Capitulo 3

Capitulo 3

~Pov Diana~

Pasaron como dos días desde que el marimö y yo hicimos las paces... Fueron unos días interesantes...interesantes en lo que iba siendo de instituto para fuera, ya que el convivir con alguien como Zoro se hacía interesante, más cuándo ambos discutíamos...generalmente por cosas sin sentido...pero no se como se las apaña, que siempre me acaba sacando de mis casillas.

Total, que tras una larguísima tarde, me dispuse, tras la cena, a irme a dormir, como habitualmente, a lo que el espadachín, Zoro, me acompañó, ya que, como todos sabemos, ama el dormir. Llegué antes que él a la habitación, para poder cambiarme. Me puse una camiseta larga que utilizaba como pijama, la cual no llegaba mucho más de la cintura, tapando lo justo y necesario.

Me tumbé en la cama, aunque no pretendía dormirme. Me sumergí en mis pensamientos...los cuales fueron interrumpidos por una sonrisa...una sonrisa que no sabía porque, pero hacía que el corazón me diese un vuelco. "Y cuando me sonríe...como solo él lo hace...cada vez que se sale con la suya..."En seguida me quité esos pensamientos de la cabeza... ¡No podía pensar así! ...o al menos no debía...

De pronto, escuché como la puerta se abría, dejando paso al peliverde.

-Vaya...ya estás aquí. -Afirmó él, haciendo un simple gesto con la mano, a modo de saludo.

-Hola a ti también, pelo musgo. -Dije algo desanimada. Su actitud me ponía de los nervios...

Se tumbó en la cama, en su cama. Ya que ya podíamos dormir en camas separadas.

-Buenas noches, Zoro... -Dije tímidamente, antes de apagar la luz.

-Buenas noches...chivata...

Pero me gustaba... ¡PERO NO EN EL SENTIDO DE ENAMORARME! Jamás... ¿como alguien como yo se iba a enamorar? ¡Ja! Que chiste... Aunque hay que admitir que ese culito...

Al cabo de un rato, intentando auto-convencerme del que el culo de Zoro no es la séptima maravilla del mundo, conseguí conciliar el sueño...

Corría, corría todo lo que las piernas daban de sí...huyendo de un sujeto de unos4 metros...Kuma...

Tropezó, cayendo al suelo. De pronto, escuchó su nombre... Diana.

Miró, y pudo ver así, a una pareja de unos 45 años, aproximadamente, un chico de unos 24, cuyos rasgos físicos eran similares a los de Diana, y un perro, cuya raza era un Golden Retriever.

-Papá...mamá... -Trató de levantarse, para poder correr hacia ellos, pero una mano la retuvo, sujetándola de la muñeca.

-No vayas...

Miró hacia atrás, viendo así a Zoro...abrió los ojos como platos, cuando de pronto hubo una gran explosión a sus espaldas. Se giró viendo así como las llamas quemaban los cuerpos, ya inertes, de sus familiares. Algo, o mejor dicho, alguien...se puso ante ellos, Kuma...apunto de atacarles...

-No...Vete...vete... -Jadeaba levemente la morena. Cierto espadachín la zarandeaba, tratando de despertarla- Zoro...sálvales... -Decía con claro tono de desesperación... Sudaba...lloraba...

Comenzó a abrir los ojos, viendo así al chico.

-Tranquila...era solo una pesadilla...

-Zoro... -dijo, mientras los ojos eran inundados por un mar de lágrimas, abrazando al chico, aferrándose a su pecho- No te vayas...por favor...te necesito...

El perliverde, atónito, no pudo más que abrazar a la chica, de la manera más protectora posible.

-Tranquila... Mira...vamos a fuera, necesitas despejarte, ¿vale?

Ella solo asintió. El espadachín, se levantó, ayudando a la chica, pasando su brazo por el hombro.

Salieron al exterior, para ser exactos, al lado del arroyo. El espadachín se salió de la casa, con un vaso de leche, se sentó a su lado, ofreciéndole el vaso.

-¿Quieres? -Ella asintió, arrimándose al peliverde- ¿Estás mejor?

-Si... -Dijo sin apartar la mirada del vaso, en un susurro- Muchas gracias...Zoro...

El espadachín pensaba averiguar que demonios había soñado esa chica, pero no ahora...no era el momento más adecuado para sacarle información.

-Zoro... -Le llamó la chica, la cual le miraba suplicante- ¿Puedo...dormir contigo...? Solo por esta noche... Es que...necesito compañ...

El chico la acalló con un protector abrazo.

