CAPITULO 4: Impotencia, frías palabras.

La chica se quedo completamente sola en aquella habitación, habían pasado ya un par de horas, pero no podía dejar de pensar que era increíble que el primer recuerdo que tenia era de cuando se havia levantado de la cama…

La puerta se abrió lentamente, para después escuchar como alguien se acercaba a ella.

- Sakura-chan… venimos ha presentarnos.

- No quiero ver a nadie.

Sakura estaba completamente tapada por las mantas, desde la cabeza a los pies, y no se veía tan siquiera un mechón de su rosado cabello.

- Sakura, así no podrás mejorar nada

Sakura se destapo la cabeza, incorporándose rápidamente, manteniendo un fuerte contacto visual con el rubio.

- ¡¿Y crees que si tu y tu amigo se presentan yo los recordare?!

Sasuke, que asta el momento no había dicho nada, metió baza en el asunto.

- hmp! Nosotros solo queríamos ayudarte, pero sigues siendo una molestia.

Sakura se levanto de la cama y salio corriendo de la habitación, mientras que ambos chicos se miraban, quizás no había sido el comentario más sensible por parte de Sasuke, pero después de todo, el era así.

- Mas te vale que vayas a buscarla baka – Dijo Naruto.

- hmp – suspiro para después ir en busca de la peligrosa.

La flor de cerezo corría a toda velocidad, estaba a punto de salir del patio del hospital, cuando sintió que cierto chico pelinegro la seguía, por lo que Sakura corrió lo mas rápido que sus piernas la dejaban, poniendo los pies sobre la tierra de su villa, sorteaba a la gente con gran agilidad, pero la multitud no paraba de hablar mientras veían a una chica proveniente del hospital corriendo, descalza y sin mas ropas que un camisón, por la calle.

Miro asía atrás, para después comprobar que este ya no le seguía, por lo que paro para tomar el aire, no pudo evitar sentir un fuerte mareo, y aun mas dolor de cabeza, supuso que era normal después de haber estado tanto tiempo inconsciente.

- Al fin te detienes – dijo Sasuke que, misteriosamente, estaba frente a ella.

- ¿Como has…? Pero si tu estabas… - La chica estaba sorprendida, notablemente tampoco recordaba las artes ninja – Bueno, da igual, déjame en paz ¿Quieres?

- hmp! Lo aria, pero Kakashi sensei nos ha dicho que estemos con tigo…

- ¡Pues no te necesito!

- Aunque no lo recuerdes, siempre eres una pesada…

Fue un comentario frió y prácticamente sin sentimientos, que empaño los ojos de Sakura, no sabia quien demonios era el, ¿Por que tenia que haber dicho un comentario tan cruel? Apretó los puños con fuerza, para después estirar una palma y abofetear al pelinegro, que no se movió ni un centímetro, hubiese esperado eso de cualquiera menos de Sakura, una joven que nunca le habría puesto la mano enzima.

- ¡Eres despreciable! – grito la chica cayendo de rodillas al suelo.

Kakashi había visto toda la escena desde una distancia considerable, y creyó que era el momento de intervenir, por lo que camino asta los chicos, pero se detuvo al ver que Sasuke extendía la mano para ayudar a levantarse a la chica.

- Sakura… -suspiró- Vamos, te acompaño al hospital.

Sakura levanto la mirada para después ver la mano extendida del pelinegro, la tomo dudosa para después levantarse, ya de pie aparto la mirada y lo único que miro desde entonces fue el suelo.

- ¿Como te llamas? – Preguntó Sakura tras un rato.

- Sasuke Uchiha.

- ¿Y el chico rubio?

- Naruto Uzumaki.

Aquel fue el único dialogo que se escucho de la boca de ambos, ninguno pedía perdón, ninguno se miraba…

- Sasuke, Sakura- hablo alguien en una nube de humo, que tras disiparse dejo ver a Kakashi.

Sakura se limito a mirarlo extrañada, aunque alguna vez esta también hubiese utilizado artes ninja, ahora le sonaban a lo mas extraño del mundo.

- Perdón por no presentarme –dijo Kakashi sonriendo dulcemente – Yo soy tu sensei, me llamo Hatake Kakashi

- Mucho gusto… - la chica intentó fingir una sonrisa, cosa que se le hizo imposible

- Sasuke, Naruto te espera en el campo de entrenamiento, yo iré en un rato, ahora tengo que acompañar a Sakura asta su casa.

Sasuke asintió con la cabeza para después dar un gran salto ninja y desaparecer de la vista de la pelirrosa.

- ¿Mi casa?

- Sip, te han dado el alta, por lo que, ya que estas en la aldea, te llevare a casa, seguramente tus padres estén deseando verte.

