Aquí está un nuevo capítulo de La Matriarca, una disculpa por la espera y un saludo a cada una de ustedes. De verdad gracias por leerlo y motivarme a seguir escribiendo. No es porque yo no quiera, sino por el escaso tiempo que me queda luego de un día de trabajo ya que debo darle lo mejor de mí a mis pacientes en terapia así que disculpen y tratare de actualizar lo más pronto posible.

Candy Candy no es mío, solo soy una eterna fan de la chica de las coletas.


Estratega

Chicago Illinois 1919.

Un nuevo día empezaba. Todo cambiaría en su vida a partir de la elección que había tomado la noche anterior. Se lo merecía, de lo merecían los suyos y sobre todo se lo debía a ella. En su relación juraron siempre ser sinceros el uno con el otro, y compartir sus penas y alegría había fallado en ese aspecto. Ya que nunca expuso sus verdaderos sentimientos y coloco kilómetros de distancia en excusa de una falsa libertad auto impuesta.

Durante sus muchos años había aprendido que antes de iniciar una lucha se deben saber cuáles son las armas que se poseen, los amigos y los enemigos. Tenía claro que no todos apoyarían su decisión y también que más de alguno influiría siguiendo sus propios intereses, moviéndose secretamente. ¡Así era la sociedad! Todos buscaba aquello lo cual les beneficiara sin importar sus sentimientos.

Debía mover cada pieza en su tablero cuidadosamente porque aún no sabía contra quienes se enfrentaría.

El sonido de la puerta lo saco de su cavilación.

-Adelante…dijo.

El mayordomo ingreso a la habitación.

-Buenos días Sir Williams-dijo, al inclinarse suavemente en señal de respeto.

- ¿Has hecho lo que te pedí? -pregunto.

- Sí, señor-respondió el mayor- El señor Johnson vendrá alrededor de las 7:30 Am.- confirmo viéndole fijamente.

Para todos en la residencia Andley, el señor era una persona demasiado reservada y muy pocas veces les pedía hacer algo para él, así que cuando lo pedía…sus órdenes eran tomadas rápidamente y todos daban su mejor esfuerzo.

Esa mañana fue uno de esos días y a muy temprana hora mando llamar al señor George.

- ¡Gracias, Walter! Por favor al llegar pásele a la biblioteca, y avísale a mi tía que me espere a desayunar, no iré esta mañana a la oficina y me quedare en casa, también dile que luego del desayuno necesito hablar con ella.

_Así será señor, ¿puedo ayudarle en algo mas-pregunto el atento hombre.

-No, Walter eso es todo, gracias- Dijo mientras guardaba unas cartas muy importantes dentro de sus sobres.

-puedes retirarte.


- ¡Buenos días tía! - dijo mientras bajaba suavemente acercándose para besarle la mejía.

-¡Buenos días Williams! Respondía alegremente Elroy. Le gustaba mucho que se quedara a compartir el desayuno con ella.

- ¡Ya llego la correspondencia querido? -pregunto observando las cartas que Williams tenía en la mano.

-No tía, no se preocupe. Son para enviarlas-dijo con una sonrisa sincera mientras la acompañaba al comedor.

-George ha vendo temprano hoy…Williams ¡algo urgente para tratar? - dijo viéndole fijamente parada frente a la puerta del comedor.

-siempre hay cosas urgentes tía- respondió con una sonrisa.

Pocas veces le veía sonreír de esa forma tan sincera y la mayoría era por causa de esa niña revoltosa y atolondrada.

- ¡No se preocupe!, yo me encargo de todo- dijo sonriendo, retirándose hacia la biblioteca.

-Muy bien querido, entonces te espero-dijo Elroy con una sonrisa.

