Capitulo 2: Problemas

Le dedique una última sonrisa a Haruna, ella asintió y yo sabía que esa era su manera de desearme buena suerte.

Estaba seguro que me había metido en un gran problema, y, aunque Haruna me asegurara que nada iba a pasar, yo podía presentir que nada iba a ser igual. Solo había aceptado ayudarle porque ella era una de las pocas personas que no me trata como si fuera basura, es una de las pocas personas que considero mi amiga.

Salte al aire con agilidad antes que pudiera cambiar de opinión, hice un salto mortal y cuando estaba a punto de caer, me transporte a otra dimensión en un destello de luz.

Ese tipo de viajes eran muy extraños y a veces los odiaba, luces de colores me rodeaban y esa horrible sensación de que estaba cayendo se hacía demasiado presente, a eso hay que sumarle que todo da vueltas, luego una oscuridad lo cubre todo y una luz parece estar acercándose, cuando menos sientes ya estas rodeado de arboles y una presión parece caerte encima, me costó mucho tiempo aprender a no caer, aunque a veces ni siquiera aparezco en tierra firme y entonces es casi imposible caer parado.

Suspire de alivio cuando mis pies por fin tocaron tierra, ahora me faltaba resolver la mayor parte del problema

Dos lobos caminaban uno al lado del otro, olfateando el suelo y observando detenidamente cada cosa que parecía sospechosa. Uno de los lobos era color crema y sus ojos eran verde azulados, el lobo que estaba a su lado era un poco más grande y el color de su pelaje era cobrizo, sus ojos eran color ámbar. El lobo color crema se llamaba Suzuno Fuusuke, era el líder de la manada Gamma. El nombre del otro lobo era Nagumo Haruya, era el líder de la manada Beta.

Los lobos se detuvieron. Suzuno inspecciono el lugar, él estaba seguro que Fubuki no estaba en ninguna parte de aquella dimensión, ya hubiera sentido la presencia del chico a kilómetros. Nagumo le hizo señas con la mirada para que se fueran de ahí, este asintió y comenzó a seguirlo.

Se detuvieron al divisar a Hiroto, quien estaba en su forma humana sin camisa inspeccionando el claro donde Fubuki había sido visto por última vez.

Nagumo gruño con reprobación y se transformo en humano, Suzuno copio su acción pero en silencio.

-Tu amigo no está en ningún lado, ya lo hubiéramos encontrado o al menos hubiéramos sentido su presencia- le aviso Nagumo, apoyándose sobre un árbol y colocando los brazos detrás de su cabeza.

Hiroto suspiro con fastidio y frustración.

-Tampoco hay ninguna noticia de el skiá, fue él quien debió haber tomado a Fubuki antes de desaparecer- informo Suzuno

Hiroto negó con la cabeza.

-Reina dice que no fue eso lo que paso- Hiroto objeto y luego desvió la mirada, Nagumo frunció el entrecejo y resoplo.

-¿Y que fue lo que sucedió según Reina?- pregunto molesto Nagumo.

Hiroto le dirigió una mirada de advertencia a Nagumo.

-Pues es algo difícil de explicar, dice que Fubuki no fue atrapado por el skiá sino que este lo atravesó cuando trato de atacarlo- respondió Hiroto, sabiendo que más preguntas se aproximaban.

-¿A que te refieres?- pregunto Suzuno, estaba más que seguro que Nagumo no iba dejar de lado su orgullo para preguntar.

-Saben que los skiá son la misma especie que la mayoría de gente suele llamar sombras ¿cierto?- pregunto Hiroto

Nagumo rodo los ojos con impaciencia.

-Si ya lo sabemos- respondió este con un deje de reproche.

-Entonces ¿también saben porque la gente los llama sombra?- pregunto Hiroto, con una sonrisa de suficiencia en el rostro. Nagumo lo fulmino con la mirada y Suzuno con interés.

-¿Porque los llaman así?-pregunto Suzuno, sus ojos brillando con curiosidad.

-Porque los skiá usan las sombras para transportarse a cualquier parte, además prácticamente ellos pueden tomar la forma que quieren solo que no es una forma real, normalmente solo son una silueta negra y obviamente su única forma solida es su verdadera forma- explico Hiroto

-Ya nos desviamos del tema, ya nos explicaste todo eso pero ¿que tiene que ver con la pregunta que te hice? Solo responde que es lo que paso según Reina-dijo exasperado Nagumo, odiaba que Hiroto supiera más cosas que él.

Hiroto rodo los ojos y decidió ignorar el tono altanero de Nagumo.

-Reina está segura que Fubuki atravesó al skiá, de esa manera esas criaturas funcionan como portales a otras dimensiones- dijo finalmente a Hiroto, dejando a un impresionado Nagumo. Suzuno por otro lado frunció el entrecejo.

-Entonces... ¿en que dimensión esta Fubuki?-pregunto.

