*** El hubiera no existe***
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Desde que se dio a conocer la noticia de que el Sdf2 y que su tripulación regresaba a la Tierra fue noticia de todos los días en distintos medios de comunicación del planeta, a diferencia de la vieja administración del GTU, el Almirante Gloval hizo pública la noticia, y aunque que la RDF se preparaba para tomar precauciones ante cualquier eventualidad por el ingreso de la nave a la Tierra, el ánimo en general de la gente y militares era el mismo, todos incluyéndome deseábamos que el tiempo pasara más rápido para por fin ver a la gente que conservábamos entre nuestros recuerdos. Se planeo una cobertura general para poder transmitir en vivo el ingreso a la atmosfera y amarizaje; Claudia me ofreció estar en el centro de comando para seguir de cerca el curso del Sdf2 pero tuve miedo de mi reacción, preferí quedarme a solas en mi cabaña para poder procesar mejor todos los sentimientos que seguramente me invadirían en el momento en que mis ojos volvieran a verla.
Me senté en la pequeña sala de mi casa y encendí el televisor en uno de los canales que haría la transmisión, los reporteros daban notas sobre lo que sucedía para dar tiempo a que el aterrizaje iniciara, mezclaban videos de la noche en que partió el Sdf2 así como pequeñas biografías sobre las personas mas importantes que se unieron a la misión, entre ellos Lisa, el Dr. Lang, Max y Miriya.
- El Sdf2 empezó a ser visible desde hace aproximadamente cuatro horas, fuentes oficiales nos informan que ya han iniciado los protocolos con la base militar en Nueva Macross para poder proceder con el amarizaje que calculan será en el sur del océano pacífico -
- En una conferencia de prensa el Almirante Gloval se notó emocionado por el regreso del Sdf2, y aunque esperan que todo salga bien, pondrán en marcha un operativo de seguridad listo para cualquier eventualidad
- Nos reportan que el Sdf2 está en estos momentos entrando a la atmósfera de la Tierra, viene a una velocidad de 480 kilómetros por hora, y estará amarizando dentro de veintiocho minutos, varios escuadrones de la RDF están haciendo vuelos de reconocimiento en el perímetro y hasta ahora reportan cero incidentes
- Tenemos visibilidad…-
La voz de la reportera se quebró, sus ojos parecieron cristalizarse y no pudo decir una palabra más, su hermano había partido en la misión y esperaba verlo de nuevo, yo tampoco podría haber hablado, mi mirada estaba fija en la pantalla cuando la primera imagen se transmitió en vivo, era la nave, quizá un poco diferente, sucia y dañada en algunas partes pero se podía leer claramente en su casco principal con letras blancas "SDF2"
Cuando vi la gigantesca nave sumergirse en el océano para después salir a flote con el agua salpicando en toda su superficie sentí como los ojos se me empañaban para después dejar caer solitarias lagrimas que recorrían mis mejillas, ahí estaban nuestros héroes que partieron en búsqueda de nuevos horizontes, solté un suspiro profundo y lleve mis dedos a la pantalla de la televisión como si con ese gesto pudiera tocarla de nuevo, como si así pudiera romper con una década llena de recuerdos, Lisa ya no estaba enterrada en mi corazón, resurgía lentamente de las cenizas.
El primero que daría la bienvenida oficial a la tripulación del Sdf2 seria el Almirante Gloval que estaría llegando al Sdf2 acompañado por Claudia y el comité general de la RDF, non una enorme ansiedad me levante del sofá y llame al celular de Claudia quien me contesto de inmediato - Ya estamos cerca – respondió con voz emocionada –
– Siento que me falta la respiración - dije con dificultad recargándome en una pared
- Respira profundamente Rick–
- Tengo miedo – confesé cerrando mis ojos - ¿Y si todo esto es un engaño y Lisa no viene ahí?
