Capítulo 3

-Como siempre tan imprudente… Vampiro- sonrió un poco, sabiendo que Zero odiaba que le dijeran vampiro.

-MALDITO!- le disparó un par de veces, fallando ambos intentos sin causarle ni el más mínimo daño.

-Si no te concentras mientras peleas, serás muy fácil de derrotar- del dedo medio y anular brotó su látigo verde de veneno, ya que si utilizaba sus garras crearían un gran desastre, atrayendo a todos los estudiantes humanos para ver el enfrentamiento.

En verdad disfrutaba haciéndole daño aquel vampiro, lo des estresaba por completo. Todo el tiempo preguntándose que había pasado con su especie, el porque los humanos viven en la ignorancia cuando en su época saben sobre los demonios , como fue que surgieron los dichosos vampiros. Lo irritaba enormemente no entender nada, antes sus pensamientos eran ocupados por su padre, tratando de descubrir el porque le heredó

a Inuyasha Tessaiga y a él Tenseiga…

Kiryuu le disparaba cuantas veces podía, pero Sesshomaru era mucho más rápido a pesar de traer grandes ropajes y aquella armadura, pero algo no andaba bien, su contrincante parecía estar en otro lugar, pensativo pero a la vez peleando, notaba su frustración en sus expresiones, y él no era el motivo.

Sintió el látigo rozar su mejilla, provocándole un gran ardor en ella. Dejo caer la pistola al suelo, soltando un fuerte gemido de dolor.

-AGH!- sentía como sus colmillos comenzaban a brotar, y sus ojos tornarse de rojo. Aquella herida no podría curarla con nada más que sangre.

El Daiyokai solo miraba como aquella vestía poco a poco se convertía frente a sus ojos, sin reparar en una chica que espiaba desde la puerta, temblando del miedo e incapaz de moverse.

-Ze...zero- su voz sonaba lejana en el salón, hasta armarse de valor y correr hacia Kiryuu.

-Debo de llevarte a la enfermería! Estas muy mal- yuuki trataba de levantarlo, pero este se negaba, y apartaba la vista de ella para que no notase sus ojos.

-Alejate...Yuuki… estoy bien- jadeaba con más dificultad, empujándola para que se apartara. Tambaleándose pudo ponerse de pie, recargándose en la pared con dificultad.
-Pero- decía acercándose a él, notando como sus ojos cambiaban de color.
-DIJE QUE TE ALEJES- grito empujándola lejos para después salir corriendo del salón a ningún lugar en específico.
Sesshomaru también dio media vuelta, subiendo a la ventana por donde había entrado, antes de irse miro a Yuuki y le dijo
-Si quieres conservar tu vida aléjate de esa vestía- dijo en tun tono muy frio pero directo.

Regresando al dormitorio de la clase nocturna, en la puerta principal lo esperaba Kuran Kaname, con los brazos cruzados y notablemente molesto, el peli-plata no era ningún niño como para que estuvieran al pendiente de lo que hacia, a menos que no confiaran en él. Cuando entró no se molestó en darle una explicación, ni siquiera a mirarlo.
-¿Donde estuviste Taisho?- rompió el silencio.
-¿No es obvio?- se detuvo justo al lado de kaname.
-No podemos salir mientras los estudiantes de la otra clase aún están, como viste llamamos mucho la atención- lo miró de reojo.
-Es impresionante que esos humanos no sepan nada, son un idiotas- lo miraba directamente a los ojos.
-¿Acaso en tu época los humanos saben que existen youkais?-
-Por supuesto, son conscientes de nuestra superioridad- sonrió un poco.

Kiryuu se había saltado las últimas clases, había ido directo al establo, encerrándose para que nadie lo viese en ese estado. Simplemente las pastillas no le causaban ningún efecto, y cada vez sufría ataques de sed más constantes. Aún se encontraba en el suelo arrinconado, había arañado la pared tratando de calmarse.
-Maldición...- no sabía si podría continuar con su trabajo como vigilante de la clase nocturna, tal vez yuuki se había dado cuenta de su transformación, después de todo tenía varios años ocultándoselo y en algún momento se tendría que enterar. No sabía cual sería su reacción, en el peor de los casos le temería. Al pensar eso frunció el ceño.

La puerta se abrió lentamente, provocando que se levantara de golpe, alterando un poco a los caballos que relinchaban y se movían en el establo.

-Zero- era el director Cross, que lo había buscado por toda la academia.
-Director- contesto fríamente.

-Que dices? ¿Aún no puedes llamarme padre?- bromeo sonriendo y acomodándose los lentes. Desde que los padres de zero fueron asesinados por un vampiros, juró que lo protegería como si fuese su propio hijo, dándole el mismo cariño que a yuuki aunque ninguno fuera de su propia sangre. Pero kiryuu encerró su propio corazón, enfocándose en ser el mejor cazador de vampiros para cobrar venganza por sus padres y hermano.

-¿Qué es lo que quiere director?- preguntó fríamente, no le gustaban los rodeos, quería que llegara al grano.

El director Cross se situó al lado de zero, recargándose en la pared del establo, suspirando profundamente mientras cerraba los ojos, como si se preparara para dar un discurso.
-Llegó una carta de la asociación de cazadores de vampiros…- pronunció sin abrir los ojos.
-Eso es normal, mandan trabajos para saber si aún soy útil para ellos- decía con desprecio, guardando sus manos en los bolsillos.
-Esta vez no es para que elimines a un nivel E, quieren que asistas a una fiesta en la mansión Fiorell, protegiendo y vigilando a los pura-sangre que tendrán su reunión anual…- no podía evitar que se le formara un nudo en la garganta cuando lo decía. Aquello dejó muy sorprendido a Zero, sin palabras y temblando ligeramente…