Hoy presentamos:
Nuestro duelo Interno
1.-Acepto el duelo…
En un importante noticiero de Londres, casi al final de una entrevista al señor Klug, un hombre maduro y delgado, usaba lentes y tras ellos se escondían unos ojos azules y cálidos, estaba sentado junto al conductor
-…Es usted un gran investigador, -decía el conductor- doctor Michel Klug, su vida está dedicada a la ciencia, pero sobre todo a su familia
-sí, -respondió el señor Klug, inclinándose en el asiento- mi familia lo es todo, en ellos encuentro la inspiración
-Hemos oído que su hija Artemisa es una gran jugadora de todo tipo de entretenimiento, y más común de duelo de monstruos, se rumora que pertenece a esa gran pareja que gana todo duelo, la AA
-Ella ha aprendido del mejor,- sus ojos azules se iluminaron al recordar- hace 3 años, en nuestra visita a Japón ella conoció al rey de los juegos…
Ante esta afirmación, el conductor escondió su risa, realmente no le creyó que conociera al rey del duelo…
-¿Quiere decir que conoció al legendario Yugi Mutou? ¿El campeón mundial de duelo de monstruos? – Soltó una risotada- Perdóneme usted, doctor, pero eso no lo puedo creer…
Eso fue lo que desató el enojo de una televidente. La pantalla de la TV fue apagada
Desde un sillón en una casa muy bonita, parecía una suite, una niña rubia y hermosa veía la TV que ella misma había apagado, con una gran tristeza reflejada en sus ojos… Unos ojos verdes maravillosos, la chica era Artemisa Klug
-*Creo que nadie lo creería…- pensaba la muchacha, ipso facto sacó una carpeta de cartas, al final, estaba la Valkiria, una carta muy especial-…Nunca le he enseñado a nadie esta carta, excepto a Al. Han pasado ya tres años…*
Miró la carta de la Valkiria detenidamente, se veía con esa misma expresión ruda, luego se contempló en el espejo… La carta y ella serían gemelas perfectas de no ser por los ojos, porque los ojos de la Valkiria son azules, y los de Artemisa son azules…
-*Yugi tenía razón, me parezco mucho esta carta, somos como hermanas… lo extraño…-Al lado de la carta había una foto de Yugi y ella abrazados, la rubia trigueña observó la foto, sonriendo- Yu-chan luce muy lindo aquí. Pero no es tan gallardo como Al…
Mientras tanto, en Japón, se transmitía cierto canal de noticias por una de las grandes televisiones que abundaban sobre arriba de los edificios. Varios japoneses se detenían a ver la pantalla, donde el conductor expresaba su opinión…
-Un nuevo torneo de cartas se anuncia en París- decía- después de que termine el actual en donde la pareja AA está acabando con la competencia…
Debajo de esas pantallas, en cierto parque de Japón, Mutou Yugi estaba usando su laptop para un trabajo de la universidad, trabajaba rápidamente para enviar los proyectos a sus compañeros, así que hacía caso omiso de lo que decían en televisión.
Yugi tenía los brazos más fuertes, ahora era parecido a Atemu, sólo que con los ojos más grandes y expresivos, se veía más seguro de sí mismo, y se veía como de diecisiete años, aunque, conociéndolo, era posible que tuviera ya unos 20, sólo que ese rostro que tenía siempre le quitaba la edad… De pronto se oyó el sonido de un nuevo correo, pero también lo ignoró…Una chica morena llegó con él chico de ojos amatista, era guapa, pero algo molesta porque casi de inmediato comenzó a hablarle a su ocupado amigo…
-Hola flaquito- saludó con una voz un poco chillona- ¿Cómo te va?
-Ah, hola Kimiko san- replicó el tricolor, sin despegar los ojos de la laptop- Me va bien, trabajando.
Kimiko se distrajo con las televisiones de los edificios, miraba las noticias, se enfocaba a un chico castaño oscuro (Con el pelo negro, pues) y una chica rubia trigueña con una gran cabellera, ambos traían máscara y se veían a mitad de un duelo, combatiendo a unos contrincantes, que aún con máscara se veían aterrados, terminaron con sus puntos de vida en cuestión de minutos…
-¡Vaya!- exclamó la joven- El dueto Doble A está arrasando en Paris…
-¿Qué es el dueto do…?- cuestionó Yugi, pero miró el otro correo que había llegado, se distrajo de su pregunta, ya tenía que abrir los correos que estaban entrando
-¿Quién es?- preguntó impaciente Kimiko, era una chica celosa, eso era lo que asfixiaba a Yugi, ya que le había aclarado varias veces que ellos dos sólo eran amigos y nada más, pero ella parecía no comprender… Más bien, ella no quería entender…
-Vaya,- se emocionó al recorrer con sus ojos aquellas letras en su laptop- es de Anzu chan.
