Naruto y sus personajes son obra de Masashi Kishimoto. Lo único que me pertenece es la idea y la historia, las cuales hago sin ánimo de lucro, con el fin de entretenerme y entretener a quien quiera leerla.


¡Bienvenidos y bienvenidas! Espero que no me hayáis echado mucho de menos.

La verdad es que estas semanas he estado adaptándome un poco a lo que es el horario que tengo ahora que trabajo -aunque solo sea de prácticas- pero bueno, es trabajo igual.

Gracias a todas las personas que me habéis estado enviando reviews, poniendo en favoritos, alertas... De todo; de verdad que soy super fan de vosotros, de todos los que me leéis.

En éste capítulo vamos a ver una importante aparición de Sombra, porque aunque por aquí veamos ShikaTema, ese pequeño bebé sabéis que va a ser crucial para el vago de turno y la señorita Temari. ;)

Nota de la autora: ¿HABÉIS VISTO LA BODA? ¿HABÉIS VISTO CÓMO SHIKAMARU Y TEMARI SE COGEN DE LA MANO? OH MI DIOS, OHMIDIOS, OMD, OOOOOOOOOH SÍ NENA. Casi me da un patatús -expresión española para referirse a infarto xD- y me muero ahí mismo. La forma en la que Temari es TAN, pero TAN tsundere, es que me puede, jajajajaja. Porque de verdad, que me los imagino totalmente así; Shikamaru manteniendo el tipo y ella toda nerviosa y sonrojada porque le QUIERE Y DICE OMG PERO CÓMO ESTÁS TAN BUENO TE COMO, y no puede aguantarse los pensamientos cochinotes. ¿Khé? Creo que me he ido del tema, xD. Bien, solo quería expresar mi contento con la escena ShikaTema que hemos tenido.

Nota de la autora 2: He estado pasando por unos momentos feos en estas semanas por problemas personales y familiares; así que si estás leyendo esto y algo te va mal... TÚ PUEDES. No hay que rendirse nunca y todo pasa, acuérdate de eso; tiempos mejores vendrán y vas a hacer de tu vida un sueño.

Ea, con una reflexión de positividad, os dejo con... Bueno, esto que ha salido de mi mente.

Sin más que añadir;

disfrutad de mis locuras.


Sabor a coincidencia y café

Capítulo II

Olor a hierba fresca

.

POV General.

La tarde de aquel día se presentaba nublada, pero era genial. Las nubes adornaban el cielo de una manera casi irreal, como si de un cuadro se tratara.

En una tienda, en el corazón de uno de los barrios más prestigiosos de Monterrey, se encontraba trabajando cierta rubia de ojos aguamarina que, aunque fuera extraño en ella, hoy se veía un poco ausente.

—Temari, tienes que mirarme si el pedido de ayer ha llegado...- Sen, su amiga y compañera de trabajo, la sacó de sus pensamientos. —¿Has encendido el ordenador?- Preguntó algo nerviosa.

—No, aún no.- La rubia consciente de su comportamiento y avergonzada por el mismo, fue enseguida a mirar lo que Sen le había pedido.

—Estás un poco extraña ¿Todo bien?- Preocupada por su estado de ánimo, la joven dependienta se acercó a ella posando una mano sobre el hombro de la rubia.

Esta negó con la cabeza, tratando de restarle importancia, sonrió y continuaron con sus tareas de la tienda.

Sin embargo, Temari estaba con la mente en otra parte. Se preguntaba a sí misma una y otra vez porqué aquel muchacho... ¿Shikamaru? insistió tanto en que se volvieran a ver.

No le disgustaba la idea, pero se sentía extraña, como si aquel chico fuera alguien especial; alguien que conociera de toda la vida sin haberlo visto más de dos veces.

Suspiró y ordenó toda la trastienda, necesitaba mantenerse ocupada y dejar de pensar en él. Chasqueó la lengua, odiaba de sobremanera que algo le distrajera de su trabajo y encima, se había juntado con un día ventoso y nublado,

lo que implicaba poco trabajo;

lo que implicaba tiempo libre;

lo que implicaba pensar en él.

