Nuestro amor estaba escrito

Capitulo 3

Por Anabel G.

Tiempo después de que ella envío esa carta con todas sus dudas, llegó la respuesta. Emocionada y nerviosa tomó la carta de manos del cartero, subió a la cima del árbol y la abrió cuidadosa pero apresuradamente.

Mi muy querida princesa:

OH me ha llamado su princesa ¡entonces lo soy! – exclamó feliz con su corazón palpitando a mil por hora

Muchas gracias por escribirme a diario, no sabes lo mucho que me alegran tus cartas cada día.

Cuántas preguntas me has hecho.. Trataré de respondértelas todas, quiero que me conozcas tan bien como te estoy conociendo yo a ti a través de las cartas.

Aquí nos levantan a las 7:a.m., a continuación tomamos clases de todo tipo, pero a mi la que más me gusta es la de ciencias naturales, me encantan los animales y la naturaleza. ¡Ah! por cierto eso me recuerda que yo también tengo una amiguita como tú tienes a Klin, ella es una mofeta que se llama Poupee, seguro te gustará mucho cuando la conozcas.

Bueno te seguiré contando sobre mi vida aquí. Después de las clases comemos todos juntos en un comedor muy grande. Hay comidas ricas y otras no tanto, de postre siempre nos dan fruta. Sabes extraño mucho probar un pedazo de mi postre favorito, pastel de chocolate

Ese es mi postre favorito también ¡que coincidencia! aunque a decir verdad me gustan todos los dulces.

Después de la comida tenemos 2 horas de tiempo libre que es cuando voy a un sitio solitario que me recuerda mucho a la colina donde nos conocimos a leer tus cartas. Es el momento del día que más disfruto Candy, tú me haces sentir acompañado cada día.

Cuando acaba mi tiempo libre, tengo que ir a hacer mis deberes por unas horas, cosa que no me gusta nada, a mi me gusta estar al aire libre no encerrado entre cuatro paredes.

Bueno Candy creo que respondí a la mayoría de tus preguntas, respecto a la otra que me hiciste creo que queda claro: yo soy tu príncipe y tú eres "mi princesa".

Cuídate mucho, no arriesgues demasiado trepando a los árboles, no sabes la grata sorpresa que me lleve al saber que a ti también te gustaba subir a ellos. Estudia, aunque ya se que no te gusta y pórtate bien.

Sigue por favor escribiendo como hasta ahora, soy muy feliz leyéndote

Tu príncipe

Albert Bennet

¡Que carta más bonita! no puedo dejar de pensar en que yo soy ¡¡su princesa!!. Ay que bonito, me encanta recibir sus cartas. Aunque pobrecito, que estrictos deben de ser en ese lugar ¡sólo fruta de postre! Yo no podría soportarlo – exclamó consternada pues era muy golosa.

Bajó del árbol rápidamente, para escribirle sobre ese día a su querido amigo y príncipe.

Así pasaron varios otoños con cartas ininterrumpidas entre los dos.

Esa mañana una de las hermanas deslizó una misiva por debajo de la puerta de Albert, él se levantó rápidamente pues sabía de quien era. Llevaban ya 3 años escribiéndose y cada vez necesitaba más sus cartas.

Se sentó en su escritorio y se puso a leer. Era notorio que la caligrafía de ella había mejorado con el tiempo y él cada vez la entendía mejor.

Mi querido príncipe,

Te tengo grandes noticias, ayer en la noche una pareja vino a conocerme para adoptarme ¿puedes creerlo? ¡Tendré mamá y papá como Annie!. ¡Oh Albert soy tan feliz! aunque debo confesar que me da un poco de tristeza dejar el hogar, a los niños, pero sobretodo a la Señorita Pony y la Hermana María.

¿Tú crees que seré feliz con ellos? ¿Que me querrán como una hija? la verdad tengo un poquito de miedo, soy muy traviesa me lo dice la Hermana María a diario y me da miedo que ellos se arrepientan.

