3: El rapado y la luna

—¿Kars? —preguntó Jojo extrañada al escuchar aquel estrafalario nombre.

Josuke asintió y luego explicó:

—Al parecer, era el líder de los Hombres del Pilar, los cuales eran una raza de vampiros del mundo antiguo. Él fue el creador de la máscara de piedra que Dio utilizó para adquirir sus poderes sobrenaturales. Al final fue derrotado por mi padre en los años treinta.

Jojo trataba de asimilar de golpe aquel gigantesco volumen de información que había recibido. En menos de una hora, se había dado cuenta de la existencia de, no solo su familia, sino también, de vampiros ancestrales y que su amiga imaginaria en realidad eran tan real como ella misma; de hecho, era su propia alma materializada. Fue por esa sobre carga que no había puesto atención en un detalle importante.

—E…espera Josuke, dijiste que hace veinte años exactamente, la familia Joestar sufrió el despertar de sus stands debido a Dio, ¿no?

—Si—replicó Josuke—yo estaba sufriendo de una gran fiebre cuando apenas tenía cuatro años.

—¿los stands tienen formas variadas?

—Como no tienes idea.

—¿podría, entonces, una pequeña luna ser un stand?

Josuke observó con extrañeza a la pelirroja, tras aquella singular pregunta.

—Conocí a un tipo, que cuyo stand, era una torre de transmisión. Así que sí, una luna puede ser perfectamente un stand ¿Por qué lo preguntas?

—Hace veinte años, cuando yo solamente tenía cinco, mi padre cayó profundamente abatido por una extraña enfermedad, que ningún doctor supo lo que era. Al principio creíamos que su cáncer había avanzado, pero los médicos lo descartaron de inmediato. Era algo más. Yo siempre creí que era mi imaginación, pero recuerdo perfectamente que, sobre la cabeza de mi padre, había aparecido de la noche a la mañana, una extraña esfera blanca que se parecía muchísimo a la luna. Solamente yo podía verla, pero por alguna razón, sabía que aquella "cosa" era la culpable de su estado.

—Sin duda, esa luna era el Stand de tu padre—contestó Josuke con tono pensativo—debido a su debilidad física, fue afectado por eso…pero, sobrevivió ¿no es cierto?

Jojo asintió.

—No solo eso, Cuando mejoró, incluso su cáncer había desaparecido por completo. Era un verdadero milagro para nosotros. De hecho, ninguna enfermedad parecía afectarlo después de eso. Era el epitome de la salud, hasta que sufrió ese repentino paro cardiaco que acabó con su vida.

Jojo se detuvo a limpiar rápidamente las lágrimas que se empezaban a formar en sus ojos, a lo que Josuke se limitó a colocar su mano en el hombro de ella, y mientras lo hacía, en su mente atravesó una duda repentina.

—Oye, ¿Qué tenías planeado hacer ahora que tu padre murió?

La chica se encogió de hombros y respondió:

—La verdad no lo sé. Mi mejor amiga me ofreció irme a vivir con ella y su familia, pero estaba pensando en independizarme con la herencia de papa.

—Es bueno saber que tienes alguien en quien confiar.

—Es más que mi mejor amiga, también es mi maestra.

Josuke arqueó una ceja ante aquel comentario.

—¿Maestra?

Jojo recubrió sus brazos de pequeñas ráfagas y chispas naranjas vibrantes.

—Ella me enseñó a hacer esto—dijo la pelirroja mientras hacía desaparecer aquella extraña ráfaga—se llama energía Hamon. Es una técnica ancestral utilizada por la familia de mi amiga desde hace generaciones.

—¿Hamon? —replicó Josuke mientras rascaba su cabeza—Creo que ese es el nombre de la técnica que utilizó mi padre para derrotar a los Hombres del Pilar.

—Supongo que tiene sentido—dijo Jojo—Si esos hombres en realidad eran vampiros, el Hamon es el arma ideal contra ellos ya que es una especie de energía similar al sol…lo que no entiendo es como aprendió a utilizarla, ya que, según mi amiga, esta técnica es muy secreta.

—No sé bien los detalles—contestó Josuke—pero tengo entendido que un misterioso hombre italiano, fue quien enseñó esa técnica a nuestro bisabuelo Jonathan.

Jojo se detuvo para dedicarle una mirada de sorpresa a Josuke.

—¿italiano? ... ¡mi amiga es italiana! Ella se llama Victoria Zeppeli.

Esta vez, fue Josuke quien observó con sorpresa a Jojo, e instintivamente llevo su mano a la cinta de tela que llevaba en su brazo derecho.

