Tercera melodía: Duelo de bandas.

Opening:

Silky Heart (Toradora! Segundo Opening ).

Esa mañana Azusa había despertado de un excelente humor. La noche anterior, después de que la reunión en el club de música hubiera terminado, ella junto a sus senpai y las chicas de la banda Gang of Girls habían salido a cenar a un restaurante cercano para celebrar el ingreso de la kohai al club de música ligera. Azusa conoció un poco más a las integrantes de esta curiosa banda, sorprendiéndose al saber que solo eran tres miembros y aun así eran muy respetadas por las demás.

Conoció a Hayase Sachii, una chica alta y de carácter amable pero un poco acomplejada por su estatura sobresaliente. Ambas se agradaron la una a la otra desde el principio.

También estaba Yoshida Ayame, casi de su estatura y muy alegre. Se le hizo peligrosamente parecida a Ritsu-senpai. Mentalmente se hizo a la idea de alejarse lo más posible cuando ambas senpai estuvieran juntas.

Y finalmente estaba Wada Akira. De cabello negro y una actitud muy rockera, Azusa no pudo evitar sentirse nerviosa y un poco asustada al conocerla. La chica solía tener una mirada peligrosa en su rostro todo el tiempo. Sin embargo, ese aire de chica mala se rompió en el momento en que Yui abrazó a la rockera y le aseguro a su kohai que Akira no era una mala persona, si no una muy agradable, causando que las demás rieran y que Akira se sonrojara por las acciones de la castaña. Sin embargo, Azusa no pudo evitar fruncir el ceño ante esto. Ver a su senpai tan apegada a la pelinegro le causo un malestar que no sabía explicar, pero que sabía duraría hasta que su senpai soltara a esa persona.

'¿Asi que esta es Wada-san? En verdad Yui-senpai parece demasiado apegada a ella.'

Se dijo a sí misma mientras discretamente se colocaba entre su senpai y la rockera, separándolas y encarando a la pelinegro. Azusa se forzó a si misma a dar una sonrisa mientras le preguntaba a la chica detalles sobre su banda y sobre su guitarra.

El resto de las chicas se quedaron confundidas unos instantes pero después Ritsu murmuro algo que la mas joven no alcanzo a escuchar, pero causo la risa de varias de las presentes, la confusión de Akira y el sonrojo de Yui junto a una sonrisa tímida.

Aún así, fue una cena agradable y al final todas se separaron para ir a sus respectivos dormitorios. Claro, no sin que antes Yui le diera un último abrazo a su kohai, diciendo algo de recargarse de la Azu-nyan energía que tanta falta le hacía. Su senpai no tenía remedio.

La pelinegro se alisto para asistir a clase y salió de su habitación, encontrándose con Ui saliendo también de la suya.

"Ah, Azusa-chan, buenos días."

"Ui, buenos días."

Ui se acerco a la chica con una gran sonrisa que causo la confusión de Azusa.

"¿Qué pasa?"

Pregunto un poco a la defensiva, sin saber que esperar de la menor de los Hirasawa. Ui solía ser una chica más bien normal y agradable, pero en ocasiones dejaba ver una actitud muy parecida a la de su hermana mayor que solía poner en aprietos a la pelinegro.

La sonrisa de Ui en esos momentos era casi tan brillante como la de Yui, nada bueno. La castaña dio un paso al frente provocando que Azusa retrocediera uno, entonces, Ui mostro sus manos, las cuales habían estado detrás de ella todo el tiempo, dejando ver un pequeño pastelillo con la frase ´Felicidades' escrita con azúcar glaseada.

"Escuche que lograste entrar al club, enhorabuena."

Dijo la chica con una sonrisa sincera y Azusa le sonrió también mientras asentía y tomaba el pastelillo.

"Muchas gracias."

"Onee-chan me lo dijo anoche, al parecer tuviste que pasar una eliminatoria para lograr entrar. Debió ser difícil."

Ambas chicas fueron al comedor de su dormitorio y tomaron sus respectivos desayunos, tenían tiempo de sobra así que se lo tomaron con calma. Apenas comenzaban su desayuno cuando Maya se les unió.

"Vaya, no esperaba encontrar a alguien aquí tan temprano."

Dijo a manera de saludo mientras se sentaba a su lado, la chica también estaba vestida para ir a clases ya.

"Despertarse temprano es bueno para la salud y ayuda a tener la mente activa."

Comento Ui y la pelinaranja asintió en acuerdo

"¿Y? ¿Cómo te fue, Nakano-san? Nos hubiera gustado esperarte pero teníamos que volver para hacer la tarea, así que no supimos que paso."

Maya parecía en verdad interesada por ese asunto, pero dedujo el resultado al ver como ambas chicas sonreían alegremente.

"Azusa-chan consiguió entrar al club de música ligera, al parecer hizo una actuación sorprendente."

"No fue para tanto."

Murmuro Azusa, sonrojada por el cumplido, pero Ui negó con la cabeza.

"Onee-chan me dijo que tu actuación fue la mejor de todas, que incluso se sorprendió al saber que habías mejorado tanto. También dijo que se pondría a practicar más duro para que no causarte problemas como en el pasado."

Ui sonrió divertida al recordar la conversación telefónica que tuvo con su hermana la noche anterior, la mayor parecía sumamente feliz de que Azusa hubiera sido aceptada, sus palabras atropellándose entre ellas mientras relataba lo que había sucedido y halagaba cada cinco minutos las habilidades de su pequeña kohai.

