostro se durmió, esperando que sus sueños le brindara la tranquilidad que su realidad no le permitía.
Pasaron tres días y Regina no tenía noticias de su esposo, al menos esperaba que no le hubiera sucedido nada, pero el mismo le dijo que no lo esperara pronto.
Ella estaba sentada a la orilla del mar pensando en la única dueña de sus pensamientos desde que la vio en la iglesia, estaba pensando en Emma su hijastra. Pensaba como serian sus besos, tenían que ser delicados, sus labios deben ser suaves y sus manos seguramente dan las mejores caricias del mundo.
Una pelota que le pegó en la pierna la saco de sus pensamientos, cuando alzó la mirada vio a una jovencita como de 14 años calculaba ella, era afro descendiente, con el cabello rizado y unos dientes blancos perfectos que le hacían lucir una sonrisa esplendida.
- Disculpe Srta. Mi hermanito lanzó la pelota muy fuerte y no se dio cuenta que usted estaba aquí.
- Tranquila, no hay problema jovencita-Le sonrió Regina de una manera tierna y cariñosa.
-Anggie, mi nombre es Anggie ¿por qué esta aquí sola?
-Se supone que estoy de luna de miel pero no sé donde esta mi esposo, por cierto mi nombre es Regina-no sabía porque había sido honesta con esa joven pero algo en ella, le hacía confiar.
-Si quiere se puede unir a mi familia por un rato, a mis mamá no le molestaría.
- ¿Tienes dos madres?No pudo de evitar preguntar.
- Si, están allá, ven y te las presento.
Caminaron hacia el lugar que había indicado la joven. Ahí se encontraban dos mujeres, una rubia con el cabello corto con una gran sonrisa marcada en su rostro jugando con un niño que no podía pasar de los 10 años, junto a ella sentada en una silla de playa, estaba una morena alta impresionante, elegante, con cabello rizado abundante, su porte era imponente, en sus manos tenía un libro y en ocasiones alzaba la mirada para reírse de los juegos de la mujer rubia y el niño.
-Mamá B, mamá T, esta es Regina. Le encontré sentada sola en la playa y me ha dicho que está de luna de miel y su esposo la ha dejado sola.
La morena se puso de pie y se veía mas impresionante si esto se podía, llevaba una camisilla blanca y pantalones cortos, como hacía para verse tan elegante en esa ropa no sabía pero definitivamente se veía con un porte empresarial.
-Hola Regina, mucho gusto soy Bette Porter. Ella es mi esposa Tina, ya conoces a mi hija Anggie, y este jovencito que ves acá es nuestro hijo Steven.
-Mucho gusto Bette y Tina. Soy Regina Mills, bueno Regina Nolan. Me he casado hace 3 días.
-No sé qué tipo de hombre deja a su esposa tirada en su luna de miel-intervino Tina.
-Te alegras de ser lesbiana cierto-Dijo Bette con una sonrisa de suficiencia mientras besaba a Tina por el cuello.- Deberías pensarte en incluirte en el mundo L Regina-
-Recuerda que Shanne dejó plantada a Carmen en el altar, así que no podemos hablar mucho- Dijo Tina a Bette.
-Que coincidencia la mujer que me peino también se llamaba Shanne...
-"Regina, ¿qué haces aquí y con estas mujeres"? - Dijo David quien se apresuro a ponerse al lado de su esposa y abrazarla. La había visto a lo lejos y se acerco mas al corroborar que si era ella y que estaba hablando con esas mujeres.
-Ella estaba sola en la playa porque al parecer su marido en un acto de caballerosidad la dejó sola- intervino Bette con una mirada fulminante hacia David, con la mandíbula tensa, las venas en su cara demostraban que él no le agradaba para nada, para esa hermosa joven que parecía tan amable.
-"No tienen nada que opinar, vamos mi cielo. Se ha presentado un problema en la empresa y debemos regresar"-.
