-¡Lo odio! Lo odio tanto. Maldito hijo de perra, ¡¿Por qué demonios tiene que existir?-Alice sacudió la cabeza con una leve sonrisa en el rostro, Isa volvía a la carga.- ¿Ah? ¿Por qué? ¿Y por qué mierda tiene que trabajar aquí? Es un demonio enviado para castigarme, lo sé. Algo debo haber hecho en mi vida pasada. ¡ES EL KARMA!-La voz de la castaña sonaba amortiguada mientras farfullaba quejas contra un almohadón.
-Isa…Creo que te tomas todo esto demasiado en serio. Quiero decir, ya sabes cómo es Edward. Para él todo es un juego. ¿Por qué tú no haces lo mismo y vez esto como un juego? Estoy segura de que te amargarías menos-Alice se apoyó en la mesada de la cocina, y observó divertida la mirada furibunda que le dirigió Isabella.
-¡Alice! ¡¿Cómo crees que podría tomármelo en broma? El imbécil no hace más que provocare, desvalorizar mi trabajo y sacarme de quicio. ¡Nunca podría tomarme en broma lo que me dijo ayer!-Isabella volvió a dejarse caer en el sillón, y soltó un resoplido.
-Is, definitivamente no entendiste lo que quería decir. Conoces a Edward Cullen, sabes que es un estúpido, un jodón. ¿Por qué crees que eres su blanco preferido, eh? ¡Porque te molestas! Entiéndelo de una vez, si tu no reaccionaras como un volcán en erupción, su juego no tendría sentido. Entonces, ¿Qué es lo que debes hacer la próxima vez que te moleste? RIETE, ríete en su cara, déjale ver lo poco que te importan sus bromas, y verás como el molesto será él.
Isa contempló fijamente a su amiga, y al cabo de un rato sonrió ampliamente.
-¿Ya te había dicho cuento te quiero, Alice?
Alice soltó una carcajada, al mismo tiempo que el teléfono comenzaba a sonar.
-Diga...-Isa mantuvo el tubo del teléfono pegado a su oreja, pero del otro lado sólo se oía una suave respiración.-Bueno, hable.
Ninguna respuesta.
Alice miraba a Isa interrogante, y la castaña solo frunció el ceño mientras seguía insistiendo.
-He oído que me andas buscando…-Isa quedó petrificada en su lugar, en cuando una voz gruesa y ronca le llegó desde el otro lado de la línea.
-¿Quién eres?-La castaña se levantó a toda velocidad y envió un mensaje a Jacob lo más rápido que pudo.
'Ven a casa. Llamada extraña'. Y sin perder otro segundo, puso su celular en modo grabador, y lo pegó al tubo.
-¿Sabes? Yo si sé quién eres tú, pequeña. Te haces pasar por una chica frágil y tierna, pero en cuanto ellos te toman confianza, ¡Zas! Les clavas el puñal por la espalda.
-¿A quién te refieres con 'ellos'?-Isabella frunció el ceño, y Alice la miró interrogante. La castaña levantó una mano en su dirección.
-Ya lo sabes. Ellos. Todos a quienes te mandan a eliminar. Ellos confían en ti. Ni se imaginan que eres una agente que les llenará la cabeza de plomo en cuanto tenga lo que necesita. Perra.-La voz soltó una risa seca, que le erizo el bello de la nuca a Isabella.
-¿Cómo mierda hiciste para conseguir este número?-Al formar parte de un grupo selecto en la CIA, Isabella no figuraba en ningún archivo, en términos legales, ella no existía. La idea de que su número figurara en las páginas amarillas resultaba completamente absurda.
-Ya sabes, contactos. En fin, eso era todo lo que quería decirte. No te metas conmigo, Swan. Puede que tu lindo trasero haya hecho caer a más de un estúpido, pero créeme, princesa, que eso no funcionará conmigo-Lo próximo que Isa oyó fue un pitido. El desconocido había colgado.
-¿Is? ¿Qué sucede?-Alice miraba con los ojos grandes a su amiga.
A pesar de no ser una agente, la pequeña morena jugaba un papel muy importante dentro de la empresa. Ella se encargaba de crear los trajes para los agentes, y cambiar su aspecto para las misiones, hasta que quedaban irreconocibles.
Al no estar en contacto con los verdaderos horrores que se vivían en la CIA, esos con los que Isa convivía día a día, la muchacha se escandalizaba ante cualquier tipo de alarma.
-Todo está bien Al, iré a ver a John. Si Jacob llega, dile que estoy en la oficina.
Y sin más, Isa salió corriendo de allí, dejando a Alice dura en su lugar.
'La oficina' era un salón gigantesco, separado en diferentes secciones, cada una con una gran mesa redondeada en el centro, cuyas paredes se encontraban forradas de pantallas digitales.
Era desde allí por donde se monitoreaban las misiones más importantes, se presentaban los casos, y en donde la mayoría de los agentes, incluyendo a Is, preferían realizar sus investigaciones.
-¡John!-El hombre, que se encontraba observando fijamente una pantalla de la sección 6, se giró rápidamente, y le sonrió cálido.
-¡Isa, querida!-Pero su cara se transformo al ver la expresión de la castaña.-¿Algo anda mal?
-No lo sé. Recibí una llamada mientras estaba en casa con Alice. Era muy extraña, todavía no me explico cómo fue que consiguió mi número.