La sonrisa de Ui cambio a una mas suave mientras miraba a su amiga frente a ella. Era obvio el sentimiento que su hermana mayor sentía por la pelinegra, desde la preparatoria se había dado cuenta de la manera tan especial en que trataba a la chica. Le tenía un cariño que ni siquiera con ella, su hermana menor, había mostrado. Al principio Ui se sintió triste al saber que había alguien más importante que ella en el corazón de su hermana, pero entre más tiempo pasaba con Azusa, entre mas la conocía y observaba la manera paciente y sincera con que trataba a su hermana, Ui fue perdiendo esa tristeza y comenzó a tomarle cariño a la pelinegra. Si había alguien en este mundo con el cual ella estaba dispuesta a entregar a su hermana, entonces esa persona sería esta pequeña chica.

Azusa se confundió un poco ante la manera en que Ui la estaba mirando pero no pudo preguntar nada ya que la puerta del comedor se abrió, dejando ver a una rubia de ojos verdes que miraban adormilados y a una pelinegra de cabello alborotado que bostezaba ampliamente.

"Días."

Dijeron ambas para después dejarse caer en las sillas alrededor de la mesa, ambas aun estaban en pijama.

"Buenos días."

Saludaron las tres chicas mientras observaban a sus compañeras, al parecer madrugar no era lo suyo. Maya miro a una y luego a la otra, ambas casi durmiéndose en su asiento, para después mirar a Ui.

"Tenías razón, Hirasawa-san, levantarse temprano ayuda a activar la mente."

Dijo con una sonrisa y Rina la miro confundida.

"¿De qué están hablando?"

"De eso."

Respondio Maya conteniendo la risa, Rina y Alicia la miraron sin entender.

"No entendió."

"Exacto."

Dijo la mayor y ella junto a Ui y Azusa soltaron una pequeña risa. Alicia hizo un puchero molesta pero no dijo nada mientras se levantaba para preparar su almuerzo y el de su prima, ese día le tocaba a ella preparar el de ambas al parecer. Rina dejo pasar el comentario haciéndose a la idea de que no sabría que era tan gracioso, bostezando de nuevo y estirando sus brazos.

"Oh, es verdad."

Dijo mirando a Azusa.

"Escuche que lograste entrar al club de música, felicidades."

Comento con una sonrisa sincera y Azusa se sorprendió un poco pero después sonrió.

"Gracias."

"Mi vecina es tres años mayor que yo, es una senpai aquí también. Cuando le pregunte por una chica llamada Nakano Azusa, me pregunto cómo es que la conocía. Al parecer lograste impresionar a muchos ayer."

Sonrió ampliamente la pelinegra, al fondo, Alicia solo soltó un bufido de fastidio.

"Ah, ignórenla. Alicia está molesta porque ella no tiene ninguna posibilidad de entrar. Es de dedos torpes por lo que no puede tocar ningún instrumento."

"Rina, recuerda quien es la que te está preparando el desayuno."

"Ugh."

Rina se encogió un poco ante las palabras de su prima, en verdad no deseaba comer algo demasiado salado o quemado hoy, así que decidió dejar de burlarse de la rubia.

Al menos hasta después de comer.

Azusa y Ui se miraron entre ellas, la primera parecía incomoda ante las noticias, la castaña por otro lado estaba más que feliz.

"¿No es eso genial, Azusa-chan?"

Pregunto alegremente y Azusa solo asintió un poco. Maya solo observaba la reacción de cada una en silencio mientras terminaba su almuerzo.

"Entonces ¿Eso significa que tocaras hoy en el duelo de bandas?"

Pregunto una muy emocionada Rina mientras Alicia colocaba la comida de ambas en la mesa.

"Si, las senpai están de acuerdo en que toque a su lado en la presentación para los estudiantes."

Azusa no pudo evitar emocionarse también, sería su primer concierto al lado de sus senpai después de mucho tiempo, estaba tan impaciente que apenas y pudo dormir. Incluso saco a Muttan de su funda y durmió junto a ella. Sabía que era algo tonto, pero solamente así fue capaz de conciliar el sueño al fin.

"Pero ¿Realmente estará bien? Es decir, ni siquiera tendrán tiempo de hacer un ensayo general antes del concierto. No sé mucho de música, pero ensayar es algo muy importante ¿no?"

La pregunta de Maya fue como un golpe de la realidad para Azusa, la cual comenzó a ponerse nerviosa en ese momento. Era verdad, había pasado ya un año desde la última vez que tocaron las cinco juntas por lo que era necesario tener un par de ensayos para ajustarse las unas a las otras. En ese año su propio estilo había cambiado un poco al tocar junto a las Wakabe Girls, por lo que se preguntaba si podría reajustarse al de sus senpai. Por otro lado, sus senpai habían mejorado mucho, pero Azusa no sabía que tanto y en qué forma, por lo que su manera de tocar quizá fuera muy diferente a la que ella recordaba.

"No te preocupes."

La voz de Ui la saco de sus pensamientos, Azusa se giro a ver a su amiga y la descubrió sonriéndole tranquilamente.

"Azusa-chan y las senpai han tocado juntas por dos años, estarán bien."

Dijo sinceramente mientras colocaba una mano en su hombro.

"Ui…"

Azusa estaba sorprendida por la confianza que la castaña tenía en ella.

"Tienes razón, Todo estará bien."

Sonrió la pelinegra, agradeciendo mentalmente el apoyo de su amiga. Se pregunto qué era lo que tenían de especial las Hirasawa para lograr tranquilizarla con solo unas pocas palabras. Maya y Rina sonrieron ante la amistad que ambas chicas mostraban mientras que Alicia solo refunfuñaba por tener que almorzar viendo una escenita tan cursi, aunque por dentro sonreía también.

