En los libros que leo, nunca encontré ninguna mujer que se preocupara por su aspecto físico, por esa razón yo nunca me preocupe por el mio, siempre pensé que el hombre que me quisiera lo iba a ser por mi interior y no solo por el cascaron. Pero como siempre las cosas nunca son como en los libros y yo tampoco era una mujer del siglo pasado así que lo mejor fue renovar.
Antes a las mujeres no les importaba mucho como lucían y a los hombres no les importaba el físico, pero hoy todo es diferente, estamos en un mundo en el que si no tienes buen físico y cara bonita no eres nadie. Si no tienes buen estilo al vestir nadie te toma en cuenta. Hemos llegado a preferir la belleza por sobre la inteligencia.
Estamos en una época donde es más horroroso engordar que perder la virginidad.
Acepte pagarles con la misma moneda a los que me humillaron, solo para demostrar que no soy tonta, que puedo ser fuerte. Pero sé que simplemente me estoy rebajando al mismo nivel de todos lo que piensan que la belleza lo es todo.
Llegamos en un hermoso auto descapotable rojo, era de Rosalie. Desde que entramos a la escuela las miradas estaban sobre nosotras, no traía algo muy diferente a lo de ayer era casi lo mismo pero en otros colores, mi maquillaje era lo mas sencillo, que ni yo lo hubiera hecho mejor.
Mi confianza estaba disparada gracias a los chicos, que no dejaban de decirme que me veía muy bien, que nadie se iba a meter conmigo de ahora en adelante.
Llegamos a la primera clase y como era de esperarse nadie ponía atención a las clases por estarme observando.
En la segunda clase que era la que me tocaba ya con todos lo que regularmente se burlaban de mí, fue donde me puse más nerviosa, no sabia que esperar. Pero me sentía segura porque iba a estar con Emmet y con Alice.
Jessica y Laurent me miraban con mucho odio, pero practique lo que me dijeron Alice y rose, la vi de pies a cabeza y luego simplemente me voltee desinteresada.
Se me acercaron chicos que nunca había visto en mi estadía en la escuela para invitarme a salir, a los que corrió muy rápido Edward.
Para antes de que llegáramos ala hora del almuerzo ya todos los chicos o por lo menos la mayoría se había deshecho de elogios para decir lo bien que me veía.
Estaba terminando de guardar las cosas en mi casillero cuando las odiosas de Laurent y Jess vinieron a molestar.
Me arme de valor, respire hondo y me prepare para lo que venia.
-Sabes Laurent, ahí un dicho que dice que aunque la mona se vista de seda, mona se queda.
Las dos rieron como estúpidas como si supieran lo que significa realmente eso.
-puedes vestirte lo mejor que puedas pato, pero lo estúpida nunca se te va a quitar.
-Pues tú puedes aparentar también muchas cosas, o puedes venir a decirme cosas de las que nunca vas a saber por ti misma el significado, pero lo hueca va a permanecer siempre en ti. Podrás tratar de vestirte mas decente pero lo PUTA nunca se te va a quitar.
Mientras se reponían de lo que les había dicho, me di la media vuelta y Alice y Rose me esperaban con unas grandes sonrisas en sus labios de orgullo.
Llegamos al comedor y todos los ojos se centraron en nosotras, o en mí. Iba en medio de las chicas con cada movimiento de cadera de ellas a cada paso yo daba otro, y eso también ayudaba a que no cayera de boca frente a todos. Nos fuimos directamente a la mesa donde ya nos esperaba una cantidad de comida para cada una, al parecer los chicos nos habían comprado ya lo necesario.
Todos me veían y murmuraban cosas, ni siquiera sabían hacerlo discretamente. No estoy muy segura de que es peor si que me digan pato feo todo el tiempo o que me vean esperando a que cometa nuevos errores, pero no le iba a dar el gusto.
Las siguientes clases fueron un martirio, Edward no se me separaba y de vez en cuando lo escuchaba como les gruñía a los que me veían más e la cuenta.
Estaba terminando de recoger mis cosas, ya estábamos en la última clase, cuando se me acerco Mike Newton, el más guapo del colegio, según Laurent y Jessica antes de que llegaran Edward, Jasper y Emmet.
-Isabella, bella, bella, bella… Estas realmente wow, me dejas sin palabras, nena.- Su voz era por demás fingida con algún tono estúpido de seducción que alguna vez uso con alguna de las idiotas, pero yo no era de esas.
No dije nada, simplemente seguí guardando mis cosas vi como Edward se acercaba poco a poco, con cara de pocos amigos.
-Creo que tú y yo nos veríamos muy bien en algún restaurant de Port Ángeles, o en un sitio un poco mas privado como un cine.
En otra ocasión, el que me estuviera invitando me hubiera alagado, ahorita lo único que quería era salir corriendo, me sentía como un pedazo de carne listo para ser tomado por el primero que digiera lo más inteligente.
