Hola chicos, este capitulo estaba un poco largo, así que lo corte por que hacia mucho que no actualizaba y aun me falta mucho por escribir. Espero les guste.

Ya lo saben, los personajes no son míos, solo eh modificado la historia.


Peeta POV.

Nunca creí que un hombre necesitara de otro hombre así como yo necesito de ti. Te extraño, ya quiero verte. Te espero en tu casa a la misma hora de siempre. Te quiero

Envío el mensaje y me levanto de la cama para arreglarme para hoy.

No esta ni mi padre ni mi hermano así que me llevo el desayuno para el camino.

-¡Peeta! –Grita Annie cuando bajo del coche-. ¿Crees que podríamos faltar hoy a las clases?

-En realidad, no tengo ganas de entrar hoy – sonrío.

-¡Vamos! ¡Necesito ropa nueva!

Annie y yo nos vamos a la ciudad en mi coche, en el pueblo hay muchas buenas tiendas, pero todos siempre llevan lo mismo, Annie es de las que no quieren que su atuendo se repita y muchas veces es ella quien diseña su ropa.

Tardamos dos horas y media en llegar a la ciudad y conduzco hasta el centro comercial de siempre, lo único que me duele de no asistir hoy a clases, es que no veré a Gale en todo el día.

Lo primero que hacemos es desayunar, en un café dentro del centro comercial.

Annie me trajo recorriendo todas las tiendas, yo no llevaba dinero, así que solo me dedique a ayudarla y cargar sus cosas.

Ella se mete a los probadores y me quedo fuera, cargando los demás vestidos.

-Este te quedara bien, princesa –una voz masculina susurra a mis espaldas sujetando uno de los vestidos rosas que llevo cargado-. ¿Te has volado las clases para comprarte vestidos?

Cuando me giro Finnick Odair esta parado frente a mi con una sonrisa deslumbrante.

-¿Dior no es demasiado femenino para ti, Finnick? Por que yo vengo con Annie, pero tu… ¿Vienes solo eh?

Entrecierra los ojos y hace una mueca. Su sonrisa se desvaneció.

-¿A caso me estas siguiendo? –pregunto enarcando una ceja.

El se hecha a reír.

-Cuida tus palabras, Peeta. No queremos que te pase nada, ¿verdad?

Pasa de mi golpeando mi hombro con el suyo, demasiado fuerte.

El resto del día pasa rápido. Annie termina sus compras justamente a la hora que tenemos que regresar.

Conduzco un poco de prisa para llegar a la hora de la comida y que no noten nuestra ausencia. La dejo en el estacionamiento del instituto y le ayudo a pasar las bolsas de ropa a su coche.

Conduzco hasta mi casa y entro rápido rogando por que nadie llegue aun, se supone que hoy me toca a mi cocinar.

-llegas tarde –Dice Matt cuando entro en la cocina-. Ya eh puesto los espaguetis.

-Gracias… estaba… ocupado en clases, tenia un examen y eso…

-Bueno, el pollo se esta descongelando, estaré en mi habitación, cuando llegue papa me hablas.

-Si, esta bien –le digo mientras pongo las cosas sobre la barra y comienzo a menear la hoya con los espaguetis.

Por un momento me quedo en silencio en la cocina, hasta que mi hermano vuelve a entrar.

-Ah, y por cierto, Peeta. La próxima vez ten mas cuidado al enviar un mensaje, si papa llega a saber eso… te matara. ¿Lo sabes no?

Me quedo en silencio, tenso, con los ojos y la boca abierta.

-Te quiero hermano, tu sabes lo que haces –dice antes de marcharse y escucho sus pasos al subir los escalones.

Saco rápidamente mi celular y leo el mensaje y en el destinatario, con letras grandes y en negritas, como para recordarme mi error, dice "Matt(Hermano)"

-Mierda –murmuro.

-¿Creen que sea posible? –pregunta Sean después de explicarnos todo.

