CAPÍTULO 3: UNA NORIA Y MUCHOS TALENTOS

La mañana del primer día era muy soleada. Anís fue despertada por un rayo de sol que entraba por la cortina morada. Con un gran bostezo se estiró y de un salto salió de la cama.

-¡Buenos días!-dijo a sus pokémon que estaban en la alfombra-¡Qué noche más buena he pasado! ¿Y vosotros?

Todos ellos asintieron ante la pregunta de su entrenadora. Anís miró la hora: ¡eran las 6 de la mañana!

-¡Qué pronto es! ¡Aún todos deben de estar durmiendo! Sobre todo Catleya… Más vale no salir si no nos queremos llevar un sillazo o algo.-dijo sonriendo Anís.

Ya casi se había olvidado de la bienvenida tan gélida que había tenido ayer. Muy entusiasmada, cogió su cuaderno y su boli y se puso a escribir:

-Voy a hacer tiempo mientras tanto. Voy a escribir como una especie de diario de lo que me vaya ocurriendo…

Todos sus pokémon se pusieron alrededor de ella para escuchar a su entrenadora, ya que a ésta la gustaba escribir en voz alta…

Al cabo de un rato, cerró el cuaderno toda satisfecha:

-Uff… Me ha llevado más de lo previsto… ¿Qué hora es?

Chandelure señaló el reloj: ¡Eran las 11!

-¡Por Reshiram y Zekrom! ¡Debía estar a las 9 en el comedor!

Es el problema que tenía Anís… Se ponía a escribir y no se acordaba en que día y hora vivía. Típico, cuando a la gente la gusta hacer algo, pasa el tiempo volando… Rápidamente se cambió y se peinó. Guardó a sus pokémon en las pokéballs y salió corriendo en dirección al comedor.

Nada más llegar pudo ver en una mesa larga a Catleya sentada en un lado con cara de zombie dormido y al otro lado a Lotto comiendo unos cruasanes. Al lado de Lotto había un joven vestido de negro con una bufanda amarilla tomando una taza de café. Supuso que se trataba de Aza, el Alto Mando de tipo siniestro que no vio ayer. Anís se sentó al lado de Catleya:

-Buenos días.-dijo algo nerviosa, pero sin olvidarse de su gran sonrisa.

-Aquí a gusto de consumidor todo, eh… ¿Tenías roto el reloj o algo?-dijo malhumorada Catleya.

-Catleya, porque no hayas dormido bien no significa que debas tenerla con todos.-la tranquilizó Lotto.

Catleya le lanzó una mirada asesina. Estaba claro que hoy no estaba de humor.

-¿Quieres unos cruasanes?-preguntó Lotto mientras la acercaba el plato.

-Sí, muchas gracias.-dijo cogiendo uno.-Por cierto… ¿Hay chocolate o algo por el estilo?

-Claaro… Estamos aquí para servirte, no te fastidia. ¡También sería!-protestó Catleya.

-En la máquina aquella hay chocolate y café. Las tazas están a la derecha-respondió Aza sin quitar ojo al café.

-¡Gracias!-dijo enérgica Anís.

Se levantó y fue corriendo hacia la máquina.

-¡¿Pero se os ha caído un Boldore a la cabeza a los dos o qué?!

-Callándonos no vamos a descubrir nada, Catleya.-respondió Aza.-Estoy sólo inspeccionando cómo es su personalidad. Tú tienes tus métodos y yo los míos.

-Además, a nosotros no nos gustarían que nos hicieran el vacío, ¿no?-preguntó Lotto.

Eso sólo consiguió que Catleya se malhumorara más y, con sus poderes, tiró la taza de café encima de la ropa del Alto Mando siniestro. Por supuesto, el café estaba hirviendo y éste no hizo más que levantarse de un salto:

-¡Ostras! Contigo hay que comer con un exorcista al lado.-dijo vilmente Aza.

