Agradezco de corazón a quienes me han dejado comentarios públicos, como también a los que me han dejado mensajes privados, mencionando esto último me gustaría aclarar que a pesar de la trama en esencia es una historia Princesa Dulce y Marceline, esto debido a que en su momento fue lo que me nació, gracias por el mensaje y por tu recomendación, espero que lo sigan leyendo. Aclaro nuevamente que los personajes no me pertenecen, son de Pendleton Ward.

El festín de los reinos

Bonnibel durmió en su cuarto de una manera tan cómoda, un día sin dormir en su cama le pareció una eternidad, tuvo un sueño extraño, soñó con Marceline que la abrazaba con fuerza y de un momento a otro se estaban besando. La futura monarca se levantó asustada y pudo notar que estaba húmeda en su intimidad algo que nunca había experimentado. Sin decir querer pensar en lo sucedido se metió al baño. Al salir del baño ya aseada su madre la esperaba en el cuarto.

RD: Hija ayer ni me avisaste que habías llegado.

PD: Lo siento madre, es que llegue totalmente agotada, un día sin mi cama fue lo más doloroso.

RD: Jajajajajajaja, me lo imagino. Ten (la reina le entrego un hermoso vestido de color azul rey, era largo y caía en una hermosa cola larga, no tenía tirantes y tenía una abertura en forma de corazón lo cual la haría relucir sus senos)

PD: Madre es hermoso.

RD: Y no podía faltar esto (le entrego unos hermosos aretes de diamante largos que venían con un exquisito collar de diamantes)

PD: Madre me veré hermosa. (Dijo con emoción)

RD: Somos los anfitriones faltaba menos, mi hija es la más hermosa de todo los reinos, no lo olvides. Toda la realeza estará presente. Príncipes, princesas, duques, duquesas, reyes y reinas. Mi hermosa hija como estas creciendo (soltó una pequeña lagrima)

PD: (Fue a abrazarla) Mamá no llores, mejor ve a vestirte que tú eres la reina más hermosa de los cinco reinos.

La Reina Dulce fue a vestirse al igual que su hija, dentro de unos cuantos minutos el festejo daría inicio. La realeza empezó a llegar, primero los del reino del fuego, el rey y reina, su hijo e hija y cuatro duques y duquesas, del reino mágico llego el rey y reina, sus tres hijos y tres duques, del reino helado llego Gunther y su prometida y de la "Nocheosfera" llego el Rey Hudson con su hija Marceline la cual traía puesta su armadura. El mayordomo Mentita se molestó con Marceline por traer su armadura en una fiesta de gala. La realeza se encontraba en el salón principal el cual estaba bellamente adornado con orquídeas blancas los arreglos de la mesa principal, deliciosas velas aromáticas de canela con vainilla que hacían el ambiente delicioso, en una mesa de dulces se encontraba los aperitivos más exquisitos, la música sonaba romántica y de repente se apagaron las luces (el Dulce reino era el único que poseía energía eléctrica, invento hecho por el mismo Rey) y un reflector alumbro a las escaleras principales de donde salieron el Dulce Rey agarrado del brazo de su esposa, la pareja se veía deslumbrante esposo y esposa de un cuento de hadas, detrás de ellos el príncipe Gumball con un traje blanco y guantes blancos, el traje tenia diseños hechos de oro como el símbolo de la casa real, el venia tomado de la mano de la Dulce Princesa la cual lucía hermosa con su largo vestido azul, sus accesorios de diamantes y un diminuto prendedor con el símbolo real "el león rugiendo", Marceline no le pudo quitar los ojos de encima en cuanto la vio, era perfecta, sus delicadas facciones, su cuerpo delgado, su hermoso cabello sujetado en un peinado donde sus cabellos rosados caían en una delicada cascada en su hombro derecho.

Los invitados aplaudieron más por compromiso que por deseo, especialmente los del reino de fuego que siempre habían guardado un rencor hacia el reino Dulce, por su tecnología y por que sin duda alguna era el más productivo y con un territorio más amplio sin mencionar las características del relieve que lo hacían ideal para plantar cualquier cosa. El Rey Dulce tomo la palabra.