Pasado mañana me iré a vivir con ellos, los niños me harán una gran fiesta de despedida, están muy tristes aunque lo disimulan muy bien.

Te escribiré desde mi nuevo hogar, para que tengas la dirección y sigamos escribiéndonos. Ah se me olvidaba decirte mi nuevo apellido es Cornwell, ahora mi nombre será Candice White Cornwell suena raro ¿verdad?

Bueno esta carta no será tan larga como las otras, porque quiero pasar todo el tiempo que me queda con todos en el hogar. Prometo contarte todo en cuanto este instalada.

Muy feliz tu princesa

Candy

Él dobló de nuevo la carta y la guardó en un cofre labrado con rosas junto con el resto de ellas. Una sonrisa curvó sus labios, era muy feliz por ella.

Pocos días después de esa carta le llegó otra, la que tanto había esperado, ahora sabría si a ella le gustaba su nuevo hogar y su nueva vida.

Mi querido príncipe,

Por fin puedo escribirte con calma, ya estoy viviendo con mi nueva familia. ¿Sabes? tengo dos hermanos ¡soy muy feliz! hasta hace unos días era huérfana y ahora tengo una mamá, un papá y hasta 2 hermanos.

Mi hermano mayor Alistear al cual llamamos Stear, es muy alegre y cariñoso, él es inventor y paso mucho tiempo con él probando sus inventos. Aunque sabes siempre acaban mal, ya van cuatro veces que me mojo porque un invento no funciona, pero disfruto enormemente esos ratos con él

Mi otro hermano un poco menor que Stear es Archibald y le decimos Archie. La primera vez que lo vi me pareció un presumido, siempre tan elegante y sin querer ensuciarse, pero a los pocos minutos me di cuenta que era muy buen muchacho y pasamos largos ratos hablando.

La verdad soy muy feliz, mamá y papá me quieren y cuidan mucho. Tengo una habitación enorme, ahora si parezco una princesa, con todos esos vestidos hermosos y viviendo en una enorme casa que parece un castillo.

Me encantaría que pudieras conocer a mi familia y que pudieras ver lo mucho que he cambiado.

Mañana empiezo a tomar clases con mis hermanos en un colegio muy reconocido de aquí de Chicago, dicen que ahí conoceré también a nuestros primos. Estoy un poco nerviosa nunca he ido a un colegio, siempre me ha enseñado todo la Srita. Pony, pero haré mi mayor esfuerzo para que tú y mis padres estén orgullosos de mi.

Escríbeme pronto, extraño tus cartas.

Tu princesa

Candice White Cornwell

Al día siguiente de escribir esa carta Candy se levantó muy temprano para ir al colegio, bajó apresurada a desayunar puesto que ya se le había hecho tarde.

Buenos días – saludó mientras entraba corriendo en el comedor.

Candy no debes de correr por la casa – le riñó su madre.

Parece hija que se te pegaron las sábanas de nuevo – bromeó su padre, era un hombre muy serio pero que siempre le demostraba un gran cariño.

Jajaja si papá, Candy es una dormilona – agregó Stear no pudiendo contener la risa.

Bueno hija ¿ya estas preparada para tu primer día de clases? – le preguntó preocupada su madre.

Si mamá aunque estoy un poco nerviosa, no conozco a ninguna niña de ese colegio.

Estoy segura que tus hermanos te presentaran a sus amigos ¿ no es así?

Si mamá , aunque no creo que le de mucho placer conocer a nuestra prima Elisa- explicó Archie.

Archie es tu prima no hables así de ella.

Es la verdad mamá – lo defendió Stear – Elisa no es una buena persona, Candy cuídate de ella y de su hermano

Está bien – respondió ella tratando de memorizar el nombre.

Ya es hora de irse, el chofer está esperándolos.

Si papá hasta pronto – dijo Stear despidiéndose con un beso en la mejilla de su madre gesto que repitió Archie.

