Capitulo 3
Nuestras vidas
El desayuno pasó entre sonrisas, terminaba tomados de las manos, ambos ya sabían que se amaban, que contaban uno con el otro,
-Albert cuando te irás
-Acabo de llegar, ahora me preguntas que cuando me voy
-Eso quiere decir que te quedarás aquí conmigo, que bien. Se levanto, lo abrazo muy efusiva, provocando la agitación de Albert, este se estremecía, ella dijo
-Que pasa Albert estás enfermo, solo decía no con la cabeza, se trataba de controlar Candy lo noto raro -Dime Albert pasa algo que no me has dicho. Albert sabía que él era el hombre con el que ella se había asustado, pero no se lo pensaba decir y se contuvo con su respiración dijo
-No Candy estoy bien, solo que debo irme, no debo estar aquí, contigo a solas
-Por qué, si ya hemos vivido juntos, dormido juntos, cual es el problema, a mi no me importa lo que piensen los demás.
-Bueno Candy, hay cosas que los hombres no siempre podemos controlar, como nuestras emociones, nuestros momentos íntimos. Dijo esto, se puso rojo, Candy lo vio le dijo
-Albert, me escondes algo no me lo has dicho, por eso huyes de mi cada que puedes desde niña, apenas me doy la vuelta, te vas, puedes explicarme a detalle que es lo que te emociona y consideras muy intimo. Albert abrió los ojos, soltó una carcajada, como tendría que explicarle si ella es una enfermera, acaso estaba pensando en cosas diferentes, o bien, que no fue novia de Terry no le pasó nunca nada con él, mínimo algún alboroto, no sabía cómo explicar y no dejaba de reír.
-Ya sé estas muy extraño conmigo, no trajiste ropa, necesitas que compres ropa, bañarte, cambiarte, por eso dices que requieres algo más intimo, está bien, iremos a comprar algo de ropa, no cuento con mucho dinero, pero ya veremos cómo le hacemos. Ahora soltó más las risas.
En eso Candy se metió a su recamara, se cambiaba por algo mas calentito para salir, Albert entro pues la puerta estaba abierta, ella no la cerró bien, al verla cambiarse Albert se agito y ella volteo a verlo cubriéndose un poco, vio como su pantalón se ajustaba, haciendo que Albert se excitará, fue entonces que entendió, lo que sucedía, ella se terminó de cambiar con todo y que la estuviera viendo, se acercó a él, lo abrazo y le dijo
-Te amo Albert, me gustas mucho también, le dio un beso en los labios, haciendo que Albert, se descontrolará por completo, empujando a Candy a la cama, esta lo abrazó, lo beso con ternura, dejo que él la acariciara, la besará, ella lo amaba no quería que se fuera, si lo que Albert necesitaba era una mujer, ella deseaba ser esa mujer, lo abrazo quitando su camisa Albert subía su vestido, desesperado al ver que Candy lo aceptaba, le quito su vestido, casi se rompe de la desesperación que este sentía.
Candy estaba roja del calor, las sensaciones que Albert estaba provocando en ella, le abrió su pantalón, lo bajaba delicadamente, mientras Albert no dejaba de acariciarla, su respiración se descontrolaba por completo,
-Candy no puedo más, te amo, con todo mi ser, no quiero ser un amante, quiero amarte toda la vida Candy, todo el tiempo, quiero que seas mía, por favor cásate conmigo Candy
-Albert, no quiero separarme de ti, jamás te dejaré, ámame, tanto como te he amado a ti, ámame.
Sus caricias, fueron mayores, de aquella tortura un juego completo de placer, Albert cuido amorosamente a Candy ella se dejo seducir por el hombre que había en su amigo de toda la vida. Ese día completo se amaron Albert le dijo
-Candy casémonos, eres mi mujer, no me importa todo lo que hay, sin ti no puedo seguir mi camino, es injusto, luche todo el tiempo porque esto no pasará, huiste de mi, queriéndonos me dejaste, si no lo hacías, la sociedad me obligaría a mi ha hacerlo, por favor, se mía para siempre Candy, di que nos casamos
-Albert, no quiero interferir en tus obligaciones como Andrew, no me importa no ser tu esposa, te amo, te amare siempre, no me importa nada, solo quiero que me ames siempre Albert,
-Solo si te casas conmigo Candy, no quiero que seas una amante, quiero que seas mi esposa, mi amante, mi pareja, quiero tenerte a mi lado siempre, no que te tachen, si la sociedad me critica, pues nos alejaremos de la sociedad, de todo, pero no de nosotros.