Aquel comentario le cayó como una loseta a Catleya, quien rápidamente con su fuerza psíquica, iba a lanzarle una silla, pero la silla no fue justamente a donde quería ella, sino hacia Anís, que seguía pegándose con los botones de la máquina.

-¡CUIDADO!-gritó Lotto.

Anís se giró asustada, pero antes de que le diera la silla, Lotto se lanzó contra ella y la salvó de un sillazo seguro.

-¿Estás bien?-dijo Lotto alargando su mano para ayudar a levantar a Anís.

-Sí…-dijo Anís tímidamente.-Gracias…

-No ha sido nada.

El Alto Mando de lucha se giró hacia Catleya:

-¡Catleya! ¡Te has pasado! ¡¿No te acuerdas de que Mirto nos dijo que nos comportáramos bien con ella?!

Catleya enmudeció ante el enfado de Lotto y miró a Aza buscando algo de defensa, pero éste se giró y se marchó de la sala sin mediar palabra. Anís notó que, aquel día, el ambiente estaba muy cargado y que no era un buen día como para conocerse mejor. Catleya se levantó de su silla y se fue sin dirigir palabra alguna.

-Siento mucho lo que está pasando… Verás, hoy todos están un poco ajetreados.

-¿Por qué?

-Dentro de una semana viene el Director de la región de Teselia a evaluar la Liga y no nos cae muy bien que digamos. Te pedimos por favor que no interfieras mucho en esto, ¿vale?

-De acuerdo…

-Bueno, tengo que irme a entrenar. Si buscas a Mirto, está en la Calle Victoria recogiendo unas plantas. Adiós.

Lotto dejó sola a Anís en el restaurante. Como pudo, se tomó el chocolate sobrante. De un plumazo, el día que parecía ser relajante se había vuelto frío. Era tal y como sus amigos del Centro Pokémon la habían advertido. En aquel momento, ella quería estar con alguien y no dudó en presentarse en el Centro Pokémon:

-¡Buenos días, Señorita Anís!-gritó Milo al verla entrar.

-¡Siempre es un honor verla de nuevo! ¿Qué tal la primera noche?-preguntó Mila.

-La noche, bien, pero el día…

Veterán se dio cuenta de la confusión y tristeza que traía la chica:

-¿No me digas que ya te has dejado llevar por ellos, no?

-No… ¡Pero es tal como decíais! Ayer, cuando me presenté, sólo el Campeón me sonrió, y hoy he notado la frialdad de todos ellos, aunque son buenas personas, sobretodo Lotto.

-¡¿El Alto Mando Lotto?!-preguntó Milo.

-Sí. Hoy me ha lanzado sin querer una silla con sus poderes Catleya y él me ha salvado.

-Normal que sea el único decente. Lotto es el pupilo de Mirto desde que tenía 7 años.-explicaba Veterán.-Le enseñó desde las artes del combate hasta la educación que debe llevar un miembro del Alto Mando. Siempre venía aquí a comprar víveres para sus aventuras en la Calle Victoria. No le vemos desde hace 2 meses…

-La verdad es que él me recuerda a alguien…

-¡¿A Alguien?!-saltó Mila.-¡Cuenta, cuenta!

-¡N-no es nada! Ocurrió hace mucho tiempo. Yo tenía 7 años y estaba con mis padres en Ciudad Mayólica en el parque de atracciones. En un descuido mirando los algodones de azúcar me separé de ellos. Y para encontrarlos en un lugar tan grande, pensé en subirme a la noria. Así que fui y me monté sin darme cuenta de que dentro también había un niño. No recuerdo bien su aspecto, pero sé que tenía una gran sonrisa y era muy sincero…

-¿Te has perdido, verdad?-preguntó el niño.

-Sí. Quiero ver si puedo ver a mis papás desde aquí.-dijo Anís mirando por la ventanilla.

El niño la miró y después bajó la cabeza:

-Oye… ¿Tú crees que los sueños se pueden volver realidad?