- Todo estará bien, necesitas tranquilizarte –
Me quedé callado por unos segundos respirando con dificultad, odiaba mis ataques de ansiedad – Estaré pendiente de la transmisión, mucha suerte – dije antes de colgar
Deambule por la cabaña de un lugar a otro tratando desesperadamente controlar los latidos rápidos de mi corazón, terminé en el lavabo del baño enjuagando mi rostro con agua helada, cerraba mis ojos fuertemente, respirando una y otra vez, y fue ahí en ese momento que pude después de mucho tiempo ver detenidamente mi reflejo, ver con ojos claros la tristeza que la ausencia de Lisa había provocado en mi vida, el paso de los años era evidente y a decir verdad el reflejo me asustaba un poco, mi mirada era mas dura, el cabello que alguna vez fue rebelde había desaparecido, era corto tintado por canas blancas a la altura de mis sienes, mi piel era mas morena y aunque odiaba reconocerlo mis ojos azules que antes brillaban eran opacos y profundos - ¿que sucedió contigo Rick? - me pregunte débilmente, ¿que quedaba de hombre del que Lisa se enamoró?¿del piloto arrebatado y aventurero? Probablemente nada...¿podría seguir queriéndome? era una locura pensar en esa posibilidad luego de doce años, pero no podía dejar de tener esperanzas por que Lisa me siguiera queriendo como yo a ella, pero en realidad lo que mas me daba miedo era enfrentar al recuerdo que conserve con tanta ensoñación y que evidentemente no sería el mismo, Lisa, la mujer que yo guardaba intacta en mi memoria a esas alturas ya habría desaparecido.
- El avión oficial de la RDF acaba de aterrizar en el hangar principal de la Sdf2, el Almirante Gloval seguido de la Capitana Grant están saliendo junto con el comité principal de la RDF
Corrí de nuevo hacia la televisión y me senté con los codos recargados sobre las rodillas, la comitiva de la RDF esperaba a que alguien saliera de la nave, los minutos se hicieron horas y la ansiedad por saber que sucedía dentro se incrementó, ni siquiera quería parpadear, no deseaba perderme ni un segundo de lo que fuera a suceder allá, y entonces lentamente el tiempo para mi se detuvo, los sonidos de afuera, las voces de los reporteros dejaron de ser perceptibles para mi, incluso mi respiración pareció volverse más acompasada, mis cinco sentidos estaban concentrados en los oficiales que empezaron a salir de la puerta principal de la nave, ninguno conocido por mi, caminaban sonrientes pero con el comportamiento de un acto oficial de la milicia, detrás de ellos caminaban pilotos uniformados en sus trajes de combate, igual que en los viejos tiempos del lado izquierdo llevaban el nombre de su escuadrón y del derecho lo que parecía ser la insignia del Sdf2, apreté mis manos fuertemente cuando entre ellos reconocí a Max tomado de la mano de Miriya dirigiendo orgullosamente a los legendarios escuadrones Bermellón – Yo podría haber estado ahí – pensé con arrepentimiento sintiendo melancolía por no haber llevado al Skull hasta las estrellas.
El mundo terminó por desaparecer cuando pude ver una silueta caminando al final de todos los oficiales, empecé a hiperventilar, las manos se me cubrieron de una fina capa de sudor combinada por un temblor que no podía controlar…era una mujer de talla pequeña, esbelta, de piel blanca como la nieve con un cabello largo cayendo sobre sus hombros, con unos ojos tan destellantes, tan intensos, profundos y puros que era imposible no reconocerlos…era ella
Enmudecí, me congele, no podía moverme ni un milímetro, toda mi atención estaba enfocada en ella, que caminaba con orgullo, con la espalda derecha, con un uniforme militar negro que le daba su rango de Capitán, con una elegancia tan indescriptible que hacía que todas las dudas de que fuera verdaderamente ella se disiparan en segundos ¿cómo podía ser aun más hermosa de lo que yo la recordaba?¿Cómo era posible que a pesar de la madurez que reflejaba su rostro no hubiera perdido un poco de belleza? Podía entonces comprender ese dicho que asegura que algunas mujeres son como los buenos vinos, al paso de los años se vuelven más hermosas y mucho más deseables….Lisa en solo unos segundos me había robado el aliento, con su sola presencia, en la distancia me había abofeteado tan duro al demostrarme que ella siempre fue la mejor opción, sonreía y su vista parecía estar enfocada en el hombre que la esperaba con los ojos igual de cristalinos que yo, se detuvo frente al Almirante Gloval a quien dirigió una venia pulcra que el no pudo contestar, se olvidó de los protocolos militares y la tomó entre sus brazos para abrazarla de la misma forma en que un padre abrazaría a su hijo prodigo….fue un acto que dejó sin palabras a muchos, fue un abrazo largo, que pareció borrar muchos dolores, la mecía suavemente y en ella se podía notar un ligero temblor en los hombros…estaba llorando.
