Eriol tomó el teléfono que Spinel le entregó, y le indicó a Nakuru que buscara en la agenda el número de la residencia Kinomoto, ese al que últimamente no deseaba por nada del mundo marcar. Pero ya era hora de asumir su pasado y futuro, y aunque fuera lo que menos quería en este momento, debía involucrar a aquellos en los que de alguna manera consideraba parte de su peculiar familia.
Nakuru le entregó el número con prefijo de Japón y decorado con pequeñas flores a su alrededor (decoración cortesía de Nakuru) que indicaba que era el número de su querida Sakura. Eriol comenzó a marcar el prefijo aunque de repente se detuvo dudando si realmente debería involucrar a sus seres queridos en algo que podría ser peligroso. En ese momento, Spinel se acercó a su amo y se sentó en su regazo sin decir nada, sabía que no hacía falta que le dijera nada, amo y guardián tenían una conexión tan profunda que con una sola mirada podían comunicarse entre ellos. Eriol se quedó mirando pensativo durante unos segundos a su guardián solar y luego observó a Nakuru, quien se había sentado junto a él en su cama. En ese momento, se dio cuenta que había creado unos guardianes maravillosos que sin decir palabra alguna le demostraban que iban a estar siempre con él apoyándolo a pesar de sus locuras y equivocaciones, y aguantando el extraño y reservado carácter de su amo sin siquiera pedir explicaciones.
- De acuerdo, llamaré a Sakura a ver si consigo invitarla a venir sin que se preocupe demasiado… - dijo el mago al fin suspirando y con una media sonrisa comenzó a marcar el número.- Creo que este fin de semana llegaba Li con su prima para pasar las vacaciones en Japón… será interesante…
Ambos guardianes se miraron sintiéndose aliviados al ver que su amo se iba animando un poco. Sabían de sobra que Sakura iba a ir a Londres sin pensárselo dos veces y que todos los demás irían con ella, ya que nadie de su familia iba permitir que fuera sola a otro país y tratándose de un asunto de magia. Nakuru se sentía preocupada pero realmente feliz al pensar que podría volver a estar junto con Touya, aunque para ello tuviera que soportar a su alrededor a Yukito, y lo que era peor, a Yue… Sus pensamientos se detuvieron de inmediato cuando una voz conocida salió del altavoz del teléfono.
- Residencia Kinomoto, ¿dígame? – dijo la que claramente era la voz del señor Kinomoto, quien acababa de llegar a casa después de un largo día en la excavación que supervisaba como arqueólogo experto en civilizaciones antiguas.
Buenos días Mr. Fujitaka… bueno, a estas horas en su país deben ser buenas tardes… - dijo un educado y sonriente Eriol pero a la vez mostrando una mueca de descontento ya que no era precisamente la persona con quién quería hablar y mucho menos darle algún tipo de explicación.
- Buenas tardes Hiragizawa-san – dijo tras una breve pausa el señor Kinomoto – le diré a Sakura que venga, espere un momento.
La espera se hizo eterna para Eriol, quien aún pensaba la mejor excusa que ponerle a Sakura con el fin de convencerla de que tanto ella como los guardianes viajaran a Londres, todo esto sin que se le reflejara algún tipo de peligro o preocupación en su voz. Los pensamientos de Eriol fueron interrumpidos cuando Nakuru advirtió que se aproximaban pasos al otro lado del teléfono.
- ¿Eriol? Soy Sakura – dijo Sakura con un pequeño deje de preocupación en la voz que no pasó desapercibida para el mago.
- Buenas tardes joven Sakura, ¿cómo se encuentran por allá? – dijo el mago intentando parecer lo más alegre posible.
- Eh… esto… nos encontramos todos muy bien por aquí. – contestó Sakura casi de manera automática. - ¿Cómo se encuentran ustedes? – preguntó casi con temor.
Eriol conocía de sobra la personalidad de su más preciada descendiente, y sabía que algo sabía sobre él que le estaba preocupando. Aunque no sabía qué era, los principios del joven mago le impedían preguntar directa o indirectamente qué sabía sobre él, y en estas circunstancias no podía permitirse hacer preguntas que podrían volverse en su contra. De todos modos, esta breve pausa que se estaba tomando el mago inmerso en sus pensamientos antes de contestar no iba a ser de gran ayuda tampoco. Por lo que decidió contestar una media verdad.