Aquella pregunta sorprendió a Anís.

-¡Pues claro que se pueden! ¡Sino, no serían sueños! ¡Arceus no nos hubiera dado el don de tener sueños sin el don de cumplirlos! ¿Por qué lo preguntas?

-Por curiosidad. Es que llevo haciéndome la misma pregunta desde hace poco… Por tus palabras, vas a ser escritora, ¿no?

Anís se sonrojó:

-Si… ¡Y seré la mejor, ya lo verás!

-Ese es el espíritu.

-¿Y el tuyo cuál es?

El niño enmudeció:

-Es algo muy difícil de conseguir... ¡Pero si de verdad existen los sueños, pelearé por ellos! Eso es lo que hay que hacer, ¿no?

-¡Exacto! Y ahora, mi único sueño es encontrar a mis papás.

-¿No son aquellos?-dijo apuntando a una pareja que hablaba con al Agente Mara.

-¡Sí! ¡Son ellos! ¿Cómo…?

-¿Lo he sabido querías decir?-concluyó la pegunta el niño.-Porque te vi con ellos antes. Sabes, tienes muy buen corazón. ¡Me has caído bien y todo!

-¡Gracias! ¡Podríamos ser amigos!

-Sí… Pero no puedo estar aquí todos los días. Creo que esta será la última vez que nos veamos.

-Da igual. Si seguimos siendo amigos, seguro que algún día nos encontraremos.

Ambos niños chocaron los puños y sonrieron. En aquel momento, una amistad surgió entre ellos. La noria paró y, al bajarse, el niño se acercó a la niña.

-Hace tiempo, oí a un hombre decir un dicho que quiero compartir contigo.

-Dime.

-"Nunca sueñes lo que otros han logrado. ¡Logra lo que jamás nadie ha soñado!"

-¡Bien dicho! A partir de este momento, tanto tú como yo cumpliremos nuestros sueños.

-Y eso es lo que ocurrió. Aquel día me hice amiga de aquel niño tan avispado y…

-¿No me digas que te enamoraste de él?-preguntó Joy.

Anís asintió sonrojada y sonriente.

-Lo malo es que no le pregunté el nombre…-dijo rascándose la cabeza.

-¡Eso es lo primordial, Señorita Anís!-gritó Mila.

-Es que… Me pilló desconcertada… y eso…-Anís se había puesto colorada.

-Y dime… ¿Has vuelto a ver a ese niño?-preguntó Veterán, quien se sintió atraído por la historia.

-No. No he vuelto a saber nada de él. Se lo pregunté día tras día al encargado de la noria, pero la última vez que lo vio fue conmigo. Dice que siempre se subía a esa noria para escuchar las historias de otras personas y ayudarlas.

-Vaya… Pues el niño sí que tenía buen corazón…-dijo asombrado Milo.

-Lo que no entiendo es cómo los mendrugos del Alto Mando te han podido recordar a ese niño…-Veterán se rascó la barbilla.

En ese mismo momento, la puerta del Centro Pokémon se abrió dejando a todos con la boca abierta. En la puerta se hallaba la mismísima Alto Mando Catleya, quién miró a todos los lados buscando algo con su típica cara zombie. Anís, en una de sus suposiciones, supo que la buscaba a ella y empezó a elegir sus palabras bien para que ninguno de sus amigos, o ella, fueran lastimados con algo.

-Buenos días, Señorita Catleya.-la dijo Milo.

-Buenos días…-al decir esto, hizo una reverencia.

-¿Quería algo?-preguntó la Enfermera Joy.

Anís empezó a notar que el ambiente se había vuelto muy callado. Se sorprendió al ver cómo la presencia de un Alto Mando podía enmudecer a cualquiera. Ahora entendía a los entrenadores novatos que les retaban por primera vez…

-No, gracias.-dijo Catleya con una educación digna de una princesa.