Caminaron durante unos diez minutos aproximadamente, asta que llegaron a una hermosa y rustica casita situada cerca de la floristería Yamanaka, por el centro de Konoha.
Kakashi llamo a la puerta para que, tras unos instantes, una mujer de entrada edad les abrió, ella tenia el cabello rosado como Sakura, pero esta lo llevaba recogido en un moño, sus ojos reflejaban el cansancio e impotencia de una madre cuya hija havia estado en coma durante dos meses, pero ahora se habían iluminado de forma muy especial al ver a su querida hija de pie, frente a ella.

- Sakura…hija… - Su madre no pudo evitar soltar un par de lagrimas provocadas por la alegría del momento - ¡Cariño! ¡Ven! ¡Corre!

- ¿Que sucede…? – Dijo el hombre acercándose a la puerta para después quedar también sorprendido al ver a su hija.

Ambos se lanzaron ha abrazarla, mientras que en la cara de cierta pelirrosa se pintaba el desconcierto.

- Sakura, estos son tus padres… - dijo Kakashi para después sentir la penetrante mirada de ambos progenitores, por lo que no tuvo que decirles nada, ya lo havia entendido – Será mejor que se sienten.

Todos entraron en casa, para después de un rato, Kakashi propusiera a los padres de Sakura que esta se fuese a su habitación.

- ¿Donde esta? – pregunto la chica

- Hija… ya lo sabes… el segundo piso la tercera habitación, con ese balcón que tanto te gusta…

Sakura subió a su supuesta habitación, tenia un lindo espejo que se veía nada mas entrar, algunos postres de cantantes que no recordaba y otros de grandes kunoichi que la chica admiraba, su cama estaba hecha con mantas color rosa y pétalos de cerezo por todas parte, sobre ella, habían lindos cojines con formas de lindos cerditos, algunos ositos de peluche… sobre su mesilla de noche aparte de una lamparita había un marco de fotos, en el que salía ella, Sasuke, Naruto y Kakashi, por lo que no pudo evitar derramar un par de lagrimas ¿Por que no lograba recordar todo aquel ambiente?

- Que es lo que ocurre Kakashi – pregunto el señor Haruno encendiendo un cigarrillo.

- Pues…verán, Sakura despertó esta mañana… y… bueno, ella… - Le costaba tanto decirlo, era como si un nudo se le pusiese en la garganta y las palabras no pudiesen salir por su boca- Ella… no recuerda nada… esta amnésica

Las lágrimas corrieron por las mejillas de la señora Haruno, su hija no la recordaba… no recordaba nada… por lo que pensó en lo que habían hablado su marido y ella, ahora mas que nunca tenían hacerlo.

- Kakashi… -dijo el señor Haruno aguantando las lágrimas- ahora más que nunca… no queremos que nuestra hija siga siendo ninja…

Kakashi no supo que contestar, Sakura era una buena kunoichi…

- Lo decidimos cuando llego de su misión…inconsciente y gravemente herida, lo conversamos y decidimos hablar con Sakura, para saber sus puntos de vista y exponer los nuestros… pero ahora… ahora esta amnésica… No lo vamos a discutir, Sakura ya no será una ninja, Konoha no se hundirá por una kunoichi menos… y estamos viendo por al seguridad de nuestra hija

- Pero Sakura es una buena kunoichi…

- No hay que hablar Kakashi, la decisión esta tomada, y ahora mas que nunca vemos por la seguridad de nuestra hija.

Kakashi se levanto para después salir de esa casa, era incomprensible que le privasen a su hija de ser ninja, quizás la postura de los señores Haruno fuese lógica, estuvieron apunto de perder a su única hija… pero de todos modos, no era mas que castigarla.

Y así pasaron las semanas, asta que después de que la chica despertó hubiese pasado un mes aproximadamente, la chica, obligada por su madre, había guardado todos su atuendos de kunoichi, la banda de Konoha y sus armas rollos y libros de la academia, en un armario en la azotea, mientras que la llave estaba a buen recaudo con su madre.
Ahora nuestra ojiverde bestia de forma distinta, una camiseta blanca de manga tres cuartos, una falda rosada, y unas sandalias como las de Tsunade, mientras que su cabello estaba con una diadema color rosado.

- Hija, tengo que salir, por favor, ¿puedes hacer los recados que te deje escritos en la pizarrita de la nevera? –grito su madre al pie de la escalera

- Si, después de todo, no tengo mucho que hacer…

- Adiós, vuelvo en un par de horas, no olvides que te quiero.

Aquella era la particular forma de despedirse que tenia la señora Haruno, "no olvides que te quiero" le decía a Sakura cada vez que tenia que separarse de ella, le aterraba la idea de perderla y si lo asía no quería que las ultimas palabras que le dedicaba fuese un simple "ya me voy" o "no llegues tarde"

La puerta de casa se cerró, Sakura abrió su armario para sacar una guitarra color rosa que había guardada, su madre le había dicho que ella la solía tocar, por lo que esperaba encontrarse sola para poder probarlo, le daba mucha vergüenza que alguien la oyese, ya que, como era natural, no recordaría como hacerlo.