Estamos en el jardín de Prim, sentados en el pasto, bebiendo un poco de alcohol que Johanna robo de su cocina y unos panecillos que Annie había comprado.

-Por mi no hay problema, ya saben, mis padres acceden a todo –contesta Johanna.

-Yo igual, me apunto –dice Annie después de dar un sorbo pequeño a su vaso.

-Quizá tenga un poco de problema, por haberme escapado la otra noche, pero se que mama podrá convencer a mi papa. Así que si, cuenten conmigo.

-¿Y tu, Peeta?

-Por supuesto ¿Cómo me lo voy a perder?

Sean nos acaba de invitar a su casa del lago el próximo fin de semana, tres días solos, alejados de la sociedad.

-Excelente, entonces pediré que preparen todo en la casa. Sera genial

Todos estallan en conversaciones acerca de ese fin de semana, en como la casa es tenebrosa y que tenga un lago junto a ella es aterrador. Como una película.

Pierdo la concentración cuando veo a Gale en bicicleta por la calle, lleva un short corto que deja ver sus piernas tonificadas y una playera blanca, húmeda, que se adhiere a su cuerpo.

-Miren ¿No es el señor Hawthorne? –pregunta Annie.

-Si, si es. – contesta Sean.

-¡Señor Hawthorne –Grita Prim y Gale voltea, sonriéndonos y agitando su mano para saludarnos. Todos hacen lo mismo, excepto yo, que tengo el vaso agarrado firmemente entre mis manos.

-Valla ¡tiene un cuerpo caliente! –susurra Annie.

-¿Has visto sus piernas? –pregunta Prim-. Es el profesor mas sexy que eh visto.

-La forma en que su camisa se adhería a su cuerpo y se transparentaba era como…

-¿Podemos dejar de hablar de eso? –interrumpo a Annie.

Johanna me hecha una mirada firme, advirtiéndome que no sea tan obvio, supongo.

-¿Por qué? No me vas a negar que es sexy… -dice Prim.

-Lo es, pero es nuestro profesor, es…

-¿Asqueroso? –pregunta Sean-. Ya saben, es un señor y todo eso.

Asiento ligeramente. Johanna me sonríe.

-Pues no tiene tan mal cuerpo, además se ejercita, eso es bueno. –añade Johanna.

-Hablando de ejercicio, en el gimnasio han preguntado por ti, Peeta ¿No piensas volver?

Agradecido de que Sean cambie de tema, me destenso.

-Creo que me volveré a inscribir la próxima semana, estoy engordando… -digo mientras tomo un poco de piel de mi estomago y la restiro.

-Que va, te ves magnifico –dice el.

Y todos comienzan a hablar de otro tema. Johanna, Annie y Prim hablan sobre como algunas chicas de la escuela han aumentado significativamente su peso, y algunas otras han disminuido. Sean me habla acerca de un coche que quiere comprar, algo acerca de la maquina y el motor, no entiendo mucho, pero trato de llevar el hilo de la conversación, para distraerme un poco. No logro mucho.

Gale POV.

-¿Entonces no hay problema? –me pregunta mientras se acomoda sobre mi pecho.

-Por supuesto que no ¿Por qué lo habría? Ve y diviértete.

-Te voy a extrañar –susurra.

-Y yo a ti. De todas formas, tengo que ir a ese curso que te había dicho.

-Es cierto. ¿Cuándo te vas?

-El jueves. Regreso el domingo en la noche.

-Yo también.

-Así que solo tengo dos días mas para estar contigo ¿Eh?

-Tenemos toda una vida por delante, Gale –murmura.

-Estaba pensando en…

Me quedo en silencio durante un momento, pensando si se lo debo de decir o aun no.

-¿Si?

-Bueno, me ofrecieron un trabajo en una universidad, el sueldo es menos, pero tiene sus ventajas.