-creo que te estás pasando con tus comentarios newton, por si no lo has notado Bella, no está interesado en nada de lo que le dices.- Edward lo estaba fulminando con la mirada.
-Creo que ella tiene boca para contestarme, pero pienso que si no dice nada es porque la deje sin palabras.- Mike se sentía muy seguro como si lo que estuviera diciendo fuera lo mejor del mundo y peor aun como si me estuviera haciendo un favor.
Empecé a sentir odio y coraje correr por mi cuerpo no podía creer que solo por cambiar mis ropas y peinado todos me dieran un valor, que antes no se les hubiera ocurrido que me mereciera.
-Sabes que Mike, si no te contesto es porque tengo mejores cosas que hacer, que ponerme a discutir contigo porque voy a rechazar las estupideces que estás diciendo, no soy una de las mujeres a las que estas acostumbrado así que ahórrate tus galanterías para alguien de tu tipo.- termine de agarrar mis cosas y tome la mano de Edward, que hasta el momento se había mantenido callado, pero enojado. Y salimos rápidamente al estacionamiento.
Me abracé a Edward muy fuerte no quería que me soltara, no quería que nadie más viniera a decirme lo bien que luzco, no me apetecía que nadie quisiera invitarme a salir. El se mantuvo en silencio, pero me apretaba a él, olía muy bien y me sentía muy segura en sus brazos. Sentí como me dio un beso en la cabeza y sobaba mi espalda diciendo despacio todo está bien.
Aleje mi cabeza de su pecho y levante la vista, me perdí en dos hermosos ojos verdes, eran realmente hipnotizantes. Baje mi cabeza avergonzada, y me separe un poco incomoda. Entre él y yo no podía suceder nada, era mi amigo.
-Me puedes llevar a mi casa, por favor, no me siento muy bien.
Nos movimos al carro y vimos que se habían reunido unos pocos afuera de la escuela ya, y no nos quitaban la vista de encima y entonces se me ocurrió una idea, pero no se lo plantearía ahorita, buscaría el momento.
Al fondo vi a Alice y rose con una enorme sonrisa pero no se acercaron a nosotros.
El camino a casa fue rápido y la despedida también, con la promesa de que vendría mañana temprano por mí.
Cuando mis padres me vieron no daban crédito, abrieron mucho los ojos, Reneé me hizo dar vuelta para admirarme mejor y Charlie solo la veía negando con la cabeza pero riéndose. Me hizo prometer que dejaría que me llevara de compras ella también.
El día siguiente en la escuela fue un poco de lo mismo, hombre a los que nunca había volteado a ver o que ni siquiera sabía que estaban en mis mismas clases me invitaban a salir unos mas groseros que otros. Y así pasaron dos semanas y a nadie parecía olvidársele que el pato horrible había terminado convertido en cisne.
-bella, debes de entender, que no hay mas entretenimiento aquí y eres una novedad.
Alice trataba de cambiar mi estado de ánimo, pero realmente estaba pasando días de perros.
Una tarde después de la última clase y fiel a su costumbre, Mike newton se acerco a mí y me pidió de nuevo que saliera con él.
-Lo siento Mike no puedo, voy a estar ocupada.
Este hombre realmente era un estúpido, no entendí indirectas lo había rechazado hasta cansarme a él y a otro tanto de rogones la mayoría se iba cansando pero no Mike, seguía molestando.
Edward, había salido un momento antes de que la clase terminara, prometió regresar cuanto antes pero ya se estaba tardando.
-Bella, yo se que te mueres de ganas de salir conmigo, deja de hacerte del rogar. Haz estado rechazando a todos, deja de ocultar lo mucho que te encanto.
Termino de decir esto guiñándome un ojo, no pude evitar la risa entre nerviosa y sarcástica, realmente tenía el cerebro tapado.
-Mike no puedo salir contigo porque tengo novio.
-No te creo, deja de hacerte tanto del rogar
Empezó a acercarse a mí y yo empecé a retroceder, y como por arte de magia o como si fuera mi ángel guardan, Edward apareció en la puerta, no pude evitar una enorme sonrisa de alegría y me lance a sus brazos. Tomándolo completamente desprevenido le plante un beso, nunca antes lo había hecho, así que simplemente me limite a dejar mis labios pegados a los suyos. Pero eso no es lo que el quería empezó a mover sus labios, tomamos poco a poco ritmo, sus manos me mantenían muy pegada a el, y mis manos estaban como pegadas a su cuello.
Fui levemente consciente de que Mike carraspeaba un poco, y nos separamos a regañadientes.
Pero en ningún momento lo volteamos a ver, yo no podía apartar mi mirada de esos ojos verdes tan hermosos y no podía apartar de mi mente el beso que nos acabábamos de dar.
Salimos en silencio del salón sin dejar de vernos, me ayudo a entrar al carro, tomo mi mano y la beso. El camino a casa fue lento, no quería separarme de él. Pero esto estaba mal, el era…es mi amigo.
