Otoño. Las hojas de los arboles yacían en el suelo haciendo pequeños montones. Los niños jugaban saltando sobre ellos y esparciendo las coloridas hojas por doquier. Neji miraba a los pequeños jugar con una diminuta sonrisa en su rostro justo después de haber terminado su típico entrenamiento.

-Eh, Hyuga, olvidaste esto en casa –dijo una voz familiar a lo lejos.

-Tenten, ¿Qué haces aquí? –preguntó el genio al verla acercarse.

-¿Qué simplemente no puedo traerle el almuerzo a mi esposo?

Neji rió por lo bajo y la envolvió en un abrazo. Instintivamente activó su Byakugan y acarició suavemente el vientre de la castaña.

-Ya te dije que dejes de hacer eso –lo regañó Tenten con una sonrisa.

-No puedo evitarlo, me gusta ver cómo crece poco a poco dentro de ti. Siento tanta envidia.

-Apenas tengo tres meses de embarazo, no puedes ver la gran cosa.

-Eso es lo que tú crees –se burló él dedicándole una sonrisa un tanto arrogante.

-Calla y come, genio.

Se escondieron bajo la sombra de un árbol y se sentaron a comer. Las bolas de arroz que preparaba Tenten se habían vuelto las favoritas del Hyuga y el té que preparaba su prima era ya una tradición. Tomó un pedazo del maguro maki y al morder sintió algo picante escocer su lengua.

-¿Qué sucede? –pregunto Tenten al ver que su esposo se había quedado paralizado.

-Muy… picante… -logró pronunciar Neji con los ojos muy abiertos.

Tenten rió y le acerco un vaso de té a la boca. No pudo evitar rememorar aquella vez que sucedió lo mismo en una misión muchos años atrás, cuando comieron el famoso curry de la vida y Neji se enchiló al punto de activar su Byakugan. Esa vez, también le había dado de beber.

-Gracias, preciosa –susurró Neji recuperando el aliento.

-No puedo creer que un ninja de tu categoría no pueda soportar un poco de picante –dijo la chica en burla.

Neji bufó y desvió la mirada fingiendo indignación. Era cierto, nunca había tolerado el picante y ella siempre ocupaba eso a su favor para burlarlo, siempre. Cuantas cosas había vivido con ella. Cuanto lo conocía ella a él, y él a ella. ¿Era posible amar tanto a una persona?

-Tenten, ven acá –pidió Neji llamándola con los brazos para que se acercara. Ella lo hizo y se dejó envolver por los brazos del hombre con quien compartía su vida.

-¿Que te puso tan cariñoso? –preguntó Tenten embriagándose con el masculino aroma de Neji acurrucándose en su pecho.

-Tú –contestó él con seriedad acariciándole el cabello.

Llevó una mano al rostro de la castaña y la acarició suavemente haciéndole cerrar los ojos. Se acerco a sus labios y la besó como si pudiera perderla de un instante a otro. Tierno y dulce, ardiente y apasionado. Deslizó su mano por todo su cuello hasta llegar al escote del sencillo yukata que llevaba puesto.

-Me imagino que sabes dónde estamos –murmuro Tenten sobre sus labios.

-Aquí fue la primera vez que te hice mía –contestó Neji volviendo a besarla.

Los recuerdos acudieron a su mente como lo hacían en las noches de soledad cuando él se encontraba en misiones absurdas, lejos de ella. El olor de su piel, de su cabello, se mezclaban con los aromas del viento trasportándolo a su lado. La sentía. La amaba. Como la primera vez.

Se dejó llevar por aquellos recuerdos y simplemente siguió sus instintos. La deseaba como tantas veces.

Tenten condujo su mano bajo las ropas del Hyuga acariciándole la espalda en todo lo amplio. Él la recostó con cuidado en la hierba y se dispuso a despojarla del yukata que se interponía entre sus cuerpos.

-No lo hagas –pidió ella entre jadeos.

Neji bufó pero obedeció. Se dedicó a recorrer las largas piernas de su mujer por debajo de la ropa. La besaba con locura desmedida, mordiendo sus labios suavemente, jugando con sus lenguas. Descubrió uno de los pechos irreverentes que se alzaban frente a su intenso mirar y se dedico a besarlos, lamerlos, succionarlos. Regresó por su cuello hasta llegar de nuevo a sus labios dejando un húmedo rastro de besos desesperados. La necesitaba. Desató su pantalón y lo deslizó hacia abajo solo lo suficiente.

-Me vuelves loco –murmuró contra sus labios restregando su sexo enhiesto sobre ella.

Tenten enredaba sus dedos en el largo cabello de Neji. Delineaba hebra a hebra aferrándose a él. La impaciencia se apoderaba de ella más rápido de lo que hubiera querido. Ansiaba sentirlo dentro. Lo necesitaba. Alargó una mano hasta su trasero y lo atrajo aun más hacia ella.

Neji le dedico una mirada única. La observó detenidamente moldeando su cuerpo empapado y ardiente con aquellos ojos perla que la obligaban a perderse. La despojó de sus interiores y acarició con ansia su intimidad.

-Te necesito, Neji – masculló una única vez antes de sentirlo entrar en ella con delicadeza.

Comenzó a embestirla suavemente, casi con ternura. Casi. Acelero su marcha envolviéndola en un ritmo extasiante. Una fría brisa recorrió sus cuerpos y provocó que se erizaran todos y cada uno de sus poros. Un gemido se escapo de los labios de Tenten incitando al Hyuga a acelerar el ritmo para llevarlos a un placer indescriptible. Ella dejó caer la cabeza hacia atrás

Él la escuchó gritar su nombre.

Ella lo escuchó gemir su nombre.

….

Otoño. El frio otoñal, combinado con las brisas heladas del invierno que se adentraba en la aldea, erizaban las pieles de tres ninjas que partían de nuevo en la búsqueda del superviviente del clan Uchiha. Tenten acariciaba su pancita de cuatro meses y medio de embarazo. Su cuñada la miraba enternecida mientras servía el té.

-Estarán bien –le dijo Hinata para tranquilizarla –Han salido apenas hoy en la mañana.

-¿Tú no estás preocupada por Naruto? –preguntó la castaña mirando la taza que sostenía en sus manos.

-Un poco, pero sé que estará bien.

-¿Por que tienen que mandarlo a una misión justo ahora?

-No hay misión que Neji no haya cumplido, estará bien. Además, Sakura está con ellos, si les pasara cualquier cosa ella se encargaría de curarlos.

-No debieron ir tras Sasuke de nuevo –sentenció Tenten bebiendo de mala gana el té que le había servido.

-Fue una misión de Rokudaime Kakashi.

-Lo sé, pero…

-Tenten, relájate, no es bueno ni para ti ni para el bebé que te preocupes demasiado.

-Lo sé… de acuerdo.


Sin mucho tiempo, mil disculpas...
He pensado ampliar el fic a un fiveshot, pero solamente si ustedes qieren & me lo piden con cariño ñ.ñ HAHA'

Enfin, los amo.

Un beso.
Itzel.