Los personajes no me pertenecen, son propiedad de Naoko Takeuchi, pero la historia si.


Capitulo 2

Castillo de los Bratislava, Austria.

En la oscuridad de una habitación de un imponente castillo se encontraba un joven de no mas de 23 años, absorto en sus pensamientos mientras observaba embelezado una pintura, pintura que habían pintado hace mas de 500 años, en ella se observaban a una hermosa joven de pelo rubio como el sol, y hermosos ojos azules como el cielo llenos de vida. Se encontraba tan concentrado observándola y pensando en sus momentos vividos al lado de esa joven que le había robado el corazón con tan solo una mirada.

– Señor – un joven de pelo rubio entro en la enorme habitación y aunque el lugar se encontraba en total oscuridad pudo fácilmente distinguir la silueta de su señor.

– ¿Que sucede Zoycite? – pregunto con tono indiferente.

– Les perdimos el rastro nuevamente.

– ¿Donde fue esta vez? – pregunto un poco irritado.

– Cerca de en Inglaterra.

– Ya veo, pues sigan con la búsqueda, no podemos perderles el rastro, algo traman.

– Así lo haremos – con eso último salio de la habitación.

Y nuevamente se perdió en la inmensidad de la pintura frente a el, y ahora los recuerdos de ese momento tan doloroso llegaron a su mente, y tan claros como siempre y sin piedad lo golpearon en lo mas profundo de su corazón.

– Serenity – susurro débilmente, mientras apretaba con furia sus puños.

Mientras tanto en otra habitación se encontraban reunidos un grupo de 9 personas, todos se miraban unos a otros; y es que los nervios de todos se encontraban a flor de piel, ya que su ultima reunión había sido hace mas de 300 años.

– ¿Quien falta? – pregunto un joven de pelo castaño.

– Creo que ya no hace falta esperar a nadie – respondió una joven de pelo negro con reflejos verdes al entrar a la habitación – perdón por le retazo.

– ¿Y ahora a que se debe la reunión? – pregunto una joven rubia mientras se levantaba de su lugar.

– Creo que todos sabemos el motivo – respondió una mujer de larga cabellera negra y rizada.

– Ella de nuevo cierto, ¿Qué, ahora enviaran a alguien mas a protegerla? – con tono sarcástico.

– Rei – reprendió un hombre de cabello blanco como la nieve, sentado al lado de la mujer de pelo negro rizado.

– Es la verdad, yo no se porque tenemos que protegerla, si fue ella la que dejo a nuestro señor.

Todos en la habitación guardaron silencio y solo se miraron unos a otros.

– Yo se que él la ama y se que sufriría mucho si algo le pasara, no por nada es mi hermano – respondió la joven de pelo negro y reflejos verdes.

– Él la amara, pero ella al parecer no; no puedo creer que después de más de 500 años no se haya dignado a venir y pedirle perdón por dejarlo – respondió rabiosa.

– Ella debe tener sus motivos.

– Motivos dices Haruka, no me digas, que motivos puede tener para no venir.

– Ella aun sigue confundida – respondió la joven al lado de Haruka – lo puedo ver, ella también sufre.

– Mira Michiru no creo que tu poder sea mas claro que el mió, yo no la veo en ningún futuro cercano y creo que así será siempre.

– Bueno basta de esa tonta discusión – declaro el hombre de pelo blanco poniéndose en pie – esto va mas allá de eso, se trata de protegernos entre nosotros; los cazadores de almas traman algo, pero no sabemos que, y aunque ella no este… bueno ella es de los nuestros y debemos protegerla, adema no podemos dejar que ellos sigan coleccionando nuestros poderes, y además Mina se encuentra con ella, o a caso me dirás que ella no te preocupa Rei.

– Claro que me preocupa ella es como mi hermana, ella me salvo.

– Entonces debes entender porque debemos protegerlas, la igual que algunos de nosotros – miro a todos los presentes – le debemos nuestra inmortalidad a ella, que no se les olvide, y por eso debemos protegerla y proteger a nuestra señora, porque a pesar de que no se encuentre con nosotros, ella es la legitima esposa de nuestro señor.

– Yo me ofrezco – se levanto un joven de pelo plateado.

– También yo – lo siguió uno de pelo rubio.

– Pero Jedite, tu no tienes porque – encaro Rei.

– Artemis ya dio las razones Rei, no podemos permitir que nada les pase – mirándola fijamente –"sabes porque" – le dijo mentalmente.

– Hagan lo que quieran entonces – diciendo esto dio media vuelta y salio de la habitación.

– Bueno – suspiro antes de continuar – bien entonces les asignare sus misiones, Jedite y Malachite vigilaran a nuestra señora y a Mina, Neflyte y Zoycite junto con Haruka y Michiru vigilaran a los cazadores de almas, Setsuna, Luna y yo nos quedaremos aquí por cualquier imprevisto.