Azusa caminaba un poco apresurada, su siguiente clase comenzaría pronto y el salón al que necesitaba llegar estaba un poco lejos. Era molesto tener que cambiar de salón cada hora, pero así eran las cosas en la universidad. Dio la vuelta en una esquina, moviéndose a un lado para evitar chocar con dos chicas que caminaban en dirección contraria.

"¡Ah!"

Azusa se sorprendió un poco al sentir un golpe en su hombro que la hizo perder el balance y caer al suelo, derramando sus libros y hojas por el suelo.

"Eso dolió…"

Murmuro mientras sobaba su espalda, caer sentada así no era agradable.

"Ah, lo siento, no te vi."

Escucho una voz demasiado dulce cerca de ella por lo que alzó la vista, encontrándose con las dos chicas que Azusa había tratado de esquivar. Era extraño, la pelinegro podría jurar que se había movido al menos medio metro a la derecha de ellas, por lo que era imposible que hubieran chocado. Aun así, había pasado, así que Azusa estaba por pedir disculpas a lo que parecían ser un par de senpai.

"Como eres tan pequeña, es difícil darse cuenta de que existes."

La disculpa de Azusa quedo en sus labios al notar como ambas chicas la miraban con una mueca burlona sin hacer el más mínimo amago de querer ayudarla o disculparse también. ¿Qué estaba pasando?

"¡Ah, pero si eres la nueva integrante de Houkago Tea time ¿No es así?"

Azusa asintió solamente. No entendía que estaba sucediendo pero comenzó a levantar sus cosas rápidamente al escuchar la campana sonar.

"No puedo creerlo, una chica como tú en esa banda. ¿Me pregunto qué habrás hecho para lograr que te aceptaran?"

Comento su la otra senpai con ese mismo tono de voz dulce que Azusa sentía incorrecto, no era la dulzura amable de Mugi-senpai o la cálida de Yui-senpai, si no una voz dulce que parecía rasparte con cada frase. Era la primera vez que oía algo así, por lo que no podía evitar confundirse.

"Disculpen las molestias, no fue mi intención chocar con ustedes."

Aun así, no tenía tiempo que perder, ya después podría pensar que era lo que esas chicas trataban de decirle, por ahora tenía que correr para llegar a su clase a tiempo.

"Con su permiso, llego tarde a mi clase."

Haciendo una reverencia, Azusa dio media vuelta y se encamino hacia su clase.

"Ten cuidado pequeña, los microbios suelen ser eliminados si no se andan con cuidado."

"Son desagradables, después de todo."

Azusa se giro al instante al escuchar esas palabras, pero solo logro ver la espalda de las senpai mientras doblaban la esquina. La chica se quedo parada unos segundos, sin saber que pensar de lo que acababa de suceder. Tuvo que pasar un minuto antes de que sus piernas se empezaran a mover de nuevo, su cabeza hecho un mar de confusión.

Como supuso, había llegado tarde a la clase. El profesor ya estaba allí, dando su lección mientras escribía en el pizarrón. El maestro no dijo nada al verla llegar, pero le dirigió una dura mirada que hizo encoger a la chica mientras se dirigía a un lugar vacio.

Azusa soltó un suspiro de total desanimo, ese día no había comenzado muy bien y justo ahora entendía que esas senpai la habían molestado a propósito, cosa que la confundía, ya que estaba segura era la primera vez que veía a esas dos chicas. Se pregunto qué era lo que les había hecho para que la atacaran tan de la nada.

Negando con la cabeza, la chica saco su cuaderno y comenzó a apuntar lo que el profesor había puesto en el pizarrón y a tomar notas de lo que decía.

"Hey, hey, ¿es ella?"

"Umm, creo que sí, es como dijo mi senpai. Pequeña y de cabello negro atado en dos coletas."

Esto llamo la atención de Azusa, pero cuando iba a buscar quien estaba murmurando, el maestro volvió a apuntar en el pizarrón por lo que se concentro en eso.

"¿De verdad la aceptaron las senpai de Houkago Tea Time?"

"Eso me dijeron."

"¿En serio? La chica no parece ser la gran cosa."

Esta vez Azusa no pudo evitar mirar hacia atrás, de donde los murmullos parecían haber surgido. Se encontró con cuatro chicas que la miraron algo sorprendidas de haber sido escuchadas, para después hacer un gesto de desagrado y fingir que no habían dicho nada. La pelinegro ladeo su cabeza, cada vez más confusa.

"Sucede algo, ¿Nakano-san?"

La voz del profesor la hizo dar un saltito para después acomodarse rápidamente en su asiento, el maestro la miraba severamente, cosa que la ponía nerviosa.

"No solo llegó tarde a mi clase, si no que parece distraída también. Si mi clase no es de su agrado, puede retirarse en el momento que deseé."

Azusa bajo la cabeza, totalmente apenada mientras negaba un poco.

"No profesor, lo siento, no volverá a suceder."

El profesor solo asintió para después continuar su clase. Hubo un par de risitas entre las chicas del salón, pero por fortuna, los comentarios durante esa clase ya no continuaron.