Cuando se separó de los brazos del Almirante Gloval alguien que la esperaba con el mismo anhelo que yo se acercó con pasos temblorosos, en cuanto se vieron ni Claudia ni ella pudieron controlar sus emociones, se abrazaron con la misma intensidad, se susurraban palabras al oído, se besaban las mejillas como dos hermanas que se volvían a encontrar después de largo tiempo; era difícil describir un momento así, era prácticamente imposible ignorar el escalofrió que aquella escena provocaba en el cuerpo, yo mismo a la distancia lloraba como un niño que desconsolado deja salir un cúmulo de emociones, era como si un peso enorme estuviera saliendo del fondo de mi cuerpo, como si una soledad arrebatadora estuviera desapareciendo con su sola presencia, como si el fantasma con el que viví a diario durante doce años estuviera evaporándose lentamente. Las esperanzas de recuperar el tiempo perdido resurgieron con una fuerza que me hacía desear tomar mi avión y volar hacia donde estaba ella, sentía que tenerla de regreso era la segunda oportunidad que tanto había pedido y temía perder un segundo más alejado de ella. Lisa había regresado como un ave fénix, más fuerte, más hermosa, más inalcanzable y a diferencia del pasado yo ya no estaba lleno de dudas, todo lo contrario, estaba decidido a recuperar la felicidad que alguna vez dejé escapar.
No se cuanto tiempo estuve sentado frente al televisor observando cada imagen en donde ella aparecía, la transmisión terminó informando que la RDF daría en unos días una conferencia oficial en la que participarían miembros importantes de la tripulación del Sdf2 entre ellos Lisa. Apagué la televisión y salí de la cabaña para tomar un poco de aire fresco, me sentía mareado y lleno de sentimientos ¿qué seguía?¿qué debía hacer?¿ir a buscarla?¿cómo evitar que la locura me arrebatara la cabeza?
Miré el reloj, pasaban de las diez de la noche y sin pensarlo mucho tomé mi jeep y maneje sin una dirección fija, el viento frío que golpeaba a mi rostro me hacia tener la mente un poco más clara, las imágenes de la Lisa que había regresado después de doce años se repetían una y otra vez dentro de mi cabeza, estaba decidido a buscarla para confesarle mis sentimientos, para pedirle una disculpa por haber botado a la basura la oportunidad de tener una vida juntos, incluso estaba seguro de que no descansaría hasta que ella estuviera a mi lado, pero no deseaba intimidarla, tenía miedo de su reacción, tenía terror que ella estuviera con alguien más ¿qué haría si ese era el caso?¿podría soportar verla con alguien más? La sola idea de imaginarla en brazos de otro, de que alguien más hubiera besado el cuerpo que tantas veces desee me volvía loco.
Terminé estacionado afuera de la casa de Claudia salí del auto para tocar a la puerta no importándome la hora, pero no obtuve respuesta, la casa estaba vacía igual que mi corazón…me dejé resbalar en la fría puerta, intenté por todos los medios calmar mi alma que se revolvía a causa de la tormenta que Lisa Hayes había provocado, estaba ciego, loco, desesperado, confundido, no podía tener un poco de control sobre los sentimientos que me golpeaban desde adentro, no había forma de quitarme la quemazón que sentía mi cuerpo, tenía miedo de perderla de nuevo, de vivir más años con el peso de su ausencia, de tenerla cerca y no poder estar a su lado.