- Bueno… estamos bien en parte – dijo el mago haciendo una pequeña pausa debatiendo consigo mismo si esta iba a ser la mejor manera de invitarlos a Londres. – en realidad, ahora que Kaho nos ha dejado…, estamos más aburridos que de costumbre y dado que ahora se avecinan unas fiestas para estar en compañía de familia y amigos, hemos pensado que quizás os gustaría venir a pasar las vacaciones con nosotros en nuestra mansión de Londres… Ah por su puesto, se me olvidaba, he de deciros que estas semanas la luna está especialmente bella y majestuosa en Inglaterra. – dijo Eriol con un deje de diversión en su voz, pero lo más sutil y educado que pudo, sabiendo que lo que acababa de decir era realmente algo bastante preocupante, pero conociendo como conocía lo despistada que era Sakura, seguramente no se daría cuenta de la importancia de esa última frase, y con suerte se la tomaría como una de las frases enigmáticas y sin importancia típicas del mago.
- Bueno…eh… esto… me encantaría ir a visitaros, pero primero tendría que consultarlo con mi padre, mi hermano, Kero y Yue… y también han venido a pasar la Navidad a Tomoeda Tomoyo, Shaoran y Meiling – contestó Sakura tras una corta pausa que en realidad se le hizo eterna a Eriol, quien miraba con preocupación a sus guardianes que aún permanecían sentados junto a él.
- De acuerdo Sakura, podéis veniros todos a pasar las vacaciones a mi casa y así nos ponemos al día… por cierto, por el billete de avión no os preocupéis yo os lo pago ya que seríais mis invitados. – dijo un muy alegre Eriol, aunque su cara no reflejaba para nada dicha alegría.
- Vale Eriol, estamos aquí todos tomando una merienda, se lo comento y ahora te llamo y te digo… ¿vale?
- Vale Sakura, estaré esperando impaciente tu llamada – dijo Eriol intentado contestar lo más cordial posible, cosa que se le estaba haciendo realmente difícil ya que otra vez se estaba empezando a sentirse mareado.
Sakura se quedó un momento con el teléfono en la oreja asimilando todo lo que Eriol le acababa de decir, aunque sus pensamiento fueron interrumpidos cuando por el auricular se escuchó la voz lejana de Nakuru diciendo – Amo te encuentras…- y el teléfono se colgó, aunque Sakura pudo darse cuenta claramente de la gran preocupación que reflejaba la voz de la guardiana. En ese momento asomaron por la puerta Tomoyo, Shaoran y Kero, quienes llevaban rato sin escuchar a Sakura después de haberse despedido.
- Sakura… -dijo una muy preocupada Tomoyo al ver como su amiga estaba rígida observando fijamente el teléfono que sostenía en su mano. – ¿qué ocurre?
- Teníais razón, a Eriol le ocurre algo, aunque cuando he hablado con él no ha sonado que le pasara nada. – dijo muy pensativa Sakura mientras colgaba el teléfono y se dirigía hacia el salón con sus amigos para ponerle al tanto sobre su conversación con Eriol.
- Entonces dices que has escuchado a Nakuru muy preocupada preguntándole como se encontraba… - dijo Tomoyo muy bajo mientras todos procesaban toda la información que Eriol le acababa de dar.
- Si no hubiéramos estado hablando hace un momento sobre él y Yue no hubiera comentado eso sobre la luna… - dijo Sakura dedicándole una mirada de agradecimiento a su guardián que se había sentado junto a su hermano, donde antes se encontraba Yukito – no hubiera considerado importante ni relevante el comentario sobre la luna de Inglaterra.
- Algo está tramando ese niño y quiere que vayáis… ¿a qué? – dijo un molesto Touya mientras le dedicaba sutiles e inadvertidas caricias a Yue, quien se está empezando a poner tenso.
