Capítulo 3

.

.

Mientras Lady Sansa leía y firmaba numerosos pergaminos él le colocaba atención desde las sombras, fijándose en su postura elegante, la forma en que cogía la pluma, sabía cuándo sus ojos se detenían en preocupación y cuando se oscurecían en temor. Y todo esto y muchas cosas más las había estudiado desde antes de que se convirtieran en prometidos.

Dudaba de aquello cada vez más.

En un inicio se dejó llevar porque su Señora, la Señora de Invernalia que él tanto admiraba y apreciaba lo hubiera escogido para tan alto honor. Por supuesto, era hermosa aquello lo había notado desde que ambos eran niños en Desembarco del Rey. Tenía una debilidad para con ella, algo que no se había admitido a si mismo hasta hacía poco pues no se ganaba nada en hacerlo. No estaban en el mismo nivel así que nunca se entretuvo con fantasías que fueran a cimentar su debilidad en algo más. Conocía su lugar.

Un caballero encaprichado de su Señora, que novedad.

Para cuando fue nombrado caballero sabía distinguirla de espalda entre el gentío, el tono rojizo de su cabello en los cielos azules apagados de Invernalia, en los amarillos de Desembarco del Rey, cerca de una antorcha, con la luz de la luna que la iluminaba. El tono de su piel, los sonrojos de emoción, de enojo, cuando sentía que alguien le estaba haciendo una afrenta o la juzgaban de frente. Su piel pálida cuando estaba exhausta, no sintiéndose bien, o temerosa. La forma en que pasaba saliva fuertemente antes de reconocer sus errores. La piel de su mejilla y cuello que se imaginaba suave al tacto. Lo único que sólo entre dejaba ver de ella; sus manos, su cuello y su rostro.

El tono azul en sus hermosos ojos. La forma en que estos se entrecerrarían ante alguna revelación. Los que se quedarían perdidos en el vacío por largo tiempo. La forma en que se le iluminarían en la rara oportunidad que veía a sus hermanos.

La mirada fría y calculadora.

Esa última era la que más conocía Podrick y la que más dudas le causaba ahora.

Llegar hasta el lugar más alto que había en la jerarquía del Norte no lo consiguió tan solo con su apellido, pero sí con bastantes sacrificios. Sacrificios hacia su propia persona. Así no dejara su honor de lado, la había visto reteniendo información, haciendo maquinaciones, de frente jugando y manipulando a quienes podía considerar sus enemigos.

A ratos era altanera y terca, defectos que Brienne y sus asesores le hacían ver si lo consideraban necesario.

Después de la Larga Noche, agradecida Sansa y los Lords del Norte habían hincado la rodilla ante Daenerys, muy al tanto de que, sin ella, sus soldados y dragones el Norte no existiría.

Una vez la había escuchado discutiendo airada y defensivamente con Jon sobre información que le retuvo en los tiempos de la Gran Batalla. Como con temor a que la Reina Dragón retomara el Norte después de que acabara con Cersei, ella le había ocultado la existencia de un ejército leal y que, aunque no igualara los números de los Dothraki e Inmaculados que sobrevivirían a la Larga Noche, tampoco les haría las cosas fáciles.

No lo necesitaron en un principio.

Y Jon se dio cuenta de aquel ejército, y aunque cuestionó a Sansa por habérselo ocultado tampoco se lo reveló a Daenerys pues le daba temor a que la fuera acusar de traidora y la quemara viva.

Hubo una nueva esperanza tras la batalla con Cersei, nuevas alianzas y compromisos fueron hechos. Dany tomó el trono y por algo poco menos de un año todo estuvo bien, pero poco a poco los problemas empezaron surgir uno tras otro. En los pueblos diezmados de Desembarco del Rey y ciudades cercanas empezaron a aparecer enfermedades, el hambre, la pobreza y la violencia aumentó.

Mucha gente dejó sus ciudades y la Reina no tuvo de donde sacar provisiones para el pueblo en el cual la pobreza se siguió esparciendo. Al principio pidió ayuda a las demás regiones para que mandaran granos y alimentos, así hicieron, al principio lo hicieron con gusto, pero más adelante cada vez más a regañadientes pues estaban empobreciendo sus propios lugares también.

La situación se hizo insostenible.

