SPARKLING DIAMONDS.

En un columpio sentada se encontraba una pelirrosa; su vestido lila marcaba el cuerpo curvilíneo de esta y sus ojos de color miel penetraban a todos los corazones de cada hombre. Y de una mujer, en especial.

Comenzó a cantar desde arriba.

—Se deleitan... En sus duelos.—

Haruki la miró atentamente y podía sentir como el corazón quería salir de su pecho.

Pero aquella noche alguien más iba a conocer a Isuke...

Pero Isuke prefiere... Alguien que viva bien.—

El inversor de Yuri Meichi al Molino Colorado:

Y regale lujosas... joyas.— Soltó una mano el columpio y quedó colgando de este. La multitud se emocionaba y comenzó a gritar.

El duque.

El columpio se movía en círculos a la vez que este bajaba hacia el público lentamente.

— Un beso en la mano es más bien continental. Pero un diamante es el mejor amigo de la mujer.—

Haruki la observaba para quedar cada vez más boquiabierta: Le encantaría marcharse del lugar apartado en que su grupo se encontraba para dirigirse y llegar hasta aquella hermosa chica atravesando el montón de hombres sucios.

— Un beso es algo grande, pero no te paga el alquiler. De tu humilde piso. Ni da de comer a tu gatito...— Cantaba mientras del columpio bajó y comenzó a bailar lentamente. Todos la dejaron pasar por un camino.

— Los hombres se vuelven fríos y las mujeres viejas. Todos perderemos el encanto al final...—

— ¿Cuándo podré ver a la chica?— Decía un tipo vestido elegantemente; era el duque y hablaba con el gordito. — Después del número he preparado un encuentro especial: Usted con Isuke.— Respondió. —Totalmente solos.— Añadió mirando a este.

— Después del número, he preparado un encuentro especial: Tú y Isuke totalmente solas.— Le decía Nio a Haruki.
— ¿Solas?—
— Sí... Totalmente en soledad.— Dijo Nio y el organizador a la vez. En distinto espacio; mismo tiempo.

— Puede llegar el momento en que el duro hombre piense...— Decía mientras bailaba en un escenario. Chitaru y otras chicas evitaban a Haruki marcharse para llegar a esa chica tan bonita.

— Que Isuke es muy guapa.—

— ¡Tranquila, lo adelantaré todo!— Decía Nio tratando de calmarla. Chitaru agarraba su brazo derecho y Shin'ya agarró el otro disponible. —¡Envié a Kirigaya!— Haruki dejó de hacer fuerza y la soltaron. Se sentaron todas; Esta suspiró profundamente y se giró a observar al diamante. Chitaru quedó pensando en lo que había dicho Nio...

Kirigaya mientras pasó cerca del duque y se golpeó con este a propósito, y tal como lo planeado, la copa de vino que sujetaba se derramó en su camisa blanca y parte del abrigo negro.

¿Cómo habrá llegado esa jovencita hasta ahí si tiene tan mala orientación? Parece que las desgracias acechaban realmente en ese barrio.

—¡Ahhh!— Gritó. El vino derramado destruyó su aspecto tan formal. —¡¿Qué hace una niña aquí?!— Exclamó al verla. Kirigaya se perdió ante la multitud.

— ¿Cómo retornaré ahora? Otoya dijo que me esperaría...— Paró al lado de muchos hombres. Estos la ignoraban por completo y les daba igual que hubiera una niña: Preferían a esas mujeres jovencitas.

— ¿¡Dónde está Hitsugi!?— Preguntó Chitaru cuando se dio cuenta que Kirigaya no estaba.

— ¿Qué? ¿No sabes? Fue enviada al duque para que todo sea adelantado.— Respondió divertida Otoya. Sabía perfectamente la nula topografía de aquella chica y que Chitaru se preocuparía por ella.

— ¿¡Cómo!?— Preguntó. Entonces se fue corriendo; Seguramente a buscarla.