Candy se acercó a su madre – nos vemos luego mamá – dijo al tiempo que le dio un beso.

Compórtate bien y se tan linda como lo eres siempre.

Eres una excelente chica Candy, haznos sentir más orgullosos de ti – agregó su papá.

Si papá – se acercó a darle también un beso.

En ese momento su padre le susurró al oído – que tengas mucha suerte, estaré esperando a que me lo cuentes todo.

Ella solo asintió con la cabeza y salió junto con sus hermanos rumbo al colegio.

Cuando bajaron del auto para entrar se asombró muchísimo del enorme edificio blanco que se herejía delante de ella, era imponente. Stear tomó su mano.

Estarás bien Candy, nosotros estaremos contigo.

Si gatita – así la llamaba Archie desde que la había visto trepar un árbol – nosotros te cuidaremos.

Lo sé - dijo bajito sin poder evitar sentir su cuerpo temblar.

A lo lejos vio un grupo de chicos hablando, sus hermanos la guiaron hasta allí.

Esos que están allí son nuestros familiares y una amiga – anunció Stear

Ella examinó a los componentes del grupo. Había una chica pelirroja que tendría mas o menos 10 años como ella, a su lado estaba un chico de cabellos castaños que tendría la edad de Archie, a continuación vio a un chico rubio de ojos azules

¡Albert! – exclamó sorprendida mirando es su dirección

¿Qué dices Candy? pregunto Archie cuando ya casi estaban llegando – ese chico es Albert.

No Candy, él es nuestro primo Anthony.

¡OH! ya veo.

Hola chicos buenos días, les presento a mi hermana Candice White – dijo Stear con orgullo.

Mira Candy – explicó Archie – ella es Elisa y el de su lado Neil, son hijos de los Leegan nuestros parientes.

Mucho gusto -dijo cortésmente.

Este -dijo Archie depositando la mano en el hombro del muchacho en un gesto de cariño- este es Anthony Brown, nuestro primo también.

Hola – lo saludó con una sonrisa. En ese momento lo pudo ver mejor, sin duda era muy parecido a Albert pero algo en sus ojos era diferente, definitivamente diferente.

Bueno y esta chica es la heredera de los Britter.

¿ Britter? - exclamó girándose para verla.

La niña en seguida saludó no dejando reaccionar a Candy – mucho gusto Candice, es un placer conocerte.

¡Es Annie OH por Dios es Annie! pero finge no conocerme- pensó con tristeza - mucho gusto ¿cuál es tu nombre? Creo que Archie no lo ha dicho

Soy Annie Britter

Muy bien - dijo mirándolos a todos - creo que como somos parientes, todos me pueden llamar Candy.

Oye Candy y¿qué se siente ser adoptada por una adinerada familia después de haber sido una pobre huérfana? – preguntó maliciosa Elisa.

¡Elisa! Candy adoptada o no es nuestra hermana y te pido que por favor no vuelvas a agredirla, ella es una Cornwell con todas las de la ley. – aclaró Stear realmente enojado

Candy hizo un gran esfuerzo por no llorar ahí delante de ellos, no tanto por el comentario de Elisa que aunque si había sido la gota que derramó el vaso no había sido lo que lo había llenado. Lo que realmente la hizo sufrir fue el que Annie fingiera no conocerla.

Salieron del colegio unas horas después, por más que sus hermanos intentaban hacerla sonreír o que les contara lo que le pasaba no lo lograron. Cuando llegaron a la mansión ella subió corriendo a su cuarto, su padre la vio pasar con lágrimas en los ojos y decidió dejarla ir, quizás necesitaba estar sola.

Entró en su cuarto, se sentó en su escritorio y comenzó a escribir rápidamente. Le contaba a él todo lo que le pasaba, todo lo que sentía. Cuando terminó se sintió aliviada. Sabía que él le diría las palabras justas que la harían sentirse mejor.

Salió de su cuarto y se dirigió a la sala donde estaba su madre para saludarla.