Calladamente Lords y súbditos se empezaron a cuestionar la efectividad de Daenerys, pronto empezaron a correr rumores, después negaciones. La Reina Targaryan se deshizo de varios personajes que la cuestionaron de frente, creando así más descontento. Una sublevación se empezó a dar, el Norte se había revelado tres veces con Robb Stark, Jon Snow y consecuentemente Sansa Stark, cuando a sus súbitos no les agradó que Jon Snow hincara la rodilla, ¿Por qué no podían hacerlo diversas regiones también?

Aquel ejército que Sansa había tenido se unió a otros más.

Sansa estaba en Desembarco del Rey dando sus explicaciones cuando aquel mismo ejército, portando a los Stark de Invernalia como imagen y ejemplo, empezó a hacer presión de frente para separar a sus regiones de la Corona. En privado se defendió con Daenerys y Jon, lavándose las manos de aquello y jurando su lealtad nuevamente. Sansa le habló a Daenerys de cuando ella estuvo en una situación similar en Desembarco del Rey y que debía cuidarse no solo de los ejércitos sino de su propio pueblo hambreado.

En las próximas semanas aquel ejercito continuó haciendo presión política, incluso al otro lado del mar, manchando la reputación de Daenerys, y de un momento a otro, sin que ninguno de sus soldados levantara una espada, un arco o una lanza la Reina decidió romper la rueda y cedió ante las presiones.

Dejaría que hubiera democracia para que se eligieran nuevos líderes.

De repente varias regiones se vieron libres de pedir su Independencia y así sucedió.

Hubo regiones que no les fue tan bien con la presión misma que ejercieron, y regresaron hacia la monarquía a pedir ayuda, que recibieron.

El Norte fue talvez la región que salió mejor parada en toda la situación.

Después de ocho años aun había dudas sobre que era verdad o no, y la verdadera estancia de Lady Stark y el rol que desempeñó en cuanto a toda aquella situación.

Podrick había escuchado una conversación que no debía escuchar entre Lord Tyrion y Lady Sansa.

Que conveniente que los únicos que sabían la verdadera lealtad de aquel ejercito fueran encontrados muertos.

Lady Sansa no aceptó las implicaciones de Lord Tyrion pero él pudo ver que este tenía razón.

Sansa aprendió a jugar el juego, ni Jon, ni Daenerys lo hicieron. Y al aprender a jugar el juego una parte de ella se había perdido.

Podrick estuvo seguro del involucre de Sansa cuando de entre las sombras Arya se le unió a su hermana, la mano apoyada en Aguja, amenazadoramente.

Sansa ni Arya consideraban haber traicionado a Jon pues Jon primero fue un Stark.

Y al mismo tiempo, Sansa y los Lords del Norte habían apoyado a Daenerys, dándole refugio a los que llegaban pidiendo ayuda, y enviando alimento a la capital.

Jugó a los dos lados de la moneda.

El consideraba que aquella era la peor maquinación que le había visto a Lady Sansa, hasta el momento.

Sabía que ella era de armas tomar, despiadada. Así como también era justa y benevolente.

A veces no sabía que hacer de ella. No todo era blanco, ni negro.

Y ahora, se preguntaba si ella de alguna forma estaba jugando con él. Si de alguna forma, con su belleza y atención que le prestaba, a ratos y cuando le convenía, lo estaba manipulando, y él gustoso dejando. La vio levantando la mirada de un pergamino y quedándosele mirando fijamente.

"¿Todo bien, Podrick?"

Le asintió, estudiando su rostro sin emociones volver a bajar la mirada al pergamino.

.

.

.

Varios días después se encontraban en una comida con algunos Lords que querían brindar su respeto, Podrick incomodo cuando Lord Hornwood cuestionó de frente no la boda, sino si Sir Payne era el candidato apropiado para la Señora de Invernalia.

El silencio se hizo en la sala. Hasta la servidumbre se detuvo ante la osadía.

Fue Sir Royce quien intercedió, "Su casa puede no ser del Norte, ni tan notable como las de algunos de nosotros, pero déjenme contarles sobre su valentía."

Podrick y Sansa revivieron la situación con las palabras de Sir Royce, ambos dándose cuenta de cosas que no sabían, cómo que fue Lord Tyrion quien huyendo de Invernalia con otros varios Lords visualizó a Podrick en el campo de batalla y ordenó que alguien lo sacara de la primera línea de defensa.

Por supuesto cuando uno de los abanderados de Sir Tyrion se le acercó y le dijo que lo siguiera Podrick se negó; era el escudero de Sir Brienne y se quedaría con ella protegiendo Invernalia. Pero viendo la razón Brienne decidió despacharlo para que cuidara a Lady Sansa.