-¿Chan?- Kimiko se enojó al oír ese diminutivo, Yugi llamaba muy dulcemente a la tal Anzu
-Sí- dijo el tricolor- Hace tanto que no la veo… Está estudiando danza en Nueva York… -Abrió el correo, lo leyó y sonrió, luego se puso a cavilar- *con que me extraña… Pues eso se puede arreglar…*
-Creo que deberíamos salir,- Kimiko interrumpió los pensamientos del muchacho, que salió de la luna- para que te cuente lo del doble A ¿No lo crees?
-Kimiko san, - Interrumpió sus palabras- lo siento, pero tengo que ver a Jonouchi-kun por ahora…- dicho esto, dobló su laptop, la metió en su portafolio y se levantó de su asiento. El muchacho había crecido unos centímetros, y se fue como alma que lleva el diablo en rumbo a la casa de Jonouchi, dejando a la chica ahí con las palabras en la boca
-*Cuando aprenderá ese niño… - se dijo la muchacha- Cuando se dará cuenta de que lo quiero…*
Después de un par de kilómetros, el joven paró de correr y se detuvo en seco, volteó para ambos lados, para asegurarse de que la chica no lo hubiera seguido, estaba ya harto de encontrársela. Sonrió, al ver que ella no había podido seguirlo de haber agarrado ese impulso, así que se dispuso a caminar normalmente
-¿Cuándo se dará cuenta Kimiko san de que yo amo a Anzu?- pensaba el chico- Aunque ya no la vea mucho, yo siempre la he querido…
Al fin llegó al departamento de Jonouchi, tocó el timbre y esperó a que saliera, ya no vivía en esos feos edificios de hace unos años.
El padre de Jonouchi había muerto hace unos años de cirrosis, como era de esperarse de un bebedor, así que el rubio había aprovechado esto para forjar su propia vida, a base de esfuerzos y ayuda de sus amigos, había amasado una pequeña fortuna, así que ahora Yugi esperaba en una zona de clase media alta…
-Hola Yug kun- abrió la puerta su amigo- ¿Cómo te va?
-Muy bien Jonouchi kun- dijo el más pequeño, con una sonrisa en los labios
-Pasa amigo, pasa
Entró, era un departamento muy bonito, Yugi se sentó en el mullido sillón, al lado Jonouchi, enfrente de la gran TV de plasma. Definitivamente Jonouchi se había superado y Yugi rió por dentro, muy feliz. No era la primera vez que veía el genial departamento, pero cada vez le daba más gusto, Katsuya le ofreció una copa de vino, que Yugi aceptó, también el rubio tomó…
-¿Puedo pedirte un favor, Jonouchi kun?
-Claro amigo- sonrió el rubio- hace más de 7 años que nos conocemos, para eso estoy
-Bueno, sé que has estado invirtiendo en aviones y ya has iniciado tu propia empresa con tu hermana…
-Sí, compañero
-Bueno…- el chico vaciló, era difícil pedir las cosas para él- Habría manera… ¿De que yo pudiera tomar un vuelo a Nueva York?
-Claro que te ayudo amigo.- Yugi sonrió radiantemente, no había sido tan difícil…- Perdona mi curiosidad, pero- dijo el rubio, dejando su copa a medias sobre la mesita de cristal- ¿Para qué quieres ir a Nueva York? ¿Será que quieres sorprender a Anzu san?
Ante esto, Yugi se ruborizó, no sabía que Jonouchi fuera tan bueno para descubrir todo eso del amor. Lo único que se le ocurrió fue fijar la vista a su copa de vino, así le contestó…
-Sólo quiero darle una sorpresa de cumpleaños a mi amiga, ya que no la he visto desde hace meses…
-Está bien amigo- dijo el chico, algo divertido por la reacción de su amigo, pero luego tomó un teléfono y marcó un número- ¿Para cuando quieres el vuelo?
-Veamos, el cumpleaños de Anzu san es dentro de unas semana…-replicó Yugi- Lo quiero para mañana mismo
-Está bien Yugi kun- Comenzó a ordenar por teléfono- para mañana a las 9:00 a.m. ¿Está bien?