RD: Os agradezco que estén presentes y les pido que disfruten de esta velada que se está dando por motivo de Maximus Invictus, el cual no debe de tardar. Sigan disfrutando y no olviden saborear las delicias del reino, para ustedes solo o mejor.

Dicho esto todos aplaudieron. Como dictaba el protocolo ambos monarcas del Dulce Reino pasaron a saludar uno por uno a todos los invitados, mientras que la princesa Dulce fue a hablar con la princesa Flama.

PD: ¿Cómo estás? No te ves muy divertida.

PF: No Bonnibel (en ocasiones pasadas en algún otro festejo ya habían hablado y se conocían. A veces como medio de comunicación utilizaban cuervos para mandarse mensajes. Por eso Bonnibel sabía lo que pasaba en ese reino y sabia la relación amistosa de los reinos de fuego y mágico)

PD: Y eso, a qué se debe.

PF: Boni, tú lo sabes muy bien, no comprendo a mi padre, su locura por ver sufrir a las personas y mi hermano un sádico en potencia, eso me deprime como no tienes idea, a veces me gustaría huir fuera de Ooo más allá de las montañas y descubrir lo que hay.

PD: En parte te entiendo, solo en una parte, yo también he soñado con ver lo que hay más allá de las montañas de Ooo pero por experiencia te digo que es muy peligroso.

PF: ¿Cómo lo sabes?

PD: Ayer que fui a Nocheosfera vi unos lobos horrendos que casi me matan, tendrías que atravesar esos bosques para llegar a las montañas, no lo recomiendo. Cuando sea reina te dejare venir a este reino y tendrás toda la protección real y vivirás con los lujos de una princesa, eso ya te lo he dicho

PF: Me alegra que estés bien. No se trata a veces de huir sino más bien de velar por el pueblo de fuego, pero bueno cambiando de tema lo que te puedo asegurar es que mi hermano vendrá a pedirte que bailes con él.

PD: Tendré que ir ensayando como le digo un NO que nunca se le olvidara, jajajajajajaja.

Ambas princesas estallaron en carcajadas. Mientras que Rey Dulce, se encontraba hablando con Hudson Abader.

RD: ¿Y tu hijo Marshall?

HA: Se encontraba muy indispuesto para venir.

Marceline: Si por indispuesto te refieres a borracho y crudo, la respuesta seria que es mejor que este allá que acá (dijo con su característico sarcasmo)

HA: ¡Marcelin!

RD: Jajajajajajajaja, nunca hay que perder el buen humor, de hecho la otra vez me ocurrió algo muy gracioso….

Antes de que terminara de contar el Rey Dulce, se escucharon muchas trompetillas y empezaron a entrar 12 caballeros de armaduras blancas muy brillosas y detrás de ellos venia Maximus, él parecía de otro planeta, era muy alto como de 2.50m tenía cabello café castaño claro, ojos verdes traía puesto una armadura no muy pesada, no era como la de un caballera más, sino que era una armadura muy estilizada, su propia presencia intimidaba y traía consigo una espada colgando a su costado como nunca se ha visto una arma tan bella con incrustaciones de piedras preciosas pero lo que más llamaba la atención era un cetro que llevaba en la mano, se decía que ese cetro tenia poderes inimaginables.

Todos los presentes se inclinaron ante él y mostraron humildad, ver a un Rey inclinándose no es cosa de todos los días.

Maximus: Se pueden levantar.

La voz de Maximus era imponente, como de un gigante, su mirada parecía leer los pensamientos de todos.

Maximus: Reyes, reinas personas de la nobleza tomen asiento.

Todos tomamos asiento en una gran mesa rectangular, Maximus se encontraba en medio de la mesa, al lado derecho estaba sentado el Rey del Dulce Reino y a su lado izquierdo el Rey Flama y así sucesivamente de acuerdo a su categoría. Los doce caballeros no tomaron asiento y en todo momento estuvieron solo observando. El festín pasó entre risa y tensión. Nunca antes se había visto cara de preocupación y nerviosismo entre los reyes, parecía como si ocultaran un secreto.

Maximus: Me estoy empezando a aburrir, me gustaría que se hiciera un juego entre los reinos.

Y en ese momento Bonnibel se percató de algo que no había notado en Maximus, algo que había pasado desapercibido hasta ese momento. Se dio cuenta que en los ojos de Maximus se veía la maldad pura.