Durante aquella noche de asedio estuvieron encerrados en…una construcción bajo tierra donde los humores de todos estuvieron a flote. Invernalia había caído y cada uno había presenciado de primera mano el poder de aquel ejercito de no vivos. Supieron que algo iba peor cuando -con metros de tierra por encima de ellos- escucharon el rugido de lo que solo podía ser un dragón asediando los alrededores por un buen rato. No sonaba como Rhaegal ni Drogon. Era Viserion siendo montado por el Rey de la Noche. El silencio entre ellos se mantuvo por horas, aunque este no estuvo rondando sino por minutos, las vibraciones y la tierra desprendiéndose sobre ellos también los dejó saber que la marcha de Caminantes Blancos se estaba dando arriba.

Después de bastante tiempo y silencio varios Lords paranoicos decidieron no poder aguantar más la incertidumbre y -en contra de los deseos de los demás-, dejaron su encierro, oscuridad reinando, aunque había pasado demasiado tiempo para ser de noche. La oscuridad se debía en parte a la neblina, en parte a las llamas de la destrucción que aquel ejercito dejó a su paso. El camino estaba destruido. Todo alrededor estaba destruido. La nieve antes blanca ahora sucia.

Todos tenían opiniones diferentes hacia dónde ir, hacia el sur sería seguir la marcha de los Caminantes y hacia el norte…todos temían lo que encontrarían en el norte. No Sansa. Necesitaba saber que había pasado con su familia con su hogar.

Lord Tyrion quería dar una vuelta y adelantarse al Rey de la Noche hasta Desembarco del Rey, después de todo este pararía de aquí en adelante a sembrar destrucción, así que era un hecho que se le podían adelantar.

A Sansa la apoyaron los Lords del Norte quienes también tenían intereses en el lugar.

En ese momento fue que un sonido les heló la piel y de repente, desde la distancia vieron dos puñados de Caminantes Blancos correr hacia ellos a toda velocidad y enloquecidos.

Sansa solo se recordaba estar en el centro de la batalla, mirando en todas las direcciones, el circulo de protección de sus defensas cerrándose cada vez más. De repente se encontró en el piso y el Caminante Blanco venció al Caballero delante de ella, cuando dio todo por terminado de repente una lanza traspasó al Caminante y con sorpresa vio a Podrick aparecer detrás de este, ayudándola a colocar en pie, pasándole una espada y pidiéndole que vigilara su retaguardia. Lo único que recordaba de ese momento era sentirse temblando y sudando, con dificultad vigilando y blandiendo la espada más pesada del mundo delante de ella, y a su vez pegada a la espalda de Podrick.

Cuando reaccionó por completo se encontró con que estaban quemando a todos los no vivos destruidos, y a los caídos de sus propias filas. Le tomó un buen momento para que la cabeza se le aclarara y notó que de los Lords del Norte solo quedaban tres y de sus guardianes y caballeros cuatros.

Se reunió con ellos y los escuchó hablando de marcharse de inmediato.

Lord Tyrion de repente queriéndola convencer de que marchara con él, que así no llegara a Desembarco del Rey le encontrarían un lugar seguro. Sansa no aceptó y se marchó. Le llamó la atención de repente escuchar a Tyrion llamando a Podrick para que lo acompañara, y mientras este caminaba en su dirección ella notó que no le agradeció haberle salvado la vida.

Por otro lado Podrick se encontró en una encrucijada momentánea. Lady Sansa lo pasó de lado y él miró a Lord Tyrion.

Varios pasos después Sansa miró por sobre su hombro, sin saber que estaba sellando su destino.

En el mismo momento Podrick también miró en su dirección. Cruzando miradas con ella.

Sansa le asintió como despedida, agradeciéndole, y también dejándole saber que estaba bien que siguiera a su antiguo Lord. Antes de fijarse de nuevo en su camino lo vio corriendo hacia Lord Tyrion.

Podrick se disculpó ante su antiguo Señor, despidiéndose de este, deseándole suerte, luego agachándose por dos puñales de vidriagón y una espada de hierro valeriano que le había pertenecido a uno de los caballeros caídos.

Sansa de repente se sorprendió cuando tuvo a Podrick caminando a su lado, este pasándole un puñal que ella temblando tomó de sus manos agradeciéndole.