- No lo sé… pero si realmente lo está pasando mal como dice Sakura, y el comentario que hizo sobre la luna tiene que ver con el libro que le llevé a Londres hace poco… deberíamos ir – dijo muy pensativo, casi para sí mismo, Shaoran- ya que, sobre todo, hay que tener en cuenta que si no fuera realmente importante él no nos hubiera invitado en estas circunstancias, y sabiendo que a él le gusta hacerlo todo en secreto por sí mismo sin ayuda de nadie. Si realmente nos está pidiendo, indirectamente, ayuda… pues creo que deberíamos planteárnoslo.
- Yo voy – todos giraron sorprendidos a mirar a Yue, quien estaba mirando muy preocupado a Kero. Los presentes se miraron entre sí, decidiendo todos a la vez que irían a Inglaterra. Si Yue había decidido que iría a su antigua casa en Inglaterra a ayudar a la reencarnación de su antiguo amo a pesar del dolor que eso conllevaría, todos los demás irían sin pensárselo más veces. Solo una mirada entre todos fue suficiente para aprobar el viaje a la mansión Hiragizawa.
- Bien… entonces habrá que llamar a Inglaterra para confirmar que vamos a ir- dijo Meiling mirando a Sakura, ya que era ella la que debía hacer esa tarea.
- No se… si se encuentra mal no creo que sea oportuno molestarlo ahora.
- Pero se supone que nosotros no sabemos nada, y mucho menos sobre el comentario último de Akizuki. – dijo Touya – deben estar esperando una respuesta, y si realmente os quieren allí, tienen que estar impacientes de recibir la respuesta.
- Tu también te vienes… a mí no me dejes solo allí – le dijo Yue en un susurro casi inaudible. Hecho que provocó una pequeña sonrisa y la dedicación de una mirada llena de ternura por parte de To-ya. Lo que provocó un leve sonrojo del guardián lunar.
Aunque Sakura no estaba totalmente convencida se levantó del sillón que compartía con Tomoyo y se dirigió hacia el teléfono, no sin antes girarse y mirar a sus amigos buscando el apoyo y valor necesario para llamar a Londres procurando que no se le notara lo inmensamente preocupada que se sentía por su amigo. Tomoyo fue la primera en levantarse para acompañar a su amiga en ese difícil momento, seguida a continuación por Meiling y Shaoran.
-Nosotros nos quedamos aquí esperando – advirtió Kero. Quien, junto con Yue, todavía le costaba soportar que ese niño fuera la reencarnación de su antiguo amo y lo peor de todo, que los hubiera sustituido creando nuevos guardianes. Es cierto que, a pesar de esto, con Spinel sí había creado una estrecha camarería lo que le permitía estar bastante informado de lo que ocurría, aunque de lo que estaba pasando ahora mismo Spinel no le había contado gran cosa. Lo que sabía de Eriol, era que había cortado con la profesora y que de vez en cuando tenía alguna visión. Aunque Spinel sabía que a Kero no le agradaba que le hablara de su amo, creía necesario advertirle que los poderes de su amo se estaban volviendo a regenerar, simplemente para que estuviera alerta por si algo ocurría en su familia.
- Yue, creo que lo que le está ocurriendo a la reencarnación del amo tiene que ver con las visiones – le dijo Kero a su hermano mientras se sentaba en su regazo y le dedicaba una fulminante mirada a Touya. – Ni se te vaya a ocurrir decirle nada a Sakura. Si le comento esto a Yue delante de tuya es porque si mi hermano confía en ti yo también debería.
- Peluche estúpido, jamás contaría nada a mi hermana que pudiera preocuparla, y mucho menos haría algo que lo molestara – dijo dedicándole una mirada tranquila a Yue. – Que sepas que puedes confiar en mí sobre esto. Siempre he apoyado a Yue y siempre lo voy a hacer – dijo cogiendo entre sus manos la mano del guardián, hecho que hizo que se pusiera completamente rojo.
- Baah… dejarlo ya tortolitos – dijo Kero poniendo cara de asco e ignorando la vergüenza extrema de su hermano, quien había dejado de respirar tras el apelativo que le acababa de dar su hermano. Aunque no eran pareja era evidente que había un cariño especial entre ellos…– Lo importante de esto es que si se le están regenerando los poderes es que van a pasar cosas… Clow siempre lo decía… no existen las casualidades, tan solo lo inevitable – dijo Kero muy pensativo.
