Capítulo 2
Estrategia de escape #1… ¡Fallido!
Una vez que el chaval a quién abusé se marchase, decidí permanecer en la habitación del hotel que rento desde hace unos días. No tenía ganas de nada, solo atiné a apagar mi móvil, bañarme, comerme un Ramen instantáneo y encender la televisión aunque no presté atención a la transmisión. La verdad es que mi mente daba y daba vueltas como carrusel.
¿En qué cabrón lío me había metido?
Con un demonio Temari, ¿Donde tenías la cabeza?
«Pues en medio de mis propias piernas»
¿Querías jugar de quinceañera? Ahora arréglatelas para salir de este enredo…
¿El tatuador?, ¡Ja! De entre todos los hombres con quienes pudiste acostarte después de tu ruptura con el innombrable, tuviste que hacerlo con un tipo con pinta de delincuente recién salido de máxima seguridad, que se dedica a tatuar y tras de todo eso es un MO- CO-SO!
Violadora…
Acosadora…
Asalta cunas…
Pedófila…
Pederasta…
¡Kami, kami, kami! – Que bajo has caído…
Un momento…No te has terminado el tatuaje aún, ¿cierto?
Lo que conlleva a que debes volverlo a ver.
« ¡Eso ni loca!»
¿Y ahora que hago?... piensa Temari, piensa
– ¡Gaara!, ¡Sí…!, él era la solución a mis problemas.
Encendí mi móvil y marque a gran velocidad su número.
Uno, dos, tres tonos… ¡Contesta!
– ¡Bueno!
– Gaara, hermanito ¿Cómo has estado?
– ¡Bien!
«Tan elocuente como siempre»
– Me alegro mucho por ti… ¿Y la tienda?
– ¡Bien!
– ¿Y los estudios?
– ¡Al grano! ¿Qué ocupas de mí?
– Pero que amargado resultaste, ¿acaso no puedo llamar para saber cómo estás?
– ¡Claro que puedes!, pero nadie en su sano juicio hace una llamada de cortesía a las 2:00 am de no ser por dos motivos… el primero es que estés más alcoholizada que el alcohol y por tu tono de voz sin pausas, hipos y risas tontas, deduzco que no lo estás y dos es que estés en un lío tremendo que no puedes desatar por ti misma así que… Escúpelo.
« ¡Maldito pelirojo y su inteligencia!»
– Pues verás Gaarita… mmm… ¡Me tatué!
– ¿Y qué con ello?
– ¿No te importa que tu no lo hicieras?
– Eres mayor que yo y eres dueña de tu vida. Puedes hacer con ella lo que te plazca, además fui yo el que nunca quise tatuarte.
– Y aún no entiendo el por qué a mí no y a Kankuro sí.
– Tengo mis motivos.
– ¡Machista!
– ¿Qué te hiciste?
– Un tatuaje en arte antiguo, es una comadreja sosteniendo una hoz.
– ¿Te quedó mal?
– De hecho no.
– ¿En qué parte te lo hiciste?
– Va desde mis costillas izquierdas hasta el fin de mi cintura.
– ¿Cuál es el nombre del local?
– En estos momentos se me escapa, pero es muy reconocido y certificado, el estudio estaba bien esterilizado.
– ¿Cómo se llama el artista?
Ahí estaba… debía mencionar el nombre del niñito. No lo había dicho y ya estaba sonrojada. Muerta de vergüenza.
– ¿Para qué quieres saberlo?
– Porque tal vez lo conozca de alguna convención de tatuadores o de alguna juerga.
– Nara… Shikamaru Nara
– ¿El niño genio?
« ¡Mierda!, hasta mi hermano sabe que es un chiquillo»
– No sé cuál es su sobrenombre, pero supongo que hablamos del mismo «chico» hombre.
– Su arte está repuntando, apenas es un principiante pero la crítica lo aplaude.
– Sí, no me puedo quejar. «Y en la cama tampoco, de lo poco que he comenzado a recordar» Solo le dije lo que quería e hizo un boceto mejor de lo que yo tenía en mente. – ¿Lo conoces?
– De vista, es muy amigo de Naruto. También nos hemos saludado en una que otra entrevista y convenciones. Nada más. – En fin… no creo que me llames de madrugada únicamente para contarme que te hiciste un tatuaje así que desembucha.