—¿Zeppeli? Mi padre dijo que esta cinta le perteneció a un gran amigo suyo. Su nombre era Caesar Zeppeli.

Jojo abrió sus ojos en señal de sorpresa ante aquella respuesta.

— ¡Increíble! Al parecer el destino siempre unirá a los Joestar con los Zeppeli.

Pero en el instante que Josuke iba a responder, frente a ellos, un hombre salió disparado desde un callejón que estaba su derecha, y se impactó de lleno con un taxi rosado, en cuya puerta había el dibujo de un pony galopante.

—¡Wallace! —gritó Josuke al reconocer al corpulento hombre en minifalda que había sido lanzado.

—¡Wally! —chilló Jojo al unísono con Josuke, lo que provocó que ambos se miraran extrañados.

—¡N…no se acerquen! —gritó Wallace al par de Jojos. —Este sujeto es muy peligroso —añadió mientras señalaba un hombre rapado que estaba en el interior del callejón, del cual había salido.

Josuke observó al aquel misterioso hombre y lo reconoció al instante. Era el mismo hombre rapado que se había burlado de su peinado en el baño del aeropuerto.

—¡Tu! —rugió el japonés con ira.

—Vaya, vaya—contestó el hombre rapado con sorna—pero si es el chico desfasado, creo que la suerte no te duro mucho.

Jojo observó extrañada aquel sujeto y le dedico una mirada mordaz.

—Oye Josuke ¿conoces a este tipejo?

— ¿Tipejo? Al parecer tu papi no te enseñó modales.

Aquel comentario hizo que Jojo se enfureciera y se abalanzará sobre aquel ser, con sus puños recubiertos de Hamon, pero el sujeto rapado se sorprendió de aquel ataque y hábilmente logró esquivarlo mientras daba un salto de casi cinco metros de altura, para posicionarse sobre el tejado de un edificio cercano.

— ¿Qué demonios…? —preguntó Josuke con sorpresa tras haber contemplado aquel acto inusual— ¿acaso fue obra de algún stand?

No obstante, el sujeto misterioso comenzó a carcajearse con sorna y malicia.

— ¿Obra de algún stand? Que cliché tan típico de los humanos. Tener que asumir que todo lo asombroso que alguien es capaz de hacer, es trabajo de un stand, es algo mediocre. Por eso, se han estancado en la cadena evolutiva.

Mientras hablaba, Jojo había recubierto sus pies con Hamon y comenzó a escalar la pared para llegar donde el sujeto rapado estaba.

—Esta chica sí que es tenaz—dijo el sujeto mientras acariciaba la daga que llevaba oculta en su chaqueta.

— ¡Jojo no! —Gritó Wallace con ímpetu— ¡déjamelo a mí, vamos por el…Ferdinand!—Tras decir esto, detrás de él, apareció una figura humanoide de complexión delgada, de coraza rosada, y con un cuerno de unicornio en el centro de su frente.

Ambos Jóvenes se sorprendieron al ver el stand de Wallace, sobre todo Jojo, quien ya había llegado al techo.

—Esto es malo—dijo el sujeto con tranquilidad mientras saltaba hacia otro edificio para alejarse aún más.

— ¡Ven y dame la cara! —rugió Jojo con enfado.

—No te confundas pequeña. No huyo de ti, sino de esa cosa—dijo el rapado mientras señalaba al stand de Wallace, que ya había llegado a las espaldas de Jojo.

La pelirroja se sobresaltó un poco al comprobar la velocidad de Ferdinand, el cual inclinó su cabeza en dirección al rapado, y de su cuerno, disparo un rayo espiral color azul turquesa.

El sujeto logró esquivar por poco el ataque, haciendo que se estrellara de lleno contra un edificio detrás de él, ocasionando que desapareciera en el acto.

— ¡Que poder tan destructivo! —Exclamó Jojo con sorpresa— ¡destruiste un edificio antiguo sin problemas!

—Me temo que no tengo tal habilidad, Jojo—dijo Wallace mientras se posaba a la par de la chica pelirroja. —observa bien.

Jojo entornó sus ojos y pudo observar que, en el lugar donde había estado el edificio, había una pequeña réplica del mismo; y al instante comprendió lo que su amigo había hecho.

—¡El edificio se redujo! —exclamó la chica completamente maravillada ante aquella habilidad.

—Vaya, vaya, tu poder de reducción será una gran adición a nuestra organización—dijo el sujeto rapado mientras se relamía sus labios de excitación.