Podrick dudaba que ella supiera defenderse. "Déjeme ayudarle, mi Señora." Le pidió quitándole la espada que hacía rato le había dado y notando el rastro de sangre sobre la nieve que Lady Stark dejaba detrás de ella.

Sansa no se descubrió lastimada hasta ese momento.

Sir Royce y Podrick se quedaron con ella mientras los otros continuaban el camino. Ella sin privacidad sentándose en una piedra helada y revisando la herida en su muslo externo. Sir Royce aclarándose la garganta cuando de reojo creyó a Podrick mirándola indecentemente, más lo que en verdad hacía era mirar impactado la multitud de pequeñas cortaduras en escala en su muslo que se tornaban en una cicatriz mayor, impresionante y dolorosa a los ojos, lo que lo dejó ver la mente retorcida de Ramsey una vez más. Al cruzar miradas con ella se disculpó y actuó impulsivamente, agachándose a sus pies y ayudándola rápidamente a hacerse un torniquete improvisado.

"¿Recuerdan las palabras que intercambiaron?" preguntó Sir Royce y ambos, Podrick y Sansa se negaron. Lord Royce se sonrió, "Lady Sansa te pidió de nuevo la espada diciendo que la necesitaba así no la supiera utilizar. Y le contaste que antes el peso la lastimaría, que no se preocupara, 'la protegeré mi Señora.'"

Sansa y Podrick se miraron incomodos, no recordando del todo aquel último momento. Sólo recordaban el afán de regresar a Invernalia, llenos de tensión y miedo ante el peligro. Y cuando llegaron lo que encontraron fue pura devastación...

"¿Me están diciendo que él es el escudero que ayudó a Lady Sansa a regresar a Invernalia durante la Gran Batalla?" preguntó Lord Hornwood incrédulo, pues lo que acababa de narrar sir Royce era algo que ya había escuchado. En una puta canción.

"…También me ayudó a llegar al Castillo Negro cuando escapé de Lord Bolton." Añadió Sansa fingiendo desinterés por los cuestionamientos hacia Podrick, pero muy al tanto estaba de la culpa que sentía al haberlo pasado por alto con cierto desdén cuando Brienne lo mencionó como hombre respetable. "…Pueden ver porque para mí su casta no va sobre su honor y valentía."

"…Debería, es un Payne…como de Ilyn Payne." Otro Lord dijo.

Habían unos Lords que le tenían aquello en contra, que habían tratado de ensuciar la reputación de Podrick con aquello más no lo habían logrado con total éxito; el pueblo lo veía como un hombre humilde y respetable. Sansa ya estaba preparada para que aquellas enemistades salieran a relucir en esa reunión, "Mis señores, Sir Podrick Payne cuenta con mi aprobación. Y con todo respeto, y en este caso, con eso es suficiente..." de reojo vio a Podrick sentándose más derecho, o talvez fue que se tensó, pero lo sintió alerta. Tan alerta como estaba ella con lo que le responderían.

"No es suficiente mi Señora, un miembro de la familia de él asesinó a su Señor padre, el hombre más estimado en el Norte."

Respiró profundo, escuchando otros Lords más uniéndosele. "No hay necesidad de recordarme aquello. Yo estaba presente, lo vi mientras sucedía." Por un par de segundos de total silencio, mientras algunos de esos hombres bajaban la mirada creyó haber ganado la discusión más vio a otro a punto de hablar, "Si lo que buscan es venganza, justicia…a Ilyn Payne se le ha dado por muerto desde hace mucho. Talvez otro ya tomó dicha venganza y justicia, para mi padre y su propia persona." Estaba mintiendo por supuesto; Arya lo había asesinado. Había estado en su lista. Y Podrick estaba al tanto de lo sucedido pues ella se lo había revelado al no querer tener nada entre ellos que después viniera a causarles problemas. Lo miró de reojo, encontrándolo apretando la mandíbula. "Fue Jon quien hace mucho me enseñó que no podía castigar a los hijos de una familia por los pecados de su padre." Miró a Lord Umber, a Lady Karstark y estos le asintieron con reverencia, "Y como he dicho, mi decisión está tomada."

El silencio incomodo que reinaba en la sala continuó por unos instantes, y de un momento a otro los sirvientes prosiguieron a servir el banquete con una seña de uno de los asesores de Lady Stark. La sala completa volvió poco a poco a animarse.

Podrick podía sentir la tensión proveniente de Lady Sansa mientras comían, ella y apenas y tocando su plato. Y cuando un grupo de Lords lo hicieron aproximarse a ellos lo hizo nervioso, sintiendo la mirada de ella sobre él por un buen rato mientras otros Lords más se acercaban a presentársele.