-¿Sus ventajas? Si el sueldo no es bueno, entonces no conviene…

-Si trabajo en esa universidad, no seré tu profesor y no seras mi alumno. Y podre hacer esto… -inclino mi rostro para besarle lentamente en los labios-. Cuando quiera.

-¿Harías eso por mi?

-Es por los dos.

-Gale… -no dice nada mas. Se recuesta en mi pecho y lo envuelvo en mis brazos.

-Peeta, Peeta despierta. Tienes que irte. –sacudo su brazo lentamente.

-¿Qué pasa? –dice el, adormilado.

-Son las 10:30 de la noche, tu padre acaba de llamarte al celular.

-¿Y que dijo?

-No conteste – sonrió y suelto una risita-. Obviamente.

-Oh, claro.

Talla sus ojos con sus manos y se aparta un mechón de cabello que caía sobre su rostro.

-No quiero irme –me dice mirándome a los ojos.

-Yo no quiero que te vallas.

-¿Puedo quedarme aquí a dormir?

-Por mi hazlo, pero sabes que no se puede.

-Pasame el teléfono –estiro mi mano y le entrego el celular.

-¿Qué haces? ¿Le dirás a tu padre que te quedaras en mi casa?

-Tranquilo –dice el sonriendo-. Johanna, cúbreme, si mi papa pregunta me eh quedado a dormir contigo. Gracias – sonrió ampliamente y lo veo teclear rápido en su celular-. Papa… si, si, perdón, es que tengo mucha tarea y no escuche el celular… si, si, estoy en casa de Johanna, no creo terminar pronto, no me esperes despierto… oh… no lo se, deja preguntarle. –Se aleja un poco el celular y me hace una seña para que guarde silencio-. Okey, dice Johanna que si puedo quedarme con ella, buenas noches papá.

-Eres inteligente.

-Lo se –acepta sonriendo.

Nos ponemos de pie y en la sala, mientras vemos una película, consumimos el resto de la cena que había quedado.

-Deberíamos dormir, mañana tenemos que ir a la escuela. –susurro-. ¿Peeta?

Miro hacia abajo, Peeta esta recostado en mi regazo, respira lentamente y tiene los labios ligeramente abiertos, sus ojos están en paz, cerrados. Sonrió por lo hermoso que se ve.

Sin moverme mucho me pongo de pie y haciendo un ligero esfuerzo lo cargo con mis brazos. Pesa lo suficiente para impedirme caminar con facilidad pero no tanto como para no poder llevarlo hasta la cama.

Lo recuesto en mi cama, quito sus zapatos y lo cubro con una sabana, la noche esta enfriando.

Lo miro durante un momento, tranquilo, en paz, descansando, es como un angelito, con su cabello rubio cayendo sobre su frente en ondas y un hoyuelo marcado en su mejilla por la forma en que sus labios están contraídos.

Me quito la ropa y tomo una toalla del perchero y me meto al baño para ducharme.

El agua esta tibia y relaja mis músculos lentamente, tarde en decidirme si bañarme o no, por que estoy demasiado cansado, pero ya estando dentro del agua, es prácticamente imposible hacerme salir. Después de un largo tiempo disfrutando de la calidez del liquido, salgo del baño con la toalla anudada a la cintura. Peeta no esta en la cama.

-¿Peeta? –pregunto.

-Hey –me dice desde la puerta. Esta entrando y lleva consigo un vaso con agua helada-. Lo siento, me quede dormido, ¿me has traído hasta la cama? ¿O fui yo y no lo recuerdo?

Sonrío.

-Te traje en brazos, no quería despertarte.

-Bueno, de igual forma, la sed me despertó.

-¿Te sientes bien? –pregunto acercándome a el.

-Si, perfecto. ¿Por qué?

-Bueno, no se. Pareces raro…

-Bueno, tengo un chico medio desnudo frente a mi. –Sus ojos me recorren por completo y siento como si un calor llenara mi rostro.

