Reneesme pov.

Entre en el maldito antro donde tocaba Nahuel. Me fastidiaba bastante perder otro de mis sábados libres en venir a verlo a el, para que después se olvidara de mi presencia.

Estaba ocupado nena, tengo que controlar muchas cosas, me decía cuando le protestaba…gilipollas. Pero aun así aquí estaba yo, otra vez para que el señor no se molestara.

Los tacones me estaban matando, normalmente me negaba a sufrir gratuitamente por unos estupidos zapatos, pero no me quedaba otra.

El caché querida, me dije para mi misma. Tu chico tiene que presumir de una novia sofisticada. Todavía no era consciente de lo que era capaz de hacer por el, a mi personalmente todo esto me resultaba estupido.

Me senté en la barra y pedí un trago de tequila. Tenia que aguantar la noche de alguna manera.

El alcohol no debería de ser la solución pero había tenido una semana realmente dura.

No era muy sano combinar toda una mañana de clases en la universidad con turno de noche en el bar. Y eso que acababa de empezar el trabajo. Por eso me convencía a mi misma de que mis pocas ganas de estar aquí estaban bien justificadas. No era una mala persona.

Pegue un buen buche a mi vaso y mire hacia el escenario, algunos amigos de Nahuel iban y venían preparando cables, micrófonos e instrumentos, alguno que otro me saludo con la mano al reconocerme, pero de el ni rastro.

Volví a dirigir mi vista a la barra de madera oscura. No sin antes percatarme de las miradas significativas que me lanzaban algunos hombres, sinceramente estaba harta, ya había tenido suficiente en el trabajo durante toda la maldita semana.

Fui a sacar un cigarrillo del bolso, el primero en meses, después de que prometiera dejarlo y lo pose entre mis labios dispuesta a encenderlo cuando unas manos me lo quitaron de la boca. Gruñí molesta.

- sabes que no me gusta que fumes-lo mire con el ceño fruncido

- ¿no estabas afinando guitarras?- dije un poco irritada, el se carcajeo.

- ¿ este va a ser tu recibimiento?-me pregunto risueño

- Si-

Me abrazo por la cintura pasando por alto mis respuestas maleducadas. Y yo le respondí intentando dejar de lado mi frustración interna que me volvía insoportable.

Me beso con demasiada dulzura y se separo bastante rápido para mi gusto.

- estas preciosa – me dijo mirando el notable escote que dejaba mi camiseta color vino, algo arreglada, pero informal. era consciente de que se me ceñía demasiado al cuerpo para mi gusto.

- Mi cara esta aquí Nahuel- dije señalándome a mi misma con el dedo. Una sonrisa picara se formo en sus labios bien marcados y me dio un ultimo beso desconcertantemente agresivo, mientras que su lengua casi rozaba mi campanilla y de nuevo volvió a separarse demasiado pronto, mirando alrededor.

- Te veo luego- me guiño un ojo y se fue.

Volví a intentar respirar y mire a mí alrededor, cerciorándome de que mis pensamientos eran ciertos, y los corrobore.

Los espectadores masculinos del espectáculo que acabamos de dar refunfuñaban o fruncían el ceño molestos. El imbecil solo lo había hecho para marcar territorio, ya que estaba podía mearme encima como los perros.

Intente mirarle el lado bueno, por lo menos no me molestarían, si es que tenían intención de hacerlo.

La actuación no tardo mucho en empezar, era un escenario pequeño, pésimamente iluminado, pero por lo menos el local tenia una buena acústica.

Haría alrededor de un año cuando conocí a Nahuel, en una situación similar a esta, tomaba algunas copas con mis amigas tras salir de clase, cuando lo vi en el escenario con su imponente presencia tocando el bajo, me enamore instantáneamente de el. Sonreí al recordarlo.

No había cambiado nada, su piel ligeramente tostada resaltaba sus ojos color miel y sus rasgos exóticos. Su pelo azabache estaba un poco mas largo recogido en una coleta descuidada, dándole ese aspecto tan atractivo. Su cuerpo era delgado pero fibroso y bien formado, y podía considerarme afortunada de que fuera mío, o al menos eso quería pensar.