-Gracias Jonouchi san- dijo aliviado el muchacho de cabello tricolor.
Y así, al día siguiente, en el aeropuerto de Tokio, Yugi estaba hablando con la señorita encargada de la computadora central. Eran como las 8:30 y aún no podía aclararle unas cosas, en primera, la chica no encontraba su nombre en la computadora…
-…Sí, -discutía Yugi- lo que pasa es que es Mutou, M-u-t-o-u. No Moto. (MagAnzu: Crean, ese nombre está escrito así en todos los artículos y mangas que he leído)
-Sí, aquí está,- dijo la encargada, le ofreció el boleto- señor Mutou.
-Muchas gracias- dijo algo enojado el muchacho por el tiempo perdido, se fue de inmediato a que revisaran sus cosas, la chica no se dio cuenta y siguió hablando
-Gracias por preferir aerolíneas Jonouchi, señor Mutou, Yugi… - de repente se asombró, se dio cuenta que había atendido a un gran duelista, pero el chico ya se había ido- ¡Oh, es el rey de los juegos! ¡Atendí al rey de los juegos!
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Después, Yugi ya había hecho fila para subir al avión, aunque faltaban unos 15 minutos para que el vuelo saliera. La encargada revisaba los boletos, atrás había bastante gente, entre ellos una chica bien parecida y sus amigas, que hablaban animadamente
-Oye,- le dijo una a la otra- mira a ese chico- Señaló con la mirada a Yugi, la amiga volteó
-Vaya, es mono -le respondió la otra- Bastante guapo.
-Sí, pero no sé donde lo he visto antes…
-¿De qué hablan, chicas?- interrumpió otra camarada más, era castaña
-¿Ves a ese chico?- dijo la primera, la castaña volteó a ver a Yugi- No sé donde lo he visto…
-¿Ese?- la castaña señalaba discretamente a Yugi, la primera asintió- Es Mutou Yugi san. Es el rey de los juegos –lo dijo en un tono bastante audible como para que todos se enteraran - Todo el mundo lo sabe (BD: ¡Gritona! MagAnzu: No te metas en mi historia, BD…)
-¡WOW!- Una niña de las que estaban en la fila oyó lo anterior y señaló a Yugi- ¡Es el rey de los juegos!- Todos voltean a ver a Yugi- ¡Es él!
-¡Es cierto!- dijo un chico en la fila, sacando su disco de duelo
-Oh, no…-dijo un agobiado Yugi
Y de pronto un montón de tipos estaban cerca de Yugi, todos con sus discos de duelo, queriendo retarlo, sólo que como eran muchos, todos empezaron a jalonearse entre ellos mismos y los pasajeros del vuelo, también había chicas en la bola. Se oían expresiones como "¡Rey de los juegos!" "¡Firma mi camiseta!" ¡Déjame…!" "¡¡Yo quiero tu firma Yugi!!" "Un duelo es lo que quiero" "¡Te amo Yugi!" "Si alguien tiene que retarlo, ¡Seré yo!" "¡Yugi, dame tu autógrafo!" entre otra muchas… Yugi estaba atorado entre la bola de chicos y chicas, sofocándose, sólo se podía ver su rostro angustiado, atrapado, ya le había pasado antes, sólo que ahora no tenía a sus amigos…
-¡Ayuda!- gritaba el muchacho, pero de pronto sus mejillas se tornaron a carmesí -¡Hey, no me toquen ahí!- ¡¡Ahí menos!!-estaba aterrado y sonrojado por tanto contacto- ¡¡Esperen, esperen!! (BD: Malditas fan girls. MagAnzu: Tú también eres una… BD: Sí, ¡pero yo no me pongo a manosearlo! Grr… MagAnzu: ¿Celos?)
Los tipos tenían atrapado al pobre de Yugi, se hizo un alboroto en el aeropuerto, al fin Yugi pudo zafarse de la multitud, con mucho trabajo y salió corriendo a donde sus piernas lo llevaban (BD: O sea, que corrió como menso. MagAnzu: Ya cállate, es Yugi y puede hacer lo que quiera, hasta correr como menso)
-¡Ahí va!- Lo señaló un chico- ¡Atrápenlo!