Azusa abrió la llave del lavamanos y coloco sus manos debajo del chorro de agua fría, acunando el líquido entre sus dedos para después mojar su rostro un par de veces, tratando de calmar el temblor de su cuerpo y despejar un poco su mente. No entendía que estaba pasando, en verdad no lo entendía. Durante el resto de sus clases pudo escuchar gente murmurando a su espalda toda tipo de comentarios desagradables. Unas la llamaban enana, otras desagradable o molesta, incluso hubo una que la llamo fenómeno. ¿Por qué? Acababa de ingresar a la escuela, apenas y había hablado con nadie ¿Por qué parecía que su presencia desagradaba a todas?

Eso la hizo recordar que la mayoría de los comentarios mencionaban al HTT antes de insultarla. ¿Tenía algo que ver su ingreso al club de música con que todas la insultaran? Era posible. En los escasos dos días que había estado allí había descubierto que sus senpai eran una banda muy famosa y respetada por toda la escuela, una banda a la que muchos trataron de entrar en el pasado, pero todos fueron rechazados absolutamente. Entonces, ¿sería posible que la gente la molestara por haber sido aceptada en la banda cuando muchos otros, quizá mejores músicos que ella, habían sido rechazados?

Era muy posible, pero…

"No es justo."

Murmuro la chica, colocando sus manos en la pared y apretando sus puños. No era justo, lo lamentaba por todos aquellos que fueron rechazados, pero Azusa estaba totalmente convencida de que, aun sin ella, habrían sido rechazados de todos modos. Houkago Tea Time era una banda de hermanas, una familia unida que lograba crear tan buenas canciones precisamente por el profundo vinculo que tenían unas con las otras. Había cariño entre ellas, respeto, confianza. Azusa entendía eso perfectamente, por eso le preocupaba que su vínculo con sus senpai se hubiera perdido, porque, de ser así, ella nunca más tendría lugar a su lado.

Era por eso que se esforzó tanto para ser aceptada en el club de música, para volver al lado de sus queridas senpai y reafirmar el vínculo que las unía. Ella solo quería volver a estar junto a sus senpai, junto a las chicas que se habían vuelto una nueva familia e irremplazables en su vida.

Si ella, tan pequeña e ingenua como pudiera ser, era capaz de entender eso, entonces, ¿por qué las demás no lo hacían? ¿Qué era lo que les impedía verlo?

Lagrimas de rabia empezaron a acumularse en sus ojos pero ella las seco con el dorso de su mano. No, no podía llorar por esto. Dentro de un par de horas, ella y sus senpai volverían a tocar juntas, como en aquellos hermosos días de preparatoria. Darían un concierto increíble y después irían a tomar el té juntas a algún lugar, ya no tenían un salón de música para ellas solas, pero podrían volver a festejar como lo hacían antes, en cualquier otro lado ¿Verdad?

Mientras estuvieran juntas, todo estaría bien. Eso fue lo que la chica se repitió una y otra vez lo que quedaba de la mañana, como si fuera un mantra que haría sus palabras volverse realidad.

Cuando llego al salón del club para buscar a sus senpai y prepararse para la presentación de bienvenida, Azusa se encontró con el lugar hecho un caos. Personas iban y venían de aquí para allá, sacando instrumentos, cables y demás. Todas, las quince bandas del club, se iban a presentar ese día. Como anunciaban los panfletos que les habían dado los primeros días de clases, más que una función para los de nuevo ingreso, era un duelo entre las distintas bandas del club, por lo que el evento sería algo grande que necesitaba mucha preparación.

"¡Azusa!"

Girándose a la dirección donde la llamaban, la pelinegra descubrió a Ritsu haciéndole señales para que se acercara, así que esquivando personas y distintas cosas la chica avanzo hasta su senpai.

"Azusa, que bueno que llegas, necesitamos toda la ayuda posible."

Dijo la castaña mientras levantaba un amplificador.

"¿Puedes llevar esos micrófonos y aquellas extensiones contigo?"

"Si."

Y así, Azusa pasó cerca de media hora ayudando al club de música ligera a preparar el escenario para la función. Debido a la cantidad de bandas que se presentarían, solo podrían tocar una canción cada una y después tenían diez minutos para desconectar sus instrumentos y darle paso a la siguiente banda. Aunque parecía un gran esfuerzo por tan poca oportunidad de salir a escena, para Azusa incluso eso era perfecto, el poder tocar junto a sus senpai, aunque fuera una sola canción, era más que suficiente para ella.

Una vez todo estuvo listo, Azusa se dejo caer sentada sobre uno de los amplificadores que estaban allí en reserva, totalmente agotada.

"Y eso que aún no tocamos…"

Murmuro suavemente para después negar con la cabeza, aun no era momento de ponerse a descansar, ellas serian la tercera banda en presentarse y debía prepararse. La pelinegro estaba junto a sus senpai, pero cada una estaba ocupada haciendo algo. Mio estaba sentada cerca, afinando su bajo en silencio. Ritsu hablaba algo con la presidenta del club, al parecer referente a la presentación, por lo que Azusa no tenía el valor para molestarlas. Mugi parecía tener problemas con su teclado, ya que tocaba unas teclas y después fruncía el seño de manera pensativa. Yui-senpai no se veía por ningún lado, cosa que empezaba a preocupar a la menor. Soltando suspiro, Azusa tomo su guitarra y empezó a afinarla en silencio, tal como la otra pelinegro lo hacía. Le hubiera gustado poder hablar un poco mas con sus senpai, de cualquier cosa, aunque fuera poco, ya que eso siempre la tranquiliza y le hacía olvidar sus problemas, pero debido a todos los preparativos a penas y les dirigió tres palabras a cada una.