Isuke fue tapada junto al organizador que se había acercado a ella para hablar de los planes por una manta gigante que la aguantaban varias chicas rodeándola. Dentro comenzó a cambiarse mientras bailarinas alrededor bailaban entreteniendo a los hombres, sin hacerles esperar demasiado. Improvisando: Parecía el centro de una flor. No ocurría nada por cambiarse delante de él; No se ven partes íntimas porque ya todo estaba calculado para ello. Sería el colocarse encima un traje blanco y brillante... Parecía hecho de diamantes.

— ¿Nos financiará, Gorguo?— Preguntó Isuke al organizador.
— Pasando la noche contigo ¿Cómo negarse a hacerlo?— Respondió y ante ello rió.
— ¿Cuál es su tipo? ¿La flor? ¿La de burbujas? ¿O la ardiente tentadora?— Preguntaba con ironía la chica.
— Yo diría que la ardiente tentadora. Dependemos de ti, adelante. Recuerda: En una auténtica obra, teatro, público, Isuke-sama, serás... —
—... Isuke será una auténtica actriz— Completó la chica mostrando al hombre sus uñas pintadas.

Salió de aquel ''capullo'' y la trajeron a la puerta por encima de cabezas. Era todo un alboroto y sólo se escuchaba golpes, gritos, y voces cantando. Hasta llegar frente a Haruki, a la cual le agarró del mentón. Entonces, todos callaron y quedaron observando.

Primero dudó ante ello al ver una chica; Pero si era la única chica junto a sus supuestas trabajadoras, significaba ser alguien especial, el duque... Tratada de ''el duque'' y no ''la duque'' por el simple hecho de que a la gente le suena mal que una mujer sea eso. A esta conclusión llegó.

— Creo que a Isuke estabas esperando...— Dijo mientras la miraba a los ojos con una sonrisa algo juguetona.
— Sí... sí...— Afirmó Haruki con algo de duda. Pensaba que era un extraño nombre para tal señorita.

Isuke se giró y tornó al público. — ¡Supongo que Isuke, la dama, escoge!
Agarró a Haruki del brazo y la llevó a la misma pista de baile. Todos comenzaron a bailar de vuelta pero Haruki quedó embobada mirándola. Compañeras observaban la escena: Haruki quedaba mirando con demasiado asombro a aquella chica que se trataba de Isuke y no de ''yo'' en cada frase.

— Haruki está algo tensa.— Dijo con preocupación Kirigaya.
— ¿¡Ki-kirigaya!?— Gritó Otoya, sorprendida. — ¿Cómo has llegado? ¡Chitaru no volvió aún!—
— Claro que lo hizo.— Hitsugi respondió con una sonrisa abrazando a su oso de peluche. Chitaru se acercó cara a cara a Takechi y comenzó a gruñir.
— Me lo ha contado todo Hitsugi... Eres una embustera ¡Eso no se hace!—

Y al punto de iniciar una pelea, todas se entretuvieron a pararlas.


Haruki trató de seguir cada uno de sus pasos. Estaba más que nerviosa y se dio cuenta de la situación de sus compañeras.

— Es emocionante que... se haya interesado en el espectáculo de Isuke.— Mencionaba la chica mientras alrededor del cuello de Haruki pasaba su mano. Con una sonrisa aún juguetona.

— Realmente me parece interesante.— Le contestó la supuesta ''duque'' tratando de seguirla en el baile. Un ligero sonrojo se marcó en ella

La chica pelirrosa, al escuchar tal cosa, se emocionó. Sabía que lo lograría el plan.
— ¡¿En serio?!— Decía boquiabierta, feliz.
— Claro... Si te gusta lo que hago.— Mencionó Haruki.
— ¡Por supuesto que sí, soy Isuke, lo adoraré!— Decía con un tono algo seductor.

Las chicas dejaron de pelearse para quedar viendo la escena; todas emocionadas. Aunque Azuma no mostraba para nada ni una sonrisa.