-Claro que puedes, baka... -Se separó lo suficiente como para poder mirarla a los ojos, y le sonrió- Voy a estar contigo...y vamos a patearle el puto culo a Kuma. -Ella no pudo evitar soltar una pequeña carcajada, lo que hizo que el joven se sintiese bien...sonriendo para sus adentros- Pero es tarde...y hay que descansar, así que... -Dijo el peliverde, poniéndose en pie, extendiendo su mano para que la chica realizase la misma acción. Cogió su mano y se puso en pie.

Una vez llegaron a la habitación, el espadachín se tumbó en su cama, dejándole un hueco a la morena, la cual, tímidamente, se tumbó a su lado.

-Ven... -Dijo Zoro, ofreciéndole que se acercase.

Ella se quedó dudando unos instantes...pero enseguida reaccionó, arrimándose a su lado, echando la cabeza sobre su pecho, a lo que él la rodeó, abrazándola. Y así fue como ambos se quedaron sumidos en un profundo sueño.

Los rayos comenzaban a colarse por la estancia, dando comienzo a una nueva jornada.

La morena se fue despertando poco a poco, y sonrió cuando vio al espadachín a su lado.

Decidió quedarse un poco más...le encantaba su olor...le encantaba todo él, aunque no lo quisiese admitir, todo por su orgullo, pero le encantaba su manera de vivir la vida...la vida que a ella le quitaron una vez, que todavía no ha podido retomar.

Se levantó, y dirigiéndose a su armario, cogió unos vaqueros azules, cortos, una camiseta de tirantes de color azul celeste, y unas zapatillas de lona del mismo color que la camiseta. Se dejó el pelo recogido en una coleta, y una vez terminó de arreglarse, bajó a la cocina a desayunar para después irse al instituto.

Pasaron las horas muertas...horas en las que se dedicó en pensar el cierto espadachín...inconscientemente.

El espadachín se encontraba sentado, apoyando la espalda en un árbol, el que había más próximo al arroyo, con los brazos a modo de almohada. Disfrutaba de la tranquilidad que le proporcionaba es lugar, aunque echaba de menos a algo...o mejor dicho, a alguien, la cual no tardaría mucho en llegar.

Sonrió. Por fin estaba aquí.

-Vaya, hola de nuevo, chivata. -Saludó el espadachín, percatándose de la presencia de la chica.

-Hola, pelo musgo. -Señaló el suelo, para ser exactos, al lado del peliverde- ¿Puedo?

Él solo asintió, dejándole sitio. Ella se sentó, y mirándole, dijo:

-Gracias...

-¿Gracias? Con eso no me vale... -Contestó él, mirándole de reojo, aparentemente serio.

-¿Entonces? ¿Que quieres que haga? -Refunfuñó la morena, hinchando los mofletes. El pirata hizo como el que se lo pensaba.

-...Dame un beso... -Dijo pícaramente, antes de estallar a carcajadas, a lo que ella se ruborizó enormemente.

-¡Baka! -Miró hacia otro lado, tratando de que el espadachín no viese su sonrojo, pero tarde, al él pocas cosas se le escapan.

-Oi... -Le llamó, poniéndose serio- ¿Que soñaste anoche...?

-¿Anoche? Bueno...más que soñar... -Tomó aire- ...era recordar...

-¿Recordar? -El chico le miraba atento.

-Si...recordé a mis padres...a Kuma...

-¿Que tiene que ver Kuma con tus padres?

-Todo...ocurrió cuando yo tan solo...tenía cinco años...

~~~~Flashback~~~~

Una pequeñaja, que no superaría los cinco años de edad, paseaba junto a un hombre de unos sesenta, por las calles de un pueblo. A ambos se les veía felices, reían.

-Venga, Diana... -Dijo el anciano- Se está haciendo tarde, y tu madre me va a regañar...

-Jo...venga, abuelo, yo quiero quedarme un poquito más... -Dijo ella, haciendo pucheros.

-Está bien, está bien...pero entonces...nos quedaremos sin el postre.

-¡¿Que? -Chilló ella, "aterrorizada"- ¡Eso no puede ser, abuelito, rápido, tenemos que volver a casa!

Y el abuelo, con una sonrisa de oreja a oreja, empezó a caminar tras su nieta.

Un pequeño papel cayó sobre su cabeza, lo cogió y le echó un vistazo.

Esto es lo que pasa cuando juegas con fuego.

Firmado: Kuma.

El anciano abrió los ojos como platos. Se maldijo a si mismo y al que escribió la nota. La rompió en mil pedazos y comenzó a correr como podía hacia su casa.

Una explosión, hizo temblar todas y cada una de las casas del pueblo, encendiendo más todavía las alarmas del anciano. Corrió, mientras que Diana le seguía como podía.

Cayó de rodillas...la casa...estaba envuelta en llamas.

-¿Ma...mamá? ¿Papá...? ¡Hermanito! -Lloriqueaba la pequeña...