Sansa sabía que no debía de preocuparse, pero lo hacía. Al tanto estaba de que Podrick por haber sido escudero sabía de etiqueta. E incluso en más de una ocasión, en sus viajes fuera del Norte, lo tendría a él a su lado como guardia en reuniones importantes, recordándole bajamente el nombre de tal Lord o a qué casa pertenecía cuando veía que se le iban a acercar a saludarla. Los egos de aquellos hombres inflándose y considerándola a ella aún más, y por ende brindándole mayor respeto cuando se creían estar en el radar de la Guardiana del Norte, la hermana del Rey de los Siete Reinos.

En el momento vio a Podrick, devolviendo saludos, inclinando la cabeza, integrándose con la mayoría de aquellos Lords, talvez más fácilmente de lo que ella había creído. Unos eran más estirados que otros y con todos pareció comportarse acorde. Algunos que él ya conocía y que lo saludaban amistosamente. Incluso un rato después escuchó a un grupo estallar en carcajadas con algún comentario que él hizo, y varios hombres más se unieron al grupo.

No estuvo segura si aquello la molestó o no.

Tan sólo notó que, con ella, ellos nunca eran así. Más asumía que era por su estatus de dama, y por ende respeto que no lo hacían. Además, ella no era persona de bromas. Más de pocas palabras, o comentarios cortantes. Apariencia fría y distante. La gente mantenía su distancia, y eso era lo que ella quería.

Sansa cuando lo creyó prudente dio por terminada aquella reunión. Y supo que sorprendió a Podrick al tomarlo del brazo, y prácticamente sacarlo de la sala, y lo sorprendió incluso más cuando al estar solos no lo soltó. "Haces amistades fácilmente."

"Estaban siendo amistosos porque quieren estar de su lado bueno, mi Señora." Y ambos sabían que aquello en parte era verdad.

Sansa exhaló después de unos momentos, "…Sé que no estoy siendo fácil de llevar en toda esta situación, pero no quiero que te hagas a la idea de que no estoy agradecida por tus sacrificios."

"Ningún sacrificio, mi Señora." Dijo, esta vez más de dientes para afuera.

Lo miró de reojo y él le mantuvo la mirada, "Tengo que admitir que Sir Royce narrando lo sucedido aquella noche vino a remover algo en mí."

"Tiene una voz amena, ¿cierto?" preguntó atreviéndose a bromear y la vio frunciendo el ceño, no tomando su comentario como lo que era, "Bromeaba." Se explicó, aunque el hombre sí tenía una buena voz.

Le asintió, sabía que su comentario iba como broma, solo que ella no se la había esperado, "No estoy acostumbrada a que traten de hacerme reír," pero aquel comentario era absurdo, y tan real que no pudo evitar que una medio sonrisa la dejara, "Quise decir que talvez sí he pasado todos tus favores prestados por alto. Debí haber estado más agradecida…"

Ahí, esa era ella jugando con él, "…Estaba haciendo mi trabajo, mi Señora. Y usted el suyo. Ambos lo sabemos…Mi deber. Una obligación."

Aquella última frase le llamó la atención y hasta un punto la desanimó, pues aunque era verdad hacía unas horas cuando Lord Royce estuvo relatando la situación que vivieron ella había notado que podía ver algo más darse entre ellos, mayor confianza, talvez incluso una amistad. Ella no tenía amigos. Brienne solamente. "…Por un instante entretuve una idea de que lo que hiciste antes, y lo que estás haciendo por mí ahora, se debía a algo más que un deber..."

¿Estaba jugando con él? Lo inquietaba no estar seguro. "Yo…uh…" se apenó más decidió ser sincero, "Es una mujer muy hermosa y fuerte, mi Señora, y no puedo negar que el pensamiento nunca me pasó por la cabeza." Vio que el comentario ni la apenó, ni la incomodó, así que decidió proseguir, "Sí tengo cierta debilidad para con usted, siempre la he tenido. Pero conocía mi lugar…Yo nunca entretuve ideas entre nosotros. Hasta recientemente." Nada más fue revelarle aquello para sentirla soltarlo del brazo, levantando barreras de nuevo. O recibiendo más de lo que había estado dispuesta a recibir. Vaya a saber que era lo que ella en realidad pensaba.