— Tu organizador había pensado... Hacerlo en privado.— Comentaba Haruki mientras la tomaba de las manos. Aún seguía sonrojada y adrenalina por debajo de su piel sentía.

— ¿Ehh, de verdad?— Isuke ya lo sabía y por su mente pasaba lo que tenía en expectativa desde un principio: Sexo. Hacer sexo, volverla loca, y conseguir el dinero para marchar de ese lugar. Pero debía de actuar.

— Sí... Como un recital poético privado.— Agregó mientras Isuke se mantuvo agarrada en sus hombros. Cara a cara. —Ohhh...— Dijo asombrada por aquello. Haruki se puso roja.

— Uhm... Un recital... A Isuke le encantaría un poco de PO-E-SÍ-A después de cenar...— Añadió una risa al final.

Se alejó la chica y sentó en su columpio de nuevo dejando a Haruki con más ganas de estar junto a ella.

— Porque un tallo en el diamante nunca cambiará la forma...—

La pelirroja miraba desde abajo a aquella chica y parecía querer alcanzarla. Todo ocurrió más que rápido.

Inukai en lo alto, con un público animado y aún bailarinas bailando, de repente sintió ahogarse: Le faltaba el aire. Trataba de recobrarlo. El gordito, Gorguo, se preocupó al verla. Algo estaba mal y nadie se dio cuenta aparte de él.

— ¡NOO!— Grito mientras Isuke caía del columpio inconsciente. La agarró a tiempo un trabajador de piel negra: La cargaba entre sus brazos. A Haruki le preocupó tal escena, como a todos. Así que el silencio y el dejar de bailar ocurrieron: Pero Gorguo gritó emocionado haciendo creer que era parte del espectáculo. Improvisar de manera perfecta... Años de experiencia. El público estaba más que alegre.

Isuke era llevada por aquel trabajador a un cuarto donde unas cortesanas se reunieron con ella. La dejaron encima de mantas gruesas y cómodas.

El público mencionaba constantemente el nombre de Isuke esperando a que esta retornara. Gorguo al ver que ella no regresaba quedó serio, boquiabierto, asustado y con tristeza en su mirada. Apunto de llorar. No sabía qué ocurría. Pero calló al público levantando su varita: —La habéis asustado...— Mencionó con tristeza. Se escuchó un largo ''Ohhhh...'' — ... ¡Pero aquí yo veo unas bailarinas disponibles! ¡Así que si os gusta el HAN-HAN... Lanzaos a bailar el HANKAOLA con ellas!— El público no lo dudó y se dejó ir por sus palabras.


— Aparta, aparta, fuera.— Decía a prisas una cortesana algo mayor acercándose a la joven inconsciente. Le puso en su nariz un algodón mojado en alcohol fuerte para que su consciencia volviera.

Despertó asustada y respiraba rápidamente. Por fin aire.

Isuke agarró un pañuelo y no dejaba de toser en este; se quedó entonces acostada en aquel lugar exhausta. Todos habían dejado en paz a la cortesana que parecía tener conocimientos médicos.

La chica dejó caer el pañuelo.

... Sangre...

Se dio cuenta la cortesana de ella en el pañuelo y la dejó sola descansar haciendo silencio, recogiendo antes el pañuelo para que nadie supiera de ello: Se quedaría durmiendo Isuke hasta la cena.

Y...

Será un secreto compartido con Gorguo. No le agradaría para nada tal noticia pero debía de advertir de ello.


— Ha...ru...ki...— Decía juguetona Nio mientras la miraba sonriendo como un gatito.

— ¿Qué ocurre?— Preguntó con un ligero sonrojo sabiendo a qué se refería ella.

— Haruki-chan sabe llevar muy bien la situación.— Comentaba con una sonrisa Haru.

Todas se quedaban mirando a la sonrojada Haruki. Pudieron ver parte de lo ocurrido a pesar de la pelea entre Chitaru y Otoya.