- ¿Que vayamos a Inglaterra tiene que ser inevitable? – preguntó Touya, haciendo tiempo para que Yue se recompusiera.
- Seguramente. – contestó Kero.
- Bueno pues ya veremos qué pasa. Realmente no es que me apetezca ir… no soporto a Akizuki y el niño ese me inspira de todo menos confianza. – dijo Touya con mala cara, más para sí mismo que para los guardianes que lo miraban pensativos.
- Si realmente no quieres ir, no pasa nada, puedo ir yo solo… - comenzó a decir Yue mirando hacia la puerta, de donde ya se empezaban a escuchar a Sakura y sus amigos venir. Pero fue rápidamente cortado por Touya, quien ni se le pasaba por la cabeza dejar al guardián solo con esa gente.
- Ni se te pase por la cabeza eso. Pienso ir y punto. No te voy a dejar solo con esa gente tan extraña. – dijo concluyendo la conversación, dado que ya empezaban a aparecer por la puerta las sombras de su hermana y sus amigos.
…..
En Inglaterra, tras terminar de invitar a Sakura a pasar las vacaciones en la mansión Hiragizawa, Eriol cada vez comenzaba a sentirse más mareado. Realmente estas visiones se lo estaban haciendo pasar verdaderamente mal. Dio el teléfono a Spinel para que colgara y decidió recostarse sobre la cama.
- ¿Amo te encuentras bien? ¿Qué te ocurre, dime qué puedo hacer? – se levantó rápidamente Nakuru de la cama para atender a su amo.
- Tranquila Nakuru, ha sido solo un pequeño mareo. Ya me encuentro mejor – dijo dedicándole una sonrisa y volviendo a incorporarse. – Tanto estrés no me está sentando bien. A ver si tenemos suerte y vienen nuestros queridos amigos. – dijo mientras comenzaba a levantarse de la cama para ir al baño y luego bajar a desayunar.
Nakuru y Spinel observaron cómo su amo desaparecía por la puerta. Cada vez era más evidente que no se encontraba bien. Ahora lo importante era pensar cómo su amo se las iba a ingeniar para, si tenían suerte y venían a Londres sus amigos, hacer que no se dieran cuenta que algo grave le estaba ocurriendo. Era evidente que este le estaba dedicando demasiado tiempo a disimular que se encontraba en buen estado, cosa que no acababan de entender del todo los guardianes, ya que estos eran sus protectores y debían cuidarlo, no al revés como parecía.
Con estos pensamientos, los guardianes se levantaron en silencio de la cama de su amo y comenzaron a bajar las escaleras hacia la cocina, donde estaba a punto de llegar su amo. Ahora lo principal era prepararle el desayuno a su amo y esperar a recibir la llamada de Tomoeda.
Eriol llegó a la cocina mucho más animado de lo que salió de su dormitorio, pero a pesar de eso, los guardianes se negaron a que él se prepara su propio desayuno. Aunque al mago no le hacía mucha gracia esos tipos de cuidados, ya que eso significaba aceptar que algo malo le estaba ocurriendo, era mejor que dejara que los guardianes le prepararan el desayuno, de todos modos ayudar a su amo era la razón de ser de ellos.
- ¿Amo que quieres desayunar, a parte del café? – preguntó Nakuru mientras se giraba para observar a su amo, quien los miraba con una sonrisa llena de cariño. - ¿Ya te encuentras mejor? – decidió preguntarle Nakuru acercándose a él y sentándose en la silla junto a él.
- Si, ahora me encuentro mucho mejor. Realmente os agradezco que queráis prepararme el desayuno. – dijo mirando a Nakuru y luego a Spinel que estaba terminando de hacer el café. - Lo siento mucho, si os he preocupado estos días… soy plenamente consciente que vosotros percibís cómo me siento en cada momento… pero debéis entender que es también mi deber no preocuparos por cualquier cosa que me pase. Además, no lo puedo remediar… ya que es un rasgo un poco irritante que Clow me dejó en herencia. Comprendo a la perfección que si no os cuento las cosas para no preocuparos, lo único que consigo es preocuparos más…
- Eriol, no pasa nada, nosotros lo entendemos. Pero sabes que es nuestro deber cuidarte y protegerte… para eso nos creaste.- dijo Spinel que ya había vertido el café en un vaso y se había acercado también a la mesa de la cocina.
