Ola k ase, leer este capítulo o k ase?
Jajaja me he divertido mucho haciendo éste capítulo, aunque tuve que hacerlo lo más corto posible para traumarlos con el próximo, ¡que se desate el caos!
Me tomó siglos terminar el cap, y para cuando lo terminé, me cortaron el internet. Yupi jajaja (y no, no le revisé la ortografía, gramática, y todo eso que los escritores pacientes hacen, díganme si ven algo además de los OOC)
Err bueno, para los que me preguntan si voy a actualizar Remember November, sí que lo haré, pero estoy armando un doble capítulo para compensar los siglos que me toma actualizar ^-^
CarlyBones: Comienzo a temerme que el día que intentes entrar a tu cuenta no vas a recordar la contraseña (Pásame tu ID de Playstation!)
Gracias a todos por los reviews, me hacen feliz, y cuando soy feliz no torturo al pobrecito Hope.
Disclaimer: No me pertenece nada bla bla bla. Escuchen la canción de Little Braver, (La cancioncita pegajosa de Angel Beats!) en realidad el título me inspiró a hacerle la vida imposible a Lightning.
Mentiras Verdaderas
-¿Qué hacemos ahora, Light?
La mano derecha de Lightning se encontraba inerte sobre el metal frío que descansaba en la funda que colgaba de su pierna, acariciaba sus dedos por encima del sable-pistola; era una reacción involuntaria cuando perdía el control sobre su entorno. Observó a Serah con nerviosismo, en una silenciosa plegaria por que detuviera todo este circo, pero su hermana sonrió con cinismo y negó con la cabeza. Tenía que salir de aquí. La frase entonada del grupo que pedía a gritos verlos besarse le retumbaba en la cabeza; examinó con desesperanza la puerta de salida, eran unos cuatro metros que la separaban de la libertad.
El hombre a su lado la contempló con angustia, consciente de la idea que recorría su mente en ese instante. La incertidumbre en los ojos de Hope le suplicaba que le indicara el camino; aún si se trataba de salir corriendo por la puerta, o negar la petición y hablarles del verdadero plan para ayudar a Hope a heredar la compañía.
No podía dejar que supieran la verdad. Si se enteraban de lo que realmente estaba ocurriendo, jamás les permitirían dejar atrás el asunto, especialmente Fang, Snow, y Serah. Sin mencionar que se vería obligada a asistir de nuevo a las citas arregladas. Le había hecho una promesa a Hope, él había sido su fiel aliado durante la caída del Nido, se habían protegido mutuamente y éste no era el momento de darle la espalda. Por mucho que estas circunstancias aceleraran su ritmo cardíaco a niveles tan elevados, por mucho que la idea de besar a su compañero nunca le hubiera atravesado los pensamientos, no era momento de dudar.
-No es cuestión de poder o no poder, hay cosas que simplemente se hacen.
Hope Estheim comenzó a creer en los milagros cuando su compañera le besó.
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Los atronadores gritos de -¡Beso, beso!- se convirtieron en aplausos rápidamente, en un principio el beso fue inocente, era evidente que sólo lo hacían porque les estaban obligando.
La sonrisa satisfecha de Fang se hizo presente cuando el asunto dejó de ser un beso cualquiera, no un simple roce de labios, aquello hubiera resultado extremadamente sencillo y por tanto carente de emoción, tenía que ser un beso decente, uno que diera la talla. Hope profundizó el beso, se inclinó hacia delante, buscando una mejor perspectiva y Lightning entrelazó sus dedos en el cabello del joven, mientras su otra mano descansaba sobre el brazo de Hope, que le tomó por la cintura, estrechándola contra él hasta que estuvieron tan pegados que no quedó ni un milímetro de separación entre sus cuerpos; la otra mano vagó por su espalda, perdiéndose en el momento.
Sazh miró el cronómetro de su reloj digital, contemplando distraídamente el paso del tiempo, segundos intensos y silenciosos como un tumba.
–Oigan, ya…es suficiente, ¿No creen? ¿Hope? ¿Solecito? –Fang tomó un par de palomitas del tazón sobre la mesa y las arrojó. -¡Eh, que para eso hay habitaciones!
