Capitulo III.- Contrato.

¿Será broma?...

-Tres meses serás mi amante y con ello te doy medio millón de yens.- vuelve a repetirlo de la misma manera que antes seguro de si mismo.

¿Tres meses?.

-¿esta loco?.- pregunta aterrada.

-No simplemente te hago una propuesta que se que a los dos nos conviene.- responde fríamente al dejar que esa sonrisa desaparezca de su rostro.

-¡n-no!... ¡no!...- exclama al sentirse aterrada y desorientada en todo eso, ¿Por qué a ella?.

-¿eso quiere decir que es una negativa?.-

-¿Por qué yo?.- responde con esa pregunta al fijar su mira sorprendida en la de su jefe, si… ¿Por qué ella?.

Como respuesta suelta una carcajada de la cual Kagome se encuentra más confusa.

-Kagome, veo que ayer no te diste cuenta de lo que sucedió en realidad.- se lo dice como si lo que esta proponiendo en esos momentos es algo lógico.

Sigue sin comprender que sucede, ¿algo?... ¿Qué?

-Te deseo…- confiesa de una ves por todas al acercarse hacia donde esta la pelinegra con aquellos ojos marrones abiertos de par en par.

-¿Por qué no aceptas simplemente mi propuesta?.- se lo pregunta con una voz aterciopelada capaz de hipnotizar cualquier mujer incluyéndola a ella presente.

En esos momentos su mente se niega a trabajar, quedando atrapada por los ojos dorados, el aroma a bosque y humedad que desprende aquel hombre.

-¿entonces que decides?.- se lo pregunta suavemente inclinando su rostro cerca del de la pelinegra sosteniendo con su mirada la de la chica.

¿decidir que?...

-¿eso quiere decir un, si?.- pregunta sonriente el ojidorado al no obtener respuesta de Kagome.

¿si que?...

Mueve la cabeza lentamente al igual que cierra sus ojos para volver a la realidad.

Tres meses mi amante y a cambio medio millón de yens.

Mantiene sus ojos cerrados al no querer dar una respuesta, a menos… que le de tiempo para pensarlo y que Sayo le mencione todas las contras de ese asunto que se le llegue a ocurrir.

-Si deseas pedirme tiempo, mi respuesta será no.- escucha la voz masculina mencionarle aquello como si le hubiera leído la mente- en estos momentos dices si lo tomas o lo dejas, no hay marcha atrás a la decisión.- concluye al expresarle sus verdaderas intenciones.

Respira profundo al querer pensar en una respuesta, si no se encontrara en esa situación económica rechazaría la propuesta por completo, pero…

Cuida de tus hermanos, prométemelo Kagome.

Recuerda la promesa que su madre le hizo en su lecho de muerte en el hospital donde todos fueron a dar, la única que no sobrevivió fue su mamá.

Kag, dice el doctor que si hago todo bien en unos días podré caminar.

Las palabras de su hermanito lleno de felicidad por que pronto podrá volver a su hogar, aunque ese pronto es dentro de unos meses según el doctor, si es Sota puede seguir con los tratamientos y podría si ella tuviera el dinero suficiente para pagarlos.

Medio millón de yens…

Lo necesario para pagar todas sus deudas, el hospital de su hermano, los gastos que debe a la funeraria por lo de su madre y comida para Rin.

¡oh Kami!...

Necesita ese dinero… ¡en verdad lo necesita!...

-¿entonces señorita Higurashi?.-

-acepto…- susurra Kagome al fijar su mirada en la del hombre, el cual sonríe ampliamente.

Siente como si hubiera condenado su alma…

-.-

Cierra sus ojos con cansancio al recordar las palabras de su jefe.

En dos días puedes presentarte de nuevo y podremos firmar los papeles correspondientes que hará mi abogado para hacer el trato.

Solo tiene dos días para poder arreglar todo lo necesario para sobrevivir un poco, ha pagado las dos primeras rehabilitaciones de Sota y le sobro algo de dinero para hacer el mandado, el dinero de la venta de la sala le alcanzo para pagar alguna de las facturas, necesarias como el agua y luz.