- Muchísimas gracias, mis queridas criaturas – dijo Eriol muy sonriente mientras daba un beso en la frente de Nakuru, quien se había abrazado al brazo de su amo. – Ahora lo importante es esperar la llamada de nuestros queridos amigos. Ah, y por cierto, también me gustaría acompañar el café con una tostada.
- Por su puesto Eriol, ahora mismo te la hago. – dijo Nakuru levantándose de la mesa con una gran sonrisa en la cara. Estos momentos, donde Eriol podía sincerarse con sus guardianes y mostrarle lo mucho que los amaba era de los que más apreciaba de su vida. Era muy consciente que, en realidad, eran la única familia que tenía como Eriol. Este último pensamiento quedaba reflejado en su cara con una pequeña mueca, la cual fue percibida por Spinel, quien se acercó a su amo y se sentó en su hombro. A Eriol y Spinel no les hacía falta decir palabra alguna para darse apoyo, un simple gesto podía significar mucho más que cualquier palabra. Los dos tenían un carácter reservado y extraño, todo lo contrario a Nakuru, por lo que les era más fácil apoyarse en simples gestos que en hablar entre ellos de temas, que sabían, que iban a hacer difíciles de expresar con palabras.
Nakuru puso el café y la tostada en la mesa, y se volvió a sentar junto a su amo. Había estado todo el rato sin decir ni una sola palabra, lo que no pasó desapercibido para Eriol, pero decidió dejarla en paz y simplemente se limitó a comer el desayuno que le habían preparado sus queridos guardianes. Sabía que eso iba a significar más que cualquier palabra que le dedicara a su guardiana.
- ¿Eriol, crees que vendrán a ayudarnos…? – dijo Nakuru al fin en un susurro, mientras apoyaba la cara en el hombro del mago. Eriol decidió terminar de masticar el bocado que acababa de dar a su tostada y beber un poco de café antes de contestar.
- Realmente eso es algo que no sé, pero conociendo como conocemos a Sakura sé que le encantaría venir a visitarnos, y si… es cierto que han avanzado tanto en temas de magia seguramente se habrá dado cuenta de que el comentario que le hice sobre la luna tiene una gran importancia… espero… - hizo una pausa con el fin de creerse su propia teoría – realmente espero que se haya dado cuenta. Si es así – dijo mirando hacia el techo de la cocina – y se lo ha comentado a los otros…, me ha dicho que estaban su hermano y Yukito…, ojalá Yue lo haya entendido… él sabe que la luna que va a haber ahora no es normal y trae consigo un gran poder…
Tras esta revelación los tres se quedaron en silencio, cada uno inmerso en sus pensamientos. Eriol sabía que sus guardianes no sabían nada sobre la Luna que se estaba avecinando, al contrario de Yue y Kero que ya la habían vivido con Clow hacía unas cuantas décadas. Tanto Clow, que utilizaba el poder de la oscuridad, como Yue, que utilizaba el de la luna, pudieron sufrir la potencia y el enorme poder que desprendió el astro esa noche…
- ¿Qué tipo poder Eriol? ¿Me va a afectar a mí? – preguntó de repente Nakuru, sacando al mago de un recuerdo que no había vivido pero que sabía que iba a poder vivir dentro de unas semanas. Así se lo estaba haciendo entender Clow en sus visiones, y debía estar preparado ya que esta vez iba a ser mucho más fuerte.
- Eh… pues creo que sí, por eso debemos estar preparados. Y yo, debido a estas visiones, no me siento realmente con fuerzas para poder ayudarte ni ti ni a mí mismo a pasar esos días…
- ¿A ti mismo? – preguntó ahora Spinel. Era raro que en temas relacionados con la luna el guardián solar se metiera, pero esto era más grave de lo que parecía si también iba a afectar a su amo hasta tal punto de tener que pedir ayuda a otros.