George se encontraba en la biblioteca esperando el ingreso de su jefe. Muy rara vez Williams le hacia venir temprano a la mansión, de no ser por asuntos urgentes. Así que imaginaba que algo importante estaba sucediendo. Los negocios estaban bien, varios contratos estaban en trámites y algunos viajes fuera del país habían sido pospuestos por la boda del joven Corwell. Dentro de un par de días William tendría que viajar a San Francisco por un contrato muy importante. El papeleo estaba listo. Personalmente se había encargado de cada detalle, la única duda que le apremiaba y por mucho tiempo lo mantenía siempre en expectativa era sabe si por alguna razón su astuto jefe se enteraba de lo que estaba pasando con la señorita Candys.

La puerta de la biblioteca fue abierta, ingresando un Williams con la sonrisa más radiante que había visto en él durante los muchos años que tenia de conocerle… y eso era mucho.

-Buen día, George- dijo saludándole- por favor siéntate- con la mano le indico el sillón de la sala de la biblioteca.

-Buen día Williams –dijo sentándose en el sofá.

-perdona, por hacerte venir tan temprano-dijo en una señal de sinceras disculpas.

- No te preocupes, Williams

-Me imagino te abra sorprendido te hiciera venir tan temprano.

-No diré que no, pero dime ¿Qué ha pasado? -pregunto –¿es algo importante?, de otra forma no me habrías hecho venir…dime-dijo viéndole con atención.

-Si. tienes razón, vamos al grano.

El hombre frente a él era su mejor amigo, a pesar de los años que se llevaban, George fue el único que siempre estaba apoyándole pasara lo que pasara y sabía muy bien que se alegraría mucho al saber de su decisión. Por el momento solo esperaba no estar equivocado respecto a los sentimientos de Candys. Lo vio en su mirada esa última vez que pasearon en Lakewood y muchos de sus fantasmas habían quedado atrás. Debía esperar hasta el día de la boda para poder volver a conversar y comenzar su plan.

Una señorita del servicio ingreso llevándoles un delicioso café humeante y unas galletas como aperitivo.

Fuere cual fuere la situación lo que más deseaba George era poder ayudar a solucionarla… aunque nunca estuvo preparado para lo que escucho.

- "Me casare dentro de un año"-dijo sin más.

El silencio duro varios minutos en la habitación, observándose fijamente.

George no sabía cómo reaccionara aquello. Pero algo si sabía "Jamás permitiría que Williams se casara presionado por el consejo y mucho menos con alguien a quien no amara y fuera impuesta por voluntad de otros".

- ¡Jamás ¡-aquella voz se escuchó por toda la habitación…-escúchame bien, ¡jamás permitiré que te cases obligado por el consejo! - estaba molesto.

-Nunca lo permitiré. "primero tendré que morir antes de permitir tal cosa"-sabia la influencia que tenía el consejo, había estado allí cuando esté fue formado específicamente con el fin de cuidar y proteger al joven patriarca que en aquel entonces solo era un pequeño niño. También vio como él consejo fue tomando poder debido a la ausencia de Williams durante el tiempo que estuvo perdido. Su trabajo en aquel entonces fue ayudar al difunto patriarca. Ahora era el secretario personal y mano derecha del actual patriarca. También era abogado y su amigo. Aunque no se tomaba atribuciones que no le correspondían nunca dejaría que aquellos se aprovecharan.

Se levantó del sillón, no podía estar sentado mientras el joven frente a él aceptaba aquella imposición. Debía pensar una forma de hacerle reaccionar, sin duda agradecería el hecho que le estaba avisando para así poder disuadirlo de tremenda locura.

- "Nunca creí que fueras a aceptar casarte por orden del consejo". Dijo, viéndole. Parecía tan decidido- ¿Por qué? -pregunto- Has crecido y ya no eres un joven que necesite de mi a cada decisión. Pero… los años que hemos estado una al lado del otro han servido, te he conocido lo suficiente como para saber que tus sentimientos están en otra dirección, por eso me atrevo a oponerme rotundamente a un matrimonio en el cual no hay amor de tu parte. ¿Dime? -pregunto nuevamente- ¿porque lo has aceptado?, realmente creí que lucharías por ella.

Los ojos de Williams se abrieron de sorpresa. ¿Era tan notable su amor?