~~~~Fin del Flashback~~~~

-Lo que...lo que...soñé fue como la explosión se los volvía a llevar...iba a ir con ellos...pero tú me detuviste.

-Diana... -Este le miró, y abrazándola fuertemente, dijo- Tranquila...te juro que no voy a permitir que te pase algo así...

Tras el almuerzo, el anciano, mandó a Diana a que fuese a hacer unas compras, y está bajó hasta el pueblo a hacer el recado.

En el camino de regreso, caminaba tranquilamente, cargando con las bolsas. De pronto, visualizó una figura de un tamaño considerable. Abrió los ojos como platos, y de pronto, dejo de respirar, como si los pulmones se les hubiesen congelado. Las bolsas cayeron al suelo.

-Ku….Kuma… -Una ansiedad fue apoderándose de su ser. Pero al ver que al lado de aquel sujeto se encontraba un crío que no pasaría de los seis años, reaccionó, colocándose entre este y Kuma.

-Apártate… -Dijo en fríamente y con un tono que asustaría al más valiente, pero ella no se movió.

-No.

Kuma apretó el puño, para después propinarle un fortísimo puñetazo en el estómago, tirándola al suelo, pero a pesar del enorme dolor, volvió a poner en pie, como pudo, ya que las piernas le fallaban.

~Pov Zoro~

Tras miles de indicaciones por parte del anciano, bajé el camino que llevaba de la casa al pueblo. Pues la tardanza de Diana empezaba a preocupar al viejo, no es que yo también esté preocupado, para nada.

Una vez llegué al pueblo, sin perderme (:O), y felicitarme a mi mismo con halagos que nadie podría entender, miré a mi alrededor, feliz, hasta que esta felicidad se esfumó de golpe. Vi…como Kuma golpeaba de manera brutal a Diana…

El gran sujeto se preparó para realizar uno de sus ataques con su Akuma no Mihacia Diana y el pequeño.

-Pad Hou…

Pero antes de que los dos recibiesen el impacto, corrí, desenvainando a Sandai Kitetsu y a Shusui,haciendo de escudo, evitando que tanto la morena como el mocoso sufrieran cualquier clase de daño.

-Lo tendré que dejar para otro día… -Dijo con un evidente tono de irritación en su voz. Con la almohadilla de su mano derecha, se teletránsportó, si así se le puede llamar, hacia dios sabrá donde…

En cuanto no hubo peligro a la vista, envainé ambas katanas, cuando sentí un peso en mi espalda, me giré con cuidado de no tirar al sujeto, hasta que pude ver que, a causa del gran golpe recibido, Diana cayó exhausta, la sujeté, antes de ver como el crío nos daba las gracias y salía corriendo, probablemente a su casa, asustado.

Cogí a Diana en brazos, y no se cómo me las apañé, cogí alguna de las bolsas con las manos y cogí un par de bolsas con cada una, y con la boca, sujeté la ultima, como si de mis katanas se tratasen.

Caminé de vuelta a casa, contemplando, de vez en cuando, como la chica dormía, y de vez en cuando se acurrucase contra mi pecho, lo que me provocaba unos malditos nervios y un notable sonrojo en mis mejillas.

No tardé mucho en divisar la morada donde residíamos. Y una vez allí, al anciano le faltó tiempo para salir a vernos. Cuando vio a su nieta siendo cogida por mí, y aparentemente inconsciente, se alertó, y antes de que abriese la boca, dije:

-Voy a llevarla a su habitación y enseguida hablamos.

Y así hice, una vez llevé a Diana a su dormitorio, y dejé las bolsas en la cocina, salí de nuevo al exterior.

-¿Y bien? –Dijo un impaciente anciano, con el entrecejo notablemente fruncido.

-Verá…

Le expliqué todo lo sucedido, y él, dándome las gracias, se retiró a realizar su hobby favorito, la lectura.

Las horas se me pasaron muertas. Me encontraba, como habitualmente hacía, tirado en el césped, al lado del ya, mi acompañante favorito, el arroyo.

Tras varias reflexiones sobre cómo se creó el universo, o si cabe la posibilidad de que Luffy tuviese un agujero negro como estómago, cierta chica de pelo marrón se acercó a mi persona.

-Buenos días, bella durmiente. –Dije antes de que llegase a mi lado. Se sentó y con una amplia sonrisa me dijo:

-Gracias, marimö.

-Descuida, chivata.

Si, me encantaba llamarla así, porque así era como la sacaba de sus casillas y la ponía nerviosa, y eso me gustaba de ella…un momento…. ¡¿Qué estoy diciendo?

Hubo un extraño silencio entre los dos, el cual aproveché pasa mirarla de reojo, se encontraba con la mirada perdida.