Una mano suave se posó sobre mi hombro, medio dormido alucinaba que era la Lisa que se despedía de mi en aquella tarde nevada, pero luego de parpadear un par de veces me di cuenta que era Claudia a quien tenía en frente - ¿Pasaste la noche aquí? – preguntó preocupada mientras yo me levantaba del piso
- No se ni como llegué aquí – confesé un poco desorientado
Claudia movió su cabeza maternalmente y me hizo un gesto para que la acompañara adentro de su casa – Fue una noche intensa – dijo abriendo la puerta – Vengo llegando – se quitó el saco de su uniforme junto con los zapatos y se dirigió a la cocina – Igual que yo necesitas de un café bien cargado
- Siento que todo ha sido un sueño – comenté cansado –
- No ha sido un sueño Rick, el Sdf2 esta en la Tierra – contestó bebiendo un poco de café – Quizá si no la hubiera visto de frente tendría dudas igual que tu
- La vi tan distinta – dije pensando en voz alta
- Ya no es la misma – aclaró Claudia – No puedes esperar que sea la misma persona después de tanto tiempo, nosotros mismos no somos ni la sombra de lo que ella dejó cuando se fue, entiendo que estés confundido, pero tendremos que poner de nuestra parte para que todo esto le sea más fácil, nadie dijo que un reencuentro así sería algo fácil
- Quiero verla – dije decidido – Necesito ir a buscarla y decirle todo lo que no le dije cuando se fue
El rostro de Claudia se volvió más preocupado – Rick debemos darle tiempo, ella está feliz de haber regresado, se le veía en los ojos, pero no podemos esperar a que todo sea igual, físicamente se ve cansada, cargar la responsabilidad de toda una nave durante tanto tiempo no es algo fácil, Lisa se merece un buen descanso de todo y de todos – recalcó las últimas palabras
- ¿Qué sigue?
- Por lo pronto toda la tripulación tendrá una remisión de 48 horas para adaptarse a los cambios de gravedad, aunque ellos tienen un equipo médico el Almirante Gloval ordenó que todos sean revisados para estar seguros que están bien, pasado ese tiempo tendrán que abandonar la nave para que se le pueda dar mantenimiento
- ¿a dónde irá?
- No lo sabemos Rick, aunque no lo creas no hablamos mucho, Lisa necesitaba descansar y viendo como estás te recomiendo lo mismo – me encogí de hombros resignado
- Se veía mucho más hermosa de lo que la recordaba
- Ya tendrás oportunidad de verla, pero dale tiempo ¿quieres? –
- Lo intentare
- Rick – me habló Claudia con seriedad – Prométeme que no harás ninguna locura
No pude prometerle nada, por que ni yo sabía que haría al momento de verla de nuevo
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En los días siguientes intenté hacer mi vida normal, operé algunos vuelos privados y como cada fin de semana llevé a Vika a sus clases de vuelo, me recordaba mucho a Miriya, llevaba en la sangre los deseos de surcar el aire y aunque siempre creí que eso de heredar habilidades eres un mero mito, mi hija parecía haber nacido con mis reflejos, era atrevida y arrebatada y en más de una ocasión me había sacado un buen susto en medio de algún vuelo, pero aprendía rápido y no podía pensar en otra cosa que no fuera convertirse en piloto de la RDF.
- ¿Papá crees que ahora que regresó el Sdf2 pueda conocer al tío Max y a la tía Miriya?¡me encantaría volar con ellos!
- Espero que si, son estupendos pilotos, los mejores que conocí dentro de la RDF
- Mamá dice que tu eras el mejor – contestó haciendo el despegue asistido
- Eso fue hace mucho tiempo – contesté melancólico – No te distraigas, el cielo esta nublado... tendremos turbulencias
Las tardes con Vika siempre me ayudaban a mejorar mi estado de animo, mi mente y corazón estaban un poco mas tranquilos, la sorpresa por saber con vida a Lisa poco a poco estaba pasando, seguía esperando deseoso la oportunidad de poder verla pero Claudia seguía pidiéndome tiempo, después de las cuarenta y ocho horas de remisión entraron en vigor distintos protocolos militares, entre ellos la promoción de Lisa al rango de Almirante. La conferencia de prensa había sido pospuesta, la versión oficial fue que algunos miembros del consejo del Sdf2 presentaron descompensaciones en su salud por lo que pidieron mas tiempo para poder integrarse a las actividades y nadie ni el GTU ni la RDF fueron capaces de negar cualquier petición de algún miembro de la tripulación. Sabia por Claudia que Lisa había ya visitado en tres ocasiones la base militar y empezaba a preparar a su flota para abandonar la nave, todos serian ubicados temporalmente en una zona residencial de Nueva Macross, pero conforme pasaban los días la paciencia se me estaba agotando y yo no podía pensar en otra cosa que no fuera ir a buscarla.