Yui apareció cinco minutos después, cuando la primera banda ya daba inicio al concierto. Cargaba consigo su guitarra mientras respiraba agitadamente, al parecer la había olvidado de nuevo debido a todos los preparativos que se tuvieron que hacer, era una suerte que los dormitorios estuvieran cerca o hubiera sido un problema. Azusa solo sonrió suavemente, era bueno saber que ciertas cosas no cambiaban. La pelinegro se levanto de donde afinaba, dejando a Muttan a un lado y preparándose para 'regañar' a su senpai por sus descuidos…

"En serio, Yui, no puedo creer que seas tan descuidada."

Azusa se detuvo antes de levantarse por completo, entrando al cuarto de espera venia Wada Akira, un poco agitada también. La rockera se recargo contra la pared mientras cruzaba sus brazos y miraba molesta a la castaña, esta solo le dirigió esa suave sonrisa que era una mezcla de pena e inocencia.

"Perdón, Akira-chan, pero es que estaba nerviosa por la función y olvide que deje a Gitah en mi cama."

"Cielos, tienes suerte de que ustedes sean las terceras en tocar o no lo hubiéramos logrado."

"E-he-he. Gracias por acompañarme Akira-chan."

Y con eso la castaña le dio un suave abrazo.

"¡Suéltame, tonta!"

Grito la rockera con pena mientras trataba de zafarse de la chica.

Azusa volvió a sentarse sobre el amplificador al sentir que sus piernas perdían la fuerza, sus ojos mirando sin perder detalle la escena frente a ella ¿Qué le estaba pasando? No entendía lo que sucedía exactamente, en verdad que no lo entendía, pero ver a su senpai abrazar a la pelinegro, de la misma manera en que solía abrazarla a ella, le causo una opresión en el pecho que le corto la respiración. La castaña siempre había sido muy cariñosa, Azusa lo sabía bien ya que ella era la que mas sufría los desplantes de cariño que la mayor solía tener. Sin embargo, aunque nunca lo fuera a admitir abiertamente, la pelinegro era muy feliz por eso.

Azusa era hija única, de padres con oficio de jazzistas que viajaban constantemente para presentar su talento. Debido a eso ella se encontraba la mayoría del tiempo sola o al cuidado de su abuela materna. Nunca había tenido un hermano o hermana y, aunque le doliera admitirlo, nunca había tenido alguna amiga que pudiera considerar intima, solo compañeras de colegio con las cuales hablaba de cuando en cuando durante la escuela.

Po eso fue que cuando entro a la preparatoria, cuando ingreso al club de música ligera, cada día era nuevo para ella, mágico, especial. Encontró a cuatro senpai que compartían su gusto por la música, personas que la escuchaban, que la hacían reír, que se preocupaban por ella y que le decían que la querían. Encontró cuatro despreocupadas chicas que le hicieron saber lo que era tener hermanas, lo que era ser parte de una familia unida.

Mugi-senpai, consintiéndola con dulces y té todos los días, siempre amable y atenta para ayudar a las demás al más mínimo indicio de que estuvieran en problemas.

Ritsu-senpai, haciéndola reír con sus bromas y también avergonzándola de vez en cuando, no siempre las guiaba hacia el rumbo más correcto, pero siempre era el más divertido.

Mio-senpai, con su aire de hermana mayor, era un refugio seguro cuando el resto de las senpai se ponían pesadas. Siempre dispuesta a prestar un oído a los problemas de los demás y aconsejarlas.

Y por ultimo Yui-senpai, con su actitud despreocupada y cálida que a veces le recordaban a su abuela, sus abrazos y caricias le llenaban el corazón de calidez.

Al principio los abrazos de Yui-senpai le eran incómodos y vergonzosos, ya que ella no estaba acostumbrada a recibirlos más que de sus padres y su abuela. Pero con el tiempo logro entender las palabras de Ui sobre su hermana. Los abrazos de Yui-senpai eran cálidos y borrosos, como un agradable sueño que quisieras repetir una y otra vez. Le hacía sentir un orgullo secreto el saber que era ella quien recibía la mayoría de los abrazos de la castaña, se sentía de cierta manera especial.

¿Era por eso que la había lastimado el ver que su senpai era igual de cariñosa con alguien más? ¿Saber que lo 'especial' que ella creía recibir era compartido por una desconocida?

"Azusa, ¿Estás bien?"

Esa voz la saco de sus pensamientos, por lo que se giro a ver quien la llamaba, descubriendo a Mio a menos de un metro de ella, sus ojos platinados mirándola con preocupación.

"¿Uh?"

Fue lo único que la menor pudo responder, recordando al fin respirar, por lo que inhalo profundamente para después suspirar.

"Si, solo un poco nerviosa."

Respondió la chica, tratando de ocultar sus pensamientos. Ahora no era el momento de dudas o preocupaciones, estaba por tocar con sus senpai, así que debía darlo todo de sí.

"¿Estás segura?"

Sin embargo, la mayor no pareció creerle en absoluto, colocando la palma de su mano en la frente de su kohai.

"Estas pálida."

Dijo con preocupación en su voz, Azusa se sorprendió un poco por esto, pero después negó con la cabeza.

"Estoy bien, estoy bien."

Dijo mientras se levantaba y tomaba su guitarra.

"Ya casi es nuestro turno de tocar, estoy muy emocionada."

Mio la miro con ojo crítico unos segundos pero después sonrió.

"Ha sido ya un año desde la última vez que tocamos juntas. Esto me trae tantos recuerdos."

La mayor parecía feliz a la vez que melancólica por lo que Azusa asintió con la cabeza, ella también se sentía así.

"Esforcémonos, ¿vale?"

"¡Si!"