Universidad Cambridge, Londres

Serenity se encontraba aun muy pensativa y preocupada por la sensaciones que le había causado la cercanía de Seiya, y aunque antes no había tenido esas "alarmas", algo dentro de ella le decía que algo estaba mal, que algo estaba a punto de cambiar, y no precisamente para bien.

Los últimos minutos antes del término del año escolar eran los más esperados por todos los estudiantes, pero lo eran mas para Seiya ya que por fin podría estar con Serenity, aun resonaba en su memoria la orden que había recibido de su jefe. Ella solo era la carnada, y es que después de tanta búsqueda por fin la habían encontrado.

La observaba detenidamente, su cabello dorado como el sol, su piel pálida, sus ojos, esos ojos llenos de tristeza, esos ojos que lo enamoraron, pero… ¿como desobedecer una orden directa de su jefe?, no él no podría, tenia que obedecerle en todo y así lo haría; hoy era su ultima oportunidad y no la desaprovecharía. Volvió a fijar su vista en el reloj y para su infortunio parecía no avanzar.

– "Pero porque esperamos tanto, no se porque no nos vamos de una vez por todas" – se quejo internamente.

Y es que su desesperación no era para menos, ya que su profesora aun y habiéndoles entregado sus resultados finales no les había permitido retirarse, y eso lo frustraba, pues su oportunidad de capturarla se podría esfumar sin mas.

En tanto Mina se encontraba aun con su profesor, discutiendo sobre su calificación, y aunque su mente realmente se encontraba pensando en Serenity, no podía hacer nada, solo pedía internamente por que Serenity no tomara muy enserio lo que le había dicho en la mañana, pero como podía culparse, si Seiya no parecía ser un cazador de almas.

Cuando finalmente aclaro el problema con su profesor salio completamente disparada de su salón, en su mente solo estaba la imagen de ese par discutiendo la forma en que Seiya atraparía a Serenity y claro que ella no podía permitirlo, le había prometido a su señor que la cuidaría pese a cualquier cosa, y claro que no podía defraudarlo.

Estaba a punto de girar hacia el pasillo que la llevaría directo al salón de Serenity cuando frente a ella aparecieron sin mas Jedite y Malachite, y como era de esperarse un pequeño choque se suscito, los 3 terminaron en el suelo del pasillo.

– Pero que demonios les pasa para aparecerse así – se quejo Mina.

– Artemis nos envió – respondió Jedite.

– Mina – Malachite se acerco a ella – porque corrías, no podía ubicarte bien.

– Es Serenity, ella esta en peligro…

– ¡QUE! – gritaron los 2 al mismo tiempo.

– Shhh, no griten, y déjenme pasar, necesito llegar a su salón – paso en medio de ello y continuo hacia el salón de Serenity.

– ¿Mina? – la llamo Malachite.

– Les explico en casa si – con ojos suplicantes.

– Esta bien – respondió no muy complacido Malachite – te quiero, cuídate – le dijo antes de desaparecer nuevamente.

Mina se encamino nuevamente a su destino y con alivio pudo ver que Serenity aun no salía, se recargo en la pared frente al salón, dispuesta a esperar y llevarse cuanto antes del peligro que ahora se cernía sobre ella.

La campana anunciando el final del año escolar sonó, y en toda la universidad comenzaron a escucharse gritos de júbilo y felicidad; la puerta frente a Mina se abrió, ella no espero más y se adentro en el salón, vio a Serenity que nuevamente se encontraba con Seiya y se apresuro.

– Entonces Serenity que dices – tomándola por le mentón.

– Yo… es que…

– Vamos – concentro su mirada y una sonrisa hizo aparición en su rostro.

– Bue…

– SERENITY – grito Mina interrumpiendo su respuesta – necesito que te apures debemos ir de compras, Seiya hola – lo saludo como si nada.

– Mina – respondió el un poco frustrado por la interrupción.

– Bueno Serenity no te quedes ahí como tonta, muévete – apremio Mina, sabia que no debía ser muy obvia.

Serenity que aun se sentía en una especie de trance era incapaz de contestar, su mente se encontraba extrañamente cubierta por una neblina que le impedía pensar correctamente.

– Mina yo quería invitar a tu hermana a tomar algo, tu sabes para celebrar el fin de curso, y pues bueno si tu quieres también puedes venir – la miro fijamente, pero al parecer Mina era inmune a su toque.

– Lo siento tanto Seiya pero es que debemos hacer una compras algo urgentes, y pues no podemos en este momento, ¿que tal si mejor mañana? – ofreció para no levantar sospechas y le entrego una dirección en un pedazo de papel.