-De lo único que estamos seguros es que no está aquí puede estar en cualquier dimensión- dijo Hiroto, suspirando otra vez con frustración- solo espero que no esté en Nosferat-

Nagumo asintió, incluso él sabia que terminar en aquella dimensión era peligroso.

-Entonces ¿que haremos?-pregunto Suzuno, a pesar que su rostro no mostraba ninguna emoción o sentimiento, en su voz se notaba algo de preocupación.

-Para ocasiones extremas, medidas extremas- respondió Hiroto, con una mirada un poco despectiva.

Nagumo lo interrogo con la mirada al igual que Suzuno.

-Buscaremos a Kageto, necesitamos su ayuda- respondió Hiroto.

Un borrón plateado sobre los arboles llamo la atención de los tres. Distinguieron que era como una niebla plateada pero se movía demasiado rápido y por eso parecía un borrón. La niebla plateada bajo por un árbol, usando el tronco como si fuera un deslizadero, cuando estaba a punto de tocar el suelo se elevo un poco para luego rodear al trio unas cuantas veces y finalmente se detuvo entre ellos, la niebla se solidifico rápidamente, dejando a un chico con el cabello plateado y los ojos más oscuros que jamás habían visto en su lugar.

-Veamos Hiroto ¿quién te dio permiso de andar diciendo mi nombre tan casualmente?- pregunto el chico cruzándose de brazos, sonriendo levemente

Nagumo sonrió ante tal atrevimiento, decidió que por ahora le caía bien el chico.

-Por otra parte que el líder de la manada Alpha diga que necesita ayuda de un skiá es porque algo de verdad anda mal- dijo el chico sonriendo con suficiencia esta vez.

-¿Tu eres Kageto?- pregunto Suzuno sin poder contener mas su curiosidad.

El chico desapareció y apareció al lado de Suzuno.

-Claro que soy Kageto pero en realidad todos me conocen como Shadow, llámame así Gazel pues Hiroto no muestra ni una pizca de respeto aunque necesite mi ayuda- le

Respondió "Shadow" - por si no lo sabían decir el nombre de una skiá tan casualmente lo único que les puede ocasionar son problemas, nuestros nombres tienden a tener una clase de poder en ellos-.

Shadow desapareció y apareció sobre una rama de un árbol.

Suzuno frunció el entrecejo ante tal apodo, solo su manada lo llamaba así y eran los únicos que sabían de ese apodo.

-¿Que clase de ayuda quieres de mi, Gran?-pregunto Shadow

Hiroto lo fulmino con la mirada pero decidió no decirle nada que pudiera impedir que lo ayudara.

-Veras... Ha desaparecido mi mano derecha: Fubuki Shirou...-

-Ah, estás hablando de él tan conocido lobo blanco que Pinky transporto a otra dimensión por accidente-lo interrumpió Shadow y desapareció otra vez, pero esa vez apareció al lado de Nagumo, quien aulló de miedo a pesar de estar en su forma humana.

-Oh vamos Burn, no doy tanto miedo-se quejo Shadow seriamente

-Sí, el lobo blanco ¿sabes lo que paso exactamente?- pregunto Hiroto

Shadow apareció a su lado sin previo aviso.

-¿Quieres que te lo demuestre o que te lo explique?-pregunto Shadow

-Deja de hacer eso y la explicación es suficiente- aclaro Hiroto

-Pues el lobo blanco atravesó a Pinky, usándolo como portal- dijo Shadow encogiéndose de hombros - raras veces pasa eso pero no es imposible, Pinky había perdido el control sobre sí mismo-

-¿Porque llamas a Someoka Pinky?- pregunto Suzuno.

-Pues por su pelo rosado, Gazel- respondió Shadow, por primera vez sin desaparecer y aparecer.

Shadow sintió un puñetazo en su espalda y se dio la vuelta, Nagumo estaba frunciendo el entrecejo mirándolo con recelo.

-¿Y a ti que pasa?- pregunto Shadow con enojo aunque su expresión era neutra.

-Tu dijiste que Fubuki fue transportado a otro lugar porque Someoka fue como un portal- se excuso Nagumo -quería comprobar que era cierto-.

-Dije que raras veces pasaba y cuando pasa es porque el skiá ha perdido control sobre sí mismo- le dijo Shadow tranquilamente pero se le notaba molesto

-¿Puedes ser un portal a propósito?- pregunto Suzuno

-Claro, pero es peligroso- respondió Shadow

-Entonces ¿nos ayudaras o no?- pregunto Hiroto, molesto con la conversación que había desviado el tema.

-Con una condición- respondió Shadow, sus ojos brillaron con anhelo

-¿Cual es esa condición?- pregunto Hiroto entrecerrando sus ojos.

-Que me dejes ser parte de esta dimensión- respondió Shadow

Hiroto se quedo sin palabras unos momentos mientras Nagumo y Suzuno lo miraban con impaciencia

-Recuerda que Fubuki es el único lobo blanco que existe en esta dimensión- le ínsito Shadow al ver a Hiroto dudar

-Está bien, es un trato- acepto Hiroto, al mismo tiempo que una luz plateada hacia brillar su sello de la manada.