Sansa nunca había tratado con un hombre tan calmado como lo era Podrick, como mujer siempre se sabía esperado que diera su mano a torcer cuando trataba algún asunto con los Lords, brindar algo a cambio como demostración de buena fe, y él aun no le había salido con aquello. "¿Eres un hombre en verdad honorable?" preguntó, queriendo leerlo. Todos teníamos fallas y quería conocer las de él. Ya estaba enterada de algunas, aunque nada preocupante, y quería estar al tanto de más.

"Me gustaría creer que sí. Pero si me comparo con los hombres honorables de su vida llevo las de perder… Dicen que Invernalia no ha contado con hombre más honorable que Ned Stark, y sus hermanos no se quedan atrás."

Sansa mantuvo el silencio mientras lo guiaba hasta el Arciano. De inmediato y cuando estuvieron al aire libre lo vio rodearse con su capa ante el frío insensato. "No estoy enteramente convencida de que Podrick Payne sea este hombre calmado, paciente y suave con que te muestras." Aquellas cualidades nada tenían que ver con un caballero que dejaba la vida en el campo de batalla. Y si en verdad este era el verdadero Podrick entonces la sorprendía que hubiera sobrevivido hasta ese momento. "…Estoy esperando una sorpresa nada agradable llegar de tu parte."

Le alzó las cejas, al tenerla ahora envistiéndolo de frente, "…Esto es lo que soy mi Señora," le sonrió, "aunque no diría que soy suave."

No apreciaba que a él sus palabras le cayeran como chiste, "Esto es lo mejor de ti, el que quiere apaciguar y apaciguarme el impacto de toda esta situación por quedar bien-"

La interrumpió, "-No es por quedar bien, yo-"

Lo interrumpió a su vez, "-¿Qué es lo peor de ti?" preguntó de una vez por todas.

Podrick mantuvo el silencio por unos momentos, sintiéndose atacado, "Lo que ve de mí es lo que soy, mi Señora. Yo no tengo necesidad de usar caretas." Sabía que decir aquello sería cometer un error al agredirla y vio que lo tomó como aquello porque milimétricamente la vio subiéndole el mentón e irguiendo sus hombros, "…Y en cuanto a lo peor de mí…Soy un caballero, un guerrero, un asesino, estoy seguro que se puede imaginar lo que sucede en un campo de batalla en un momento de vida o muerte…"

Por fin lo vio reaccionando en cuanto a algo, aunque se sacara su espinita con ella no fue lo que se imaginó. Decidió hacer sus emociones de que le hubiera hablado de aquella manera a un lado, "¿Eres violento?"

"A su causa, mi Señora." Le mantuvo la mirada cuando vio algo brillar en sus ojos. Por unos momentos esperó a que lo reprendiera por su comentario y por la forma en que le habló, pero nada le llegó. Así que exhalando se trató de calmar, "Sé que es gracias a su posición, pero más que todo por su experiencia vivida que debe dudar de mí en la situación que nos encontramos. Pero si hubiera algo mal Lady Brienne no le hubiera hablado de mí, ella la venera."

Eso era verdad, Sansa exhaló, "Entonces creo que deberías de ser honesto y decir lo que en verdad piensas. Has aceptado todo esto con tanta facilidad, con tanta calma, incluso cuando no te he hecho las cosas fáciles. Y esto a su vez me preocupa, me hace desconfiar." Era hora de dejar de evadir la pregunta y hacerla, "¿Qué ganas de todo esto? Quiero decir, no renunciaste a ser un caballero, continuarás trabajando a sol y a sombra cuando lo puedes dejar y llevar una vida más relajada…Haz declinado pago alguno. Te has negado a-"

"Es un honor que me haya escogido como su esposo, mi Señora," le contestó sonrojándose, "La admiro bastante. Que me convirtieran en caballero fue el momento más importante de mi vida…pues usted ha sido la líder más justa que he conocido. Un verdadero honor. Pero toda mi vida mi finalidad fue convertirme en caballero, no voy a dejar todo por lo que he luchado por convertirme en su esposo. No tuve, no tengo, y dudó que tendré aspiración mayor en mi vida…Soy un hombre simple…Tal vez como los que usted no conoce."

Sí, no conocía hombre como él. Y fue una buena finalidad que le dijera que aquel matrimonio no era lo más importante en su vida, pero de todas formas le molestaba que la halagara tanto, la seguía haciendo desconfiar, "…Este no será un matrimonio convencional…" susurró.

"…No…no uno como el de las canciones o cuentos." Dijo siendo realista.