Asintio fuertemente pero tuvo que afirmar sus pies al suelo para no ser derribada por uno de los repentinos abrazos de su senpai.

"¡Azu-nyan, Azu-nyan!"

Exclamo la chica totalmente emocionada por lo que la menor tuvo que estirar un poco su cuello para alejar su oído del megáfono en que se había convertido la boca de la castaña.

"¡Volveremos a tocar juntas, estoy tan emocionada!"

Yui froto su mejilla contra la menor y Azusa cerró los ojos unos segundos, disfrutando la tan nostálgica sensación. Era increíble como esa chica podía causarle dolor para segundos después sanar la herida como si nunca hubiera estado allí. Azusa abrió los ojos y se quedo mirando a la nada mientras meditaba sobre esto. No, Yui-senpai no había hecho nada malo, solo había sido ella misma. 'Azu-nyan es Azu-nyan', eso le había dicho su senpai alguna vez en el pasado, por lo que era valido decir que Yui-senpai era Yui-senpai. La castaña no había hecho nada que no hubiera hecho antes, entonces, la causa de ese inexplicable dolor debería surgir de otro lado.

"¿Azu-nyan?"

La voz de su senpai la saco de su ensimismamiento, notando que la chica la miraba con esos ojos curiosos y melancólicos, señal inconfundible de que algo la preocupaba. Azusa solo negó con la cabeza.

"No es nada."

Dijo mientras se soltaba del abrazo de la castaña.

"Hay que terminar de prepararnos."

Trato de sonreír la chica, aunque ella misma sintió que no tenía ni la mitad del ánimo que trataba de reflejar.

"Y ellos fueron los integrantes de la banda Riot of Blood, por favor, denles un fuerte aplauso."

Se escucho por los altavoces del auditorio, marcando el final de la participación de la segunda banda.

"Es nuestro turno, hay que prepararnos."

Dijo la menor mientras se acomodaba bien su guitarra y trotaba hacía el escenario, dejando atrás a tres chicas que la miraban de distintas formas. Akira parecía confundida, sin entender que era lo que había sucedido. Mio miraba entre la espalda de Azusa y el rostro de su amiga, su propio rostro mostrándose preocupado mientras que Yui solo observaba fijamente a su kohai, sus ojos ambarinos opacándose un poco pero nunca dejando esa mirada serena y melancólica que tanto incomodaba a los demás. Hacía poco tiempo que las chicas del HTT habían entendido que significaba esa mirada y descubrirlo no les gusto para nada.

Esa mirada significaba que Yui sentía que algo iba terriblemente mal.

Azusa miro con ojos totalmente abiertos la cantidad de gente que se había reunido ese día. Sabía que el campus escolar era muy grande ya que abarcaba muchas especialidades, por lo mismo, era normal que asistieran una gran cantidad de estudiantes a la universidad. Tenía una idea de cuanta fama sus senpai habían obtenido durante el año que estuvieron separadas, tanto dentro como fuera de la antes mencionada universidad. Subjetivamente, se había preparado para dar un concierto a al menos unas doscientas o trescientas personas. Objetivamente, dar un concierto ante lo que se le figuraba al menos un millar de rostros enmarcados en distintas expresiones era algo que la superaba por completo.

Esto era solo una bienvenida para los estudiantes de primer año ¿Cierto? ¿En verdad había tantos de nuevo ingreso en la universidad? ¿Tan prestigioso era el instituto?

"Cielos, parece que a la presidenta Yoshii se le paso la mano de nuevo."

Murmuro Ritsu mientras observaba junto a las demás chicas a través de la cortina hacía la enorme multitud que era su público.

"No me parece que todos ellos sean estudiantes de primero."

Mugi recorrió los rostros entre el público, descubriendo a algunas chicas de grados superiores que conocía o había visto antes al menos alguna vez.

"¿Crees que les haya cobrado la entrada?"

Mio parecía molesta por cómo se desarrollaban las cosas, sin embargo, para sorpresa de Azusa, no parecía nerviosa por la cantidad de gente que había.

"No lo dudo."

Ritsu respondió disgustada pero después sonrió.

"Bien, quizá podamos pedirle una 'porción' de las ganancias después ¿no lo creen?"

"¡Ritsu!"

"Jajaja."

Mugi se rió ante la actitud de sus amigas, sin embargo, Azusa apenas y la escucho.

Un sudor frío corrió por su frente mientras sentía como sus piernas empezaban a temblar. Nunca antes había sentido pánico escénico. Durante su primer concierto en el festival escolar se había sentido preocupada por que Yui-senpai llegara a tiempo debido a que la chica había olvidado su guitarra en casa. Cuando al fin la vio cruzando las puertas del auditorio, toda su preocupación se convirtió en alivio y alegría a la vez que la invadían enormes deseos de seguir tocando mucho más.

Durante el siguiente festival escolar, se sintió conmovida ante el detalle que Nodoka-senpai y Sawako-sensei junto a todas las fans de HTT habían tenido y no pudo evitar sentirse totalmente feliz por ello que el concierto se paso en un abrir y cerrar de ojos.

Incluso cuando tocaron juntas en el bar de sushi y el concierto al aire libre en la ciudad de Londres durante el viaje de graduación de sus senpai, se sintió un poco nerviosa pero el ambiente siempre fue ligero y amigable.

Ahora, frente a tantas personas, frente a tantos rostros llenos de distintas emociones, no pudo evitar sentir por primera vez la presión de enfrentar a un público que parecía estar esperando cualquier error tuyo, por mínimo que fuera, para burlarse en tu cara de él.

