Holisss, tengo un poco de tiempo así que quise actualizar la historia.


Disclaimer: ppgz

no es mío, solo la rara historia

Esta historia es dedicada a mi onee-chan Mitsukii-kun


Era una hermosa mañana de sábado, los pájaros cantaban, el sol brillaba y había una fresca brisa en el ambiente.

Una hermosa pelinegra se encontraba dormida profundamente en su cama hasta que escucho el sonido del despertador vibrar, se levanto con desgano y se dirigió al baño, al cabo de diez minutos salió del baño envuelta en una toalla y se dirigió su armario a buscar su ropa.

-que me pondré- susurraba la chica- no lo sé, quizás este- se dijo a si misma mientras observaba un conjunto que consistió en un jean negro y una blusa blanca -ya sé mejor este- se dijo.

Cuando termino de cambiarse se miro frente al espejo, tenía un short jean de color negro junto a una blusa de tirantes de color verde acompañada de sus inseparables converse , si que había crecido mucho en estos años, ya no era una chica de doce años, ahora tenía dieciséis y si que había cambiado, tenía un cuerpo espectacular, pechos grandes, cintura pequeña y caderas anchas; cualquier mujer la envidiaría, todo los deportes que había practicado antes si que le habían servido, también se había dejado crecer el cabello, ahora lo tenía más abajo de los hombros pero seguía teniendo ese toque rebelde tan característico de ella.

Bajo las escaleras y se dirigió a la cocina, donde encontró a su madre preparando el desayuno.

-buenos días madre- le dijo mientras entraba a la cocina y noto algo extraño - has visto a Dai y Shou- pregunto, pues se le hacía extraño que a esta hora no estuvieran desayunando.

-ellos se fueron con tu padre, los necesitaba un momento en su trabajo- le dijo la señora Mitsuko.

-oh, qué triste, yo también quería ir- dijo la pelinegra, sentándose para comer su desayuno.

-como estabas dormida, no quisieron levantarte Kaoru- le dijo la señora mientras le entregaba su desayuno.

- esta deliciosa- dijo mientras comenzaba a comer.

Cuando termino su desayuno, salió de su casa y se dirigió al parque, habían quedado con sus amigas encontrarse allí.

Al llegar al parque visualizo a Momoko sentada en una banca y se dirigió a su lado.

-hola momo- le dijo, mientras se sentaba al lado de ella.

-hola kao- le dijo Momoko, apartando asiento para su amiga.

-¿Cómo has estado?, lo siento si te hice esperar.-

-no te preocupes, recién llego.-

-¿has visto a Miyako?

-ahora que lo dices, no, no la eh visto-

-bueno, entonces la esperamos-

Después de diez minutos sonó el celular de Momoko, dándole un susto a la chica.

-es un mensaje- dice mientras lee la pantalla del celular.

-¿de quién?- pregunta Kaoru.

-es de Miyako, dice que no va a poder venir porque va a acompañar a su abuelita donde una tía- dice Momoko un poco desilusionada.

-está bien- dice desilusionada la morena.

Al cabo de un tiempo las chicas se dirigieron a una heladería, cada una pidió su helado favorito; el de Momoko de fresa y el de Kaoru de menta.

-qué pena que miya se esté perdiendo de esto- dijo la morena, comenzando a comer su helado.

-sí, la hubiésemos pasado genial- apoyo la peli-naranja, también comenzando a comer su helado.

-bueno, que le vamos a hacer-dijo con tono decepcionado. –qué tal si vamos al parque de diversiones- animo la pelinegra.

-oh, lo siento kao, olvide que mi madre me quiere temprano en la casa- dice, tratando de disculparse.-para otra vez será…- dice, cogiendo sus cosas y despidiéndose de la morena.

-bueno, que le vamos a hacer- dijo la morena en un suspiro, la verdad le hubiese gustado estar un momento mas con Momoko, pero la chica prácticamente salió corriendo.

Cogió sus cosas, pago los helados y se dirigió al centro comercial, tendría bastante tiempo que no iba y tenía toda la tarde libre.

