Tal y como lo había pensado.

No supe qué más hacer o decir. Me levanté del asiento y me marché como alma que lleva el diablo. Me costaba respirar. Sentía que mis mejillas se habían puesto de un rosa que, a medida que los segundos avanzaban, incrementaba en tonalidad.

Me maldije a mí misma.

¿Cómo pude ser tan ilusa? No había manera de que Such fuese Sasuke. Imposible.

Observé el correo escrito en mi brazo: "sasuke_uchiha ". Debo admitir que me emocionó de sobremanera cuando se me ocurrió que ellos dos podían ser el mismo. Después de todo, ellos eran los únicos que ejercían sobre mí un interés sincero. Aunque, si lo pensaba bien, los dos eran diferentes. ¡Opuestos!

Traté de imaginar a Sasuke, por la noche, sentado frente al ordenador y escribiendo las mismas palabras sensibles que Such me dedicaba. ¿Parecía Sasuke alguien sentimental? Aparentemente ese adjetivo no encajaba tan bien en él, que era más serio y frío. A pesar de eso yo sabía perfectamente que nunca se debe juzgar un libro por su portada, pero llegué a la conclusión de que cavilar acerca de la sensibilidad y la riqueza literaria de sus cartas solo alimentaría mi esperanza. Porque, sí, tenía esperanzas de que, ahora que había terminado con Ino, Sasuke pudiese estar a mi lado. Me obligué a desechar la idea. Ni siquiera lo conocía bien para querer esto.

Me dirigí a la sala de cómputo. Aún me quedaba un poco más de media hora libre. Subí, apresuradamente, las escaleras hasta el segundo piso de mi facultad. Giré a la izquierda y tomé asiento frente a la computadora de la esquina, la última y más alejada del resto. Abrí el correo. Me sentí tranquila al ver que tenía uno nuevo. Era él y mis pensamientos comenzaron a festejar que poco a poco se alejaran del ex de mi amiga.

Para: Sakura Haruno (haruno_sak23 )

De: Such92 (such.92 )

Asunto: Tristeza

Pequeña, he estado pensando, más de lo normal, en ti. Pero debo admitir que esos pensamientos me deprimen un poco. No sé cómo contártelo. Me he repetido muchas veces que debo esperar el momento perfecto, pero ahora creo que yo mismo debo erigir ese momento.

Sin embargo, si estuviese frente a ti me pondría nervioso y empezaría a hablar incoherencias; diría cualquier cosa menos lo que realmente quiero. Después de todo, hay un miedo muy grande que fue el motor que me impulsó a escribirte. ¿Qué tal, supongamos esta circunstancia, si no soy quién crees? No quiero desilusionarte pero tampoco puedo dejar de ser yo.

¿Qué? No entendía nada.

Para: Such92 (such.92 )

De: Sakura Haruno (haruno_sak23 )

Asunto: RE: Tristeza

Such, ¿sucede algo malo? Tu último e-mail me ha dejado desconcertada porque no he logrado entenderlo por completo.

De lo poco que comprendí, solo puedo decirte que tu preocupación es absurda. Te conozco mucho más que si hubiésemos conversado cara a cara. A veces, estar ocultos tras correo nos ayuda a ser más sinceros. Estoy segura de que si nos hubiésemos conocido en persona, nuestra relación no hubiese florecido.

Ah, no sé por qué piensas que podrías decepcionarme. Estoy contenta de que seas como eres. No quisiera a nadie más.

Para: Sakura Haruno (haruno_sak23 )

De: Such92 (such.92 )

Asunto: RE: Tristeza

Entonces conozcámonos, Sakura.

Los dedos me temblaron. De repente me sentía intimidada por esa palabra. Conocernos. ¿Por qué ahora?

Para: Such92 (such.92 )

De: Sakura Haruno (haruno_sak23 )

Asunto: RE: Tristeza

Bien. Conozcámonos.

Intuí que por las pocas palabras que había escrito, él notaría mi indecisión. Miré la hora en el monitor y cerré todo. Me quedé unos minutos frente a la pantalla imaginando la respuesta de Such. ¿Cómo sería? ¿Era una buena elección esta? Pero me levanté, dejando atrás todo pensamiento sobre él. Al salir de lugar, con la comisura del ojo, logré identificar a Sasuke en una de las computadoras. No le presté mayor atención.

Ingresé al aula de clases con varios minutos de anticipación y en ningún momento dejaba de pensar en la respuesta. Quise escaparme varias veces durante las explicaciones del profesor para revisar mi correo. Hubo un momento en que, incluso, comencé a creer que mi e-mail no se había enviado porque no supe aplastar correctamente el botón de envío. Pero no tenía sentido. El correo se había enviado. Estaba segura.

Salí de clases, como dice la expresión coloquial, volando. Ingresé a la sala. Revisé cada una de las computadoras pero ninguna estaba desocupada. Una punzada de tristeza y nerviosismo comenzaba a hacerse presente. Decidí esperar algunos minutos por si desocupaban alguna. Pasó media hora y yo seguía plantada cerca de la puerta. Me mordí el labio en señal de impaciencia.

Cuando me estaba dando por vencida, vi una mata de cabello rubio alzarse por encima de los cubículos. Sus ojos azules se abrieron al mirarme. Me hizo un gesto con la mano para que me acercara. Di una última ojeada al lugar antes de caminar hacia ella.