Hola mamá – saludó dándole un beso.

Hola hija ¿cómo te fue? – preguntó su madre levantando la vista del bordado.

Muy bien mamá y ¿papá? – no quería preocuparlos haría como siempre, fingiría que no le pasaba nada.

Esta en la biblioteca.

Voy a ir a saludarlo.

Corrió apresuradamente a saludar a su papá. Él estaba sentado frente a su escritorio leyendo unos papeles.

Hola papá- se acercó y le dio un beso en la mejilla

¿Estás mejor? – preguntó más tranquilo al ver la sonrisa en su rostro. La habían aprendido a querer muchísimo, como si fuera su hija verdadera. Así la sentían ambos y ni qué decir de los hermanos Cornwell.

Si papá … mucho mejor – habló sin explicarle qué le pasaba.

Ya veo que no quieres contarme, pero cuando así lo desees yo estaré aquí para ti.

Gracias, creo que ahora me vendrá bien salir al jardín a caminar un poco.

Ve hija, hace rato vi a Klin jugando cerca de la fuente.

Gracias papá, hasta luego.

Camino hasta la fuente y se sentó junto a Klin.

Pocos días después Albert recibía la carta. Caminó por el jardín del colegio, se subió a un árbol y comenzó a leerla.

Mi querido príncipe,

Hoy ha sido un día terrible, ha sido mi primer día de colegio y me encontré a una persona que pensaba no volvería a ver.

Annie estaba allí Albert. ¿te acuerdas? es la niña por la cual lloraba cuando nos conocimos. Pues ella es amiga de mis hermanos y primos. Cuando me vio Albert fingió no conocerme ¿Cómo pudo hacerlo si nos criamos juntas, si somos como hermanas?

No puedo creer que el cariño se rompa así, que una amistad termine así de rápido y sin que ni siquiera le provoque pena.

Y ¿cómo debo de actuar ahora yo con ella? ¿Cómo disimulo el cariño que le tengo y el dolor que me provoca que finja no haberme conocido antes? ¡OH Albert necesito tu consejo!

Sabes hoy también me sucedió una cosa extraña, conocí a un niño que se parecía mucho a ti, incluso pensé que eras tú. Pero cuando miré sus ojos aunque iguales eran totalmente diferentes. Además es como de mi edad y tú eres mayor que yo así que no podía ser. Pero justo en ese momento recordé todo lo que vivimos en la colina ¡OH Albert tengo muchas ganas de verte!

Perdona que te escriba todo lo que me entristece, usualmente me lo guardo, pero no se que me pasa contigo que siento la necesidad de contártelo todo. Cuando te lo cuento a ti me siento mas tranquila.

Prometo escribirte una próxima carta más feliz.

Tu princesa

Candy

Él apretó la carta sobre su pecho, sentía como si él estuviera viviendo ese dolor que la agobiaba ¿cómo alguien se podía atrever a lastimar a tan buen corazón? Decidió volver a su cuarto y escribirle inmediatamente para animarla un poco, tenía sin saber por qué la necesidad imperiosa de reconfortarla, de hacerla sentir bien.

Varios días después estaba sentada en el jardín, de pronto recordó que aún no recibía respuesta a la carta que le había enviado a su príncipe y murmuró:

¿Habrá venido ya el cartero?

¿Buscabas esto hermanita? – preguntó Archie poniendo la carta frente su rostro, ella la tomó y enseguida una sonrisa se dibujo en su rostro.

¡Oh por fin ha llegado!

¿Quién es Albert Bennet?

¿No te han dicho que no debe preguntar sobre la correspondencia de los demás?

¡Sólo quiero saber quién es! – preguntó sintiendo como sus alertas de hermano se despertaban.

Es un amigo. Te prometo que te contaré todo sobre él – dijo levantándose- pero ahora quiero leerla – y hecho a correr adentrándose en el inmenso jardín.

CONTINUARA…..