Rin se encuentra profundamente dormida en la cuna que todavía conserva, después de tomar un merecido biberón de leche y poder comer todo lo que su cuerpecito necesita ha caído rendida.

Sonríe al ver a su pequeña hermana, envidiaba su vida de bebé, su única preocupación es el alimento y explorar con sus ojos todo lo nuevo que hay a su alrededor, mientras ella… debe de velar por sus hermanos pequeños.

Cuida de ellos Kag…

E iba a cumplir la promesa hacía su madre sin importar todo lo que deba de pasar por sacar a sus pequeños hermanos hacia delante; acaricia la mejilla de su hermanita la cual suspira como respuesta, apenas pude creer que ya hayan pasado tres meses desde la muerte de su madre, el mismo tiempo que Sota lleva internado en aquel hospital, esperando la rehabilitación que los doctores, en especial el Dr. Kamilla, se ha encargado de hacerle.

Yo se que dentro de poco podrá regresarme el dinero, no se preocupe por su hermano que será muy bien tratado.

Las palabras de aquel doctor, al irlo a ver al pagar las rehabilitaciones de Sota.

El Dr. Kamilla a pesar de tener veintiséis años y ser demasiado joven para su profesión, es un excelente doctor, alguna de las enfermeras se lo corroboró con halagos hacia el joven doctor, dejándola a ella un poco mas tranquila.

Si esta pequeña Rin se enferma o sientes que hay algún malestar, no dudes en traérmela y no te preocupes por el costo que puedo hacerte consultas gratis.

El Dr. Kamilla es tan amable con ella y sus hermanos, que jura por Kami que le agradecerá aquel gesto infinitamente y hará todo lo posible por pagarle.

Medio millón de yens…

-.-

Dos días antes de volver a las oficinas Taisho…

Desde ese día en la oficina no ha vuelto a ver a Sayo, cosa que en verdad le preocupa por que no llego a contestar ninguna de sus preguntas, excusándose que iría a visitar a Sota y hacer lo que Sayo ya sabe –cobrar el dinero en la caja-, no quería implicar a Sayo con aquel trato y mucho mas escuchar todas las recriminaciones que… bueno ella misma ya se esta haciendo.

-¿esta segura señorita Higurashi?.- pregunta aquel hombre al ver la televisión empaquetada en la caja original con todo sus papeles dentro, muy bien conservada a pensar de que la adquirió en aquel lugar hace unos meses atrás.

-si, señor.- responde exhausta, al firmar el documento que avala que la televisión pasa de nuevo a manos de la tienda, mientras ella recibe un rembolso por mas de la mitad del costo del aparato.

-pero señorita Higurashi…-

-por favor…- interrumpe aquel hombre antes de que insista que el equipo se encuentra en perfectas condiciones y bien que no es necesario devolverlo.

-pase a la caja señorita Higurashi, le darán el rembolso.- informa desanimado al ver como la joven agradece y se retira con la pequeña en brazos.

-.-

Un día antes de volver a las oficinas Taisho…

-necesitamos un trabajo, Rin…- murmura al dar de comer a su hermanita sentada en la carriola, la cual ingiere su alimento.

¿Pero donde puede encontrar un trabajo en el que pueda cuidar a su pequeña hermana?, no es capaz de dejarla en una guardería, simplemente por que ha escucha historias que maltratan a los niños y como ellos no pueden decir nada –es un abuso- por ello no expondría a Rin a ese peligro, su hermana se quedara con ella.

Observa alrededor del departamento, sonriendo con melancolía y recordar que ese lugar que encontraba repleto de vida y cosas, parecía un hogar, no que ahora, no lo parece, tan vacío, apenas el refrigerador en la cocina, una dos sillas en la barra que une la cocina al comedor que ya no se encuentra al igual que la sala y lo esencial que hace ver un hogar, en cambio en la habitación las cosas de Sota, Rin y su madre se encuentran empaquetadas en las cajas de cartón que llego a conseguir y algunas de las suyas las tuvo que vender, no podía hacerlo con las cosas de sus hermanos y madre, no se atrevió y las de su padre se encuentran guardadas como la mayor parte del tiempo.