"¿Y estás en paz con eso?"

Él la admiraba, le tenía compasión, la respetaba, era hermosa, y siendo realista y honesto; la deseaba, "Me gustaría su compañía." Dijo creyendo haber dado la respuesta correcta, pero de inmediato notó que no fue así.

Algo dentro de ella se estremeció en disgusto, su pecho latiendo con los remanentes que Ramsey había dejado en ella. "…La obtendrás…pero no nada más."

"…Me gustaría que usted y yo pudiéramos llegar a un consenso."

Esa era la sorpresa, "¿Y qué quieres decir con eso?" preguntó defensiva. Ya todo estaba escrito, él no podía venir a modificar los puntos de su acuerdo solo porque querría pasar más noches en su compañía que las estipuladas.

"No me tome a mal, mi Señora. Tan solo deseo que podamos hablarnos de frente con la verdad…y sin usar caretas. Que las cosas fluyan pacíficamente. Que le abra las puertas sino a más, a una amistad entre nosotros. Sé y comprendo que esto no es fácil para usted, pero también siento que a veces me cierra la puerta en la cara." Ambos sabían que este no era el primer matrimonio arreglado en la historia, pero ella lo estaba tratando como tal. "Si vamos a pasar el resto de nuestros días juntos y formar una familia deseo que sea con buenos términos entre nosotros. De una forma práctica. Darles a esos niños un buen ejemplo."

Sansa calló por unos momentos, mientas tanto distrayéndose con las hojas del Arciano que se movían al vaivén del viento. Talvez era que se había acostumbrado tanto a estar a la defensiva, de esperarse lo peor de los demás, que se negaba a la realidad que podía ver enfrente de ella. "…Podrick, me agradaría eso también, tan sólo no sé cómo..."

"…¿Tal vez conociéndonos? Hablando sinceramente… Todo lo que yo le he dicho hasta el momento ha sido verdad."

"Yo también he hablado con la verdad."

"¿Lo ha hecho?" decidió preguntarle de frente y notó que ella no entendió del todo sus palabras, Podrick exhaló, "He estado a su lado por tanto que la conozco…y con todo respeto, sé todos los juegos mentales y maquinaciones que emplea…no quiero que vaya a ejercer algo así conmigo. No me gustan las jugarretas." Le advirtió, "Al menos creo que me merezco que me respete."

Sansa con culpa se quedó mirándolo por unos instantes, luego exhaló, "…He sido honesta contigo."

"Tal vez no debí haberme callado esto, pero cuando le acepté la proposición di por sentado que usted entendía lo que yo a mi vez estaba proponiendo, que, aunque no sea amorosa la nuestra puede ser una relación saludable y respetuosa. Yo a usted la estimo, mi Señora, y me gustaría hacerla feliz o en su defecto, cómoda."

Felicidad era para ahora un concepto desconocido, lo miró por unos instantes, ¿Cómo decirle que para que él la hiciera cómoda aquello involucraba no tenerlo a su lado? Pero por otro lado comprendía lo que le estaba dando a entender. "Sígueme." Le pidió, guiándolo hasta la primera pared del castillo que había sido reconstruida, una pared enteramente construida con las armas de defensa de vidriagón que se recogieron después de la perdida de Invernalia. Los dos se quedaron mirándola por unos momentos y luego lo guio a la sala donde ella ejercía sus reuniones más importantes. Yendo hasta su escritorio y mostrándole en un cajón la daga de vidriagón que usaba como pisapapeles. A mano y por defensa si la llegaba a necesitar. Y una vez la tuvo que utilizar. "Es la que me diste."

"No, no lo es." Dijo incrédulo y cogiéndola de la mano de ella, estudiando el arma.

"Podrick," llamó su nombre para que la mirara, "Sí lo es." añadió con convicción.

Podrick la miró, su pulso acelerándose ante la cercanía y su belleza, aunque una parte de sí aún no se creía que fuera la misma daga. Estudió de nuevo la daga, queriendo recordar algún indicio en esta que le dijera que ella era sincera, "…Había olvidado por todo lo que pasamos…"

Sansa lo miró a los ojos, pero él no se dio cuenta por estudiar el filo de la daga con su dedo, "…Y por lo que pasaremos…"

Podrick le devolvió la daga asintiéndole y la vio guardándola de nuevo, "…No creo que nuestra boda deba de ser delante del Arciano…demasiados malos recuerdos para usted." Ella se había casado con Ramsey delante del mismo árbol. Dudó en si decir o no lo que diría a continuación, "Nuestra historia debería de comenzar diferente."