Sonreía. Me parecía extraño que lo hiciera después de haber llorado como lo hizo hace rato. Estaba con algunas de sus compañeras. Una de ellas escribía cosas en el ordenador. Todas cuchicheaban y miraban alrededor de vez en cuando.

—¿Qué sucede aquí? —pregunté cuando me ubiqué a su lado.

—Shhh, Sakura —Ino miró todo el sitio—. Acercate. Estamos en medio de una investigación importante. ¿Conoces a Temari? Es estudiante de sistemas —me señaló a la chica que estaba sentada frente al ordenador. Me saludó con un movimiento de cabeza al que respondí de igual manera—. ¡Y a que no adivinas lo que está haciendo! —Aunque negué con la cabeza, imaginaba que algo bueno no debía de ser— Está hackeando el correo de Sasuke. Una vez podamos entrar ahí, el resto será fácil.

Sin razón comencé a sentir un nudo en la garganta.

—Pero eso está mal… —alcancé a decir.

Ino chasqueó los dientes.

—Querida, la venganza no sabe de 'bueno' o de 'malo' —las demás rieron.

Las teclas resonaban en un gran compás estruendoso. Las sentí, de pronto, en los flancos de mi cabeza. Me mareé. Quise alejarme.

—No quiero participar en esto. Será mejor que me vaya —lo dije en un susurro. Al principio pensé que nadie me había escuchado, pero Ino se adelantó a intersectar mi paso.

Tenía los brazos a los costados, como ollas, y el ceño fruncido.

—No puedes marcharte. Ahora todas estamos juntas en esto —y sin esperar respuesta de mi parte, me arrastró por los hombros hasta ubicarme a su lado. Todas reían y soltaban bromas sobra la nueva novia de Sasuke.

Al fin se oyó un gritito de victoria. La estudiante de sistemas sonreía con suficiencia. Buscó las cuentas de algunas redes sociales y, cuando estaba a punto de cerrar sesión, vio algo que le llamó la atención.

—¿Quién es Sakura Haruno? Hay muchos e-mails de ella.

Hubo silencio. Las demás comenzaron a mirarme sin comprender lo que pasaba; yo estaba igual que ella. Ino se volteó, despacio, dramatizando el momento.

—¿Sasuke y tú se escribían? —Yo negué con la cabeza. Repasé sucesos en mi memoria y di con que hoy había sido la primera vez que intercambiamos palabras. Se lo dije y ella pareció no interesarse. En su lugar envió una orden a la chica frente a la computadora—: ábrelos.

Todas observaban la pantalla con gran interés. Incluso yo me acerqué para husmear. El nombre que leí en la cuenta no era el de Sasuke. El corazón quiso salírseme del pecho. La respiración me costaba; pesaba llevar el aire hacia mis pulmones. Hubo otro largo silencio mientras revisaban cada una de nuestras conversaciones.

—Pero, ¿qué es esto? —Pregunté al aire—. Ahí no está en nombre de Sasuke. Esa cuenta no puede pertenecerle.

Una de las compañeras de Ino me miró con odio. Torció los labios antes de explicarme:

—Claro que sí, tarada. Todos sabemos que Such es el sobrenombre con el que es llamado Sasuke. ¿Te harás la idiota y fingirás demencia? Además, ¿no es obvio? Such es "S" de Sasuke y "Uch" de uchiha.

Rayos. Rayos. Rayos.

—Yo… no lo sabía —No podía hablar. ¿Qué era esto? Mi sospecha había sido cierta.

Ino se volteó y, antes de que pudiese hilvanar mis pensamientos en una oración, sentí su mano contra mi mejilla. El sonido retumbó por las blancas paredes del lugar. Todos quedaron en silencio y voltearon a mirar la escena que yo protagonizaba. El dolor del golpe subió hasta mis ojos que se pusieron acuosos. Tomé aire.

—Más vale que te calles —los ojos de Ino estaban inyectados en furia—. Chateaban desde hace meses.

—Nos hicimos amigos por la sala de chat a la que tú me llevaste un día… yo no sabía que era él…

—¡Amigos! —gritó. Los demás seguían observándonos—. ¿A un amigo le dices cosas melosas como esta? —y empezó a leer uno de nuestros últimos correos—: …Tú eres el único ser con el que puedo sentirme segura y abrigada…—soltó una carcajada que me asustó. Cada cierto tiempo yo regresaba la mirada para ver si lo otros seguían con su atención en nuestro asunto. Me sentí afligida al escuchar cómo mis sentimientos eran revelados al mundo. Pero también me sentí tranquila cuando Ino pasó de largo a los comentarios que hice de ella en ese mismo mensaje— ¿Y se supone que esto le dices a un simple amigo?

Mientras leía el correo intente detenerla pero el resto de sus amigas me sujetaron. Eran más en cantidad y yo me estaba quedando sin fuerzas debido a la sorpresa que me acababa de llevar. Ni siquiera el golpe me había impresionado tanto.

Ino hizo una mueca y fui liberada.

—Esto no se quedará así, Sakurita —soltó, irónica—. Las perras salvajes deben ser encerradas en una perrera —me empujó con mucha fuerza. Mi espalda chocó con la pared de atrás y caí al suelo mientras las observaba marchar.