-Quisiera decir lo mismo –murmuro tomándolo de la cintura y acercando mis labios a los suyos.

Lentamente avanzamos hasta la cama, Peeta deja el vaso de cristal en la mesa a un lado de mi cama y se recuesta sobre mi.

Doy un giro en la cama hasta ponerme sobre el y comienzo a desabrochar su camisa hasta dejar su torso desnudo.

Sus manos cálidas acarician mi espalda y poco a poco van descendiendo hasta mis glúteos, después a mis muslos y siento como sus yemas van encontrando la abertura de la toalla. No es hasta que sus manos acarician mis muslos desnudos cuando me doy cuenta que debajo de la toalla ya no hay nada mas.

Mis manos tiemblan cuando acaricio el abdomen de Peeta y cuando trato de desabrochar su pantalón es como si mi pulso quisiera explotar, Peeta sonríe entre mis labios y siento que me ruborizo.

Quito su pantalón y lo dejo en ropa interior, acaricio sus muslos lentamente, su piel es suave y cálida.

Bajo su ropa interior hay una erección que se frota contra la mía entonces, en un movimiento rápido, quedo desnudo sobre el, el lo siente, por que me acaricia rápidamente como si el tiempo se nos estuviera acabando. Mi respiración esta agitada y siento como si mi cabeza fuese a explotar.

En un giro mas Peeta queda sobre mi y le ayudo a quitarse su bóxer y cuando siento su cuerpo totalmente desnudo sobre el mio me entra un especie de frenesí incontenible que me hacia querer besar cada parte de su cuerpo, acariciarlo completamente.

Su erección se acomodaba entre mis piernas y la mía estaba pegada a su abdomen desnudo, el rosar de nuestros cuerpos hacia los sonidos mas maravillosos que podría escuchar.

Entonces Peeta se detiene un momento, abro mis ojos y le miro, su rostro esta rojo y gotas de sudor se extienden en su frente. Regresa a mis labios lentamente y me besa igual de despacio después, se recuesta en mi pecho y con sus dedos juega con mis pectorales y mi abdomen.

Desorientado comienzo a acariciar su cabello, tengo unas ganas de tomarlo con fuerza y tirarlo debajo de mi cuerpo, sentir sus piernas entre las mías sus brazos entre los míos sus manos en mi espalda, sus labios en mi cuello, mi pecho, mi abdomen… quiero tenerlo.

Y el tiempo pasa y Peeta se queda recostado sobre mi cuerpo.

-¿Estas bien? –pregunto por fin.

-Perfecto –contesta el levantando un poco la cabeza.

Se tira a un lado de mi y pone sus manos bajo su cabeza, mirando al techo.

-¿Qué ah sido eso? –pregunto.

-No lo se.

-No quieres… ¿tu no quieres estar conmigo?

-Estoy contigo –dice girando su rostro y mirándome.

-Ya sabes, de esa forma –le digo.

-Claro que quiero.

Se queda en silencio y regresa su mirada al techo.

-Me vas hacer explotar, algún día ¿Lo sabes?

Sonríe ampliamente.

Lo rodeo con los brazos, lo estrecho contra mi cuerpo desnudo y le doy un beso en la frente.

Poco a poco el calor va descendiendo de mi cuerpo hasta provocarme frió nos cobijo con una sabana que estaba a los pies de la cama y me quedo dormido minutos después de Peeta.

En la mañana, cuando despierto, Peeta no esta acostado a mi lado, me siento en la cama lentamente y lo veo.

La ventana de mi habitación empieza en el suelo y termina en el techo, es larga y tiene una cortina, la cual esta recorrida completamente y Peeta esta parado ahí, con un rayo de luz solar iluminándolo.

Sus piernas están desnudas y su torso, solo lleva un bóxer ajustado color negro.