Puso los dedos sobre las cuerdas para después serrar los ojos, sus manos se movían solas, mientras que la chica, hundida en sus pensamientos, oía la dulce y triste melodía que sus dedos tocaban sin que ella supiese por que, no recordaba una sola nota, pero en cambio estaba tocando una triste canción.
Las lagrimas corrían por sus ojos, mientras que no podía parar de entonar aquella melodía, era como si se metiese en su corazón estrujándolo lentamente, asta el momento que le faltaba el aire mientras que los sollozos afloraban desde su garganta.

Estuvo tocando aquella canción repetidas veces, una hora exactamente, asta que, sus dedos cansados, dejaron caer la guitarra mientras esta ponía una almohada en su cara, llorando desconsoladamente, ya que, frente a sus padres y amigos parecía haberlo superado, pero que después, estando sola, no podía dejar de llorar, sentirse débil y bacía…

- Sakura, tienes que ser fuerte… - se dijo así misma levantándose y secándose las lagrimas

Bajó a la cocina para tomar la nota que havia en la pizarrita de la nevera, la leyó atentamente:

"Querida Sakura estas son las tareas:
- Recoger flores de la floristería Yamanaka
- Comprar las verduras.
- Hoy comeremos ramen, así que, ve ha comprar dos tazones, cuando vuelva lo calentamos y comemos juntas.
El dinero esta sobre la mesa de la sala. Gracias y no olvides que te quiero"

Sakura suspiro, para dirigirse al salón y tomar el dinero, saliendo a la calle, caminado de forma involuntaria, mientras que en sus ojos se notaba cierto vació…

Tras realizar todas las tareas que su madre le había encomendado tuvo que pasar por el área de entrenamiento, por lo que sintió cierta curiosidad, sabia que no debía entrar ahí no siendo ninja, pero avía algo que la llamaba a entrar.

Camino escondiéndose entre los árboles, de forma sigilosa como una verdadera kunoichi, se escondió tras algunos arbustos para encontrarse con cierto pelinegro que entrenaba de forma muy dura, lanzando kunai y shuriken a un muñeco de paja con forma de persona, este estaba ya casi desintegrado, las armas se encontraban sobre todo en los puntos vitales.

- Es muy bueno… y muy lindo… ¡Pero que digo! – alzo un poco la voz, a un tono un poco mas audible, no quería ser descubierta por lo que siguió susurrando - El es un chico engreído, frió y carece de sentimientos…

Se quedo mirándolo durante un tiempo, se veía lindo entrenando, con algunas gotas de sudor en su cara, con el ceño fruncido en señal de estar concentrado.

-Si tan solo me acercara un poco más…

Empezó a moverse de forma cautelosa entre los arbustos, intentando no hacer ruido, pero el chico, que en aquellos momentos entrenaba, tenia todos sus sentidos alerta, por lo que la presencia de Sakura no paso desapercibida, este lanzo dos kunai que la chica tomó en el aire por acto reflejo.

- ¡Es que quieres matarme! – Grito Sakura poniéndose de pie.

- hmp… ¿Que haces aquí?

- Pues yo… tenia curiosidad de ver un entrenamiento ninja… y te encon…- No pudo acabar la frase ya que, después de pestañear el chico ya no estaba frente a ella, si no detrás.

- Mira, siento que ya no puedas ser ninja, pero no puedes entrar aquí así como así…

- ¿Y que pasa si yo si quiero ser ninja? –dijo la chica volteándose para verlo.

- Kakashi sensei no te entrenara sin consentimiento de tus padres.

- Entréname tu – El tono de la pelirosa era como si le estuviese retando, al tiempo que levantaba una ceja en modo de superioridad.

- Eres una molestia, ¿Por que debería hacerlo?

- Me lo imaginaba, no eres lo suficientemente bueno para entrenar a alguien…

Sakura le dio la espalda, caminando en dirección a la salida del campo de entrenamiento, pero sintió como el pelinegro le paraba tomándole el codo.

- Tan solo te entrenare una semana, seguramente terminaras muerta del cansancio… a media noche te espero aquí, no levantes sospechas ¿Me oyes?

- Alto y claro.

Miss Darkness- Wilmary no me importaria, lo unico q si me das el link pa saber donde pones mi fic :P nada mas, bueno, muchas gracias por todo el apollo q me estan dando, no pense que seria tan buena idea eso de q sakura-chan perdiese sus presiadas flores…. Es que el titulo es una metáfora, sakura es el cerezo y las flores, lógicamente los recuerdos…¿Qué les parece?