—¡Urg!- Gruñó para sí y dejó caer una caja llena de camisetas al suelo.

Harta de ella misma, Temari decidió tomarse un pequeño descanso del almacén volviendo a salir a la tienda.

Habló con Sen, miraron en el ordenador si podían hacer algún pedido, atendieron a los pocos clientes que fueron valientes de salir y...

El Satélite nocturno se abrió paso poco a poco aunque fue tapado rápidamente por las nubes grisáceas que adornaron el cielo.

La lluvia no tardó en abrirse camino.

—¿Has traído paraguas?- Le preguntó Sen mientras abría el suyo.

—No... No sabía que iba a llover, el tiempo ha cambiado de repente.- Contestó la rubia cruzándose de brazos.

—Estás muy rara hoy.- Rió su compañera mientras salía de la tienda.- —Llama a tus hermanos para que alguno venga a buscarte ¿No?- A Temari le gustó esa idea, ni se pensara nadie que iba a irse hasta casa para pillar una gripe.

—Sí, eso haré... Tú ve tranquila, y ten cuidado.- Ambas amigas se despidieron con un pequeño abrazo y Temari la siguió con la mirada hasta que la lluvia le permitió.

La rubia abrió su bolso y tomó el teléfono móvil. Suspiró pesadamente, no le gustaba molestar a sus hermanos para cosas como esta; y menos si la culpa era suya por no haberse traído el paraguas.

Pero no tenía otra opción.

—Kankuro, ven a por mí.- Ordenó sin más la rubia en cuanto Kankuro descolgó el teléfono.

—Hola a ti también, simpática.- El castaño sonó burlesco.

—Kankuro tengo frío y está lloviendo, no me seas...- Con algo de mala gana, se notaba que Temari no tenía el cuerpo para tonterías.

—Vale vale hermanita, ahora voy en el coche.- Y justo después de eso, colgó dejando a Temari con el "gracias" en la boca.

Suspiró de nuevo pesadamente.

—Debería pedirle perdón, encima de que viene...- Torció los labios.

No sabía porqué, pero su estado de ánimo estaba tan inestable que hasta ella se daba asco.

Los clientes la molestaban; no por ellos, sino por ella misma. Le molestaba que la sacaran de sus pensamientos cuando estaba recordando la conversación con aquel joven. Se mordió el labio inferior.

Era muy, muy adorable aquel chico.

Sin querer sonrió y notó cómo su estómago reaccionaba de una forma singular, como si miles de mariposas revolotearan libres por ahí.

Y entonces, se enfadaba. Se enfadaba porque no quería sentirse así, porque esa felicidad era inusual en ella.

Y ahí volvía el ciclo de aquel día; estaba bien y a los segundos estaba mal.

Negó con la cabeza bruscamente y se pegó el bolso a su pecho tratando de calmarse. Inspiró y espiró con suavidad y dejó de apretar las manos.

Ya estaba bien por hoy, ya estaba bien de actuar así.

A los pocos minutos de espera, Kankuro llegó en el coche pero, al no poder aparcar cerca de ella, tuvo que dejarlo en doble fila, salir con un paraguas e ir a recogerla a la puerta.

—No tenías porqué tonto, podría haber ido yo.- Comentó Temari pegándose a su hermano yendo los dos bajo el mismo paraguas.

—Ni que tú lo sueñes, aunque estés estúpida, no quiero que pilles una gripe, eres la que trae el dinero a casa.- Rió el menor mientras la abrazaba por encima del hombro.

—Serás capitalista.- Le pellizcó la mejilla y ambos rieron.

Kankuro le abrió la puerta del coche; acto seguido dio la vuelta para dejar el paraguas en el asiento de atrás y se metió en el lado del piloto.

El coche desapareció entre la lluvia y cerca de donde ese coche se había parado, una figura se distinguió.