Su piel brilla de un dorado maravilloso a causa del reflejo del sol en su vello corporal, sus piernas desprenden ese brillo que parece emanar de el, sus brazos y su cabello, de un hermoso dorado brillante. Parecía como si fuera un ángel que brilla con luz propia a los ojos de un humano.

Gira su rostro y me mira.

-Buenos días –dice acercándose a mi, arrodillándose en la cama y besando mis labios.

-Si que son buenos –respondo.

-Estaba esperando a que despertaras para irme –me dice-. Eh tomado una ducha en tu baño.

-No hay problema.

-entonces, nos vemos en la escuela, profesor.

Sonrío y antes de dejarlo levantarse le doy otro beso mas.

Lo veo vestirse y me levanto de la cama hasta que el se a retirado.

Suspiro un par de veces frente al espejo del baño y al recordar la hermosa sonrisa de Peeta, sonrío como nunca había sonreído.

Peeta POV.

Llego a mi casa lo mas rápido que puedo, cambio de ropa y tomo mis cosas para la escuela. Llegare tarde a la primer clase, lo cual no importa por que es literatura, con Gale.

Cuando llego al aula ya están todos ahí y tengo que pedir permiso para entrar, mi lugar esta desocupado, Sean me saluda con una sonrisa y Johanna entrecierra sus ojos y sonríe con malicia.

-El señor Hawthorne también ah llegado tarde hoy, Peeta –dice ella.

-Que raro –le contesto con brusquedad mientras me siento.

-Tienes una mordida en el cuello –dice Johanna y al instante Sean y Annie se voltean.

Busco mi celular rápidamente y me miro en la pantalla, no hay nada.

-¡Te asustaste! ¡Por dios! ¡Que has hecho Peeta!

-¡Johanna! –le digo demasiado fuerte. Annie y Sean se ríen.

-Parece que ustedes dos quieren participar primero, verdad señor Mellark y señorita Mason. –Gale se acerca a nosotros.

-No en realidad… -murmura Johanna.

-Pasen los dos al frente, me ayudaran con la clase.

-Si Gale –le digo.

Me pongo de pie y me doy cuenta de que todos me están mirando. Me empiezo a sentir incomodo, incluso Johanna me mira de una manera extraña y cuando encuentro los ojos de Gale me mira igual y además con los labios entre abiertos. Empiezo a creer que si tengo una mordida en el cuello, pero eh dejado mi celular en el banco como para comprobarlo… Mierda, no es eso, acabo de llamarlo Gale frente a todo el salón.- Perdón, si señor Hawthorne… fue… lo siento. –El color invade mis rostro, lo se. Después de eso la clase se vuelve muy incomoda.

-Ya esta todo listo para el fin de semana –me dice Sean mientras salimos del aula. Caminamos juntos hasta nuestros casilleros.

Me detengo en el mio y meto mis cuadernos dentro.

-Ya tengo el permiso –le aseguro.

-Yo también y Prim dijo que ella también iría –nos informa Annie.

-Johanna también ira –dice Sean.

-Pues perfecto, quisiera que pronto llegara el día -siento un golpe en mi hombro izquierdo y después en mi derecho cuando choco contra el casillero. Levanto mi vista y Cato va varios pasos de mi, mirándome. Finnick y Marvel van junto a el.

-No deberías dejar que te traten así, es sumamente estúpido… -Sean me ayuda a levantar mis cosas.

-Sean tiene razón –dice Annie levantando mi ultimo libro-. Son unos cobardes.

Los miro como se alejan de nosotros, riéndose, estúpidos.

-Tienen razón –les digo con demasiada rabia. Dejo mis libros en manos de Annie y camino rápido en el pasillo.

Me tiembla el estomago, no tengo miedo, quiero tener a Cato frente a mi de una vez y romperle la nariz. Tengo tantas ganas de ver sangre en su rostro. Su sangre.

-¡Eh Cato! –grito y el se gira para verme.