En parte, así era en verdad.

"Y ahora, los siguientes participantes. Ellas son la banda de Houkago Tea Time, denles un fuerte aplauso por favor."

Azusa trago saliva sonoramente mientras reunía todo el valor que podía. Miro de reojo a sus senpai mientras las cortinas del auditorio se levantaban. Ritsu parecía estar tranquila mientras golpeaba suavemente el suelo con su pie, al parecer impaciente. Mugi tenía las manos sobre su teclado, sonriendo suavemente, probablemente feliz de que logro solucionar el problema de su teclado a tiempo. Mio tamborileaba con sus dedos la caja de su bajo en un intento por no ponerse nerviosa y Yui solo miraba al frente, esperando para recibir al público. Sin embargo, Azusa notó que algo andaba mal. Ritsu no dejaba de pasear su vista entre sus amigas, pareciendo aburrida pero sus ojos se notaban nerviosos. Mugi estaba igual, su sonrisa amable siendo traicionada por su mirada preocupada, la cual a veces se encontraba con la de Ritsu y ambas se quedaban mirando, como preguntándose la una a la otra '¿Qué sucedió?'.

Mio parecía tranquila, pero Azusa notó que le dirigía discretas miradas cada pocos segundos.

Yui no había dicho una sola palabra desde hacía un rato, su mirada jamás dejando ese gesto pensativo y melancólico mientras le daba los últimos ajustes a su guitarra.

El corazón de Azusa se oprimió al darse cuenta de lo que había sucedido. Dos de sus senpai estaban preocupadas por su extraño comportamiento de hacía unos momentos mientras que las otras dos no sabían que era lo que sucedía pero sentían la atmosfera tan irregular que se había creado debido a eso. Mordiéndose el labio, Azusa sintió su pecho llenarse de culpa, había escogido el peor momento para actuar raro.

El telón se abrió por completo y Azusa no pudo evitar retroceder un paso de manera inconsciente, eran muchas personas, demasiadas. El sonido de aplausos entremezclado con murmullos y lleno sus oídos causándole un estremecimiento. Recorrió el publico con su mirada y para su horror descubrió a las senpai que la había derribado estar entre el público, casi entre los primeros asientos. Se suponía que era una presentación de bienvenida para los de nuevo ingreso, ¿Qué hacían ellas aquí? Las chicas parecieron notar que las estaba mirando, por lo que le dirigieron una sonrisa burlona mientras cerraban su puño y bajaban su pulgar en un gesto reprobatorio.

Yui se acerco al micrófono y la ajusto sin decir una sola palabra, después le dirigió la mirada a cada una de sus amigas, las cuales asintieron suavemente, sin embargo, cuando busco la mirada de la menor, descubrió que esta no despegaba la vista de algún lugar entre la multitud, su rostro luciendo mas pálido de lo que nunca lo había visto jamás. La castaña trato de ver que era lo que había puesto en esas condiciones a su kohai, pero no alcanzo a distinguir nada raro entre toda la multitud.

"¡Yui, el tiempo!"

Escucho decir a la presidenta del club por lo que no tuvo más remedio que dejar esos pensamientos para después mientras miraba al frente.

"¡One, two!"

Ritsu comenzó la canción mientras golpeaba sus baquetas para después comenzar a golpear su batería, las demás tocando sus instrumentos con fuerza. Habían decidido tocar 'Watashi no koi wa hochikisu' en honor a su joven kohai, ya que esa era la canción con la que Azusa las había conocido y se había convencido para unirse al club de música ligera, sin embargo, pronto notaron que la menor no había comenzado a tocar su guitarra al mismo tiempo que ellas, al parecer distraída por un segundo, por lo que cuando comenzó a tocar, sus notas no estaban en sincronía con las del resto. Azusa pareció notar este error ya que se salto los acordes restantes para poder sincronizarse con la música.

"Nan de nan daro

(Por alguna razón)

kini naru yoru kimi eno kono omoi

(Escribo mis sentimientos por ti)

Binsen ni ne kai te miru yo

(En un papel en esta noche de amor)

Azusa cerró los ojos mientras trataba no pensar en nada y dedicarse a la música solamente, había estado tan distraída que había cometido un notable error que seguramente les costaría ganar el duelo de bandas. Sentía sus manos agarrotarse a medida que la música avanzaba, oía la voz de su senpai cantar a través del micrófono pero no distinguía nada de lo que decía, si seguía tocando era más por instinto que por que en verdad estuviera tratando de tocar. No quería abrir los ojos, tenía miedo. Sabía que si los abría descubriría a las personas que la molestaron durante todo el día, vería sus rostros sonreír burlonamente diciendo que ella no merecía estar en esa banda, que no tenía la suficiente habilidad para estar junto a sus senpai.

Lo peor era que empezaba a creer que tenían razón.

La pelinegro siguió tocando con los ojos cerrados, incapaz de afrontar a la multitud que tenía en frente, hasta que la canción finalizo. Azusa noto que nuevamente había terminado en destiempo, por lo que mordió su labio fuertemente.

"¿Azu-nyan, estas bien?"

La voz preocupada de su senpai se escucho a menos de un metro de ella por lo que la chica abrió sus ojos de golpe y trato de retroceder, por desgracia, sus pies se enredaron con el cable de su guitarra, haciéndola resbalar mientras lanzaba una patada. Yui se había acercado a su kohai, totalmente preocupada al notar lo mal que había tocado y la manera en que jamás abrió sus ojos mientras lo hacía, sin embargo, nunca se espero que la chica fuera a dar un salto, al parecer asustada, para después tratar de retroceder. La castaña trato de sujetarla para que no cayera, pero con tan mala suerte que cuando ella se agacho para sujetar su mano, la pequeña kohai lanzo una patada, golpeándola en el rostro por accidente.