- Sí mi querido Spinel-Sun, por eso las visiones me están debilitando tanto… Clow quiere que esté preparado para cuando llegue el momento… - se calló rápidamente justo cuando se dio cuenta que acababa de desvelar un secreto que por nada del mundo podía desvelar. Miró de reojo a sus guardianes, quienes lo miraban con los ojos y la boca abierta como platos.
- Has dicho Clow… - se atrevió a preguntar tímidamente Nakuru. Eriol simplemente se limitó a asentir con la cabeza mientras bebía un largo sorbo de su café. – Cuando tienes visiones es por… porque… ¿de esa manera se comunica contigo…?. – dijo Nakuru haciendo una especie de mueca entre terror e incredulidad, mientras que Spinel permanecía pensativo.
- Así es. – se limitó a decir Eriol. No sabía cómo les iba a explicar eso, ya que era un tema que no terminaba de comprender ni él mismo. – Recordarme que ahora después os explique lo de la luna… antes de que se olvide.- Eriol estaba intentando por todos los medios cambiar de tema, pero para su suerte en ese momento sonó el teléfono.
- Voy yo – dijo Nakuru que se había levantado rápidamente. - Termina de desayunar mientras. ¿Quieres que les diga algo de tu parte?
- No… gracias Nakuru, creo que ya se lo dije todo antes. – Nakuru hizo una reverencia y salió corriendo a contestar el teléfono.
- Amo. – fue lo único que dijo Spinel que había volado hasta el mueble de la cocina y lo observaba recostado como un gato.
- Lo sé… mi querido amigo, lo sé. – contestó el mago tras un largo suspiro. Una simple palabra de su guardián fue suficiente para saber que merecían una explicación. Ahora solo tenían que esperar a que Nakuru volviera con buenas noticias y en unos días tuvieran la mansión llena de sus amigos. Mientras tanto, Eriol se limitó a acabarse su desayuno que ya comenzaba a estar frio.
Justo en ese momento, Nakuru llegaba corriendo al gran salón donde se encontraba el teléfono de la planta baja, sobre la mesita que había junto a la chimenea y un par de sillones.
- Residencia Hiragizawa, dígame – dijo Nakuru casi sin aliento.
- Buenas… buenas tardes Nakuru – contestó Sakura. Realmente estaba intentado que la voz no le temblara. Que la guardiana hubiera contestado al teléfono en vez del mago no mejoraba las cosas… eso significaría que era cierto que Eriol tenía problemas. – Puedo… ¿puedo hablar con Eriol?.
- Lo siento pequeña Sakura, pero Eriol ahora mismo no puede ponerse al teléfono. Me ha dicho que lo que le tengas que decir a él me lo puedes comunicar a mí – dijo Nakuru tan alegre como siempre.
- De acuerdo Nakuru. Pero ¿le ha ocurrido algo a Eriol? – preguntó intentando no sonar muy preocupada. A pesar de las miradas de sus amigos clavada en su nuca, no pudo evitar preguntar por su amigo.
- Eh… no no… no te preocupes pequeña Sakura. Es solo que aquí en Inglaterra es otro horario y mi amo está ahora mismo desayunando – dijo riéndose Akizuki. Pero el semblante de la guardiana no reflejaba esa alegría. Que Sakura hubiera preguntado tan preocupada por su amo tenía que ser rápidamente comunicado, eso significaba que sospechaban algo.
- ¿Sí?, me alegro. ¿Puedes comunicarle de nuestra parte que sí iremos a visitaros estas vacaciones a Inglaterra, por favor? Iríamos… - pero Sakura se vio interrumpida por un gran chillido desde el otro lado del teléfono, que hizo que tuviera que apartarse el teléfono de la oreja.
- Es gracioso ver como el carácter alegre e imprevisible de la guardiana no ha cambiado nada… - comentó Shaoran con una mueca en la cara mirando el teléfono que tenía Sakura en la mano.
- Eh eh tú, joven Li, que te he oído – dijo Nakuru desde el otro lado del teléfono mientras soltaba una carcajada. – Sakurita lo siento por gritar, pero es que me hace mucha ilusión que vengáis… realmente me aburro… bueno, nos aburrimos mucho – dijo Akizuki a la vez que hacía un puchero con la boca a pesar de que nadie pudiera verla. – ¿Por cierto que me estabas diciendo después de que ibais a venir?