El rostro se Seiya se descompuso completamente, sabia que no podía hacer nada y menos llevársela a la fuerza, eso despertaría sospechas, por lo que no le quedo mas que resignarse – esta bien, paso por ustedes mañana si – con una gran sonrisa.

– Claro, estaremos encantadas – diciendo esto tomo a Serenity y la saco literalmente arrastrando del salón.

– Rayos, perdí mi oportunidad – se quejo y golpeo la pared y sin más desapareció.

Mina que aun jalaba a Serenity se detuvo en la salida de la universidad, y busco en su bolso las llaves del auto, una vez que las encontró se giro hacia Serenity, que al parecer aun continuaba un poco ida.

– Sere – pero no obtuvo respuesta, por lo que la zarandeo un poco – ¡Serenity!, vamos muévete, despierta.

– Mi… Mina, que… donde estoy – miro a su alrededor – y Seiya.

– Vamos, te explico en casa.

Ambas subieron al auto y en menos de 20 minutos ya se encontraban en su departamento, Mina que sabía a quien encontraría en el interior de este y antes de que Serenity hiciera otra cosa se giro para encararla.

– Serenity eh… bueno es que yo… tengo algo importante que decirte y… quiero que lo tomes con calma si – puso su mejor sonrisa antes de hacerse a un lado y dejar que los ojos de Serenity observaran a los 2 invitados en su sala.

– ¿Pero?, Mina ¿Quiénes son ellos?

– Jedite – hizo una inclinación.

– Malachite – imito a su compañero y también hizo una pequeña inclinación – es un gusto por fin conocerla Serenity Bratislava.

– ¡¿Que? ¿Co… como sabes ese apellido? – sus cejas comenzaron a formar una perfecta línea, no solo debido a la sorpresa si no también al enfado, ya que solo una persona sabia de ese apellido, una persona que no había visto hace mas de 500 años.

– Ahora no es momento de explicaciones, necesitamos sacarla de aquí – explico Jedite.

– Sacarme de aquí – lo miro desconcertada – ¿y llevarme a donde, claro si se puede saber?

– Es por su seguridad señora – completo Malachite.

– ¿Mi seguridad? – con tono de enojo y sin mas se giro hacia Mina – tu, me has mentido todo este tiempo, como pudiste, eres mi amiga – las lagrimas comenzaron a agolparse en sus ojos.

– Serenity por favor tienes que entender…

– Entender que, que por mas de 300 años me has mentido, que… que tu lo conocías – la miro fijamente – ¿que le has dicho de mi?

– Serenity, no soy ninguna espía, tienes que creerme, yo solo te quiero proteger.

– ¿Protegerme?, enserio, no me digas, tu… tu como pudiste – Mina trato de acercarse pero Serenity se alejo de ella – no… me… toques.

Sin espera mas Serenity salio corriendo, y sin esperar mas Mina, Jedite y Malachite también.

– Serenity por favor espera – Mina trato de alcanzarla y cuando su mano rozo el brazo de Serenity giro su cabeza y sin pensarlo dos veces lanzo a Mina.

– TE DIJE QUE NO ME TOCARAS – grito Serenity.

Sin más Mina, Jedite y Malachite observaron como ella desaparecía frente a ellos.

– ¡Rayos! – se quejo Mina – genial por esa Malachite, tenías que arruinarlo todo.

– Enseguida la localizo y asunto arreglado.

– Quiero ver como lo intentas – ironizo Mina – ella tiene un escudo, jamás la podrás encontrar.

Malachite resoplo furioso, mientras Jedite solo movía la cabeza de forma negativa.

– Tenemos que encontrarla, ellos la están persiguiendo y… yo – los ojos de Mina se llenaron de lagrimas, las cuales no pudo contener por mas – debí haberle dicho esto hace mucho – se reprocho.

– Creo que el llorar no solucionara las cosas, debemos buscarla y ponerla a salvo – intervino Jedite – ¿a donde crees que pudo haber ido?

– No lo se – cubrió su rostro con sus manos.

– Piensa Mina, tenemos que encontrarla, ¿A dónde pudo haber ido?

– Talvez con… Ami.


Y ¿que les pareció?

Agradezco nuevamente a los 15 reviews que tuvo este capitulo en ese entonces y por los nuevos reviews

– sailormoon019, patty ramirez de chiba, isa1181, Hehra, usa-ko555chiva, pichicuy, SereyDarien, Fan de Sailor Moon, DoraSan Moon, midmoon85, malkav, liebende Lesung, lunachibatsukino, serena ramos, AnnyFanSailorMoon, Usagi13chiba, Ely Cullen M y Aliena Cullen.

Se despide Isis Janet

Les mando muchos salu2, nos leemos.