Ambas chicas cayeron al suelo mientras sus amigas corrían a auxiliarlas al ver el desastre que había ocurrido.

"¡Azusa, Yui! ¿Están bien?"

Pregunto Ritsu preocupada mientras ayudaba a la menor, Azusa solo asintió mientras se levantaba lo más rápido que podía para tratar de ayudar a su senpai, había sentido la patada y estaba preocupada de que la hubiera lastimado. Se detuvo en seco al notar que Yui se sentaba en el suelo mientras cubría su cara con su mano, sangre surgía de su nariz, al parecer rota por el fuerte golpe.

"¡Yui, tu nariz!"

Grito Ritsu asustada mientras Mugi sacaba un pañuelo de su bolsillo y lo usaba para contener la hemorragia, Mio había retrocedido unos pasos, totalmente asustada al ver el liquido rojo fluir mientras pequeñas lagrimas se formaban en la esquina de sus ojos.

"Ajaja, creo que me rompí la nariz."

Comento la castaña, tratando de sonar divertida para no preocupar a sus amigas, pero ninguna se rió ante esto. Azusa estaba paralizada mientras observaba como Ritsu y Mugi atendían a la castaña para después ayudarla a reincorporarse.

Todo eso era su culpa. No solo había preocupado innecesariamente a sus senpai antes de la presentación, sino que además la había arruinado por completo al empezar a destiempo, tocar horriblemente y volver a terminar a destiempo. Y eso no era lo peor de todo. Lo peor de todo, lo que más la hacía sentir totalmente estúpida, era que había lastimado seriamente a su senpai, la cual solo trataba de ayudarla.

"¿Viste eso? ¡Esa chica es un desastre total!"

"¿Cómo es que la dejaron entrar a su grupo? ¡Su manera de tocar la guitarra es horrenda!"

"¡Esa tipa lastimo a Yui-senpai! ¡¿Cómo se atreve?!"

Lagrimas comenzaron a formarse en la esquina de los ojos de la pelinegra, pero esta vez no hizo el menor intento de contenerlas, dejándolas correr por sus mejillas y caer al suelo. No necesitaba que se lo dijeran los demás para saberlo, era un desastre por completo y lo sabía perfectamente.

"Yo… perdón…"

Murmuro la chica mientras su corazón se oprimía fuertemente, era demasiado lo que estaba sintiendo en ese momento.

"Perdónenme por favor…"

Dijo sin resistir mas, las lágrimas corrían por su rostro de manera abundante. Sus amigas la miraron totalmente sorprendidas para después acercarse a ella rápidamente, pero la castaña solo retrocedió.

'Los microbios son desagradables, después de todo.'

'Esa chica no es la gran cosa, no se por qué la aceptaron en la banda.'

'Esa chica no merece estar junto a ellas.'

Las palabras que había escuchado ese día resonaron más fuertes en su cabeza, atravesándola como dagas afiladas y clavándose en su pecho, casi cortándole la respiración por entero. La chica retrocedió aun mas, sentía que se asfixiaba en ese momento. Quería gritar en ese instante, gritarles a sus senpai que en verdad lo lamentaba y rogarles que la perdonaran, pero las palabras se atoraban en su garganta, cerrándosela por entero. Azusa se descolgó su guitarra y la dejo caer al suelo, no importándole si se dañaba al hacerlo, para después empezar a correr hacia afuera del escenario, el fuerte sonido de los amplificadores resonando en el lugar.

La pelinegra corrió con todas sus fuerzas mientras apretaba sus ojos, tropezando varias veces con cosas y personas, pero ella no dejo de correr. Sin saber como lo hizo, llego a su habitación y cerró la puerta con llave para después sentarse junto a la cama y enterrar su rosto entre sus piernas. Apretó sus dientes fuertemente, tratando de aflojar ese terrible nudo que se había formado en su garganta. Tosió un par de veces, sintiendo su garganta rasposa y seca hasta que finalmente el llanto salió de su pecho de manera suave pero indetenible.

Azusa no supo durante cuánto tiempo estuvo llorando de esa manera.

Fin del capítulo 03.

Ending: No, Thank you (K-on! Segunda Temporada, Segundo Ending).


Okazaki Ritsu: Yo tambien quede con ganas de mas K-ON!, y mi pareja favorita es el YuiAzu por lo que al saber que no se daba por sentado que había en verdad entre Yui Y Azusa decidí tratar de unirlas yo. A ver que sale. Gracias por el Review, disfruta el capítulo.

Nyleve: Gracias por el apoyo, espero te guste este capitulo tambien.

Rosario-san: Gracias por el Review, a mi tambien me gustan ambas parejas, solo que el YuiAzu es mi preferida.

Yuu-neko: Hell yeah! Gracias por tu Review.

ritssuny: Sep, es Love, la canción que canta Death Devil en el capitulo 10 de la segunda temporada. Me enamore de Sawako ese día jaja. Gracias por el Review.

AnNa-HiKar1-n0-SeNsh1: Pues la trama apenas se va desarrollando y espero lograr captar su atención con lo que planeo para la historia. Gracias por el apoyo.

Guest: En los siguientes capitulos habra mas YuiAzu, solo que necesitaba plantear el inicio para ello asi que espera un poco mas por favor. Gracias por el Review.