— Entonces... Hoy a las 21:30hrs, en el cuarto más privilegiado de todos los disponibles. Ya te guiará alguien a este— Mencionó Nio con ojos cerrados y aún esa sonrisa de gatito. Todo iba como era planeado.


Isuke era arreglada por una cortesana; La misma que la atendió y que guardaba ese secreto.

— ¡Isuke lo conseguirá!— Decía con alegría.
— Claro que sí, tal como aquella mujer.— Afirmaba la cortesana.
— Quiero... y es que Isuke esta tan cerca de conseguir lo que ella logró...—

Gorguo interrumpió la charla entrando a prisas.

— ¿Estás bien?— Preguntó Gorguo preocupado, y mucho, a la chica siendo arreglada y maquillada. Se le veía escaso colorete falso y labios brillantes. Aún no era terminada de arreglar

— Isuke está bien.— Respondió con una sonrisa.

— Eso significa que... Todo está yendo... ¡A la perfección!— Comenzó a gritar Gorguo de alegría mientras otras reían y emocionaban a la vez: Volarían lejos de ese lugar. Yuri Meichi estaba de acuerdo en ello: pasarían de cortesanas a actrices.

Aunque no pareciera, entre todas y todos, se tenían aprecio. Incluso la misma Yuri Meichi que no solía aparecer ahí. Era como una gran familia que se quería y respetaba a pesar de todo.


Haruki parecía observar la ventana, en un cuarto elegante. Ella estaba impaciente porque pronto vendría aquella chica que le robó su corazón tan solo verla. Pero más bien miraba por esta porque ahí se encontraban sus compañeras tratando de colocarse en estratégicos lugares para observar sin ser vistas. Entre ellas se decían cosas. Nio las colocaba a todas donde debía de estar. Aunque por aquel espacio tan reducido, sólo ella junto alguna que otra tendrían el privilegio de observar todo.

— A Isuke le parece un lugar ideal para un recital de poesía...— Decía la pelirrosa con un vestido rojo. Apareció sin más; Sentada en una silla. Haruki giró a mirarla, rápidamente, tratando de tapar gran parte de la ventana. — Sorprende que seas chica...— Añadió Isuke.

— ¿Desea cenar algo? ¿Quizá un poco de ... Champán?— Preguntaba Isuke con seducción.
— La verdad quería acabar cuanto antes.—
— Uhmmm...— Comentó Isuke ante aquella respuesta. Pareció por un momento estar enfadada. Pero se giró y la miró con una sonrisa. — Muy bien...—

Acostándose sensualmente en una cama, era observada por Haruki quien no se podía creer aquello.

— ¿Pues por qué no viene a aquí?— Preguntó coqueta Inukai. Destapando parte de su vestido. — Y acabamos cuanto antes...—
— Yo... Ehm... Prefiero hacerlo de pie.— Haruki mencionó. Sabía que esa chica estaba malinterpretando todo pero debía de actuar con naturalidad. Inukai sonreía y sin poder creer aquello, abrió sus ojos por tal caballerosidad.

— Y... y... Deseo que... usted esté comoda.— Esta vez, los abrió mucho más. Le parecía una broma de mal gusto. Ningún hombre se había preocupado por ello.

— Lo que hago es bastante moderno y tal vez le parezca al principio a Isuke extraño... pero... pero... si está receptiva, disfrutará usted de ello.—

Isuke quedó mirándola, callada, un buen rato. Ahora sí que estaba molesta. — No lo pongo en duda. Pero no permitiré que me trate si no es como Isuke-sama.—

— ¿I-Isuke-sama? Está bien. Disculpe.— Haruki, con nerviosismo, pasó de largo. Y se colocó frente una mesa; se giró entonces a recitar lo aprendido.

— ¡E-el cielo...! ¡De-de albas...!—

Inukai quedó mirándola. Eso era absurdo y lo demostraba con una mirada seria.