—Vaya... Parece que no está sola.- Como un suspiro, se escuchó en el viento.

Cierto moreno de ojos rasgados observó cómo, de casualidad en uno de sus paseos con su amigo fiel, se topó con aquella preciosa rubia esperando a que, según él pensaba, parara de llover.

Pero no, no era así.

Se pasó más de diez minutos observando qué hacía, sus movimientos, sus expresiones y pensó varias veces en ir a hablarle; pero más de una vez se mordió la lengua y se echó para atrás.

Y menos mal.

No hubiera querido interponerse entre ella y aquel chico.

Cabizbajo, ya no importándole si llovía o no; emprendió su camino a casa.

—Vamos Sombra.- Su pequeño animal de compañía ladró en señal de estar de acuerdo y ambos comenzaron a caminar.

Al llegar a casa, Shikamaru tenía su cabello desaliñado y Sombra, al sacudirse, llenó todo el vestíbulo de agua. Shikamaru le miró con cara de pocos amigos y él, como si mostrara una sonrisa le devolvió la mirada.

—¿Vas a limpiar todo esto tú? Porque deberías.- Suspiró y no pudo evitar reír al ver cómo Sombra movía su cabeza para escuchar lo que decía en señal de confusión. —Da igual, ya lo limpiaré yo...- Sonrió y le acarició la cabeza. —Vamos a secarte.- Le hizo una señal para que lo siguiera y fueron al cuarto de aseo.

Después de estar Sombra bien seco y Shikamaru duchado y con el pijama puesto, se tumbó en el sofá a comer un tupperware que su madre le había llevado al Glow's Café porque según ella, no se alimentaba bien y estaba perdiendo peso.

Shikamaru lo abrió y en seguida le vino el olor de un revuelto de verduras variadas y una ración de carne a la plancha; su madre decía que había que cenar ligero.

No dejaba de ser un niño mimado.

—Mamá...- Sonrió y comenzó a comer mientras veía la televisión.

Sombra, al parecer también tenía hambre, pero aunque su pienso se veía bastante apetecible; aquel olor a carne inconfundible le llamó demasiado la atención como para irse a comer comida de perro.

Ladró en señal de que le hicieran caso, y vaya que si funcionó. Un trozo de carne voló de la mano de Shikamaru hasta su boca, seguido de un aplauso por parte de su amo; cada vez que le aplaudía, no podía evitar sentirse realizado.

Cuando Shikamaru terminó de cenar, de recoger los platos y de asearse; se metió con Sombra en la cama.

Ambos se acurrucaron; hoy era una noche fría.

—¿Crees que era su novio?- No podía más, necesitaba soltar esa pregunta aunque fuera al aire.

Miró a Sombra, el cual se había quedado dormido al segundo de rozar la cama; no había duda de que los perros se parecen a sus amos.

—No es que me importe... Pero, me siento raro al verla con otro chico, no me ha dicho nada.- Se giró hacia arriba pasando una mano por encima de sus ojos. —Tampoco es de mi incumbencia.- Suspiró pesadamente y se frotó los ojos con fuerzas; volvió a abrazar a Sombra. —Le estoy dando demasiadas vueltas.- Se quedó mirando a su amigo fiel, le dio un beso en la cabeza y a los pocos minutos, se quedó dormido.

Al día siguiente, Shikamaru fue despertado entre lametones y ladridos; Sombra sabía que era su hora de pasear.

—Ya voy, ya voy...- Con pesadez en el cuerpo de no haber dormido casi nada; el joven Nara se levantó e hicieron todo el ritual antes de salir a la calle.

Shikamaru era una persona muy perfeccionista y si algo no se salía de su rutina, ya no estaba bien en todo el día.

Se levantó, desayunó, se dio una ducha rápida, se lavó los dientes, se armó su típica coleta y puso el arnés a Sombra.

—¿Listo?- Obtuvo un ladrido de respuesta.