No espero una reacción así de su amigo. El hombre frente a él no era George Johnson. Aceptaba que tal noticia no se daba de esa forma, tomando en cuenta la presión de la cual era víctima. No había tenido tacto al darle tal información. Aunque no espero verle perder la compostura. Una sonrisa adorno su rostro, realmente podía confiar en George su vida y la de aquellos que él amaba.

Y precisamente eso era lo que haría al entregarle esas cuatro cartas y que él se encargara de hacerlas llegar a sus destinos finales.

-Ella- dijo en un suspiro, él sabía muy bien quien era ella. -y dime-pregunto- ¿Quién crees tú que es ella?

La voz de Williams se escuchaba tranquila y eso lo sorprendió, volteo a verle para responderle y lo encontró a unos cuantos pasos de él…

Williams coloco su mano en el hombro de George, debía calmarlo.

-Sentémonos-dijo, guiándolo al sillón –tenemos mucho de que conversar…

0000000000()000000000

La noche anterior había llegado tarde a casa. No imagino que al ingresar al comedor se toparía con la muy agradable familia Legans.

- ¡Oh, querido! ¿ya estás aquí? - dijo Elroy con emoción – George, que alegría tenerte por aquí- para ella George era una persona de absoluta confianza, muy estimado por cada miembro de la familia, mucho más los jóvenes, de los cuales se volvía cómplice…

-Buenos días- dijo George al ingresar-madame-saludo a la matriarca con una leve inclinación.

-Siempre tan formal George- dijo Elroy con una sonrisa. Ella apreciaba al secretario, desde muy joven formo parte de su familia y fue su mayor apoyo en los momentos difíciles. Viajo de continente a continente buscando a su adorado sobrino por un año, encargándose a la ves de los negocios y la seguridad de la familia y todo mientras había una guerra que no beneficiaba a nadie si no lo único que causaba era dolor y perdidas.

-Williams, George, que gusto verles- dijo Raymond Legans mientras se acercaba a saludar a los recién llegados. -Disculpa que hemos invadido tu casa sin avisar- dijo a Williams.

-no te preocupes –Dijo Williams- siempre son bienvenidos…

-Gracias- dijo Raymond- Sarah y Elisa querrían tanto ver a la señora Elroy que me fue imposible convencerles.

-Así es tío Williams-dijo rápidamente Elisa.

Causando que todos voltearan a verla y en especial Williams que le dedico una mirara interrogante.

-por favor, comencemos- dijo Williams dirigiendo la mirada al desayuno.

-Por favor- dijo Elroy indicándole al servicio que ya podían servir.

El desayuno era ameno. Raymond era un hombre muy sencillo aun para la posición que tenía dentro de la familia. Un hombre correcto y que supo a su tiempo guiar el camino de su familia, la cual abusaba de su apellido y posición social. Dentro de los primeros años en que Williams tuvo que viajar de un lugar a otro, los negocios que fueron puestos en sus manos dieron gran éxito. Uno de ellos, la inauguración del complejo hotelero en Florida entre otros. El apoyo de Neil también fue importante, dejo de ser un señorito mimado y consentido y se convirtió en un excelente estudiante en la facultad de derecho. Elisa había viajado a Francia a recibir unos cursos luego de la guerra y al regresar se instaló en el complejo hotelero. Sarah al verse sola en su residencia en Songville, decidió seguir a su esposo y acompañarlo en sus diferentes viajes.

La conversación estuvo concentrada en los negocios fuera y dentro del país. También en un nuevo inversionista que había concretado buenos negocios en términos excelentes atrayendo la atención de grandes empresarios en Londres, Francia y América. Lo interesante de este empresario era que muy pocas personas le conocían por no decir ninguna, siempre sus negocios eran concretados por su representante legal. Archie comento sobre el gran parecido que tenía con Williams y se hicieron una que otra broma sobre si eran amigos.

Elisa y Sarah comentaban sobre detalles de las bodas de las hijas de algunos conocidos y las parejas de algunos invitados. Esto hiso traer una pregunta a Elroy que sorprendió a todos en la mesa.