Lo miró, "Ese árbol significa más para mí que los malos recuerdos." Le dejó saber. "Y nuestra historia puede que ya haya empezado." La comentó eso ultimo más para complacerlo que nada.

Podrick se atrevió a sentarse en uno de los asientos, "Hagamos algo," le dijo, "si quiere que le crea que esa es la misma daga que le di, tengamos una conversación normal, honesta, sin caretas, sin esperarse lo peor del otro… solo dos personas queriendo conocerse. Preguntas y respuestas sencillas, nada muy personal si aquello la hace sentir cómoda."

Al principio le sorprendió que él quisiera continuar ante su presencia tras la conversación que habían tenido delante del Arciano, donde habían sido ambos atacando al otro. "No estoy segura que recuerde como hacerlo." Se alisó la falda del vestido antes de sentársele en el asiento de al lado, no en el suyo, detrás de su enorme escritorio que siempre utilizaba para mantener distancias y fomentar la jerarquía, "Además, ¿Por qué me interesaría que creas que es la misma daga que me diste?"

Pudo ver que aquello venía como comentario astuto y no para atacarlo, talvez incluso como una broma, que él del todo no veía, "No sé. ¿Por qué me la mostró en primer lugar?" La vio exhalando y se apuró, "recuerde; la verdad."

Le tomó unos instantes ver como colocaba sus palabras sin ir a decir mucho, no que viniera y se arrepintiera después, "Quería dar a torcer mi mano ante lo que dijiste. A lo que obviamente es lo mejor por hacer." Él le asintió, "Quería empezar a hacerme a la idea de aceptar tu propuesta. Tu forma de ser. Tu presencia."

Continuó asintiendo, "¿La parte de que la nuestra puede ser una relación saludable y respetuosa?"

Exactamente esa parte. "Me agradaría llegar a ello…y después ver que más se viene. Estoy siendo una tonta al dejar que mis sospechas y miedos me controlen. Y una vez más me disculpo por mi actitud."

Le concedió aquella disculpa, aunque no pudo dejar de notar que no era la primera vez que se disculpaba por aquello y el significado de un perdón podía llegar a perderse si continuaba reincidiendo. "Cuénteme, mi Señora, ¿Ninguno de sus hermanos se opuso a que me eligiera como su compañero? Por mi familia, por mi apellido…" Ella fácilmente hubiera podido acallar a aquellos Lords temprano al decirles que ya Jon lo había aprobado. Aunque no podía dejar de notar que ella diciendo que era su aprobación y su elección la que contaba cimentaba más esta relación extraña que se estaba dando entre ellos dos.

"Extrañamente, no…Fui yo quien lo vio inicialmente como un problema."

Le levantó las cejas, "¿Qué cambió?"

"Ya te conocía. Y los otros hombres no te llegaban a los talones."

"Nadie le llegará a los talones a usted, mi Señora."

Recordó a Arya cuando eran niñas, "Sí, soy muy alta." Decidió bromear y vio que lo sorprendió con eso.

¿La primera vez que le hacía una broma? Podrick se encontró sonriendo incluso antes de darse cuenta que lo estaba haciendo. Talvez fuera que la misma parte de la cabeza de Lady Sansa, o su corazón, que lo rechazaba también lo elegía y se aferraba a él por razones fundamentales. Porque se aferraba a él, pudo elegir a cualquiera, o dejarse convencer de los Lords para no crear problemas y llevar la fiesta en paz, pero no lo había hecho. Sacó la cara por él. Lo mantuvo a su lado. Y les dio a entender que ya ese matrimonio era definitivo.

Y él era un completo y total idiota por aceptar todo esto solo porque tenía una debilidad por ella, y ella lo mirara bonito, o le diera palabras que lo halagaban…así como a ratos también lo molestaban. Estaba jodido por contentarse con recoger las migajas que a ratos tiraba en su dirección. "Hágame una pregunta mi Señora, ¿o soy tan poco interesante que tan solo con las investigaciones que de seguro me ha mandado a hacer le bastan?"

Le sonrió apenada, pero aquello no era nada de extrañar. Y sí, tenía sus preguntas, preguntas que investigadores no podían contestar, se acomodó mejor en su asiento sin quitarle la mirada de encima, "¿Por qué elegiste distanciarte tanto de tu familia?"

.

.

.