Por otro lado, Temari también estaba preparada para salir; solo que ella estaba más pendiente de la hora que de otra cosa.

Inconscientemente quería ir en el momento exacto que el día anterior, quería que todo lo de ayer se repitiera; y aunque jamás lo admitiría, quizás no era tan "inconscientemente".

Se despidió de sus hermanos como todas las mañanas que salía a correr, pero hoy parecía que no iba a ser igual que ayer.

—Espera Temari.- Kankuro la paró antes de que saliera por la puerta.

—¿Qué pasa?- Preguntó dándose la vuelta. —¿Y qué haces así vestido?- Algo confusa, Temari observó que Kankuro llevaba puesta ropa bastante deportiva.

—Quisiera irme contigo hoy ¿Puedo?- Preguntó con una sonrisa enseñando todos los dientes.

La rubia se quedó estática. Esto no debía pasar, no lo tenía previsto.

No le apetecía salir a correr con Kankuro, no podría pararse a saludar a Shikamaru; aunque por otra parte, no era como si los encuentros con aquel chico fueran prohibidos.

Se quedó un segundo sin respiración y no pudo evitar sonrojarse ante sus pensamientos.

—¿No tenéis universidad?- Preguntó intentando evadirse.

—Hay huelga hoy, así que no vamos.- Sonrió efusivamente y sin esperar respuesta, abrió la puerta saliendo antes que Temari.

—Vale, vente entonces...- Contestó la rubia al viento.

Ambos hermanos salieron juntos de casa despidiéndose del menor de todos.

La marcha fue tranquila, Kankuro le pidió que ella siguiera su ruta como si fuera sola. Le comentó que quería empezar a ponerse en forma porque no había manera de ligarse a ninguna chica; Temari no pudo evitar reír.

Hablaron de cosas sin importancia mientras hacían trote; pero luego Temari quiso subir el ritmo; así que a partir de ese instante, todo aire era necesario para una buena respiración.

Llegaron al principio del parque donde se encontró con Shikamaru el día anterior. Con todo lo de su hermano, se le había olvidado completamente y estaba haciendo el camino por inercia.

Miró a Kankuro de reojo y rezó por no encontrarse con aquel chico hoy. No es que no quisiera verlo... Pero todo lo que pasaba por la cabeza de Temari era demasiado extraño y estaba volviendo a sentirse rara.

Se giró para ver cómo iba Kankuro y paró para esperarlo.

—Vamos, si quieres salir conmigo a correr ya puedes ponerte en forma.- Rió la rubia dando palmadas para que se apresurara.

—Siento que me muero.- Kankuro sacó su botella de agua de la mochila que se había llevado, bebió un poco, respiró un segundo y alcanzó a Temari.

Volvieron a ir a trote para reponer fuerzas; Kankuro estaba realmente agradecido.

Hablaron de nuevo de Gaara, de la universidad, de diversas cosas; hasta que Temari se quedó ausente.

—¿Te pasa algo?- Kankuro pasó una mano por los ojos de su hermana.

Ella le miró de nuevo y negó con la cabeza sonriendo.

La rubia lo había visto.

Shikamaru estaba a unos pocos metros de ellos dos y Sombra parecía haberla reconocido.

Tragó saliva.

Kankuro seguía hablando de cosas que dejó de escuchar porque no podía apartar la vista de él; era inconfundible aquella coleta alta.

Y entonces se giró; sus miradas se cruzaron.

Temari se mordió el labio inferior y Shikamaru bajó la mirada. Sin embargo, la rubia pudo notar cómo apretó la mandíbula.

¿No iba a acercarse para saludar?

Shikamaru agarró fuerte la correa de Sombra porque veía las intenciones que tenía de ir corriendo hacia Temari, pero él no tenía ganas de confrontar una conversación con ella y su... Supuesto novio.

Aunque no tenía del todo claro si era eso o no, sentía algo en el estómago que le hacía no querer ni saberlo.