No era por ser catastrófica ni nada por el estilo, pero era realista, y sabia que Nahuel llamaba demasiado la atención a las chicas, arrastraba una gran cola de pretendientes allá donde iba, y un hombre no es de piedra ante tanta belleza joven y promiscua.

Tocaron seis o siete canciones en el transcurso de una hora que se me hizo eterna, el grupo no tocaba mal y el cantante tenia una buena voz, pero estaba harta de siempre lo mismo. El actuaba y yo me pasaba el tiempo intentando aparentar ser una novia orgullosa y feliz.

Espere paciente mientras una parte del publico de dispersaba, o se mezclaban de nuevo por las mesas y sofás del lugar y el equipo recogía los trastos de sonido.

Fui a buscarlo, pregunte a varios de sus amigos y nadie lo había visto, me disponía a salir y irme a casa cuando lo vi.

En un sofá retirado rodeado de chicas, riendo y tomando copas, Mientras las zorras lo sobaban intentando ser persuasivas.

No se de que me sorprendía, debería estar acostumbrada a esto. Negué con la cabeza mientras una sonrisa amarga se dibujaba en mis labios. Decidí que ya había sido suficiente por hoy y desaparecí discretamente por la puerta.

Me preocupo el no estar gravemente celosa, solo estaba molesta y cansada, demasiado cansada.

Avance con toda la dignidad que pude hasta mi Volkswagen cascado de segunda mano, no sin tropezar antes con una estupida e imponente Harley negra, maldije a la moto y maldije a mis tacones.

.

.

.

-¡joder!- exclame en un grito que ahogaron las ventanillas cerradas de la cabina.

-¿puede salirme mal algo mas?- seguí hablando conmigo misma mientras salía dispuesta a abrir el capo, lo único que quería era llegar a mi maldita casa mierda.

El humo salio inmediatamente tras abrir el coche. Solloce sin lágrimas, patee las ruedas e insulte a ese trasto de todas las formas posibles. Cerré la tapa e intente relajarme un poco.

Abrí el bolso para coger el maldito cigarro que me tranquilizaría o al menos calmaría mis ansias, me senté en el suelo apoyando mi espalda contra el incordio de cuatro ruedas. Y disfrute cada calada mientras soltaba el humo lentamente.

Una vez mi mente se enfrío un poco decidí que llamaría a la grúa y rezaría porque la factura del taller no fuera a dejarme sin luz este mes.

- perdona, ¿te encuentras bien?- una voz masculina algo ronca pero agradable me saco de mi nube de maldiciones.

- Solté una carcajada silenciosa.

- si, de puta madre- dije con voz amargada, realmente no estaba en estado de ser educada.

- Y si tan de puta madre estas… ¿que haces fumando en el suelo, sola a las 2 de la mañana y sin zapatos?- me dijo medio divertido

- ¿no tengo zapatos?- pregunte mirándome los pies, efectivamente no los tenia.

- oh, cierto- confirme.

- Creo que esto es tuyo- mi zapato asesino se poso a la altura de mis ojos, e instantáneamente mi mirada se cruzo con la de aquel desconocido de voz amable.

Otra vez esa misma sensación, ese chispazo en mi estomago, que me hacia sentirme extraordinariamente bien, eso mismo que había sentido la noche pasada en el bar. Sacudí la cabeza.

- dios santo estas loca- murmure para mi misma. Definitivamente tenia que dejar el tequila.

Los bonitos ojos negros de aquel desconocido se ensombrecieron a causa de su expresión confusa, no debía ser para menos, teniendo a una enferma mental como yo delante, que solo decía disparates.

El extraño momento se disperso cuando volví a hablar.

-gracias por el zapato- le dije con un hilillo de voz casi imperceptible.

- no hay de que, estaba al lado de mi moto- hizo un movimiento un poco brusco y me dio el otro zapato,

- y este estaba un poco mas adelante- me dijo sonriendo, ¡guau! Exclame para mi misma al ver su bonita sonrisa. Me frote la cabeza con la mano, definitivamente mi idiotez iba en ascenso.

- oh, así que ¿eso es tuyo?- dije señalando la Harley causante de mi tropiezo. El asintió tímidamente y a la vez algo confuso.

- ¿Sabes? Hace un rato te he maldecido de todas las formas posibles por ser el dueño de esa trampa mortal- se río un poco mas fuerte que antes.