Desvió su mirada hacia Anís, quien no hizo más que sorprenderse al ver que el destello de los ojos de Catleya había cambiado respecto al destello que emitían por la mañana.

-¿Tienes un momento, Anís?

Aquella pregunta sorprendió mucho a la Alto Mando Fantasma… ¡Había pronunciado su nombre!

-¡P-por supuesto!-dijo sin salir de su asombro.

-Acompáñame. Por favor.

Catleya se giró y salió del Centro Pokémon, sin olvidarse de despedirse. Anís compartió una mirada confusa con todos sus amigos, se despidió y salió al encuentro de la Alto Mando Psíquico…

Catleya la esperaba en la parte de arriba de la Calle Victoria, desde donde se extendía toda la región de Teselia. Anís se sentó a su lado e intentó romper el hielo:

-Qué buen día hace, ¿no crees?

Pero se fijó que la mirada de Catleya estaba perdida en su mente. Obviamente, estaba eligiendo las palabras que quería decir a su nueva compañera…

-¿Por qué eres así?-preguntó de improvisto Catleya.

-¿Qué quieres decir?-Anís no entendía aquella pregunta.

-¡Es que no lo entiendo! ¡¿Sabes cuánto hemos tenido que luchar y sacrificar Lotto, Aza y yo para ser Altos Mandos?!

-No… No lo sé…

-¡Y lo que más me enfada es que Mirto te ha escogido a ti por nada! ¡Es como si te hubiera escogido por tu cara bonita! ¡Y encima tú te haces la inocente y sonríes por todo! ¡¿Por qué?!

-¿Por qué me lo preguntas?-preguntó repentinamente Anís.-Se supone que tú puedes leer la mente de otras personas.

Catleya se quedó muda al oír eso… Sabía que si seguía chillando de ese modo, sus poderes podrían salir a la luz otra vez, y eso la aterraba.

-Tienes razón. Puedo leer la mente de otras personas. ¿Te lo ha contado Mirto, no?

-Sí.

-Y tú… ¿Me consideras rara, verdad?

Catleya cerró sus ojos. Siempre odió que la gente la dijera que era rara y, lo peor, es que de pequeña la llamaban monstruo y nunca tuvo amigos. Hasta que conoció a Mirto… Y a raíz de eso conoció a Lotto y a Aza.

-Para nada. Yo nunca te considero ni te consideraré rara.

Catleya se sorprendió ante la respuesta de la chica.

-La gente diferente no es rara, sino especial. Cada uno nacemos con unas habilidades que hay que ir puliendo día a día.

-¿Y cuál es tu habilidad?

-¿La mía? Escribir digo yo…-y dirigió una gran sonrisa hacia Catleya. Después miró la región de Teselia.-Yo siempre he creído que si la gente saca todos sus talentos al máximo, este mundo sería perfecto. Pero también sería un aburrimiento.

-¿Por qué?

-Porque no podrías luchar para cambiar esos errores que cometemos. A veces, es más divertido confundirse para reparar el error que ser perfecto. No me gusta nada la gente que quiere ser perfecta. Cuando alguien quiere ser perfecto, es porque se siente inútil.

-Vaya… Tienes muy buenas palabras… La verdad es que tienes algo de razón en eso. Siempre me he asustado de mis poderes, como esta mañana, pero a la vez sin ellos yo no sería como soy, ¿verdad?

-Exacto. Cada día te esfuerzas más por conseguir controlarlos. ¡Eso es lo que te hace más fuerte!

-¿Sabes? Me sorprendes. La primera vez que te vi, no pude leer bien tu mente y eso me atrajo hacia ti.

-¿En serio?

-Sí. Es como si tu sonrisa no me dejara ver más allá. Al único que no había conseguido leer nada de su mente era a Aza.

-¿Es al que le tiraste la taza a la ropa esta mañana, no?