- ¿Qué? Eh… pues… no me acuerdo… - dijo Sakura soltando una pequeña risita.
- Las personas que queremos ir… - oyó Nakuru la voz de Tomoyo de fondo.
- Ah, sí sí, te iba a decir que queremos ir todos… bueno… - pero otra vez se vio interrumpida por la impaciente de Nakuru.
- Sí, sí. Por supuesto que podéis venir todos. ¿Mi querido Touya va a venir también? ¡Que feliz soy! – volvió a decir Nakuru a gritos. Seguramente la estaban escuchando gritar por toda la casa, menos mal que los vecinos de en frente estaban viviendo por el momento en otro país. - Oh… perdona Sakura, otra vez te volví a interrumpir. Dime quienes venís por favor.
- Claro Nakuru – dijo muy alegre. Queriendo o sin querer, Nakuru estaba consiguiendo que Sakura dejara de estar preocupada por Eriol, y solo pensar en el viaje como unas vacaciones para reunirse los amigos. – Nos gustaría ir a Tomoyo y a mí, a Shaoran y a su prima Meiling, a Kero, a Yukito y por supuesto, a mi hermano.
- Vale, perfecto, se lo comunicaré de inmediato a Eriol – era evidente que Nakuru estaba intentando controlar su alegría, lo que provocó una pequeña risa de Sakura. – ¿Queréis algo más? Seguramente mi amo os llame esta tarde o mañana para ultimar los detalles del viaje. Bueno lo más seguro que sea mañana ya que si os llama esta tarde… seguro que allí en Japón es de noche… Bueno ya nos vemos… ¡Qué alegría!, adiós Sakurita, dales recuerdos a todos y sobre todo a mi querido Touya. – estaba claro que a Nakuru le hacía especial ilusión tener visita en su casa. Estaba tan animada que se despidió y en seguida colgó el teléfono para ir corriendo a comunicarle las nuevas noticas a Eriol, tanto que no dejó ni despedirse a Sakura.
Nakuru salió corriendo por el largo pasillo que llevaba a la cocina. Seguramente después de los chillidos y voces que había dado, tanto Spinel como Eriol ya sabían que habían aceptado la invitación.
- Amo, amo, amo… - dijo Nakuru mientras iba entrando por la puerta. Su alegría era claramente palpable en el ambiente.
- ¿Qué dijeron?... espera seguro que adivino… que sí. – dijo Spinel desde lo alto del mueble de la cocina burlándose de su hermana. Esta lo ignoró y se giró para mirar a su amo que estaba terminado de fregar los platos del desayuno. Eriol se giró para mirar a su guardiana mientras le dedicaba una cálida sonrisa.
- Cuéntame Nakuru. Es evidente que han dicho que sí. – dijo el mago soltando una risita. – ¿Pero qué te han dicho, cómo los has notado?.
- ¿Eh? Ah sí, sí – dijo Nakuru recomponiéndose de la carrera por el pasillo y sentándose en la silla. – A ver… por donde empiezo…
- Por el principio a poder ser. – volvió a hablar Spinel, quien había evitado bajar de su zona segura. Encima del mueble podía observar toda la cocina y estar a la vez de la impulsiva de Nakuru.
- Spinel… por favor, déjala hablar o si no nos podemos quedar aquí hasta mediodía. – dijo Eriol intentando aguantarse la risa. Lo que provocó una mirada de odio de parte de la guardiana hacia su amo y su hermano.
- ¿Os lo cuento o no?, tengo cosas más importantes que hacer que estar aquí sentada mirándoos – dijo mientras que les sacaba la lengua.
- Claro que sí, querida Nakuru. Estamos impacientes por saber qué es lo que has averiguado de nuestros queridos amigos. ¿Han sospechado sobre la invitación? – preguntó sin rodeos Eriol. Sabía que era mejor hacerle una pregunta concreta a su guardiana o si no era verdad que podían quedarse allí parados en la cocina hasta mediodía.
- ¿Eh? Sí, un poco… - el semblante de Eriol cambió notablemente. Eso significaba que seguramente sí había pillado el comentario de la luna. Cada vez estaba más orgulloso de su heredera. – Realmente no se esperaba que yo contestara el teléfono, y por eso me preguntó si te pasaba algo. – Nakuru hizo una pausa para observar a su amo.