-Albert, te amo.
-Y yo a ti Candy, llevas mucho tiempo volviéndome loco, hoy fue la locura más hermosa que hemos vivido, pensé que habías amado a Terry tanto para saber que no debía acercarme a ti, ahora me doy cuenta que soy el hombre más tonto del mundo, el más loco por ti, que no he esperado a casarnos mi amor.
-Albert, me gusta mucho ser tu mujer, no sabía que era amar, pero enloquecía por todo sin ti. Me siento tan feliz, de saberte mío Albert, que no me importa nada, verte aquí en mis brazos, es un sueño que jamás pensé que podría ocurrir, no sé cómo, no sé cuando, pero no verte me ponía en agonía, el perderte, me dejaba en una tristeza que me torturaba todo el tiempo.
-No te levantes amor, hare algo para cenar, lo traeré aquí en la cama, juntos y pondré más leña, para que siga tibio el departamento, debemos pensar en donde está el registro para casarnos Candy.
Candy se quedo pensando en cómo no debe casarse, porque no solo perdería la fortuna, sino Archie también se quedaría sin nada, estaba por casarse con Annie, debía convencer a Albert de no casarse, que volviera de nuevo a seguir como jefe de la familia, no debía perder su posición, que no deseaba dejar la posición de los Andrew y perjudicar a la Tía Elroy, a George todo lo que implicaba, para ella ellos también era importante, Albert debe entender eso, los empleados, la gente, todo los Andrew, una gran familia, todo por robar el amor de mi Albert, me ama, me ama con todo su corazón y eso me es suficiente.
-Amor, mira te traje de cenar, toma esta calentito, no te levantes amor, aquí cenaremos hoy, soy tan feliz Candy,
-Albert, tu sabes que hay un hombre muy malo con una capa negra que me ha vigilado todo este tiempo, no quiero que te haga daño a ti también, tal vez te reconozca, pueda secuestrarte, me gustaría que nos volviéramos a ver en Chicago, dejo todo aquí y tu recupera todo lo que dejaste pendiente, estaré en Chicago contigo, pero no dejes a los Andrew sin nada, de ti depende todo, una vez me enseñaste que las responsabilidades no se abandonan, Albert no quiero ser la causa de que los Andrew caigan porque siempre te he admirado, no voy a ser la culpable de convertirte en un hombre que abandona todo a su suerte, verdad Albert.
-Candy te ha hecho daño el hombre de la capa, sigues teniendo miedo por él, el no hará nada, no permitiré que te dañe, tampoco voy a abandonar a los Andrew, ni mis responsabilidades, todo eso que te han dicho de que todo se irá abajo, es si no aceptaba ser el jefe de los Andrew, ya lo soy Candy, no hay riesgo de que se caiga, porque tengo todo con mi nombre, nada puede fallar. No quiero que sigas teniendo temor de que esto se va ir a la ruina, por suposiciones tontas de mi Tía, o de mis socios, no me pueden obligar a casarme con alguien sin amor Candy, te lo dijeron porque así te separarías de mí.
Candy lo abrazo, le dijo
-Albert piensa en los demás, no solo en nosotros, no dejes que los demás les pase algo por aceptar amarte, no lo permitas mi amor, no quiero que todo se vaya abajo por mi culpa.
-Candy, Candy, ahora mismo están abajo las cosas por no estar casado contigo, solo por eso, y eso mi amor, lo remediaremos muy pronto, ¿verdad?
-Lo que tú quieras Albert, como quieras. Los besos se dieron cita, la cena fue muy rica, Albert no quería regresar sin Candy como su esposa. Por la mañana Candy se despertaba, Albert no estaba, esta se cambiaba era domingo y sus amigas vendrían, de inmediato se puso a arreglar la casa y pensaba donde está Albert.
Albert salió, arreglaba todo, estaba decidido a casarse bajo cualquier esquema, de inmediato, tramito todo, solo necesitaba buscar una capilla, aun sin que los Andrew lo supieran él se casaría en Michigan con Candy, pase lo que pase, ella es su mujer y no la volvería a perder.