Cuando pasaron uno al lado del otro, Temari se quedó mirando al castaño, indecisa de si saludar o no pero él lo tenía claro. Apartó la mirada y, con un ápice de tristeza que fue imperceptible para la rubia, trató de evitar cualquier contacto visual.

Pero un ladrido sacó a ambos de sus pensamientos.

Sombra fue directo a las piernas de Temari, se puso a dos patas y apoyó sus delanteras sobre los muslos de ella, moviendo la cola con énfasis y alegría.

—¡Sombra!- Exclamó la rubia agachándose para acariciar al pequeño can.

Kankuro se quedó con una expresión torcida entre confusión y sorpresa.

Shikamaru, por el contrario, se metió la mano que no agarraba la correa en el bolsillo y habló sin buscar contacto visual.

—Te ha reconocido desde hace rato...- Habló casi desganado.

Temari, desde el suelo, le miró y sonrió.

—Me halaga que se acuerde de mí.- Se levantó y se aproximó al castaño; ahora él no pudo hacer otra cosa que mirarla de frente.

—Normal que se acuerde; para él siempre serás una persona muy importante.- Sonrió y miró a Sombra; el cual seguía dando vueltas alrededor de Temari moviendo su cola.

En las mejillas de dicha rubia se pudo notar un color rosa difuminado que pasó desapercibido.

Ambos jóvenes se quedaron en silencio unos segundos, sin saber bien qué decir.

Shikamaru miraba de reojo a Temari y ésta jugaba con el borde de su camiseta mientras miraba al pequeño perro revolotear a su alrededor.

—¿Hola? ¿Me he perdido algo?- Interrumpió Kankuro harto de ser ignorado.

Temari puso los ojos en blanco, cosa que Shikamaru pudo apreciar.

—Este es el perro del chico de ayer, lo que te conté.- Comentó la rubia girándose para hablar con su hermano.

—Ah... Pues más te vale no volver a dejarlo suelto, vaya susto podrías haberte llevado.- Con cara de pocos amigos, el menor, se acercó a Shikamaru y éste torció los labios.

Temarí podía cortar el ambiente tenso.

—Bueno, pero no pasó nada.- Trató de calmar la situación.

Se giró de nuevo al castaño y este la miró.

—Ya nos vemos...- Se despidió de una manera tímida con la mano y él hizo lo mismo.

Temari y Kankuro siguieron su camino y Shikamaru con Sombra el suyo.

—¿Os conocéis de algo más?- Preguntó Kankuro con el ceño fruncido.

A la rubia le dio un vuelco el corazón.

—No ¿Por qué?- Pregunto tratando de sonar casual.

—Nada, por saber...- Comentó Kankuro y dejó de hablar de eso sacando otro tema de conversación.

La mañana se abría camino más y más cada vez y el turno del joven Nara comenzaba.

Los desayunos de las personas mayores que acudían a buscar un poco de conversación; las madres y padres que dejaban a sus hijos en los colegios cercanos, los jóvenes estudiantes que querían sentirse libres escapándose de las clases... Daban comienzo. Todas aquellas personas acudían al Glow's Café y eran atendidos por los camareros más simpáticos y agradables de toda la zona; o al menos eso decían las críticas de Internet.

Pero ese día, había un camarero que no estaba simpático y mucho menos agradable.

—¿Se puede saber qué te pasa?- Preguntó Ino, una de las camareras más importantes del Café. —Estás de un tonto que no es normal.- Frunció el ceño y puso los brazos en jarra.

—No es nada, solo que no tengo un buen día.- Contestó de la mejor manera que pudo.

—Ino, no lo agobies, a veces necesitamos estar solos.- Choji, otro de los camareros y el mejor amigo de Shikamaru, trató de defenderlo y, tomando a la rubia por los hombros, dejó que el castaño siguiera preparando algunos bocadillos en la cocina.

Cuando estuvieron ambos chicos solos, Shikamaru pudo hablar tranquilamente porque, aunque a Ino la consideraba como su hermana; no quería contarle cosas de ese tipo, se ponía muy pesada.

