Capítulo 2
Esto tenía que ser una broma, pensó el muchacho dejándose caer sobre la cama, necesitaba descansar aunque fuera solo un momento. No se había permitido mostrar debilidad frente a Snape rechazando todos sus ataques lo mejor que pudo pero debía aceptar que aún no era suficiente, los hechizos no verbales seguían resultándole difíciles y él necesitaba la poca ventaja que estos brindaban si quería tener una posibilidad de ganar esta guerra. La Oclumancia no era precisamente su parte favorita de la magia, Snape lo obligaba a practicar horas y horas sin que él lograra mayores progresos que rechazar su incursión en su mente por más de unos segundos, aunque debía admitir que esa podía considerarse una mejoría si lo comparaba con su pobre desempeño en su quinto año en Hogwarts.
Pensar en Hogwarts, el primer lugar que llego a considerar su hogar era demasiado doloroso y agradeció la interrupción de Hermione.
- ¿Quieres algo de comer?- pregunto la castaña sentándose frente a él en la cama que una vez le perteneció a Ron.
- Claro, iré en un momento- dijo sentándose sobre la cama- ¿Cómo lo haces?- pregunto.
-¿Cómo hago qué?- inquirió la castaña que ahora observaba extrañada a su compañero
- ¿Cómo es que puedes realizar hechizos no verbales con tanta facilidad?- se atrevió a preguntar, llevaba algunos días pensando en pedirle ayuda a Hermione pero era hasta ahora que se animaba a hacerlo, ella claramente lo aventajaba en ese sentido aunque la oclumancia tampoco era lo suyo y recibían constantes reprimendas de Snape por no estar entrenando lo suficiente.
- Pues tienes que pensarlo con todas tus fuerzas y concentrarte en lo que quieres hacer, la verdad es más complicado de lo que suena; quizás deberías pedirle ayuda al profesor Snape.
- Lo haré cuando tú le pidas ayuda con oclumancia- contesto Harry y ambos sonrieron a sabiendas que ninguno de los dos se atrevería a hacerlo. Hermione tenía que admitir que la oclumancia había resultado mucho más difícil que lo que ella esperaba y sin embargo podía resultar ser una arma muy útil durante un duelo o en caso de caer en manos enemigas, solo por esa razón ambos continuaban entrenando con Snape aunque ambos estuvieran ya cansados de tenerlo merodeando en sus recuerdos, sobre todo cuando esos recuerdos hacían referencia al miembro del trío de oro que ahora no se encontraba con ellos
- Extraño a Ron- confeso la castaña dejando caer una lágrima que fue inmediatamente limpiada por los cálidos dedos del niño que vivió.
- Lo sé, yo también lo extraño- admitió sintiéndose de pronto liberado del peso que sin saber había cargado desde la noche en que Ron los abandono.
El mortifago agradeció tener el rostro cubierto por la máscara, si alguien pudiera ver su rostro ahora, él no podría ocultar el miedo y la culpa que lo embargaban mientras sus compañeros torturaban al muggle que se encontraba tendido en un charco de sangre- Vamos dinos la verdad ¿Dónde se esconde?- volvió a preguntar el más alto. Por toda respuesta solo un gemido gutural escapo de los labios del muggle, era ya bastante obvio que el desgraciado no sabía nada pero los demás parecían disfrutar el espectáculo- ¿Dinos adonde se fueron? ¿Dónde se esconden?
Draco cerró los ojos, quizás podía evitar observar el grotesco espectáculo pero los gritos no podía callarlos, no podía evitar sentirse un desgraciado cuando sabía que cualquier otro consideraría un privilegio estar en su lugar; ese era su destino había nacido siendo un mortifago hijo de mortifagos condenado siempre a vivir cumpliendo las expectativas de los demás.
- Mátalo – exigió Amycus, Draco trago saliva al darse cuenta de que le hablaba a él.
- Es tu turno niño, vamos hazlo- le urgió la mortifaga mientras aplicaba el cruciatus al muggle.
Él casi podía asegurar que el despojo humano que se retorcía de dolor le daría la bienvenida a la muerte, pero aún así era tan difícil.
- Anda, Draco, mátalo de una vez….
- No, no Amycus, no seas tan malo deja que el niño se divierta, ya sabes cuánto le gusta a Lucius jugar con sus presas, seguro que su hijo es igual a él- agrego la mujer.