Todo pasa demasiado despacio, mi mano derecha se cierra en un puño y mis dedos crujen por la fuerza, mi brazo es demasiado corto para alcanzar la nariz de Cato pero le doy en la quijada, escucho el crujir de sus dientes y me duelen mis nudillos. Finnick y Marvel se han detenido y nos miran atónicos, incluso Cato, que ah puesto su mano derecha justo en donde di el golpe.

Cuando voy a lanzar otro puñetazo hacia su estomago siento como el brazo de Finnick me sujeta con fuerza y después Marvel lo ayuda, entonces Cato se acerca a mi, cuando retira su mano veo que eh roto su labio y esta sangrando, sonrío. Jamas me había alegrado por el dolor ajeno, jamás había golpeado a alguien, siempre había una primera vez, ¿No? Esto se sentía bien, demasiado bien.

Veo como Cato toma impulso y al instante siento un golpe en la quijada, algo cruje, no se si fue en mi cuerpo o en el de Cato pero el dolor es insoportable, siento como mi visión se desvanece y se obscurece en los bordes, me chillan los oídos y me late la cabeza.

Siento otro golpe en el estomago y no alcanzo a respirar durante un largo tiempo, estoy seguro que me voy a desmayar por que prácticamente no veo nada y ni siquiera se si sigo de pie.

Tardo un poco en reaccionar, pero cuando lo hago Marvel esta tirado en el suelo, con una mano sobre su nariz, sangrando y Sean esta a su lado. Cato va hacia el pero Sean es mas rápido y lo golpea en el estomago lo cual lo inmoviliza durante un momento. Finnick me suelta y al instante, tomando impulso, impacto mi puño contra su rostro, no se en donde pegue, pero fue lo suficientemente fuerte para dejarlo aturdido.

Estoy apunto de golpearlo de nuevo cuando alguien me sujeta los brazos y después a Sean. Y cuando logro ver mas aya logro ver a dos profesores mas deteniendo a Cato y Finnick. Marvel sigue en el suelo.

-¡¿Qué demonios estaban pensando?! –Alguien grita a mis espaldas. Parpadeo un par de veces y ahora me siento mas vivo con nunca. Me duele el vientre y la quijada, pero me siento feliz al verlos a ellos en ese estado.

-Déjenlos –dice alguien mas-. Son mis alumnos, yo me encargo de ellos.

Entonces siento la mano de Gale ponerse sobre mi cintura y lo veo sujetar a Sean. Nos conduce por el largo pasillo del instituto. Todos nos están mirando.

-Cuando te dije que hicieras algo, no me refería a esto exactamente –me dice Sean, el esta intacto, nadie alcanzo a golpearlo.

-Bueno, pero fue lo mejor que se me ocurrió. –contesto con dificultad, creo que mi quijada se esta inflamando.

-Fue divertido… -dice Sean.

-¿Lo fue, eh? –Gale nos interrumpe.

Nos quedamos callados hasta que nos mete a su despacho.

-No voy a llevarlos a la dirección ni voy a llamar a sus padres. Pero explíquenme ¿Qué fue eso? – exige.

-Bueno, yo no estaba haciendo nada para molestarlos pero…

-Déjame a mi –Dice Sean al darse cuenta que el hablar me cuesta trabajo-. Estábamos Peeta, Annie y yo platicando íbamos a cambiar de clases, entonces ellos pasaron y Cato empujo a Peeta contra el casillero, le dije a Peeta que no dejara que lo trataran así, entonces el le entrego los cuadernos a Annie y salió corriendo hacia ellos. Vi como golpeaba a Cato, eso me sorprendió, entonces cuando vi que lo habían tomado entre los tres salí corriendo y al primero que pude golpear fue a Marvel…

-¿Eso es cierto? –pregunta Gale mirándome.

Asiento ligeramente.