Me costó trabajo tomar la decisión, pero no habría otra forma de acercarme a ella en otro lugar que no fuera la base militar, sabia por medio de Claudia que el Sdf2 ya estaba vacío y que Lisa estaba en servicio en la base Nueva Macross, así que luego de diez años de no pisar la base me encontraba en las puertas de acceso observando la entrada y sintiendo que regresaba una parte de mi pasado, el soldado que resguardaba el acceso me pidió una identificación y razón de visita que al no tenerla inventé una cita programada a la Capitana Claudia Grant, el soldado tomó el teléfono para confirmar la información que le estaba dando – Enterado Capitana – lo escuché decir
- Comandante Hunter, por aquí – su actitud cambió por completo al reconocerme
- Ya no soy militar – le aclaré sintiéndome incomodo – Llámeme Rick
- Lo siento señor, pero usted es una leyenda
- Fui – aclaré cortante mientras lo seguía hacia el edificio de administración
Entre a una de las oficinas en donde me recibió una recepcionista – La Capitana Grant está en una junta, pero viene en camino, me pidió que la esperara en su oficina ¿le puedo ofrecer algo? -
- No gracias– contesté entrando al privado de Claudia
Tomé asiento en la silla frente a su escritorio mientras observaba los objetos que decoraban su oficina, reconocimientos a su servicio militar, medallas, y dos fotografías que me dejaban una sensación agridulce, una de ella y Roy y otra con Lisa en la noche en que recibió su promoción de Capitana, tomé el portarretrato y lo observé melancólicamente, siempre había sido hermosa ¿cómo no lo había notado? Me reclamé a mismo. Casi media hora después Claudia entró a su oficina con cara de pocos amigos - No creí jamás volver a verte en la base – dijo con un tono un tanto burlón – Para la próxima dime que vendrás, así no tendré que estar mintiendo
- ¿por qué no me has llamado?
- Estaba por llamarte, la ceremonia de promoción de Lisa será la siguiente semana, sería bueno que vinieras
- No quiero verla en un momento así
- Por el momento no hay otra forma – contestó tajante – Rick desde que el Sdf2 llegó todos incluyéndola hemos estados atareados cumpliendo con protocolos y haciendo todo lo posible por reubicar a las familias y soldados de la flota
- Pensé que entendías lo importante que es para mi hablar con ella
- Lo entiendo Rick, pero esto no se trata solo de ti, ¿te has puesto a pensar en como se debe sentir ella al estar de regreso?
- ¿cómo te sentirías si te estuvieran negando verla? por que eso es lo que estás haciendo
- Rick no compares mi situación con la tuya
- ¿por qué no?
- Por que tuviste la oportunidad de irte con ella y la rechazaste – me respondió un tanto molesta – Si tampoco te hubieras salido de la milicia podrías estar más involucrado, pero nadie más que tu decidió alejarse de todo lo que tuviera que ver con Lisa, no busques culpables y enfrenta las consecuencias de tus acciones
Claudia cerró sus ojos para intentar calmarse, levantó sus manos a manera de pedir una disculpa por su reacción, pero las palabras ya habían salido de su boca, y me habían ardido en lo profundo y yo no pude hacer otra cosa que canalizar la fuerza de sus palabras en un arranque de enojo que me hizo aventar la silla que estaba frente a su escritorio, frustrado… tratando por todos los medios calmarme caminé hasta la puerta y respiré…..respiré – Nadie ha vivido más consiente de sus acciones que yo – dije rechinando mis dientes – Dudo que exista un hombre más arrepentido que yo –
Se acercó a mi y me dio un abrazo fuerte que realmente ayudo a controlar mi estado – Perdóname, no quise lastimarte
- ¿Por qué no quieres que la vea? – pregunté desesperado
- Ella no quiere verte, no aun – confesó resignada – creo que ella tiene el derecho de decidir cuando hablar contigo
La rabia se convirtió rápidamente en una sensación de derrota, contra su voluntad no podía hacer nada – Tantos años han pasado y no he dejado de ser arrogante – confesé – Estaba seguro que ella vendría a mi con la misma urgencia que yo a ella
- Doce años es mucho tiempo - contestó Claudia suavemente – Deja que la oportunidad se de sola
Respiré profundamente y traté de recuperar el ánimo – Será mejor que me vaya –
- Hay alguien más que quiere verte -
Fruncí el ceño mientras Claudia hacía una llamada y yo levantaba la silla – Diles que pasen -
Confundido me moví de la puerta y por ella segundos después apareció quien fuera mi mejor amigo, me quedé parado en seco, observando como el sonreía ampliamente y cruzaba a grandes pasos la oficina para darme un fuerte abrazo que yo respondí con la misma emoción – Max…. – alcancé a decir lleno de incredulidad
- Hermano, no sabes el gusto que me da verte -
Nos separamos solo para que otros brazos igual de fuertes me envolvieran – ¡Hasta que aparece el líder Skull! – Miriya se separó de mi para darme un golpe en el hombro - ¿Qué es esa tontería que ya no estás en la milicia?