—No sé quién eres, ni para quien trabajes…pero te metiste con el hombre equivocado, nene. —añadió el corpulento taxista mientras cruzaba sus brazos en una pose extraña, al mismo tiempo que su stand disparó un único rayo rojo de su cuerno. Mismo que el misterioso hombre intentó esquivar inultamente, puesto que, al hacerlo, el rayo lo siguió y le impactó de lleno.

—¡Así se hace! —rugió Josuke con emoción al ver como aquel hombre caía al suelo desplomado, pero este, se levantó lentamente mientras unas extrañas esferas blancas salían de su cuerpo y ascendían al cielo, dejando al hombre completamente ileso.

—¡I…imposible! ¿Mi rayo reductor no funcionó? —dijo Wallace completamente sorprendido.

—Más suerte a la próxima, grandulón. —espetó el hombre con sorna. —Mi turno—añadió mientras desenvainaba su extraña daga y se abalanzaba sobre el corpulento escoces, pero Jojo logró contener el ataque del hombre, gracias a sus habilidades marciales.

—Yo también quiero jugar, vamos ¡Sunny Rush! —la escuálida figura robótica salió del cuerpo de Jojo con ímpetu, causando la sorpresa de Wallace y el sujeto rapado.

—¡Jojo… ¿eres una Stand Master también?!

—Al parecer siempre lo fui—respondió la chica con un guiño—¡toma esto! —y al instante, su stand soltó un puñetazo en la cara del hombre, el cual después de recibirlo, analizó todo su cuerpo y luego comenzó a reírse desenfrenadamente.

—¿Es una broma? ¡Una niña de cinco años podría hacerme más daño que tu stand! ¿Cuál es su poder? ¿Humillarse para que el oponente se ría? —y a continuación soltó una estridente carcajada que resonó por aquella solitaria calle.

Jojo se enrojeció visiblemente. Era la primera vez que utilizaba su stand en combate, por lo que no tenía idea de cuál era su poder. Ella no esperaba que fuera una máquina de destrucción, pero que su stand resultará tener la fuerza de una niña de cinco años, era francamente un baño de agua fría.

El sujeto dejo de carcajearse de repente y añadió:

—Así luce un verdadero golpe—y mientras materializaba una esfera blanca, de un radio de dos metros, golpeó a Sunny Rush, creando una fuerza de inercia que obligó, tanto a la pelirroja como al escoces fornido, a estrellarse a una casa cercana.

—¡Jojo, Wallace! —gritó Josuke mientras se dirigía a toda prisa hacia el pequeño patio de una casa, en donde habían caído la pareja de escoceses. —¡Crazy Diamond!

El stand del japonés salió de su cuerpo dispuesto a sanar a la pareja herida.

—Vaya, vaya, ¿otro usuario de stand? Esto es una epidemia. —dijo el sujeto mientras hacía desaparecer la esfera que había creado.

—¡Resistan! —dijo Josuke entre jadeos mientras intentaba, con cierta dificultad, quitar los escombros de la casa.

—E…estamos bien. Sunny Rush recibió el impacto por nosotros—dijo Jojo mientras se levantaba de Wallace, quien había caído justo debajo de ella.

—¿Q…que has dicho? —replicó Josuke confundido—¿T…tu stand recibió el daño? ¿estás bien? ¿no te encuentras herida?

Jojo frunció el ceño y contestó:

—Ya te dije que Sunny recibió el daño. Yo estoy bien.

—E…es imposible—dijo el japonés con incredulidad—¡deberías estar severamente lastimada, si eso fuera así!

—¿De qué hablas, Jos? —preguntó la chica sin entender la preocupación de su primo.

—Josuke tiene razón—exclamó Wallace mientras se incorporaba con dificultad—Todo el daño que reciba tu Stand lo recibirás tú, y viceversa. Ahora mismo deberías tener el estómago destrozado como mínimo, después de ese golpe.

Jojo se extrañó ante aquella declaración, puesto que ella estaba en perfectas condiciones al igual que su stand.

—Vaya, vaya…pueda que no tengas fuerza, pero al parecer tienes una resistencia decente—dijo el rapado mientras rascaba su barbilla—Pero, aun así, no eres rival para mi Dark Side of the Moon—y mientras hacía aparecer su stand sobre su cabeza, Jojo sintió un vacío seco en su corazón al reconocer aquella esfera. Debido al golpe rápido que sufrió, no pudo verlo con detenimiento, pero ahora que lo veía en mayor detalle, no tenía ninguna duda. Aquella esfera blanca con la que había sido golpeada, era en realidad la luna de su difunto padre.