Yugi corría por el aeropuerto, que era grandísimo. Un montón de gorilas lo seguían, al fin los perdió al entrar al armario de intendencia…
-Al fin… - respiró aliviado- ¿Y cómo hicieron para llevar con ellos sus discos de duelo?- Se sentó, exhausto, miró el reloj, que marcaba las 8:55- ¡Oh, no! ¡Ya es tarde! Debo llegar -Salió sigilosamente y corrió con toda la fuerza que le quedaba hacia el vuelo…
Marcaba las 8:58 el reloj, se oyó "ULTIMA LLAMADA PARA LOS PASAJEROS DE LOS VUELOS 411, 412 Y 421 CON DESTINOS LONDRES, A NEW YORK Y A PARÍS DE AEROLÍNEAS JONOUCHI". Yugi llegó, muerto de cansancio, pero a tiempo.
-Bienvenido…-le saludó la encargada, Yugi no estaba de humor para eso
-Sí, sólo déjeme entrar.- dijo, respirando rápidamente por el cansancio- Vuelo 412 ¿Es éste el correcto?
-Señor Mutou, sí aerolínea Jonouchi viaje redondo… Llegó a tiempo, entre rápido o perderá el avión…
-Gracias -la encargada abrió la puerta, Yugi entró apurado y cerró
-*Con que el rey de los juegos…- pensaba la encargada, miró el talón del boleto de Yug- ¡Oh, no! Este chico tomó el vuelo 421. ¡Es mi culpa! Si mi jefe se entera de que mandé a su mejor amigo a un vuelo equivocado…*
La mujer se mordió el labio, preocupada, no había ya nada que hacer. La puerta se había cerrado y ya no podía abrirse, en unos segundos el vuelo saldría
-*Al menos trataré de enviar su equipaje a Francia…*- Salió a hablar por teléfono con la aerolínea-
Al fin Yugi pudo sentarse en el vuelo, después de que un montón de fanáticos le pidieran que autografiara sus discos de duelo, sus cartas y hasta partes de sus cuerpos, uno especialmente que pedía una chica, tuvo que negarlo porque lo consideraba demasiado, mientras se oía en el sonido del avión: "ABROCHEN SUS CINTURONES, EL VUELO 421 LES AGRADECE SU PREFERENCIA, NO SE LEVANTEN DE SUS ASIENTOS" Así que Yugi tuvo que correr y la chica se quedó algo desilusionada…
El vuelo estaba siendo perfecto, Yugi comía y muchas personas lo veían, estaba sentado junto a una chava: De unos 18 o 19 años, de cabello negro, rizado y ojos cafés, lo había estado viendo desde hace horas atrás. Cuando Yugi se empezó a sentir incómodo con la mirada, se limitó a darle una sonrisa, que hizo que al fin le hablara
-Oye nene, ¿Eres tú el rey de los juegos?
-Sí, - contestó algo confundido-¿por qué? Sólo no me digas que te autografíe el trasero, porque eso es mucho…
-Uhm – la muchacha se encogió de hombros -Sólo quería saber si vas a ir al campeonato de Francia. Pero si de paso me autografías el cuerpo, yo no me niego- le dijo, guiñándole el ojo
-Eso es una tontería,- no sabía si se refería al autógrafo, pero agregó- voy hacia Nueva York ¿Para qué iría a Francia?
-Bueno, sólo quería saber, porque yo iré a ver…
-Es que,- replicó el muchacho, levantando su tenedor con un pedazo de rosbif ensartado- si yo voy directamente a Nueva York, no podría ir a París, es lógico ¿No lo crees?-dicho esto, siguió comiendo
-No,- lo corrigió la chica- este vuelo va para Francia
Cuando oyó esto, Yugi se atragantó con el pedazote de carne y papas que se estaba pasando por la garganta…
-Cof… Cof…- trataba de jalar aire, definitivamente estaba ahogándose, tuvo que tomar agua para hablar- Uhm… No… No puede ser…
Por fortuna, una aeromoza iba pasando por ahí y Yugi le llamó para aclarar sus dudas
-¿En qué puedo ayudarle?- le preguntó con una voz demasiado dulce la muchacha, era pelirroja y centró sus ojos azules en Yugi
-Este vuelo va para Nueva York…- más que pregunta era afirmación de Yugi, que en esos momentos estaba desesperado- ¿Verdad?