Se separaron a causa de la falta de aire, Lightning jadeó quedamente, incrédula de sí misma, de haber cedido ante la presión de sus camaradas, no se atrevió a ver a Serah, cuya expresión de sorpresa aún no se desvanecía. Hope estaba seguro de que los latidos de su corazón, palpitando como un colibrí batiendo las alas eran audibles por toda la sala; aclaró su garganta, se recompuso el cabello y tembló, sintiendo de pronto un extraño y gélido vacío en el lugar donde antes estaba el cuerpo de su compañera.
En medio de la confusión que se arremolina en su cabeza, su mano se posa lentamente sobre sus labios y sonríe por un instante, una auténtica, sincera sonrisa que se oculta detrás de sus dedos, invisible para todos aquellos que la observan de frente, felicitándola en frases que parecen provenir de una distancia más considerable de la que se encuentra en ese momento, para todos excepto para Hope, que imita el gesto, mirando hacia la pared, al lado de un cuadro poco estético del Nido cristalizado. Lightning está brevemente consciente de que el hombre a su lado la ha visto expresando tal emoción y por un instante piensa en amenazarlo para que no diga una palabra de lo que vio; pero está segura de que no será necesario, no lo hará.
Bajo circunstancias normales habría salido por la puerta indignada por la petición de Fang y la insistencia del grupo para ver éste espectáculo tan de cerca. Habría llegado a casa, ignorado a su fastidiosa vecina, bebido más café y se acostaría a dormir, pasando por alto cualquier tipo de súplica de su hermana Serah por hacer su voluntad.
En este punto no le quedaban ya claras las razones por las cuales no se había inventado alguna otra excusa para salir de allí, o simplemente no aceptar la invitación de venir. No estaba segura si había hecho esto por evitar las citas a ciegas, por detener las discusiones sobre su vida sentimental, por ayudar a Hope o solamente porque quería hacerlo.
Los abrazos de Vanille no se hicieron esperar, aún en un trance sacado de la confusión, les ofrecieron algo de beber y las sobras de las botanas que Snow dejó después de comer todo lo que encontró a su paso.
La textura del sofá era casi idéntica al que tenían en la casa de sus padres, sus nudillos se encuentran asidos con fuerza a la orilla del mismo, en otra expresión del nerviosismo involuntario. Distrae su mente en los cientos de recuerdos en los cuales ella y su hermana pasaban las tardes viendo películas románticas por horas; los estereotipos que reflejaban jamás se asemejaron a alguna de sus relaciones sentimentales, y ciertamente el inventar una relación con Hope no entraba en ninguna categoría.
Serah le sonríe desde su sitio al lado de Snow, quien parecía ser el más entusiasmado con lo que acababa de pasar. Si el ir a borrarle su estúpida expresión del rostro no alzara sospechas, probablemente lo habría hecho ya. Algunos malos hábitos como detestarle de vez en cuando no se quitaban tan fácilmente; especialmente cuando parecía interesado en "aconsejar" al hombre que acababa de alterar su impávida personalidad con la acción a la que aún no podía ponerle nombre.
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-¿Es demasiado, verdad? Afróntalo después –"Afróntalo después" se había convertido en su forma de lidiar con sus problemas. Y había funcionado perfectamente bien, hasta haber contemplado su rostro confundido por la petición de matrimonio, hasta que la besó, hasta que la vio sonreír.
Ahora su vida se había reducido a repetir ese instante en su mente mientras Snow le aconsejaba sobre un comportamiento adecuado con las mujeres; advirtió que no era el único fuera de sus cabales cuando Lightning jamás se levantó de su asiento a darle un puñetazo bien merecido por estar hablando de "sus experiencias" aprovechando la ausencia de Serah, que había ido a buscar una chamarra a su habitación.
Su buen juicio, integridad y todos los sinónimos que pudiesen venir a su mente caían en la misma categoría de ausencia. Se sentía como el adolescente emocionado con su primer beso que había visto en su camino al trabajo horas antes de comenzar con este evento que ya había rebasado la delgada línea que lo separaba ahora de la cordura.