- ¿Y qué le dijiste? – preguntó este con el ceño fruncido mirando al suelo. Esa expresión era más de preocupación que de enfado, por lo que Nakuru decidió continuar.
- Pues… la verdad – Eriol levantó rápidamente la cabeza para ver a su guardiana con una mirada que reflejaba entre enfado y miedo. – Que estabas desayunando y que por eso me habías enviado a mí a contestar el teléfono. Amo jamás diría algo que te perjudicara… – dijo Nakuru casi temerosa, al ver con qué clase de mirada la estaba observando su amo. Al escuchar esto, Eriol suavizó la expresión de su cara para dedicarle una sonrisa a su guardiana quién había comenzado a mirarlo con miedo.
- No te preocupes, mi querida Ruby Moon. Has hecho muy bien. – le dijo el mago mientras se acercaba a ella para posarle un beso en la cabeza. Acto seguido se sentó en la silla junto a ella. – Es solo que me he asustado realmente… no me esperaba que te fuera a hacer esa pregunta… Bueno, a ver, cuéntame. ¿De qué más te has enterado?
- Pues de la gente que viene… - dijo al fin Nakuru mirando sonriente a su amo. Eriol se sintió muy aliviado al ver que no había asustado de sobre manera a su guardiana. – Sakura me ha dicho que quieren venir ella y Tomoyo, Shaoran y su prima, que no me acuerdo como me ha dicho que se llamaba, creo que no la conocemos, no se…
- Nakuru por favor, sigue – le dijo Eriol dándole un toque en la mano y mirándola con una ceja levantada. Sabía que si no le indicaba a Nakuru que continuara se iba a desviar durante un largo rato del tema principal.
- ¿Eh? A sí, por donde iba… esto…
- Por la prima del niño Li – dijo Spinel mientras volteaba los ojos. Después de tantos años le seguía impresionando el despiste y la facilidad para desviarse del tema principal que tenía su hermana.
- Ah sí, sí, cierto. Eso, que vienen Li y su prima, Kero, Yukito, bueno Yue – dijo a la vez que hacía una mueca de asco y odio. Lo que hizo que Eriol le dedicara una pequeña sonrisa para luego mirar a Spinel, quien lo estaba observando muy serio. Spinel sabía a grandes rasgos que su amo aún le tenía un especial cariño a su antiguo guardián – y por supuesto, mi queridísimo Touya. – continuó Nakuru mientras se levantaba y le daba un fuerte abrazo a su amo. Realmente estaba muy feliz su querida guardiana de tener a tanta gente en su casa. No sería Eriol quien le arruinara a su querida Nakuru este día contándole el peligro que se avecinaba, para ello ya habría más días.
- ¿Eso es todo? – se limitó a decir Eriol, al ver que su guardiana se levantaba y comenzaba a bailotear en dirección a la puerta.
- ¿Qué? Eh… sí. Bueno no, les he dicho que mañana los llamarías para ultimar los detalles del viaje. – dijo dando saltitos.
- Perfecto. Muchísimas gracias Nakuru, has hecho un gran trabajo. – le dijo dándole permiso para retirarse. Era evidente que su guardiana estaba tan emocionada en ese momento que era incapaz de concentrarse en nada y ni siquiera estar quieta en un lugar. Eso era un rasgo de la personalidad de su guardiana que realmente le encantaba.
- Eriol, creo que la explicación que nos debes las vas a dejar para otro momento ¿no? – dijo Spinel bajándose de su refugio en las alturas para posarse en el hombro de su amo.
- Sí, será mejor. – dijo Eriol dando una tierna caricia en la cabeza de su guardián. – Nuestra querida Nakuru no va a ser de concentrarse en nada en todo el día, y posiblemente, mañana tampoco. – dijo el mago soltando una carcajada. – Si quieres te lo puedo contar a ti mi querido Spinel, pero te aseguro que no te va a gustar. – dijo Eriol con una sonrisa malévola.
- No gracias, me espero – dijo Spinel, dejando el hombro de Eriol y marchándose volando por el pasillo, dejando al mago solo en la cocina.