- Cariño, no creo que sea el mejor tema de conversación – la regañó Max
- Lo siento – respondió con la misma forma tajante
- Miriya me acompañarías – intervino Claudia – creo que estos muchachos tienen mucho que hablar – me guiñó el ojo sabiendo que hablar con un viejo amigo sería un buen remedio – Siéntanse en confianza
Ambas salieron de la oficina dejándonos a Max y a mi parados en la estancia observándonos con un poco de sorpresa, Claudia tenía razón, todos éramos diferentes, Max igual que yo había cortado su cabello, las canas blancas se esparcían por algunas zonas, parecía más fornido y ya no usaba anteojos
- ¿Capitán? – pregunté notando la insignia en su traje de vuelo
- Dicen – bromeo sentándose en una de las sillas - ¿Chofer privado?
Ambos soltamos una sonora carcajada – Prefiero llamarme piloto – dije controlando un poco más la risa - No sabes el gusto que me da volver a verte -
- Fue una viaje largo – respondió con una voz cansada y un tanto melancólica
- Lo se, la espera fue larga -
Los ojos de Max se clavaron en lo míos, igual que yo analizaban cada detalle, pero más que enfocarse en el aspecto físico parecía poner más atención a mi estado emocional, no se necesitaba ser un gran adivino para darse cuenta que en mi vida había muchos huecos sin llenar, él aun con la ausencia de los años era de las personas que mejor me conocía
- Esperaba verte cuando aterrizáramos -
- Yo esperaba que regresaran antes – confesé – Quedarme aquí en medio de la incertidumbre fue difícil, más cuando todos los creíamos muertos
- Irse también fue difícil – respondió Max notando el aire de reclamo que tenían mis palabras, era la segunda vez en ese día que me hacían ver la estupidez de mi indecisión - ¿Por qué dejaste el ejercito?
Me encogí de hombros y traté de buscar una forma sencilla de responder a su pregunta, pero por más que intentaba buscar pretextos la respuesta tenía un simple nombre – Lisa – respondí un tanto apenado – Cuando se fue intenté por todos los medios trabajar duro y ganarme una buena posición para cuando ella regresara encontrara un hombre distinto…pero los meses se convirtieron en años y cuando nos dieron la noticia de que la nave había explotado todo cambio…me di cuenta que mi vida era una mentira y que vivirla así sería solo una pérdida de tiempo…me equivoqué
Max suspiró profundamente, se acercó y me dio un abrazo largo que me ayudo a mantener mis miedos y culpas al margen, hacía años que yo necesitaba de un gesto así y sentir el apoyo de alguien que me conocía tan bien fue un detonante para que los sentimientos que me agobiaban salieran para intentar desahogar un poco el estado triste de mi corazón
– Ahora que ella está de regreso solo pienso en correr a su lado y pedirle una oportunidad
- La vida de ambos ha cambiado mucho
Sus palabras me dieron un mal presentimiento, esperaba que el me dijera que corriera a verla, pero su posición era más bien renuente, comprensiva pero al final reservada, como si hubiera cosas que no quisiera decirme – ¿qué ha pasado con ella?