Ignoraba a Snow mientras trataba en vano de explicarles a Vanille y Fang porqué el chocobo que había elegido Sazh para apostar ganaría la carrera. Lightning tenía la ventaja de ser callada todo el tiempo, y nadie sospechaba de su carencia de intervenciones durante la conversación; pero para él las cosas no funcionaban de la misma manera, tenía que distraer su mente o terminaría por robarle un beso justo frente a todos nuevamente. Uno que le costaría la vida al llegar a casa.
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Sus especulaciones decían que al salir de la casa de Serah podría pensar con calma. Su tranquilidad nunca llegó, en el silencio de la noche, sus pensamientos retumbaban más intensamente en su cabeza, libre de las distracciones y apariencias que tenía que dejar en el resto del grupo.
Desde que había subido al auto, tuvo que resistir el impulso de encender el aire acondicionado, había escuchado a su compañera cerrar la puerta y bajar la ventana, se habían despedido en medio de más felicitaciones incómodas y el inicio de un concurso para saber quién podría ingerir la mayor cantidad de alcohol entre Fang, Snow y Sazh. No había mirado a su camarada ni por un instante en el trayecto de vuelta a casa, concentrado siempre en el camino; conduciendo con la mejor calma que pudo fingir.
Necesitaba saber si las cosas habían sido tan reales para ella como lo habían sido para él. Temía escuchar la respuesta, sus conclusiones apostaban a una conversación donde Lightning le respondía con sarcasmo, mencionando cuán natural era dar un beso y que carecía de algún sentimiento especial.
Observa a los pocos transeúntes que aún recorren las calles, algunos apenas son visibles. Sabe que está cerca de su destino cuando se aproxima a una zona aún más alejada del bullicio de los automóviles, estaciona el auto lo más rápido que le permiten sus habilidades; aún está tratando de desabrochar su cinturón y apagar el auto cuando su compañera abre la puerta de la casa.
Hope acelera el paso y consigue alcanzarla cuando entra, Lightining aún está jugando con las llaves, moviéndolas con destreza entre sus dedos; las arroja sobre una mesa y se dirige a la cocina. Toma un par de aspirinas, tragándolas con facilidad, esperando aliviar la presión que ejercen sus músculos en las sienes lo más pronto posible. Él la observa desde la entrada de la cocina, obstruyéndole el camino rumbo a su recámara.
-Iré a dormir.
-De-de acuerdo. –La joven frente a él da un paso al frente, pero Hope no se mueve, no es consciente de que su cuerpo le impide el paso a la soldado, el hombre se aproxima a su compañera y le da un beso en la mejilla. –Buenas noches Light.
El joven se hace a un lado y le permite subir las escaleras, sus botas de diseño ergonómico le permiten hacer una menor cantidad de ruido al avanzar. Acelera el paso como si estuviese huyendo de algún ente invisible a los ojos no entrenados, para ella es evidente que escapa del escrutinio de su camarada. Al llegar al segundo piso, reduciendo aún más la cantidad de sonidos emitidos por su anatomía, permanece estática cuando lo escucha comenzar a mascullar.
-¿Qué fue lo que hice? ¿Un beso de buenas noches? ¡Quería que la dejaras pasar, no que la besaras! Tonto, tonto, tonto, dejarla pasar, ¡un beso en la boca, eso debí haber hecho!
Para el momento en el que reacciona de vuelta a la realidad, sus brazos, cruzados frente a ella no parecen proveerle del calor necesario para continuar escuchando los discursos monopólicos del joven, esto es demasiado para un solo día. Las cosas están ocurriendo demasiado deprisa, esto ni siquiera formaba parte del trato, podría culpar a Hope por lo que pasó, pero la realidad era que ella lo había besado. Hunde la cabeza en su almohada, esperando que ésta acalle la voz en su subconsciente que le hace la misma pregunta una y otra vez -¿Porqué lo hice?-
En la habitación ubicada de frente a la suya, Hope Estheim observa los minutos pasar lentamente en su celular, pensando en la única mujer que le robaba el aliento desde el primer día que la conoció.