-Oi… -Dijo ella, tratando de llamar mi atención, mirándome- ¿Cómo…cómo son ellos?-Alcé una ceja. ¿Cómo que como eran ellos? La miré sin entender- Me explico… ¿Cómo eran tus nakamas?

-¿Mis nakamas? –Solté una sonora carcajada ante la pregunta- Es una tripulación loca. Y creo que todos son unos psicópatas, pero... nos ayudamos los unos a los otros... Nuestro capitán se llama Luffy, y está como una cabra, le encanta comer. Luego está Nami, la navegante, es peor que el demonio, y nunca le pidas dinero por que se aprovecha. Luego está Ussop, es tirador y es el mayor mentiroso que haya podido haber en los 7 mares. Después Sanji, el cocinero, un pervertido más mujeriego que el jefe de la play boy. Luego Chopper, un reno doctor, habla pero eso es una larga historia... Luego está Nico Robin, una arqueóloga, para mi extraña, siempre está leyendo. Luego Franky, un ciborg, también una larga historia. Y por ultimo Brook, un esqueleto, ¿el porque es un esqueleto? También es una larga historia que no tengo ganas de contar…

-Pues vaya, anda que especificas, soso… -Dijo ella, hinchando los mofletes, un gesto que me hizo bastante gracia- Oi…en tu mundo…habrá alguien especial para ti que te esté esperando, ¿verdad?

Y yo, tan inocente, contesté:

-Pues claro, mis nakamas.

-¡No me refería a eso, lechuguino!

-¿Entonces? –Pregunté, ya confundido.

-Me refiero a que...tendrás una novia que te esté esperando, ¿no? –Vale, ahora sí, eché a reír, a carcajada limpia, a lo que ella, colorada, apartó la mirada. ¿Yo? ¿Zoro Ronoa? ¿Una novia? ¿Qué clase de chiste era ese?

-Que va, nunca he tenido una. Tampoco es que sea algo que me llame la atención…

-Pero… ¿alguien te gustará, no? No creo que seas una persona sin sentimientos.

Yo, para desviar su pregunta, le formulé otra.

-¿Y tú? ¿Tienes novio?

-¿Yo? Nunca…aunque no tengo intención de tenerlo… -Respondió sencillamente.

-Me extraña… -Un momento… ¡¿Cómo cojones se me ocurre soltar eso?

-¿Cómo?

Bueno…ya llegados hasta este punto… ¿Qué puede salir mal?

-No se…eres maja…buena chica, una gruñona...y bueno…no estás mal, físicamente.

-¿Y como es que el gran Zoro Ronoa no tiene novia?

-Por que nunca me han llamado la atención esas cosas.

-Pero seguro que te gusta alguien de tu tripulación. –Insistió.

-Pues te equivocas….

-Eres un aburrido…

-¿Me vas a poner algún defecto más? –Dije, irritado.

-Con todos y cada uno de tus defectos, podría escribirla Biblia en verso.

-¿Ah, sí? –Dije…. ¿acercándome a ella?

-Eh, vosotros dos, ya es la hora de la cena… -Interrumpió elojii-san,a lo que nosotros asentimos.

~Fin Pov Zoro~

La cena fue más tranquilita de lo normal…de momento…

-Oi, Diana, -le llamó el anciano- Este fin de semana comienzan los festivales del pueblo… ¿Por qué no pruebas este año a echar la papeleta?

-Está bien…aunque sabes que tendré la misma suerte de todos los años…

-¿Papeletas? –Interrumpió el espadachín, apartando su mirada del plato a los otros dos.

-Para un teatrillo que hacen todos los años para el festival… Ha Diana siempre le ha hecho mucha ilusión.

-Zoro, Zorito, Zoro, ¿te apuntas?

-No.

¿Y para que iba a insistir?

-
To be continued

Glosario:

*Baka: Idiota/Tonto

*Oi: Oye

*Sandai Kitetsu: (en español se conoce como: La Tercera Indomable). Katana demoníaca, es una descendiente de una Saijo Ō Wazamono (espadas de grado supremo) sobre la que se dice que hay una maldición que acaba con la vida de sus poseedores, es una de las 80 Wazamono . Fue una de las obtenidas en Logetown. Su valor real podría alcanzar 1.000.000 berries

*Shusui:Espada perteneciente a Ryūma, un legendario espadachín famoso por haber llegado a matar a un dragón. Tras un duro combate en una de las torres de Thriller Back, Reuma es derrotado por Zoro y le regala su espada. Su precio alcanzaría los 20 millones de berries pues, al igual que Wado Ichimonji, pertenece a las 21 Ō Wazamono. A diferencia de Yubashiri, su espada anterior, Shūsui es increíblemente pesada, haciéndola más poderosa pero al mismo tiempo más difícil de maniobrar.

*Ojii-san:Viejo.