- Se convirtió en una mujer muy fuerte, pero lo correcto es que ustedes dos hablen, se quiten los sentimientos de culpa y se perdonen el pasado
- Ella misma no quiere verme…
- Te aseguro que quiere verte y platicar contigo…solo que al igual que es difícil para ti, también lo es para ella…son doce años de recuerdos lo que los separa Rick…no es algo fácil de enfrentar
- ¿Cómo esta Dana? – pregunté intentando cambiar de tema
- Ya es una adolescente y desafortunadamente heredó el carácter de su mamá – bromeo – Ben es un poco más tranquilo – ambos sonreímos con un poco de tristeza
- Elegiste un nombre perfecto – dije recordando al alocado Ben que formó parte del escuadrón Bermellón años atrás – Me alegra mucho Max
- Gracias, espero puedas conocerlo pronto ¿y tu?
- Lo mío con Minmey no funcionó, ambos hicimos el intento, pero no éramos el uno para el otro…tenemos una hija - confesé emocionado y la noticia pareció sorprender de igual manera a Max –Se llama Vika, tiene nueve
- Los hijos son una excelente fuente de felicidad, me alegra mucho
- Gracias, ella lo ha sido todo para mi…quiere ser piloto
- Trae buena sangre – sonrió Max
- Le conté mucho sobre ti y Miriya, quiere conocerlos lo antes posible
- Podemos organizar una comida, ya nos han dado una casa en el barrio militar, apenas pasen todos los tramites legales podemos organizarlo
- Es un hecho – dije mirando el reloj – Tengo que irme, debo ir por Vika al colegio
Nos pusimos de pie y nos abrazamos de nuevo, caminé hasta la puerta y antes de que pudiera salir Max me aconsejo algo más - Rick ¿por que no asistes a la promoción de Lisa? Creo que sería una buena oportunidad para que conozcas un poco de la visa de ella
Analice sus palabras, había algo que ni Claudia ni Max deseaban decirme y si ambos proponían que yo la viera en un momento así, quizá era por que sería la mejor forma en que yo conociera a la Lisa que regresó en el Sdf3 – Lo consideraré –
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No logré conciliar el sueño durante las siguientes noches así que horas antes de que saliera de mi casa para asistir a la ceremonia de promoción unas profundas ojeras enmarcaban mis ojos, observaba detenidamente la invitación que estaba dirigida al Comandante Richard Hunter, ¿por qué sentía que ese hombre y yo éramos personas diferentes? Respiré profundo y tomé el saco del respaldo de mi silla, era momento de que sacara todo el valor posible ya que estaba solo a unas horas de tenerla de frente.
Llegué a la base con tiempo suficiente para poder buscar el asiento que Claudia me había reservado dentro de la lista de invitados, caminaba poco distraído intentando pasar desapercibido aunque noté que varias personas me veían con sorpresa e incluso escuchaba entre murmullos mi nombre, tal parecía que el que regresaba de entre los muertos era yo y no Lisa, localice mi lugar a dos filas de distancia del podio en que se celebraría la promoción y sentí las manos empaparse de sudor…ella estaría muy cerca – Me alegra verte piloto – escuché a Claudia detrás de mi que me saludaba vestida en su uniforme de gala, sonreí tímidamente
- Gracias por la invitación
- Ya estamos por empezar, te veré cuando termine la ceremonia
Los asientos alrededor de mi comenzaron a llenarse, unos minutos después la sala estaba lista, por el pódium empezaron a salir los oficiales de alto rango de la RDF todos encabezados por el Almirante Gloval que luego de esperar a que el consejo tomará asiento caminó hasta el pódium para poder dar inicio; hacía años que yo no lo veía, quizá desde la tarde en que le presenté mi renuncia luego del ataque al Sdf3, se notaba ya cansado, la cabeza y el bigote grueso eran ya completamente blancos, sus ojos aunque siempre se veían duros, ahora parecían haberse dulcificado con el paso de los años, ese era el reflejo de un hombre que parecía pedir a gritos un merecido retiro y seguramente con la promoción de Lisa él podría dejar en buenas manos a la RDF. El discurso del Almirante Gloval como siempre fue limpio, motivador y por primera vez en mucho tiempo conmovedor, se notaba la emoción de sus palabras, el reflejo de sus ojos denotaban felicidad y tranquilidad por tener de regreso a quien el consideraba como una hija de su propia sangre – Nadie puede sentirse más orgulloso que yo de dar la bienvenida a mi mejor oficial, a la mujer que cumplió una misión difícil y que jamás descanso hasta traer su flota de regreso a casa, hoy no celebramos únicamente el regreso de la nave, también a nombre de la RDF y el GTU deseamos dar un merecido reconocimiento a esta mujer que nos ha demostrado que con trabajo arduo podemos llegar lejos, pido un fuerte aplauso para la Almirante Elizabeth Hayes -