—Creo que tiene novio.- Comentó el castaño poniendo algunos bocadillos que había preparado en el horno.

—¿Cómo lo sabes?- Preguntó Choji apoyándose en una pared.

Ya sabía de quien se refería.

No necesitó más explicaciones; Shikamaru era un libro abierto para él.

—Ayer la vi montándose en el coche con el mismo chico que la he visto hoy.- Torció los labios; le costaba decir esas palabras.

—Pero no sabes si son novios, si es su hermano... O su amigo gay.- Rió el corpulento amigo. —Le das demasiadas vueltas a las cosas.- Choji le puso la mano en la espalda y le dio dos pequeñas palmadas.

Shikamaru no pudo evitar reír ante el último comentario.

Ambos se sonrieron y el castaño negó con la cabeza mientras pensaba que quizás, él tenía razón.

—Anda, sal a atender que yo me encargo de los bocadillos.- Le hizo una señal para que le diera el gorro y el delantal y se puso manos a la obra.

Choji tenía el presentimiento de que aquella chica, hoy también iba a venir; pero no le dijo nada a su amigo, no quería ponerlo más nervioso de lo que estaba.

Y como si de un adivino se tratara; ahí estaba.

Hoy Temari se había incluso maquillado de una manera natural; rímel y un brillo de labios color rojo.

La excusa del trabajo funcionó con sus hermanos;

pero no con ella misma.

Sabía que en el fondo se había arreglado porque iba donde iba.

—Hola.- Una voz desde atrás sorprendió a Shikamaru que estaba preparando una de las mesas de fuera.

—O-oh, hola.- Saludó con algo de sorpresa. —No te esperaba.- Sonrió de una manera dulce; tan dulce que Temari sintió cómo su corazón se llenaba de azúcar.

—Pues aquí me tienes.- Ladeó la cabeza y ofreció una sonrisa torcida; Shikamaru asintió y le hizo una señal para que la acompañara dentro.

—No, quiero estar fuera, si no es molestia.- Pidió la rubia tomando una de las sillas de mimbre que habían en la terraza y se sentó encima del cojín blanco que reposaba encima de ésta.

—Por supuesto, donde tú quieras.- Shikamaru sacó el mechero del bolsillo de su pantalón y encendió la vela aromática a hierba fresca que había en el centro de la mesa.

—Qué elegante...- Se sorprendió la rubia.

—La jefa quiere que sea así.- Comentó Shikamaru sacando su libreta y bolígrafo. —Por la noche se aprecia más la luz de la vela.- Dijo como comentario.

—Entonces vendré por la noche.- Afirmó la rubia.

—Seguro que mis compañeros te atenderán encantados.- Shikamaru, al principio estaba nervioso por la presencia de dicha rubia; pero al conversación con ella estaba resultando muy amena y se le había olvidado por completo el tema de aquel desconocido que siempre la acompañaba.

—¿Tú no me atenderías?- Preguntó con una expresión entre confusión y tristeza -aunque la tristeza se la guardó para sí misma-.

—No estoy de noche, mi turno es el de la mañana.- Explicó el castaño jugando con el bolígrafo.

—Oh...- El corazón de Temari cabalgaba a ritmo frenético y le enviaba impulsos a su boca para que le invitara a salir con ella alguna noche; pero sin embargo, la razón y el sentido común le impedían hablar.

¿Cómo iba a pedir que saliera con ella una noche?

Estaba loca;

era una locura.

Pero ella quería cometer esa locura.

—Pues entonces pod.- Iba a decirlo, estaba decidida a proponérselo; pero fue interrumpida bruscamente.

—¡Temari!- Tanto la nombrada como Shikamaru se giraron. —¡No sabías que venías a este Café!- Sen, su amiga y compañera de trabajo apareció de repente.

—¡Sen!- Con una sonrisa algo forzada y un poco molesta por haber sido interrumpida de esa manera; Temari se levantó para abrazar a su amiga.