-¿Nueva York?- le dijo la aeromoza, algo divertida de la reacción de Yugi al oír eso, ya que empezó a sudar frío- No, este vuelo va para Francia
Minutos después, Yugi ya se había calmado y pensaba claramente… Sólo tenía que esperar a que llegaran sus cosas y no habría ningún problema, al día siguiente ya estaría en Nueva York como se lo había propuesto…
-¿Ves? – le dijo coquetamente la muchacha, guiñándole el ojo de nuevo
-Bueno, ahora sólo tengo que aprender geografía francesa- bromeó el chico
-Yo te puedo ayudar a conocer la ciudad
-¿En serio?- dijo el chico, abriendo los ojos
-Claro, me llamo Ann Marie Allembert
-Ah, pues gracias señorita Allembert, un bonito apellido francés.- le sonrió- Yo soy Mutou…
-Sí, ya lo sé, Yugi Mutou,- le dijo, ante la mirada asombrada del aludido- eres una celebridad, todos se saben tu nombre. Oye nene, llámame Marie, que yo te llamaré Yugi
-Está bien, Marie san, y…
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Continuaron platicando hasta que el avión aterrizó, Yugi y Marie salieron, ella fue a buscar sus cosas, mientras Yugi iba a hablar directamente a la aerolínea
-… Sí, señorita. – respondía a la encargada, llevaba varios minutos ahí- Mi vuelo era el 412, pero accidentalmente quedé en el vuelo 421, necesito ir a Nueva York lo más pronto posible…
-Pues,- la chica se limitó a mirar el boleto que Yugi le entregó y luego buscó en la computadora- ¿Es usted Yugi Mutou?
-Sí, lo soy.
-Ya nos informaron de su problema. Por ahora han enviado su equipaje hasta acá. -Sacó la maleta de Yugi, esa blanca, y la puso sobre el mostrador
-OK… ¿Y a qué hora sale mi vuelo?
- Tendrá que esperar hasta mañana para tomar el vuelo a Nueva York, resolveremos su problema, o si lo prefiere podría tomarlo cualquier día que desee y así conocer París…
-No lo sé… - replicó Yugi
-Por ahora reservaremos para usted y otra persona 2 cuartos en uno de los mejores hoteles en compensación por nuestro error- la encargada tomó el teléfono y habló un tanto- Estarán a su nombre, señor Mutou. Avísenos mañana.
-Gracias- el chico tomó su maleta y la tarjeta del hotel con las reservaciones apuntadas, mientras Marie iba llegando con un ayudante y sus cosas sobre un carrito
-¿Qué sucede?- le preguntó la muchacha
-Tendré que esperar hasta mañana para ir con Anzu ko.- dijo un afligido Yugi, mientras le daba la reservación que habían hecho- Ve tú a ese hotel, yo me quedaré aquí toda la noche si es necesario…
-No vas a solucionar nada estando aquí, vamos, es Paris. Todos desearían conocer esta ciudad, además- miró la reservación- tienes dos habitaciones disponibles, debes relajarte… ¿Qué tal si salimos?
-Uhm…- el chico dudó unos minutos, pero Marie le dirigió una mirada que a cualquiera convencería- Está bien, pero sólo iremos a ver sitios que sean baratos. No gastaré hasta llegar a Nueva York, todo es para Anzu chan…
-Con que ella es la razón de que vas a Nueva York.- la chica negó con la cabeza y se cruzó de brazos- Te vas a perder un gran campeonato nada más por eso
-Es el cumpleaños de mi mejor amiga,- estaba algo enfadado- creo que es más importante que el concurso y un pequeño premio en efectivo…
-¡¿Pequeño?!- la chica estaba enojada- ¡Son 2.5 millones de Euros!
-¡¿2.5 millones?!- pensó Yugi… ¿Qué mejor regalo para Anzu que la garantía de que no perdería sus estudios?, estaba enterado de que el dinero se le estaba acabando a la castaña
-Sí, 2.5 millones para el ganador
-¡Vaya!-dijo asombrado- ¿Cuándo será?
-Esta semana nene, hoy es el último día para inscribirse.
-Creo que no me iré mañana, después de todo. Llévame…
Y así Yugi se dirigió a inscribirse, pero no tenía ni idea de lo que le deparaba el destino, ésta sería una aventura de más que un simple torneo, sería algo que lo marcaría para la vida, ¿O para la muerte?
CONTINUARÁ…
MagAnzu: Creo que eso es todo por ahora niños, ¡Dejen review por fa!
BD: Sí, ¡Onegai!
MagAnzu: Si no se entiende bien, me dicen… Es algo molesto estar cambiando de obra de teatro a prosa. Así que si hay algún error o algo me lo chiflan. Sin ustedes no sería absolutamente nada, y aún conservo sus mensajes en mi correo, ahí están, porque las reviews son un gran regalo… ¡Arigatou y feliz día!