Tres meses mi amante y a cambio medio millón de yens.

Cierra sus ojos al tratar de borrar esas palabras que vienen a su mente.

Escucha el puchero de Rin al detenerse de darle de comer, ocasionando una sonrisa en ella, tal vez con el dinero pueda alimentarla aun mejor y también cambiarse a un pequeño departamento donde Rin vestirá más cómoda para su edad de cinco meses al quedarle la ropa pequeña.

Y bueno ella, podrá comprar hilos, agujas es lo único que necesita para poder utilizar la ropa que era de su madre y ajustarla a su talla y bien ropa antigua de ella podrá repararla sin costo alguno-sonríe al pensar en ello- por algo estudio diseño de modas.

El diseño es su pasión y en esos momentos de escasez lo necesita.

Los golpes a la puerta de la entrada se hacen presentes, llamando su atención por completo, antes de levantarse deja el biberón a Rin la cual con sus manitas logra sostenerlo no por completo ya que su hermana se ha encargado de colgarlo de la soga que hay en la cabecera de la carriola, dejando que ella pueda ingerir el liquido cómodamente.

-¿Quién?.- pregunta al posar su mano en la manija

-el administrador.- responde la voz del otro lado de la puerta.

-señor…- murmura al abrir la puerta y encarar la hombre.

-vengo por la renta señorita Higurashi.-

-no la tengo, señor… pero el jueves sin falta le pagare la de estos cinco meses.- se lo hace saber decidida.

-hasta el jueves es el único día que puedo esperar.- se lo hace saber apenado, sabe que la chica quedo con demasiadas responsabilidades ella sola, y comprende el por que no ha pagado, pero el dueño del edificio exige el pago y en eso él no puede hacer nada, lamentablemente.

-gracias…-

Necesita el dinero urgente…

Medio millón de yens…

-.-

Día esperado…

Ha respirado inhalado y expirado más de cinco veces al encontrarse dentro del ascensor que la conduce ante las oficinas del señor Taisho.

Rin entretenida con su muñeco de peluche favorito y ella en cambio tratando de estar tranquila al recordar que es el anhelado día.

La espera ha terminado…

El timbre anuncia la llegada del elevador a su destino, haciendo que Kagome empuje el carrito donde su hermana se encuentra cómodamente sentada, sin ser conciente que todo a su alrededor esta girando de una manera inesperada para ella.

-Kag, ¿Qué haces por aquí?.- pregunta Sayo al ver a su amiga avanzar hacia ella.

-viene arreglar un asunto con el señor Taisho.-

-¿Qué asunto?.-

-algo de lo que te hablare mas tarde, por el momento, ¿puedes cuidarme de Rin?.- concluye con esa pregunta al sonreírle a su amiga.

-¡sabes que no tienes que pedirlo!.- exclama sonriente al tomar a la pequeña entre sus brazos- lo que nos vamos a divertir.- se lo dice al Rin responder con una risa.

-gracias, Sayo…-

En verdad lo agradece, lo que debe de hacer en la oficina del señor Taisho es mejor que Rin no este con ellos, por el momento en que se pueda poner a llorar o bien la incomode a ella.

Inhala por la nariz y exhala por la boca, no puede quitar el nerviosismo de su cuerpo, del otro lado de la puerta esta Inuyasha Taisho, con el contrato que debe de firmar para que él le pueda dar la cantidad acordada y ella cumpla ser su amante por tres meses.

Da tres leves golpes a la puerta al anunciarse, escuchando la respuesta de que pase.

-la estaba esperando.- anuncia Inuyasha al levantarse de su asiento y dirigirse hacia ella.

-espero no haberlo hecho esperar demasiado.- responde al tomar asiento en las sillas delante de escritorio de su jefe.

-por supuesto que no.- sonríe como respuesta al tomar asiento en su lugar, palmeando con sus manos el folder beige que tiene enfrente.

-¿tiene los papeles?.- se lo pregunta al querer terminar con eso de una vez, necesita ir a pagar las facturas que corresponden.