— Vamos... vamos...— Murmuraba Haruki. — ¡El cielo...!—
— ¿Está usted bien?— Preguntó Inukai. — E-estoy un poco nerviosa... Es que no recuerdo qué decir justo ahora. Pero le aseguro que será genial...—

En ese momento fue empujada por Inukai a la cama. Entonces esta se lanzó encima de ella y comenzó a desatar su ropa. — ¡No! ¿Qué? ¡Eso no!— Decía Haruki. Pero al ver que ella no paraba, se apartó a la fuerza. Cayó de la cama y se levantó rápidamente.

Inukai reía.

— Me parece muy divertida.—

— Isuke-sama... Puedes contarle a todo el mundo... Puede parecer simple. Pero ahora que estamos aquí... Espero que no te importe... ¡Qué maravillosa es la vida ahora que estás en el mundo!— Recitaba, a la vez que su mano colocaba sobre su propio pecho.

Para Inukai la ''duque'' parecía... Extraña...

— Me senté en el tejado... Arranqué el musgo. Algunos de estos versos me costaron mucho. Pero el sol fue amable... Mientras los escribía. —

En definitiva: Estaba pirada. Isuke sólo mostraba una sonrisa pero en el fondo quería reír ante tal actuación tan dramática.

— Perdona que a veces olvide... Pero suele ocurrir. ¿Ves? He olvidado si son amarillos o dorados tus ojos... Mi nombre es Haruki y yo est... —

— Haruki-chan... ¡Qué artística!— Interrumpía. Se acercó a esta y levantó su mentón. Haruki la miraba ligeramente sonrojada y se dejaba hacer aquello. — De tantos hombres, me has parecido realmente bonita. Pero Isuke se harta de escuchar tanto...—

— Veo que se te da muy bien el cuidarte las uñas. Eres agradable.— Mencionó Haruki, con una sonrisa. — Mis uñas son de gel.— Decía seguido Inukai, dejando libre el mentón de Haruki para mostrar sus uñas con una sonrisa vacilante.

— Tengo dudas sobre el gel...— Haruki agarró el brazo de Isuke inmovilizándolo: Este estaba extendido y mostraba a la perfección sus uñas. — Muy delgadas. No lo apruebo.—

— Sí ... ¿Pero no son preciosas?— Contestaba con neutralidad Inukai.
— Oye, ¿No crees que tu nombre es algo extraño en una chica?— Decía juguetona Haruki mientras miraba sus ojos. — Por supuesto que no. Es genial—

— ¡Creo que el trabajo es suyo!— Decía con entusiasmo Nio a las chicas mientras miraba aquella escena.

— Además, ¿qué de ti? Te tratan de 'el duque' y no 'la duque'... No sabía que el machismo llegó a tales extremos.— Replicó ante ello Isuke.

— ¿Duque?— Preguntó Haruki. Sorprendida.

— No es que a Isuke-sama le interese tu título... Realmente eres una idiota.—

— No soy duque. Soy escritora... O algo semejante.—

Después de unos segundos de total neutralidad, Inukai al procesar la información, se asustó.— ¿No eres duque?— Sí, después de otros segundos... — ¿¡Escritora!?—

— Sí, escritora bastante novata... Pero se me da mejor la construcción. Verás, Nio Hashiri...— Afirmó con seriedad Haruki pero volvió a ser interrumpida. — ¡Noo!— Gritó apartando su brazo de Haruki. — ¿Nio Hashiri? ¿De esos entusiastas bohemios conducidos por Kenmochi?—

— Podría decir que sí.—

— ¿¡Qué!? ¡Voy a matarlo! ¡Lo mataré! — Con enfado gritaba en la habitación Isuke, dirigiéndose a la puerta.

— Nio Hashiri me dijo que...— Mencionaba mientras seguía a la chica que se iba de la sala con decepción. Pero en cuanto abrió la puerta se encontró al duque y un acompañante suyo.