«Llegó el momento»
– La razón por la que te llamo es porque el tatuaje no está terminado aún.
– ¿Y?
– Y quiero que tú me lo termines cuando esté de regreso en Suna.
– ¿Él te dijo que no lo concluiría?
– Él no sabe de mi decisión.
– Sabaku no Temari, ¿Por qué no quieres que Nara lo termine?
«Sentí mi rostro arder»
– ¿Te acostaste con él?
«Colapsé»
– Que cosas dices Gaara. ¡Por supuesto que no!
– Creí que te habías convertido en una de esas chicas alocadas que coquetean con los artistas para conseguir tatuajes gratis.
– Andas muy gracioso últimamente. – ¿Lo terminarás?
– ¡En tus sueños!
– ¿Por qué no?
– Porque entre bomberos no nos majamos la manguera. – Sabes lo difícil que es arreglar lo que alguien dañó o peor aún seguir la idea de otro. El tiempo que te toma plasmar la visión de un tercero, estar horas de horas agujereando la piel de una persona con el mayor de los cuidados para no cagarte en todo porque la responsabilidad de que si algo sale mal es exclusivamente tuya. Ni hablar Temari no cuentes conmigo.
– Gaari… ¡Por fis!
– Tu misma me hiciste inmune a tus técnicas de manipulación cuando éramos pequeños. No es un no, hermanita. Es mi última palabra.
– ¿Y te dices mi hermano?
– ¡Que descanses hermanita!
– ¡Espera!... A pesar de que eres muy cruel con tu hermana mayor. ¡Te quiero!
– Tú sabes perfectamente que para mí más que una hermana eres mi madre, pero no insistas.
– ¡Está bien!, dulces sueños.
– Dulces sueños para ti también. Ahora déjame dormir un poco.
– ¡Lo siento!. Te amo.
– Y yo a ti.
Terminé la llamada, – que por cierto me costaría un ojo de la cara– Apagué el televisor y me dispuse a dormir lo podía ya que eran casi las 3:30 am y tenía una reunión a las 9:00 am.
.
.
.
.
No pude dormir del todo. Así que a las 6:00 en punto estaba de pie, con ropa y zapatillas deportivas puestas y me lancé a correr por la ciudad. Necesitaba refrescar mis neuronas.
Hice todo lo posible por no pensar más en ese absurdo jovenzuelo. «Error»
Luego de correr y nadar media hora, me fui directo a ducharme, comí un desayuné algo ligero, sequé mi cabello con la secadora, me puse un traje acorde para el trabajo, tomé las llaves del auto, los archivos y mi agenda. Cuando estaba por darle doble paso al cerrojo para marcharme, mi teléfono cimbró dentro del bolso, no le tomé importancia hasta que me subí al auto, lo saqué y vi que era un mensaje de texto, abrí la bandeja de mensajes y lo leí…
¡Buenos días!
Shadows ink, te recuerda la cita para el próximo miércoles a las 6:00 pm.
P.D. ¡Lindura!
Si tienes alguna consulta o si quieres salir por ahí, puedes localizarme a este número.
Shikamaru.
Con que ese es el nombre del local. Maldición este niño no quita el dedo de la llaga. Ya no solo debo verlo en la boda si no que obligatoriamente tendré que estar recluida en un pequeño estudio con él mientras toca mi piel y me mira con su rostro aburrido y sexy a la vez sin mencionar su media sonrisa que acentúa su hoyuelo izquierdo.
¡Demonios!, me he comido las uñas. Necesitaré una manicura con urgencia antes de la boda… ¡Kami sama!, dame fuerzas para no caer en la tentación… ¡Qué va! A Sabaku no Temari no la amedrentará un chiquillo.
Lo que pasó con él, fue una simple canita al aire que no se repetirá jamás… ¡He dicho!
Hola hermosas criaturas!
Gracias por seguir esta y otras más de mis historias.
Notaron que Temari sigue en negación de que no volverá a echarse otra canita al aire con el mocoso… mmm… ¿Quién sabe?, con nada y queda pelona de tanta cana que echará por aquí y por allá con el jovenzuelo.
Nos vemos en un próximo capítulo. Saludos corazones y un abrazo a la distancia.