- Lo siento, ¿te has hecho daño?-

- Tranquilo, nada que no se solucione con una bolsa de hielo- le conteste

- Esta bien- su cuerpo que hasta ahora había estado de cuclillas frente a mi se levanto, no lo distinguía muy bien ya que estaba oscuro pero era bastante alto y corpulento también. Lo mire desde abajo, desde mi perspectiva su tamaño daba miedo.

¿ tu coche esta averiado?- me pregunto

¿Cómo lo sabes?-

- Pues, porque de no ser así, no se que harías ahí sentada, sola y de madrugada, hablando con un desconocido que , por que no decirlo, asusta bastante en la oscuridad- río ante su chiste.- además, no creo que sea muy sano que tu chatarra eche este humo tan condensado- dijo señalando el capo de mi coche.

- Iba a llamar a la grúa… pero me da miedo- pude distinguir a duras penas como una mueca se formo en su cara.

- La ultima vez que esta mierda con ruedas me fallo me cobraron mil dólares.- me explique.

- El no dijo nada, simplemente abrió la tapa del coche apartando un poco el humo para inspeccionarlo. Lo mire alzando una ceja.

- ¿puedes arreglarlo o simplemente intentas impresionar a una chica en apuros?- le dije divertida

- Intento impresionarte por supuesto- dijo con voz grave que termino en una risa, haciéndome reír a mi también.

Increíble, la primera vez que reía en todo el día.

- necesito que enciendas los faros delanteros, no veo nada- me dijo

Asentí con la cabeza aun sabiendo que no me vería, me levante a duras penas y me sacudí los vaqueros llenos de polvo. Encendí las luces. Fue entonces cuando lo pude apreciar de verdad.

Juraría que mi mandíbula cayo hasta el suelo cuando lo mire en su imponente presencia.

Era un tipo realmente atractivo, de piel morena, mas que Nahuel, y un cuerpo grande y… ¡dios, que cuerpo!, su camiseta negra se ajustaba discretamente a su cuerpo dejándome imaginar el espectáculo que había debajo. No quise ser mas depravada y mirar hacia abajo así que enfoque su cara, que me resultaba muy familiar, de rasgos marcados y masculinos, pero a la vez muy bonitos, labios carnosos y dos ojos oscuros que me inquietaban demasiado, me miraban fijamente. Me sobresalte porque me pillara mirándole de esa manera, ¡por dios Reneesme! ¡Contrólate¡ mi corazón salto desbocado, pero me tranquilice un poco al saber que el no podía ver dentro de la cabina oscura, pero yo por el contrario si.

Inmediatamente su cuerpo se enterró en el lío de cables y grasa, y yo Salí para ponerme a su lado, esperando paciente a que me dijera que demonios le pasaba, la verdad es que pareció saber lo que hacia.

-¿y bien?- le pregunte

- pues… en pocas palabras, el filtro esta roto, y se ha creado un tapón de mierda que obstruye el paso del combustible- se levanto sobresaltándose un poco cuando me vio a su lado.

Me quede intentando asimilar su información.

- bien, eso esta… ¿bien?- pregunte confusa. Y lo mire, me sonreí cuando lo sorprendí mirándome ¿embobado? Debía estar alucinando, mas quisiera yo que un tío así se fijara en mí. Deje mi tonta conclusión de lado. El chico que ya había reaccionado carraspeo antes de hablar.

- Lo siento yo… solo creo que te conozco de algo- me dijo disculpándose- y con respecto al coche, si supongo que esta bien no es lo peor que podría haberte pasado, un recambio y listo- me dijo

- vale, creo que un filtro podré permitírmelo- le dije sonriente.

- Bueno, pues a no ser que debajo de esa camiseta tengas un recambio y un montón de herramientas, lo cual dudo…creo que no puedo ayudarte en mucho mas, lo siento- sonrío ladinamente.

- No te preocupes, llamare a la grúa y listo, muchas gracias…-

- Jacob – me respondió ofreciéndome su mano antes de limpiársela en el pantalón.

- Reneesme- le estreche su mano tendida, unas burbujas cosquillearon por mi estomago al notar su piel caliente, haciéndome esbozar una s onrisa.- lo se mi madre estaba fumada cuando me puso el nombre, puedes llamarme Ness o Nessie- dije intentando burlarme de mi misma.