-Williams, ¿Quién te acompañara para la boda? - pregunto, viéndole fijamente, ya que desde varios días tenía en mente esta pregunta-dime, ¿has escogido quien te acompañara?

Aquella pregunta descoloco a Williams y no supo que responder. Ya que precisamente de eso quería hablar con ella después del desayuno.

-Recuerda no cualquiera puede ser tu pareja- recalco.

-No se preocupe tía – Contesto Archie, este era el momento de ayudar a su tío y sembrar la semilla de la duda en la mente de todos los presentes. Aprovecho muy bien al ver que su tío no respondió, guiñándole un ojo para que lo dejara intervenir.

Archie era astuto y tal como su tío sabía jugar las cartas a su favor.

-Pero ¿ porque dices eso? Pregunto Elroy- acaso conoces a la invitada de Williams- indago ansiosa de conocer a aquella que su muchacho decidiera tomar como su futura esposa.

Todos observaron a Archie esperando su respuesta, inclusive Williams le vio con curiosidad sobre qué haría ese muchacho.

-Así es tía- respondió mientras masticaba lentamente su bocado y todos le veían.

-Entonces dime quien es- dijo Elroy con emoción.

- ¿pertenece a nuestra sociedad?,¿es una joven decente? ¡dime, por favor!

Muchas preguntas se escuchaban e parte de la mayor, su emoción al saber que al fin su joven sobrino asistiría a un evento en compañía de una joven la llenaba de mucha emoción y más al saber que aquella podía significar algo más.

Al ver que el joven Corwell se quedó en silencio simplemente comiendo su comida, la molesto mucho.

-Vamos Archivald ¿porque guardas silencio, responde- ordeno.

Archie tomo la servilleta y luego la coloco en la mesa, respiro profundamente y dijo-el desayuno ha estado delicioso, felicita a Ofelia, tía. Es una excelente cocinera.

-Archivald Corwell-dijo Elroy con molestia al ver la actitud del joven.

-jjjj-rio Archie.

Todos esperaban su respuesta, unos con intriga de saber quién había llegado al corazón del patriarca y otros con envidia.

-Vamos tía, tranquila- dijo para calmarla- no se moleste, mire que le puede hacer mal y no quiero que este indispuesta para mi boda.

-Pero…Archivald Corwell, responde-dijo, muy molesta la mayor.

Una mirada desafiante se dio entre tía y sobrino. Ambos voltearon a ver a Williams, este solo levanto los hombros en señal de ignorar la situación. Dé verdad disfrutaba ver las peleas de estos dos.

-jjjj- su risa se escuchó por todo el comedor. Pero si no decía algo su tía lo mataría.

-Tranquila tía- dijo-No le puedo decir el nombre, ya que no es a mí a quien corresponde. En su momento sé que el tío lo hará. Pero si puedo asegurarle que ella pertenece a una de las familias más respetadas y ricas de toda América.

- jjj-rio-que digo América-dijo tocándose con el dedo la barbilla, como quien estuviera pensando lo siguiente a decir- Europa y Asia, el mundo sería mejor decir. Aparte de eso ella es una mujer muy hermosa, sencilla, refinada y educada…diría una digna representante de su familia.

Aquello impresiono a los presentes de gran manera. No esperaba una información así, mucho menos sabiendo lo diferente que era el patriarca de los Andley

¡oh! Williams, muchacho es cierto-pregunto la mayor, lo que más deseaba era ver a su muchacho formar una familia por decisión propia y sin ella tener que intervenir.

Williams solo asintió y le dio una pequeña sonrisa. Tenían muchas cosas de que hablar y esperaba ver en ella la misma emoción cuando le revelara la identidad de su pareja. Por eso decidió tomarse la mañana libre, sabía que aquella conversación debía hacerse lo más pronto posible y sobre todo dejar todo claro. No le era posible dejar nada suelto ya que lo que más deseaba era contar con el apoyo de aquella que le había amada como la madre que un día perdió.

Continuara …