Mire con alivio como Matsuno desaparecía. Realmente me sentía un poco temerosa al darle aquella misión pero en el fondo confiaba en él y sabia que el aria todo lo posible para ayudarme.

Extendí mis alas y sin perder más tiempo me dirigí de regreso a la cueva.

No muy lejos de esta descendí y cuando mis pies tocaron la tierra hice que mis alas desaparecieran. Camine hacia la cueva pero antes de entrar sentí la presencia de alguien, demasiado cerca.

-Hay alguien por ahí- Fubuki salió de entre las sombras de la cueva-Ha estado aquí desde hace un tiempo, un…vampiro.

Mire a mi alrededor buscando el lugar de donde venia aquella familiar presencia.

-Quédate aquí- ordene a Fubuki, quien me miro con desacuerdo.- No te preocupes no me pasara nada. Solo quédate aquí-Su expresión no cambio pero sabía que no iba a moverse.

Comencé a caminar.

Note que aquella presencia se me hacia familiar porque su dueño era Gouenji Shuuya, el mejor amigo de mi hermano y uno de los vampiros más poderosos en Nosferat.

-Gouenji, sal de donde sea que estés- exclame.

-Haruna- dijo el peli-crema detrás de mí. Instantáneamente me voltee. El chico no se encontraba a más de 30 cm de mi rostro.

-¿Que necesitas?- le pregunte seriamente, tratando de ocultar mi temor a que descubrieran al albino.

- ¿Que hay dentro de la cueva?- pregunto.

Mis nervios se pusieron de punta.

-Emm… nada- respondí en un tono inocente.

-Kidou y yo caminábamos por aquí y logramos sentir un olor de algo que no iba bien- hizo una pausa y frunció un poco el entrecejo- ¿Que estas escondiendo esta vez? ¿Otra abominación como tu amigo el gato?

-Matsuno no es una abominación-eleve mi voz enojada. Al mismo tiempo estaba aliviada de que mi hechizo hubiera funcionado bien. Ellos no sabían que era un hombre lobo.

El sonrió como si se tratara de un juego.

-¡No lo es!- repetí- Además si estuviera escondiendo algo no te lo diría- me voltee para regresar pero Gouenji se coloco rápidamente frente a mí.

-Haruna, no te enojes. Solo quiero protegerte, debes alejarte de cualquier ser que presente un peligro- Note la sinceridad en sus palabras pero no iba a dejar a Fubuki por mi seguridad. Nunca lo aria. Jamás...

-Gracias por preocuparte Gouenji, pero puedo cuidarme sola.-No sabía que tan ciertas eran mis palabras pero ya no había vuelta atrás.

-De todos modos, Kidou no te dejara cerca de esa cosa– Apunto en dirección a la cueva.

Me enoje completamente. Gouenji suele ser amable. Siempre, o al menos desde que recuerdo, había sido muy gentil y agradable, un gran amigo. Pero no sabía que le sucedía, actuaba con cierta… brusquedad.

-Fubuki, no es una "cosa", el siente como tú y yo. ¿Cómo te sentirías si te dijeran "cosa",eh?- grite. Gouenji me miro sorprendido pero luego de unos segundos me miro seriamente de nuevo.

-Fubuki…con que así se llama tu nuevo amigo.- desvió la vista a un lado- Como sea, Kidou me ha mandado a decirte que lleves a tu nueva mascota al castillo, esta vez nosotros decidiremos que aremos con él.

-Deja de insultarlo- fruncí el entrecejo- y no pienso llévalo- rodee a Gouenji y seguí mi paso hasta la cueva pero el peli-crema me tomo de la muñeca y me acercó a él.

-Suéltame- exclame- me lastimas.

Su agarre parecía aumentar pero cuando escucho un quejido de mi parte a causa del dolor me soltó un poco.

-Haruna, hazlo por tu bien y la de tu mas…Fubuki, pues al no llevarlo podría ser considerado una amenaza mayor.-los profundos ojos negros de Gouenji me llenaban de un sentimiento de inseguridad y temor que no dejaban concentrarme.

-No lo haré- dije con voz temblorosa.

-Haruna- Gouenji me penetro aun mas con sus ojos y pronuncio mi nombre como tratando de hacerme entrar en razón.

Suspire para calmarme y me libere totalmente del agarre de Gouenji

-Lo hare- dije rindiéndome.-pero vete, yo puedo llegar sola.

-¿Cómo voy a estar seguro de que no vas a huir?

-Te doy mi palabra, no huiré.

Aquello fue lo último que dije para que el peli-crema desapareciera rápidamente entre los árboles.

Mientras caminaba hacia la cueva me pregunte como haria para convencer a Fubuki de ir, además no sabía muy bien cuánto duraría aquel conjuro, jamás lo había usado y no tenía la energía para usarlo una vez más.

-Fubuki- lo llame al entrar a la cueva.

-¿Qué sucedió?- Se acercó a mí.

-Tenemos un problema…