Al llegar subió por el ascensor al la zona de juegos, quería revivir viejos hábitos, recordaba que cuando era pequeña se quedaba hasta tarde en esos juegos y su mama siempre la retaba.

Dejo su mochila en un casillero y se dirigió a su viejo amigo, una maquina con la cual vivió grandes momentos.

Inserto las monedas en el pump it up y rápidamente escogió una canción, se paro sobre la plataforma y enseguida se empezó a mover como le indicaba la pantalla.

Otra, tras otra, tras otra ronda, la gente se comenzaba a amontonar alrededor de ella. Algunas personas la animaban, mientras otras gritaban lo bien que lo hacía. No falto alguno que otro que la retaba a una ronda, pero era obvio, ella siempre las ganaba.

Hasta que el final de la última canción llego, paro rápidamente mientras el resto de personas la aplaudían y le gritaban lo buena que era.

La verdad que eso si la había animado, y mucho, se sentía que podía seguir jugando mucho mas, pero ya no tenía suficiente dinero y tenía hambre.

Saco su mochila del casillero, se dirigió a los puestos de comida, ordeno rápidamente una hamburguesa con un vaso de cola, pago la comida y se dirigió sentarse, de verdad necesitaba comer.

Comenzó a comer y un momento ya había devora la comida, permaneció sentada un momento; pues estaba agotada, se sentía feliz, después de todo no había perdido su destreza y sus buenos reflejos.

Se dirigió al baño a mojarse la cara y al salir comenzó su regreso a casa.

Cuando llego a casa, dejo sus cosas en la entrada mientras se quitaba las botas.

-mama, ya llegue- grito, pero nadie contesto, entonces decidió avanzar hasta la cocina y encontró una pequeña nota en el refrigerador.

Kaoru, fuimos a comer a un restaurant.

Te estuvimos esperando, pero como no venias decidimos ir sin ti.

Regresamos a la noche, deje comida en el microondas, caliéntale y come.

No olvides de lavarte los dientes.

Con amor mama.

PD: nos llevamos a Shou y a Dai.

-excelente, una noche sola- dijo con sarcasmo. –Aunque… no sería mala idea ver una película – comenzando a imaginar las cosas que podía a hacer ella sola en la casa.

Se dirigió al baño y salió con un pijama de color verde manzana, el baño le había sentado muy bien, se había relajado y ahora se sentía más tranquila.

Subió a su habitación y prendió su laptop mientras se ponía los audífonos para escuchar música.

Se quedo dormida por un momento y al despertar se fijo que eran las 9:30 y su familia todavía no llegaba, entonces se acordó de algo…

-ay no, ay no, ay no, ay no, no termine la tarea- dice demasiado exaltada. – no la termine, no la termine, no la termine, y lo que es peor, nunca la comencé- dice exaltándose aun mas.

-esperen un momento- se dice a sí misma. – Hoy es sábado- dice como si fuera lo más obvio del mundo.- bueno, la puedo comenzar mañana- se dijo mientras volvía a jugar en la laptop.

-ya llegamos Kaoru- se escucho desde la puerta la voz de su mama.

-ya voy- grito saliendo de su cuarto y comenzando a correr dirección a su madre.

-mira lo que te trajimos- dice Tokio Matsubara, enseñando una caja de cartón.

-¿Qué es?-

-es un regalo de mi parte- dijo Dai, sintiéndose orgulloso a su pequeña hermana

Kaoru cogió la caja y al abrirla se pudo percatar de que dentro había un pequeño gatito de color negro, con ojos de color verde.

-qué lindo- dijo con los ojos brillantes, pues ese gato es toda una preciosidad.

-y como la vas a llamar- pregunto Shou.

-Shou, el gato es hombre, no es mujer- explico Dai a Shou.

-y bien como lo vas a llamar- insistió su padre.

-pues lo voy a llamar…


Bueno, esta vez la hice un poco más largo, quisiera que dejen en los reviews como quieren que sse llame el gatito de Kaoru.

La verdad espero que les guste y dejen reviews.

Sin más que decir, los quiero…

princesaazabache