¿Cómo podían su padre y los demás encontrar satisfacción en algo tan cruel, tan bajo? ¿Cómo podía esperar que su hijo siquiera sus pasos y se convirtiera en un asesino? Se pregunto el rubio. Sin embargo debía hacerlo, debía matar al mugle…debía callar los gritos antes de que terminaran por enloquecerlo. El había disfrutado de humillar a San Potter, a la comadreja, a la comelibros y a muchos otros pero esto era muy diferente, él nunca había matado a nadie antes, nunca le había arrancado la piel a tiras a San Potter, ni le había quebrado cada hueso del cuerpo a la comadreja, no él nunca le había revuelto la piel a la sangre sucia…
- Avada Kedavra – un destello verde ilumino la habitación cegándolo por unos segundos - es hora de irnos, no tenemos tiempo para juegos el Señor Tenebroso nos espera – dijo Snape. Cuánto tiempo más podría protegerlo su padrino, no había manera de que lo acompañara por siempre en sus misiones, en algún momento debería enfrentarse a lo que sea que el Lord Oscuro hubiera preparado para él.
Cada día era más difícil quedarse callado y fingir estar de acuerdo mientras los otros se divertían con su presa, en un principio había disfrutado de la atención, de los celos de los demás Slytherins por el puesto tan privilegiado que había adquirido con su colaboración en el asesinato del viejo inútil de Dumbledore. No necesitaba que nadie se lo dijera solo bastaba con mirar el rostro de sus supuestos amigos para saber que hervían de celos por ocupar su lugar y ser marcados como un seguidor de Lord Voldemort. Si los muy tontos supieran que Draco gustosamente les cedería el puesto si pudiera, pero eso era imposible, llevaba la marca de mortifago como un castigo por haber dudado, en lo alto de la torre de Astronomía Dumbledore le había ofrecido una salida y él estuvo a punto de aceptarla pero ese día ya estaba lejano y este era su castigo por haber considerado siquiera tomar la oferta del difunto Director. Sin embargo el rubio no estaba dispuesto a permitir que lo humillaran y se mostraba arrogante y altanero en su nueva posición, aunque en el fondo se sintiera un desgraciado, con privilegios y en una jaula de oro pero un desgraciado al fin y al cabo.
- Draco, he estado buscándote ¿Dónde han estado?, Lord Voldemort espera su informe- pregunto Bella cuando él y los demás se aparecieron en el salón de la mansión Malfoy.
- En una misión- contesto tajante deseando poder retirarse a sus habitaciones
- Estupendo, espero que comiences a convertirte en algo más que un simple estorbo- añadió su tía evaluando su postura antes de usar legerimancia con él.
- Deberías haber aprendido que no puedes usar eso conmigo, querida tía. Después de todo fuiste tú la que me enseño a no dejar que los indeseables jueguen con mi mente- respondió el rubio con arrogancia.
La mortifaga lo miro con odio y dirigió despacio la mano hacía su varita, un cruciatus haría que su sobrino comprendiera cual era su lugar- Decías que el Señor Tenebroso nos espera- hablo Snape
- Síganme – ordeno, no sin antes lanzarle una mirada desconfiada a Snape, no importaba que tan útil resultara la información que el antiguo profesor de pociones le hubiera proporcionado a Lord Tenebroso, ella aún confiaba en él- El Amo tiene una misión importante para ti sobrino, espero que no nos decepciones.
Era muy temprano por la mañana cuando Harry abrió los ojos; había soñado con Gregorovitch otra vez. Se sentía enfermo y ansioso, estaba empapado en sudor y por más que lo intentó no pudo recordar el sueño solo conservaba la extraña sensación de malvada satisfacción; tanteo en la oscuridad buscando sus lentes hasta que enfoco la vista sobre el pequeño bulto que descansaba a su lado, antes de que él pudiera pronunciar alguna palabra el bulto se movió y los grandes ojos de Kreacher se abrieron con algo parecido a la simpatía reflejándose en ellos.
- Kreacher le ha encontrado por fin amo y espera que cumpla su promesa de ayudarle a vengar al amo Regulus- dijo el elfo- ¿Desea el amo que prepare el desayuno?
- Pero ¿cómo?- balbuceo Harry sin poderse creer que el elfo estuviera sentado sobre las mantas de su cama.
- La señorita Bella le pidió a Kreacher que buscara a su amo- dijo el elfo- Kreacher lo ha buscado desde hace mucho tiempo amo, ha sido muy difícil poder encontrarlo, es usted muy escurridizo- afirmo con satisfacción.
- ¿Harry con quien hablas?- pregunto Hermione que había estado haciendo guardia afuera de la tienda. El elfo salto de la cama y volteo hacia la recién llegada...
Disculpen pero estoy sin compu así que no puedo escribir con la frecuencia que me gustaria
Gracias por los comentarios espero que les guste el nuevo capítulo