-Ok. Un gusto en conocerlas chicas, tienen una hermosa familia y disculpen a mi esposo. Me pensaré tu propuesta Bette.-Se despidió con un gesto de la mano y se fue con David.
Al llegar a la mansión Nolan, Regina no podía disimular su emoción por ver a Emma, Se preguntaba donde podía estar.
David no llego con ella a la mansión sino que se fue para la empresa de una vez, así que Regina podía sentirse tranquila mientras que el no estaba.
-Gina, hola. Estas aquí, no te esperaba que digo los esperaba tan pronto.-
Dijo Emma mientras que se fundía en un abrazo a Regina. Desde el día que se marchó, ella no había tenido tranquila, se imaginaba todo lo que podían estar haciendo y esto le carcomía el alma.
Deseaba con todas sus fuerzas ser ella quien besara a Regina, que fueron sus labios quien descubriera centímetro a centímetro cada espacio de ese cuerpo tan maravilloso, se imaginaba sus manos explorando su cuerpo, recorriendo su espalda, dejando que las yemas de los dedos hicieran círculos en su brazo, saboreando su cuello, sus pechos. Deseaba tanto a su madrastra como nunca había deseado a nadie.
Antes de ver a Regina y sentir todo lo que sintió creía fuertemente en la teoría que era asexual, porque nada ni nadie le excitaban y ahora solo con ver a la morena que tenía al frente su entrepierna se humedecía.
-Me alegra verte Emma-Expresó Regina mientras que la abrazaba más fuerte y podía oler el aroma dulce, fresco y natural de su rubia.
Se separaron de su abrazo y se quedaron mirando, perdidas la una entre la otra. Existe una leyenda antigua sobre un hilo rojo que une al verdadero amor, se dice que este hilo no se puede romper, que se puede enredar, pero que las personas destinadas siempre se encuentran, y que su atracción es tan grande que no la pueden evitar ni ocultar. Esto les sucedía a ellas.
-¿cómo les fue en su viaje?
-En solo tres días pude conocer gran parte de la isla, es tan hermosa que se me iban las horas caminando por sus calles, pero siempre me las arreglaba para llegar justo a tiempo para ver el atardecer.-
-¿Por que hablas en singular? ¿Mi padre acaso no estaba contigo?-
Por una extraña razón, que en realidad no era extraña sino que era producto de los sentimientos tan fuertes que Regina estaba sintiendo, ella opto por ser sincera.
-Tuvimos un problema la noche de bodas, el se enojo y se fue. No lo vi sino hasta que me busco para decirme que debíamos venir.
Esto lleno de una alegría inmensa a Emma, los celos que había sentido todo este tiempo desaparecieron.
-Mi padre tiene un carácter muy fuerte, cualquier cosa le desagrada.
Regina pudo ver la profunda tristeza tras esas palabras, y se prometió que iba hacer lo posible para sacarle a Emma mas de esa sonrisa que le había dejado sin aliento en la iglesia.
- ¿Qué te parece si para ir conociéndonos vemos una película? Vamos a vernos diariamente y me gustaría ser tu amiga.-
-Eso me gustaría muchísimo. Vamos a mi cuarto tengo un televisor 3D de 60 pulgadas, con pantalla HD y teatro en casa, te vas a sentir como en el cine.
-Espero que incluya todo lo que se hace en el cine... como las palomitas de maíz.-
-Claro esto incluye toda la experiencia cine.-
Finalizo Emma con una sonrisa gigante, después de todo no era tan malo que ella fuera su madrastra porque al menos la iba a tener todo el tiempo en casa.
Bueno chicas este fue el tercer capi de pasiones prohibidas, ya tengo listo el cuarto si hay muchos comentarios lo subo enseguida. ¿Qué les pareció el cameo de nuestra pareja Tibett?
Ustedes creían que iba a dejar que se consumara el matrimonio, como no me gusta leer esas escenas mucho menos escribirlas, pero las escenas entre en Regina y Emma muy al contrario cuando suceda seré detallada jajajjaa
!Nos leemos!