John frunció el ceño, inquieto.
-Ven-Se deslizó entre un grupo de agentes que pasaban caminando, y guió a Is hasta la sección 4.
-Llama a Edward-Le indicó a un asistente antes cerrar la puerta de la sección con fuerza.- ¿Quieres que busquemos entre tus llamadas?
Isa sacudió la cabeza.
-Lo grabé yo.-La castaña ya se encontraba presionando los botones del teclado a gran velocidad, y John esperó, impaciente.
-Buenos días- Isa quedó helada al oír la suave voz de Edward a su espalda.
¿En qué puto momento John lo había llamado?
Cerró los ojos con fuerza, y pensó en lo que le había dicho Alice.
Ignóralo. Ríete. Ignóralo. Ríete.
Soltó el aire lentamente, y siguió tipeando, sin prestarle atención al saludo.
Oyó un fuerte suspiro a su espalda, y lo volvió a ignorar.
-Escucha.- Is se giró hacia los dos hombres a sus espaldas, pero se dirigió específicamente a John.
Apretó un botón con fuerza, y la grabación comenzó sin más.
'-¿Sabes? Yo si sé quién eres tú, pequeña. Te haces pasar por una chica frágil y tierna, pero en cuanto ellos te toman confianza, ¡Zas! Les clavas el puñal por la espalda.
-¿A quién te refieres con 'ellos'?
-Ya lo sabes. Ellos. Todos a quienes te mandan a eliminar. Ellos confían en ti. Ni se imaginan que eres una agente que les llenará la cabeza de plomo en cuanto tenga lo que necesita. Perra.
-¿Cómo mierda hiciste para conseguir este número?
-Ya sabes, contactos. En fin, eso era todo lo que quería decirte. No te metas conmigo, Swan. Puede que tu lindo trasero haya hecho caer a más de un estúpido, pero créeme, princesa, que eso no funcionará conmigo.'
La grabación finalizo de golpe, y la castaña miró interrogante al hombre cuarentón que fruncía el ceño con dureza.
-Demonios. ¿Cómo crees que haya conseguido el número?
-No tengo idea.
-Edward, ¿Tú qué crees?
-Yo creo que nuestra hermosa agente Swan, en un grave descuido, le dio su número telefónico al primer desconocido que le pagó un tequila dentro de un bar.
Isabella miró a Edward fijamente, y John cerró los ojos esperando la lluvia de insultos y maldiciones
-No creo que eso sea posible, Eddy, estoy segura de que hay otra razón- La amplia sonrisa de Isa dejó a Edward asombrado.
¿Cómo era que no había respondido con uno de sus típicos insultos y palabras mordaces?
Isa lo ignoró el asombro de su compañero con suficiencia, y dirigió su mirada a John.
-'Contactos'. ¿A qué crees que se refiera?
-¿Infiltrados?-Opino Edward recuperándose rápidamente.
-¿Infiltrados en la agencia?-John se rascó la barbilla, pensativo-No quiero ni imaginarlo.
-Es una posibilidad-concordó la castaña, mientras se recostaba contra la mesa central.-Antes de eso me dijo que 'Ha oído que lo ando buscando', ¿Qué crees que sea?
Esta vez, Isa incluyó a Edward en la pregunta y el cobrizo frunció el ceño, todavía extrañado.
-El caso en el que hemos estado trabajando.
-¿El posible asesino de Clair?
-Es la única persona a la que 'buscamos' por ahora.
Isa soltó un suspiro, y cerró los ojos con fuerza.
-¿Tendré que mudarme de nuevo?
-Ya sabes que si tiene tu número, es muy probable que también sepa tu dirección, quien le paso el dato debe haberle hecho esa cortesía también. Creo que sería lo mejor, Is.
-¿A dónde iré esta vez?
-Todos los departamentos del campo están ocupados, pero no te preocupes, conseguiremos algún otro lugar.
-Vendrás conmigo-La interrupción de Edward hizo que Isa levantara la cabeza de golpe y lo observara como si le hubiera salido un tercer ojo.
-¿Qué dices?
-Bella, si este tipo tiene tu dirección, no puedes quedarte ahí hasta que consigas otro lugar a donde ir, y tampoco puedes vivir demasiado lejos de aquí. Mi departamento es grande, y yo no tengo problema en compartir piso con mi querida compañera-Edward le dirigió una enorme sonrisa de suficiencia, y Isa lo miró estupefacta.
-Esa, me parece una buena idea.-Concordó John con una sonrisa.
-Ya está dicho, esta tarde te vienes conmigo-Edward sonrió más ampliamente aún, e Is cerró los ojos con fuerza.
-Bien-Acepto secamente, dejando a Edward con las ganas de la pelea de nuevo.
Sin decir más, Is tomó su teléfono de la mesa, y se encaminó hasta la salida.
Vivir con Edward Cullen.
Definitivamente, sería un milagro si no terminaba matándolo y escondiendo su cadáver en el ático.
Isa respiró profundo, y recordó el consejo de Alice.
Sonreírle. Bien, eso era.
Le sonreiría con la más falsa de sus sonrisas, y le demostraría que en su vida, él no significaba nada.
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Okisssssssssss, espero que les guste el nuevo cap. De compañeros.
¿Me lo hacen saber en un review?
Besooootes, lectoras :D