—¿Puedo?- Preguntó con amabilidad a la rubia.

—Oh por favor, claro.- Temari le apartó una silla a su lado y ambas miraron a Shikamaru.

—¿Me pones un té verde y una tostada con tomate rallado?- Preguntó al camarero y éste apuntó la comanda.

—¿Y usted?- Sin saber porqué, el usted salió de su boca como por impulso.

—O-oh... Pues quisiera té negro con vainilla y algo de bollería del día.- Temari notó el usted y no pudo evitar sonreír de manera cómplice.

Shikamaru le devolvió la sonrisa.

—Vale, todo listo.- Terminó de apuntar la comanda y miró de reojo a la rubia. —En unos minutos salgo con sus pedidos.- Hizo una pequeña reverencia y desapareció entre la multitud de dentro.

Temari suspiró sin darse cuenta y eso a su amiga Sen no se le pasó por alto.

—¿No es un poquito joven?- Preguntó alzando las cejas.

—¿A qué te refieres?- Trató de aguantarse la sonrisa.

—Al camarero; no sabía que te gustaran tan jovencitos.- Rió con malicia su amiga.

—¡Eh! No me gusta, no sé de dónde te sacas esas cosas.- La rubia frunció el ceño y se apoyó en el respaldo de la silla mirando al cielo.

—Ya, claro...- Sen se mordió el labio inferior; pero al ver que su amiga estaba molestándose, dejó el tema.

Choji fue quien sirvió la mesas; Shikamaru no volvió a salir.

Temari, en un momento que Sen se excusó para ir al servicio, se quedó observando la vela.

De cierta manera, estaba agradecida de que su amiga hubiera interrumpido lo que estaba a punto de proponer a Shikamaru. Quizás aún era demasiado pronto para verse...

A solas.

Apretó los dientes y se quedó con la mirada perdida mientras un leve rubor adornaba sus mejillas.

Su mente estaba volando demasiado deprisa y no quería precipitarse; no sabía aún nada de ese chico y, aunque tuviera ganas de conocerlo mucho mejor; cada cosa tenía su momento.

Siguió observando la vela, la brisa que corría hacía que el olor se elevara hasta su sentido olfativo.

Se sentía bien; como en casa.

Todo, por ese olor a hierba fresca.


¡Et voilá! Aquí estamos en el final de este capítulo. Espero que no se os haya hecho largo porque, al haber tardado bastante, he querido compensar con uno -masomenos- largote...

Incluso quería hacerlo más largo, porque las ideas fluían solas; pero sinceramente... Quiero teneros en la incertidumbre, porque me gusta veros sufrir y rogarme por más, porque eso me gusta -mepone- ok vale, ya paro. xD

¿Conocéis a Sen? Es una chica que solo aparece en el anime; si mal no recuerdo en el capítulo 396, en el equipo Shira. Como no se sabe mucho de ella y no suele aparecer en los fics, he decidido darle una aparición aquí, porque me parece un personaje muy atractivo y que deberían haberle dado más protagonismo a mi parecer. xd

Bien, vamos a pasar a agradecer a todas las personitas que me habéis comentado en el capítulo anterior; que son:

Coeli Nara; Kyrie HawkTem; RukiaMK; Aledama3; Anamicenas; Karinits-san; Karma3985; Shirae; July; Nonahere; FannyK03; Miros.

¡OS QUIEROOOOOOOOOO! Muchísimas gracias por los comentarios tan bonitos y motivadores que me habéis dejado; de verdad, sois un amor.

Y a ti, que me estás leyendo y no te apetece dejar un comentario, DA IGUAL, gracias también porque has llegado hasta el final y de verdad, espero que te haya gustado y que esperes el siguiente capítulo.

¿HABRÁ BESO? OOPS, ¿DIJE ALGO? SJAFASFHA, no se lo digas a nadie.

¡Besitos de chocolate con leche para todos!