-Sí.-dijo recordando con pena aquel momento.-Aza es mentiroso por naturaleza, al contrario que Lotto, que ama la verdad. Son como el día y la noche. Lotto es fácil de leer al tener unos sentimientos muy bien definidos, pero Aza consigue bloquear su mente "mintiendo" a la mía. Pero eso ha conseguido que, día tras día, intente leer su mente.

-¿Ves? A veces se puede sacar algo bueno de todo.

-Tienes razón…-Catleya bajó la cabeza.-Lo siento… Siento lo que te hice antes.

-¡No pasa nada! No me he enfadado contigo ni nada por el estilo.

-¿Por qué eres así? ¿Así de optimista?

-Porque los problemas de la mejor forma que se plantan cara es con una gran sonrisa. Mis padres siempre me lo han dicho. Si me pongo triste, eso quiere decir que el problema me ha vencido, y a mí no me gusta perder.

Catleya miró a Anís sorprendida. Un aire las rodeó en aquel mediodía del mes de Julio. En su rostro pudo ver a la Campeona de Sinnoh sonriéndola. Catleya se levantó riéndose en sus adentros:

-Gracias por ser sincera, pero esta conversación no significa que seamos amigas, ¿de acuerdo? Necesitarás mucho más que palabras bonitas para ablandarme.-dijo recuperando la compostura de ayer.

Anís sonrió y se levantó:

-Vale, pues asumo el reto.

-¿El reto?

-¡Sí! ¡Sé que algún día podré luchar a tu lado codo con codo! ¡Y no sólo eso! ¡Los cuatro lucharemos felices juntos como Alto Mando que somos!

Catleya ya no sabía cómo reaccionar ante la personalidad de Anís. No quería sentirse vulnerable ante ella. Pero dentro suyo algo la decía que Mirto quería enseñarles algo trayendo a esta chica a la Liga y, poco a poco, eso saldría a la luz.

-Vayamos a comer.-fue lo único que la salió a Catleya en ese momento.

-¡De acuerdo!

Ambas Alto Mando se fueron andando sin percatarse que, detrás de una roca, Mirto las miraba sonriendo. Tal como había predicho, su plan estaba dando sus frutos…

(Liga Pokémon)

Lotto recogía su habitación para ir a comer, pero en ese momento, alguien llamó a la puerta.

-Adelante.

Aza entró en la sala tapándose la nariz.

-¿Sabes? Existen desodorantes en el mundo Pokémon.

-Y también existen ajos para ahuyentar a gente como tú.

-Un gracias habría válido.

Lotto se puso sus guantes y miró al Alto Mando Siniestro:

-¿Qué te ha hecho venir aquí? Dudo mucho que se te haya olvidado una carta o algo aquí.

-La verdad es que no veo a Catleya y a la chica por ningún lado.

-¿Y eso te preocupa?

-No. Sólo era para abrir un poco el tema… ¿Has terminado eso?

-Sí. Después de comer lo pondré en marcha.

-De acuerdo.

Aza se giró para salir, pero una pregunta de Lotto lo detuvo:

-Te vi por la noche con el maestro. Parecía enfadado. ¿Qué te dijo?

-Nada importante. Que intentara de vez en cuando recoger las cartas que dejo esparcidas.

-Eso no fue lo que te dijo.-dijo cruzando los brazos.

-Es tu palabra contra la mía. Si tanto te gusta la verdad, búscala por ti mismo.

Aza cerró con un portazo y Lotto suspiró. Nunca soportó las mentiras de Aza, pero algo le decía que el Alto Mando Siniestro no quería hablar de ese asunto con nadie. Se apretó su cinturón y salió al pasillo. Sabía que hoy se avecinaba algo especial…

¡Muchas gracias por vuestros comentarios! Intentaré seguir escribiendo cuando los exámenes me den algún respiro (los fines de semana lo más seguro). Espero que sigáis disfrutando se esta historia :D

Aún soy una novata, por eso todo comentario es y será bien recibido (pero sin pasarse) XD