-¿prisa por gastar el dinero?.- pregunta burlonamente y pensar que llego a idealizar una distinta Kagome Higurashi, pero resulto ser igual que todas las mujeres con las que sale.

Se sonroja al saber que las palabras que le ha dicho Inuyasha sn ciertas, pero no son por los motivos que él esta pensado, y desea aclararle, pero si llega a aclararle el asunto quedaría por una arrimada en búsqueda de caridad y eso no desea, ella quiere un dinero que deba de ganarlo aunque deba de hacer cosas que no le agraden, pero todo por sus hermanos, es mejor buscar la forma de conseguirlo a que te den caridad y después te pidan algo mucho peor.

-aquí tengo los papeles que debes de firmar y claro como me corresponde hacerlo yo a su tiempo.- comienza a decir- pero antes quiero que los leas para que veas que todo esta legalmente avalado y no pasara con mas intenciones.- concluye al entregarle los documentos.

Asiente al comenzar a revisarlos, sorprendiéndose que en esos documentos se encuentra ya abierta una cuenta a su nombre con una tarjeta y una chequera de igual manera, y el estado de cuenta que ha sido depositados medio millón de yens, el contrato mantiene las bases de que le hablo Inuyasha sin alterar nada y mucho menos esas letras pequeñas que siempre hay para engañar al cliente, este aclara que dentro de tres meses ella deberá de ser su amante, por lo cual lo acompañara obligatoriamente a cualquier evento que este le pida y podrá disponer de su tiempo si así lo desea el señor Taisho, aunque especifica que durante el tiempo que ella este con él, se encargara el señor Taisho de tener una niñera lista para Rin, sorprendiéndose ante ese detalle; aunque cabe destacar que hay algo justo, que si Kagome llegara a huir antes de que se completen los tres meses ella deberá de pagar una suma doblada de la cantidad que Inuyasha le ofreció, siendo un millón de yens.

-creo que todo esta bastante claro.- menciona al ver como Kagome por fin alza sus ojos hacia él.

-si…- susurra sorprendida y también confundida.

-creo que todo esta claro y nos conviene a las dos partes, ¿o hay algo que quieras objetar?.- concluye curioso.

-no nada… -

-entonces será mejor que firmes los espacios que hay en las líneas indicadas y pongas tu huella digital en los cuadros correspondientes.- hace mención de ello al darle una pluma y el cojín de tinta.

Su mano izquierda tiembla al sostener la pluma en la línea que le corresponde firmar.

¿estas segura de ello Kagome?...

La voz de su madre entra a su cabeza, paralizándola por completo.

Cuida de tus hermanos, Kagome…

Y eso está haciendo, vendía una parte de su vida por que su hermano se recupera y su hermanita pequeña pudiera tener algo de comida y vestir.

Es necesario, mamá… por favor perdóname…

Cierra sus ojos al mismo tiempo que su mano reencarga de plasmar la primera firma en el contrato, sin ver el rostro sonriente de su jefe.

Espera con paciencia el como Kagome Higurashi se dedica a plasmar su firma en los lugares correspondientes y también su huella digital, por lo cual al tener el documento completado, hace lo mismo; se levanta del asiento una vez terminado el papeleo y se dirige hacia donde esta Kagome, levantándola de su lugar y atraerla hacia él.

-creo que el trato esta cerrado…- susurra sonriente al inclinarse a besar sus labios.

El cierre de un trato millonario y el comienzo de algo satisfactorio…

Continuaraaaa!!!....

¡Konichiwa Chicas!, ¿Cómo han estado?, espero que bien… pues aquí tienen el capitulo que sigue de este pequeño fic, espero que lo disfruten y también sus comentarios, y recuerden que el odiar a Inuyasha no es bueno, al igual que sentir coraje por Kagome por como es, esperen un poco mas y verán su carácter, por el momento esta algo "asustada" y triste por su nueva situación.

No vemos en el próximo capitulo, que por fin comienza el TRATO!...

¡Gracias por sus comentarios!

Y espero los que sigan de este.

Se despide

Fesabi