-Voy a llamar a su compañera Annie y si tu historia, Sean, concuerda con la de ella, no llamare a sus padres. Pero sepan que las cosas no se arreglan con violencia ¿entendido?

-Si profesor –contesta Sean, yo solo asiento.

-Adelante, pueden retirarse… -Sean le agradece a Gale y me abre la puerta para irnos-. Peeta, deberías quedarte, voy a revisar tu herida…

-Claro –le digo.

-¿Quieres que me quede? –pregunta Sean.

-No, no. Estoy bien.

-Okay.

Sean sale de la habitación y nos quedamos solos.

-¿Es cierto lo que dijo Sean? –me pregunta mientras se acerca a mi.

-Si.

-Bueno, esos chicos se veían lastimados, mas que tu. Se lo merecen.

Sonrío.

-¿No se supone que debes de regañarme y decirme que la violencia no es buena?

-También se supone que no debería hacer esto… -Sus labios se juntan con los míos y cuando los abro para besarle mejor, me duele.

-Déjame ver eso… -Hace que me siente en una silla y se va a su escritorio. Saca una toalla de tela color blanca y se arrodilla frente a mi. Su rostro queda justo frente al mio y sus manos se apoyan en mis muslos.

-¿Es muy grave? –pregunto.

-no mucho –contesta mientras frota ligeramente la tela suave en mi labio y mi quijada-. Si no te ves en el espejo durante dos días, no lo notaras.

Sonrío de nuevo y esta vez me duele.

Gale inclina su cabeza un poco hacia mi, sin juntar por completo nuestros labios.

Se escucha como la puerta se abre y Gale se pone de pie al instante.

-¿Quería verme, señor Hawthorne? –pregunta Annie desde la puerta.

Gale tarda un momento en contestar.

-Si, si señorita Cresta. Adelante… -Gale me entrega la toalla-. Valla con cuidado señor Mellark.

Nervioso me pongo de pie y salgo de la oficina.

No veo a Gale hasta el siguiente día por la tarde. Pasamos la mayor parte del tiempo tirados en su sofá abrazados. Cuando llega la hora de irme me despido con un beso en los labios.

-Me harás falta –murmuro entre sus besos.

-Diviértete –dice el-. Te quiero.

Le doy otro beso y susurro "Te quiero" sin despegarme de el. Sus manos aprietan mi cintura con fuerza y siento su duro pecho respirar rápido contra el mio.

Me siento extraño, se que solo serán tres días, pero siento como si no lo volvería a ver en mucho tiempo. Cierro los ojos con fuerza y acaricio su pecho, su abdomen y coloco mi mano, tensa, sobre su erección.

No se exactamente como, pero terminamos en su habitación, semidesnudos, tirados en la cama.

Sus muslos desnudos rosan con los míos su pecho se retira y se une lentamente contra el mio mientras sus labios me besan. Quiero tenerlo para mi de todas las formas posibles, quiero sentir su cuerpo unido al mio, pero en ese sentido, nunca eh sido como un chico de 17 años cualquiera, no me da miedo, estoy listo para eso, pero no se realmente si quiero hacerlo ya o solo es el momento, no soy de los que se dejan guiar por sus impulsos, suelo pensar mucho las cosas, se que si lo hago ahora, no me voy a arrepentir jamás, pero no estoy completamente seguro, quizá sea demasiado pronto, o quizá aun no nazca completamente ese deseo en mi. De todas formas, sigo besando a Gale con la misma pasión de siempre, sigo acariciando su espalda desnuda, sus glúteos y sus muslos. Seguimos disfrutando juntos de esto que solo el y yo podemos hacernos sentir.


¿Que les ah parecido? ¿Les esta gustando? ¡Vamos chicos, quiero saber que opinan! Espero sus reviews, pronto actualizo el resto. Gracias :)

Si te gusta mi historia, no es tan difícil dejarme un review con tu opinión, acepto todo tipo de opiniones. Ayúdame. Gracias.