- Yo creo que es un nombre…original, todo un trabalenguas, aunque prefiero Nessie- me guiño un ojo.

- Pues en ese caso encantada-

- Oye, alomejor te resulta incomodo porque acabas de conocerme, pero te puedo acercar a tu casa, y cobrarme tu accidente- me dijo señalando mi tobillo.

- Oh, no quiero ser un estorbo, de verdad además…-

- ¡Ness!- la voz que menos me apetecía escuchar ahora me interrumpió.

Suspire y aspire aire de nuevo para enfrentarme a el.

- que-

- llevo buscándote una hora- su mirada se desvío hacia Jacob

- ¿quien es este?- dijo Nahuel señalando al chico que me había alegrado la noche.

- Este, tiene nombre, se llama Jacob- le dije irritada

- Que hay- lo saludo el aludido tendiéndole la mano, la cual mi estupido novio no estrecho, y además de eso lo miro desafiante, gruñí impotente.

- yo también me alegro de conocerte- murmuro Jacob de manera casi imperceptible mientras bajaba su mano y cerraba el capo de mi coche.

- ¿ que haces aquí?- me dijo Nahuel

- A ti que coño te importa- le dije irritada

- Me importa que MI novia este de noche sola con un tío que no conozco- solté una carcajada sarcástica.

- Mas vale que no sigas por ese camino Nahuel, por tu bien- me estaba mordiendo la lengua, casi me sangraba, pero decidí que no era el lugar ni es momento para decirle nada.

- Yo creo, que me voy- dijo Jacob un poco cohibido

- Si, vete, no pintas nada aquí- punzo Nahuel. Pude ver como el chico moreno apretaba sus puños intentando controlarse.

- ¡Nahuel, no seas capullo!- le grite colérica. Pero vi como el chico se daba media vuelta para dirigirse a su moto e irse.

- ¿pero que demonios te pasa?, ¿Quién coño era ese? Y ¿Qué hacías con el?-

- Desde luego, no estaba haciendo con el lo mismo que tu con tus putitas de turno- se lo solté con todo el veneno que pude, dejándolo sin palabras y con cara de imbecil.

Recogí mis malditos tacones y el bolso y me dirigí hacia la carretera.

- Ness, ¿Dónde vas?-

- olvídame- le dije mientras conseguía parar un taxi con la mano, ya me preocuparía del coche mas tarde, solo quería desaparecer de allí.

Indique al taxista la dirección mientras llamaba a la grúa para que recogiera mi coche, estupendo también pagaría la noche en el desguace. Suspire y pague con la calderilla que había en mi bolso.

Entre en mi piso y tirando mis pertenencias por el suelo. Fui directa a atacar mi nevera, cuando estaba enfadada comía, di gracias a que mi constitución no guardaba todas esas porquerías directamente en mi culo.

Desconecte los teléfonos y me deshice de la camiseta que me oprimía las tetas y de los vaqueros, quedándome en ropa interior, algún día le causaría un infarto al abuelo que me espiaba creyéndose que no lo veía. Aunque no me molestaba demasiado, seguramente el pobre no veía una piel tersa desde hacia décadas.

Y así termino mi deprimente noche del sábado, aunque no toda había sido deprimente.

Los ojos negros de ese chico todavía me taladraban la cabeza, sabia que lo conocía de algo, y también tenía el presentimiento o tal vez la esperanza de poder volver a verlo.

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Hola! Ya estoy aquí muy prontito. ^^ Quería compensar de alguna manera el haber tardado tanto desde que escribí el prologo.

Sobre las actualizaciones intentare hacerlas una vez a la semana, por lo general suelo cumplir con la fecha, pero depende de cómo este de liada con las cosas de la facultad y de si mi cerebro esta inspirado o no, ya que no me gusta escribir por escribir.

En un review, me pidieron que fuera mas detallista con la ropa, pienso que esos detalles no tienen demasiada importancia, pero si lo preferís así intentare detallarlo mas.

Por ultimo daros las gracias por leer y ya sabéis que las criticas o sugerencias son bien recibidas, y el saber que os gusta la historia me anima a seguir escribiendo.

Muchos besos y nos seguimos leyendo.