La forma en que todos se pusieron de pié cuando ella entro al pódium portando un nuevo uniforme y sonriendo ampliamente me hizo sentir orgulloso, el Almirante Gloval tenía razón, aquello no era una simple bienvenida, era un reconocimiento a una mujer extraordinaria que se había ganado a pulso el respeto que los oficiales y personas importantes le mostraban durante los minutos que duró la ovación en la sala. Mis ojos ardían solo de verla y no me importó derramar lágrimas ahí en medio de todos, mi duelo llegaba a su fin en ese momento en que yo la tenía casi enfrente de mi, viva, audaz y con una personalidad inquebrantable. Su voz era quizá lo único que no le había cambiado, seguía siendo firme pero a la vez reconfortante, la belleza de su rostro me deslumbraba más a medida que la observaba con más detalle y mientras ella daba su discurso me daba cuenta que la seguía amando con igual o mayor intensidad.
No se si lo imaginé, pero poco antes de que ella terminara su discurso creí encontrarme por unos segundos con su mirada, las palabras que decía se cortaron abruptamente, pero no tardo nada en continuar hasta finalizar con lo que ella decía era su regreso oficial a la RDF. Luego de que terminará la ceremonia y el brindis de bienvenida diera inicio en la sala contigua me quedé sentado por largo rato en mi lugar, el personal de intendencia iniciaba con el proceso de limpieza, estaba decidido a irme, pero Claudia entro al lugar para tomarme del brazo y obligarme a caminar – No seas cobarde – me regañó – Es una buena oportunidad para saludar a viejos amigos
- Claudia, no creo que sea buena idea…es mejor que me vaya sin verla
- Demasiado tarde, ella ya te vio -
Me detuve en seco, mirando con terror a los ojos de Claudia que parecían intentar leer mis pensamientos – No huyas de nuevo – dijo suavemente
Bajé la mirada un tanto temeroso y me dejé guiar por la mano de Claudia que me tomaba firmemente del brazo, a medida que avanzaba escuchaba más y más voces mezclarse unas con otras, sin saber por qué de nuevo me sentí como la persona más observada de todo el lugar, y en cierta medida así era, pero la mirada que más sentí fue la de ella, que me observaba profundamente unos cuantos metros de donde estábamos Claudia y yo…por instinto me detuve en seco, regulando mi respiración, observándola detenidamente, notando claramente dos detalles que me golpeaban en seco para decirme que los doce años que nos separaban no habían pasado en vano. Uno de ellos era el anillo de oro que adornaba su dedo anular y el otro un pequeño bulto que tímidamente se asomaba por debajo de la tela de su uniforme – No puedo hacer esto – dije soltándome del agarre de Claudia para darme la media vuelta y salir de aquel lugar.
En solo unos segundos el corazón se me quería salir del pecho, las ilusiones estúpidas que dejé crecer desde que su nave regresó desaparecieron precipitadamente, el cuerpo me dolía, todo era una realidad que durante esos instantes me parecía insostenible – Estúpido, estúpido – me decía una y otra vez mientras me detenía en medio de uno de los pasillos, mis piernas parecían negarse a caminar, el cuerpo ya no quería obedecer las instrucciones de mi cerebro….desesperado traté de controlar el ataque de ansiedad, recargué mi frente sobre el frío metal de la pared y respiré lento, despacio…sin embargo aquella ocasión yo no podría escapar y ella me demostró que de los dos era la más valiente
- Rick –
La escuché decir detrás de mi, mirándome con ojos cristalinos, enfrentando valiente el pasado…
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