Candy mientras tanto recibía a la doctora y a Varnice quienes estaban muy platicadoras, ahora la doctora Monic ya era novia formal del doctor Morrison y estaban conversando
-Doctora que gusto por fin se animó el doctor Morrison, pensaba que el amor era eternamente novios decía con picardía Varnice.
-Si me ha dicho que si desea que nos casemos, nos vayamos a vivir a New York, pues la familia de él es de allá y créanme, estoy tan enamorada que aceptaría lo que me pidiera, con tal de no separarme de él.
-Que emoción Doctora, ya quisiera encontrar que alguien me amará así Candy estaba callada pero le emociono mucho escuchar lo que la doctora Monic dijo y ella comento,
-Varnice y Luis, no le ha dicho nada,
-No es muy especial, una tarde lo invite a tomar el té y todo salió mal
-Porque dijo la Doctora
-Estaba muy nervioso, muy extraño, como que todo el tiempo le calaba la ropa o se sentía muy mal a mi lado, Candy pensó en los momentos íntimos de Albert, sonrió apenada por lo que era, bajo la cabeza y la doctora la vio dijo
-Parece que Candy tiene una respuesta a eso, Candy se asombro al ser descubierta solo atino a decir.
-Bueno Varnice, nada ganas con sentirte así, para la próxima vez, sigue invitándolo, total, tal vez se ponga ropa que no le incomode, tomando en cuenta que ya le sucedió eso y la doctora dijo
-Puede ser verdad, no hay peor lucha que la que no se hace, además, le dijo a Paul que es de origen italiano como tu padre, cual es el problema, debe ser que no se conocen bien, pero ya tienes un tema en común con él. Candy tomaba el té más tranquila, pero pensaba en Albert donde estaría en ese momento.
Pasaron la tarde tranquilas, en eso sonó la puerta, Candy abrió, sorprendida por un ramo de flores, Albert sonreía
- ¡Hola Amor! Candy sonrió abiertamente, no podía sentir mayor felicidad, las damas abrían sus ojos al ver al hombre alto de cabello rubio, con una hermosa cara, pues Albert ya no contaba con el bigote y la barba, ahora venía cambiado más jovial, Candy lo abrazó sonriente por las flores, este la tomo de la cintura, subiéndola con él, ella dijo
- ¡Albert, mi amor, son muy bellas! Olvidándose de quienes los rodeaban. Este le dio un beso le dijo
-Nos casaremos el fin de semana, Candy. La taza del té de Varnice se calló, la doctora soltó sus quijadas abriendo la boca asombrada, definitivamente ese era el novio de Candy.
Luis llegó por el pasillo, vio al hombre acercándose para ver si todo estaba bien.
-Candy, ¿Quién es él? Albert se sorprendió al sentir a Luis por su espalda, fue quien de inmediato contestó
-Soy el prometido de Candy, serio pues sabía quién era, que estaba cerca de Candy, muy cortes, siempre quedando bien con su princesa. Luis sonrió extendió la mano, dijo
-Mucho gusto, ya lo esperábamos, Candy nos habló de usted, soy Luis Vanuatu. Albert tomo la mano dijo
-Albert, un placer Luis, no sabía que mi prometida había hablado de mi con usted, Candy sonrió soltándose del brazo en su cintura, aclarando
-Solo le dije a Luis que tenía novio, tanto él como Varnice deseaban conocerte. Albert la vio a los ojos, entendió que se había inventado un novio, para que este no la pretendiera, sonrió y pasaban al departamento, dejando asombradas a las damas que estaban en el interior, Candy le dijo a Luis que si deseaba pasar a tomar un poco de café o té caliente, este aceptó al ver que Albert estaba con ellas y que no se veía mal, lo aclaraba y Albert notaba que Luis era un hombre de principios.
Ya muy amenos con la conversación, Varnice estaba emocionada porque escuchó claramente que se casaría el fin de semana, dijo
-Que bueno que se casen, ustedes donde vivirán si la doctora se va a ir a New York con el Dr. Morrison, ¿se quedarán aquí? Candy sonrió, dijo
-Todos seguimos a nuestro corazón Varnice, algún día tal vez quieras regresar a Italia, de donde es tú Padre, Luis escuchó, dijo
- ¡Italia!, Varnice se irá a Italia, pero si usted es muy feliz aquí, Varnice al ver la preocupación que le provocó a Luis sonrió, ella no necesitaba irse a Italia, pero ahora descubría que Luis, si le preocupaba, o mínimo le interesaba, dijo sonriendo,
